Impresión

Ya hace algún tiempo había publicado un vídeo donde explicaba como crear perfiles de color para impresión con el Colormunki Photo. En este vídeo explico como me enfrenté al problema de hacer lo mismo para el papel Canson Digital Photogloss, un papel demasiado pequeño, tamaño A5, para que funcione a las primeras con el Colormunki Photo:

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Categorías Impresión, Vídeo

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Os acabáis de comprar vuestra nueva impresora fotográfica, una impresora capaz de imprimir esas fotos y poder verlas en papel de una vez por todas, que siempre es una experiencia muy distinta a verlas en monitor. Es el momento de empezar a buscar papeles, y ahí es cuando empiezan los problemas. Empezáis a ver términos como: Papel RC, Baryta, papel de algodón, RAG, OBA, Glossy, Luster… ¿Qué significa todo esto?

Amanece en la desembocadura del Ebro

Amanece en la desembocadura del Ebro [Canon 5D Mark II con Canon 70–200f4L IS. Foto sacada a IS0100, f8 y 1/5 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2016.

En este artículo voy a ir comentando poco a poco cada uno de estos términos, pero ya os advierto, muchos fabricantes usan los suyos propios y me resulta casi imposible ir mirando todos los papeles que existen. Probablemente mucha de la terminología ni la conozca, así que difícilmente la mencionaré aquí, pero al menos intentaré quitaros algunas de vuestras dudas. Un detalle a tener en cuenta antes de empezar es que hablaré solamente de papeles para impresoras fotográficas tipo inkjet/chorro de tinta/Giclée, o como queráis llamarlas. Vamos a ello.

Tipo de Material

Vamos a empezar hacer una gran separación, por un lado tenemos los substratos basados en “papel”, que dentro ya puedan llevar algodón, celulosa y ahora incluso los hay con partes metálicas y, por otro lado, de lienzo.

Dentro de papel podemos hacer más distinciones:

  • Celulosa – La base del papel es el típico del que se hace cualquier otro papel.
  • Algodón/fibra – Hecho de algodón, lo cual hace que este papel tenga un tacto y textura ricos. Ideal para ser usado en un portfolio y mostrarle las fotos a alguien, para que esta persona pueda tocarlas. Un detalle interesante es que el algodón no se saca de plantaciones. Se saca de prendas de ropa recicladas, por eso muchas veces los fabricantes de papel le añaden rag al final del nombre. La traducción de rag del inglés es trapo, aunque supongo que si en castellano le llaman así venderían menos.

A partir de ahora, el resto de artículo solamente habla de términos relacionados con papel.

Tipo de superficie

Probablemente esta sea la primera distinción que entendemos a la hora de comprar papeles, la diferencia entre mate y brillo.

  • Mate – tal y como su nombre indica, este papel tiene menos brillos a la hora de reflejar la luz. El principal problema que presenta es que, a pesar de tener una superficie muy táctil, con textura, y agradable a la vista, el rango de colores y contraste que pueden mostrar es menor que sus hermanos, los papeles brillo.
  • Brillo – van a reflejar mucho más la luz, lo cual hace que consigan tener un mayor contraste, tanto en color como en blanco y negro. Muchas veces buscando este papel veréis varias nomenclaturas: Brillo (glossy) o semi-brillo (semi-glossy ó luster). La única diferencia es que uno brilla más que otro.

Un detalle importante para vuestra economía, si imprimís vosotros, los papeles mate siempre necesitan más tinta para ser impresos que una brillo.

Nomenclaturas para acabados

Como ya dije, cada fabricante le va poniendo los nombres que le da la gana al papel, pero hay algunas palabras que la larga se han vuelto un pelín estándar. Aquí menciono alguna de ellas:

  • RC/Resin Coated – Este tipo de superficie de papel brillo imita al típico papel fotográfico que nos daban en un estudio cuando llevábamos nuestros carretes a revelar.
  • Baryta – Básicamente este papel se le añade sulfato de bario. No es que haga falta para nada en el proceso de impresión. Era uno de los materiales que en los papeles de revelado antiguos se usaba, y se les denominaban “baryta”. Esto le da al papel un aspecto y color particular que a muchos profesionales les gusta. A los fