Accesorios

Cuando me cambié al sistema Sony A7 decidí comprar una bandolera más pequeña para llevar la cámara de paseo, sobretodo por ciudad, llevando solamente dos o tres lentes fijas. Ajustando, tal vez demasiado, pille la bandolera Tenba DNA 8, aquí tenéis el vídeo análisis de la misma:

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Ya os había hablado en vídeos anteriores sobre mi compra de la Sony A7 II. Como comentaba en esos vídeos, mi cambio a cámaras Sony es de forma paulatina, utilizando por el momento lentes Canon. Para ello necesito el uso de adaptadores, en este vídeo os comento sobre el que escogí, el Metabones Smart Adapter IV-T:

Otra opción que también estudié pero al final no me decidí por ella era el adaptador de Sigma.

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Este es el tercer vídeo sobre la Sony A7 II donde describo como uso la cámara. En el primer vídeo comenté por qué escogí la cámara y en el segundo las características de la misma. En este tercer vídeo os comento como uso yo la cámara en el campo.

Amanecer en Val de Toran

Amanece en Val de Toran [Sony A7 II con Canon 70-200f4 IS L. Foto sacada a ISO100, f13 y 4 tomas de 1/3, 0,5, 1 y 2 segundos respectivamente. Montada en HDR con Lightroom. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2016.

El vídeo:

Cosas que menciono en el vídeo:

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Esta es la segunda parte de mi análisis de la Sony A7 II. En la primera parte hablé sobre el proceso de compra y por qué la había escogido. En esta segunda parte hablo de las características de la cámara en sí.

Uelhs deth Joeu

Uelhs deth Joeu [Sony A7 II con Canon 70-200f4 IS L. Foto sacada a ISO100, f11 y 1de segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2016.

Aquí tenéis el análisis:

Cosas que menciono en el vídeo:

Enlaces a Amazon sobre las cámaras que menciono en el vídeo:

Accesorios que menciono:

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Si os habéis fijado un poco en algunas de las imágenes publicadas en el blog veréis que hace algún tiempo que estoy empleando como cámara principal la Sony A7 II. Con este artículo empiezo a publicar una serie de 3 vídeos donde comento mi compra.

Otoño en Val d'Arán

Otoño en Val d’Arán [Sony A7 II con Canon 70-200f4 IS L. Foto sacada a ISO100, f13 y 1/25 de segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2016.

Aquí tenéis el primer vídeo, la selección:

Como indico en el vídeo, en ningún momento Sony me ha pagado o prestado equipo. Esta cámara la compré con mi propio dinero, en caso contrario lo indicaría en el vídeo o aquí.

Enlaces a Amazon sobre las cámaras que menciono en el vídeo:

Accesorios que menciono:

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Hace un par de semanas compré esta correa para cámara, la Peak Design Leash. La idea era buscar una nueva correa que pudiese quitar cuando me molestase en el trípode y volver a poner cuando necesitase poner la cámara al hombro. Aquí tenéis un vídeo con mis primeras impresiones sobre la misma.

Si no os gusta esta correa en específico pero sí la idea detrás de ella. Peak Design ofrece una gran variedad de modelos.

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Este espero que sea el primer vídeo de una corta serie sobre gestión de color. No esperéis que sea la información exhaustiva, simplemente lo básico que tenemos que hacer para asegurarnos que tenemos un monitor calibrado y que cuando imprimamos, veamos lo mismo que se ve por la pantalla en el papel (dentro de unos ciertos márgenes).

Empezamos esta serie con un vídeo de como calibrar nuestro monitor con el ColorMunki Photo:

Espero que lo disfrutéis.

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Cuando compré el lector de tarjetas de memoria de Lexar hace ya varios años, no tenía un ordenador con USB3. Obviamente por compatibilidad hacia atrás, podía utilizarlo con mi viejo ordenador a través de uno de sus puertos USB2. Hace algunos días di por perdido mi lector usb de tarjetas y terminé comprando uno nuevo, esta vez de la casa Kingston, en concreto su modelo FCR-HS3 que me salía 17,90€ más barato que el lector de Lexar (Kingston tiene un modelo FCR-HS4, más caro, la única diferencia que puedo ver es que soportan tarjetas SD UHSII, de las cuales no tengo ninguna).

1000 pesetas

1000 pesetas [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a IS0100, f13 y 1/13 seg. Trípode
y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Como suele pasar en estas cosas, el lector de Lexar apareció, y ahora he terminado con dos lectores. De paso también cambié de ordenador principal, así que ahora tengo un equipo con USB3 y puedo hacer algunas comparativa más interesante (bueno, realmente no, no tengo tarjeta de memoria suficientemente rápida como para que se muestre diferencia entre ambos, pero ya lo comento más adelante).

Empecemos describiendo un poco el model de Lexar:

Lector de tarjetas de memoria de Lexar

Está íntegramente fabricado en plástico. Como podéis observar por la foto superior, la parte de plástico negra (el lector de tarjetas en sí) se puede esconder dentro del adorno de plástico transparente, en un movimiento parecido al de una concha. El tamaño resulta de lo más práctico para llevar en una esquina en la maleta, mochila de fotos o mochila del portátil. Posee un indicador luminoso (led de color azul discreto) que nos indica si está leyendo o no de una tarjeta insertada.

Hablando de tarjetas, soporta Compact Flash y SD (micro SD si tenéis el adaptador). Es más, se pueden leer dos tarjetas de memoria al mismo tiempo, una de cada tipo, sin ningún tipo de problema.

Como se puede observar en al foto, el modelo de Kingston es más delgado pero más largo:

Lector de tarjetas FCR-HS3 de Kingston

La superficie superior del mismo parece que está fabricada en aluminio, el resto de la construcción es de plástico. A diferencia del de Lexar, este no tiene ninguna parte móvil. Aunque su tamaño también es relativamente pequeño, se me antoja menos transportable que el anterior, pero es más psicológico de verlos uno al lado del otro.

Lo que realmente no me gusta del lector de Kingston es la forma que te indica cuando hay una tarjeta en el lector o está leyendo la misma. El logotipo de Kingston es un led rojo, que se ilumina cuando tiene una tarjeta insertada y parpadea cuando lee o escribe en ella. La verdad es que es tan cantoso como feo. Una cuestión estética.

Al igual que el de Lexar, también lee tarjetas Compact Flash y SD (y varias tarjetas al mismo tiempo también). A diferencia del mismo, el lector de Kingston también es capaz de leer tarjetas MemoryStick (cada vez más raras de ver). Lo que sí es más interesante, es que tiene una ranura específica para tarjetas micro SD, sin necesidad de montarlas en un adaptador como en el caso de Lexar.

Como ya comenté anteriormente, en el momento de escribir esto, el modelo de Lexar se vendía por unos 36,20€, mientras que el de Kingston por unos 18,30€.

Lectura conectados a un puerto USB3

No hagáis mucho caso a esta prueba, la pongo aquí más que nada para comparar con las velocidades que expondré en el caso de que lo conectemos a un bus USB2. Mi tarjeta de memoria más rápida es una Compact Flash de Transcend de 32GB y velocidad 400X (lo cual debería garantizar una velocidad sostenida de lectura de 60MB/seg., según especificaciones). No es de las tarjetas más rápidas, así que más que el lector en sí, la tarjeta es la que está limitando la velocidad en la prueba.

Mi prueba consistió en copiar desde el lector 20GB de fotos al disco duro de mi ordenador (es un disco SSD, así que no debería afectar para nada la velocidad del mismo a las pruebas). Esto lo repetí unas 5 veces por lector y aquí lo que os muestro es el valor medio. En esta sencilla prueba, el lector de tarjetas de Kingston tardó 2 minutos 37 segundos en copiar los 20GB mientras que el lector de tarjetas de Lexar tardó 2 minutos 35 segundos. La diferencia es insignificante.

Si os estáis preguntado por que no he hecho ninguna prueba escribiendo a la tarjeta de memoria conectada al lector. La verdad es que casi nunca escribo nada en la tarjeta de memoria desde el lector. Las cámaras de fotos son las que se encargan de llenar la tarjeta, el lector de transferir esos datos a Lightroom.

Lectura conectados a un puerto USB2

Para ver cuanta velocidad perdía anteriormente por usar un puerto USB2 en vez USB3, hice la misma prueba que antes conectando el lector a través de un hub USB2 al ordenador. En esta ocasión la velocidad media del lector Kingston fue de 8 minutos 30 segundos en copiar los 20GB de fotos al disco duro, mientras que el lector Lexar tardó 8 minutos y 40 segundos. Si no tenías conectado uno de estos lectores de tarjetas usb a un puerto USB3 no sé a que estáis esperando.

Conclusiones

El lector Lexar lleva conmigo varios años y se ha comportado de forma excelente ese tiempo. El Kingston lleva solamente conmigo una semana, así que no haré valoraciones a la larga del mismo (tampoco asumáis que por qué a mí el lector de Lexar no me dio problema en varios años sea un lector fiable, habría que hacer una análisis de varios lectores para llegar a esa conclusión).

Dada la significativa diferencia de precio, personalmente de volver a tener que comprar uno, ahora mismo me decantaría por el Kingston. Es más feo con esa luz roja parpadeante, pero vale la mitad de precio. Ahora mismo es el que estoy usando dejando el Lexar de backup. En caso de que comience a fallar, no dudéis que os lo comentaría por aquí.

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Magic Lantern

A veces uno no entiende como los fabricantes pueden ser tan negados para exprimir al máximo los productos que ellos mismo crean. Menos mal que existe gente que está dispuesta a demostrarles hasta donde puede llegar sus creaciones. Era el año 2008, y Canon decidió actualizar su cámara full-frame “económica” y lanzó al mercado la nueva Canon 5D Mark II. Era la primera cámara de Canon que grababa vídeo (cámara de fotos estamos hablando), y realmente no sabían la caja de Pandora que estaban abriendo. Sin comérselo ni bebérselo acababan de revolucionar el mercado, y no el fotográfico, sino el de vídeo. Por primera vez, los videografos tenían acceso a una cámara “barata”, digital, de 35 mm, que grababa vídeo. La gente con recursos limitados ya no tenía que gastarse decenas de miles de euros en conseguir un equipo que pudiese crear ese aspecto de película de cine, con los fondos desenfocados y centrados en los personajes. Terceros fabricantes aparecieron por todos los lados para convertir una simple cámara de fotos en un auténtico épico de producción cinematográfica.

Noche de invierno en Val d'Aran

Noche despejada de invierno en Val d’Aran.

Pero todo no era una simple maravilla, viendo lo que se le venía encima, Canon rápido empezó actualizar las características de grabación de vídeo de la cámara. Aún así seguía quedándose corta en ciertos aspectos. Uno de ellos y el más criticado era la falta de niveles de audio. Cuando grababas audio directamente con la cámara no había forma de controlar los amplificadores internos de la cámara con lo cual se podía dar el caso de que se saturasen y apareciesen estos ruidos estáticos tan molestos que vemos en muchas grabaciones no profesionales. Y lo peor de todo, es que Canon podría haber solucionado el problema con una simple actualización de software.

Tal vez esta pasividad de Canon fuese una ventaja para nosotros, alguien decidió no esperar. En el año 2009, un tal Trammel Hudson decidió empezar a estudiar le fichero binario en el que Canon distribuía las actualizaciones de firmware o software de la cámara. Haciendo ingeniería inversa se las arregló para entender las partes del software que controlaban la etapa amplificadora de la cámara, y empezando a jugar con modificaciones aquí y allá nació Magic Lantern, una serie de añadidos de software que mejoraban notablemente la forma de trabajar con la cámara.

Poco a poco lo que era un “simple” hack para conseguir una funcionalidad nueva en la cámara se convirtió en una serie de añadidos que cada día que pasa, no sé si dejan más en ridículo a los ingenieros de Canon, o demuestran como los fabricantes imposibilitan ciertas funcionalidades en cámaras más baratas que con una simple actualización de software podrían hacer lo que sus hermanas mayores son capaces de hacer (tal vez algunos fabricantes deberían tomar lecciones de Fuji.

Para la gente que graba vídeo es casi obligado instalarlo si usan una de estas cámaras de Canon (bueno, si no se ha comprado una cámara de la nueva sería EOS C especialmente diseñadas para grabar vídeo y que ya están en otro rango de precios prohibitivos para presupuestos ajustados). Pero para los que nos interesa simplemente la fotografía es un software que no podemos despreciar. Tenemos funcionalidades tan tontas como un intervalómetro (¿para que gastarse 90 euros en el oficial de Canon? ¡Un cacharro menos en la mochila…!), zebras en live view, que rápidamente te indican que zonas de la imagen están sobreexpuestas, y lo más importante, desde el punto de vista fotográfico, histograma en RAW. Eso de derechear el histograma, con técnicas complicadas y haciendo braketing por si las moscas pues, ya se ha terminado. Ahora mismo antes de hacer la foto se sabe si se va a quemar o no. Y los programadores no se han parado ahí, ahora andan jugando a extender el rango dinámico de las cámaras, algo que tengo que seguir de cerca.

Lo llevo usando desde el verano pasado. Al principio siempre me daba bastante reparo eso de modificar el firmware por defecto que viene con la cámara (no se modifica exactamente, el firmware original no se toca, simplemente se le activa la posibilidad de arrancar desde tarjeta de memoria, donde se esconderá a partir de ahora Magic Lantern). Pero ahora mismo, no sé si sabría volver a trabajar con la cámara como lo hacía antes. Ya no hay vuelta atrás para mí.

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Hace ya más de un año comentaba por aquí que acababa de comprar mi nueva rótula Arca-Swiss Z1. Continuas peleas con mi anterior rótula fueron las que determinaron esta decisión. Las impresiones iniciales habían sido buenas, pero estas opiniones es mejor revisarlas después de un año de uso, cuando ya has puesto estos componentes mecánicos un buen trote. Después de todo, también decía maravillas de mi anterior rótula Manfrotto hasta que me harté de ella.

Esculls de Caynet

Esculls de Caynet. [Canon 5D Mark II con Canon 24mm TS-E Mark II y filtros: Polarizador Heliopan + Filtro de densidad neutra de 3 pasos Lee. Toma sacada a ISO100, F11, 8 segundos. Se empleó un trípode y disparador remoto]

Más de un año después la impresión sigue siendo buena. Salvo un par de puntos negativos que comentaré más adelante, la rótula se sigue comportando a la perfección. Una vez tienes ajustado el encuadre, aprietas la rótula y la cámara se queda quietecita dónde la tenías. Anteriormente con mi vieja rótula, y sobretodo con el 70–200, cada vez que apretaba, aquello se inclinaba varios milímetros, llegando al punto que a la hora de encuadrar tenía que calcular dicho movimiento para que el encuadre quedase bien. Con la Arca-Swiss Z1 esto no pasa, incluso si la aflojamos un poco, nos permite ajustes finos sin necesidad de perder todo el encuadre por completo. Hace falta un poco de práctica, y desde luego no va a llegar nunca al nivel de una rótula micrométrica (Arca-Swiss Cube te estoy mirando a ti, ¡anda que no eres cara!).

Las mayores críticas que puedes leer por internet sobre las rótulas Arca-Swiss es su sistema de enganche de la zapata. Tengo que decir que en mi caso particular no me ha dado la lata en ningún momento. Hay que tener en cuenta que yo empleo el enganche de tornillo, a diferencia de las que vienen con el quick-lock que es el que recibe más críticas.

Prometí comentar lo malo. Lo malo es que a la rótula no le gusta mucho el frío y la lluvia. Esto es una opinión que comparto con mi amigo Toni Gordon que posee la misma rótula que yo. Si hace mucho frío (temperaturas alrededor del cero o por debajo), a pesar de tener la rótula floja del todo, el primer movimiento siempre lo tienes que hacer con un pelín de fuerza de más, como si la rótula se quedase trabada. Lo mismo le sucede cuando se ha empapado por causa de la lluvia. Es una molestia menor, pero son una de esas cosas que te despistan un poco de lo que estás intentando fotografiar.

¿Volvería a comprar esta rótula? Probablemente sí, aunque todo hay que decirlo, ya llevo pensando desde hace algún tiempo que para el tipo de fotografía que hago, probablemente una rótula tipo Arca-Swiss Cube o Arca-Swiss D4 se adaptasen mejor a mí. Aunque claro, la última pesa significativamente más que la Z1, y eso se nota cuando subes la montaña.

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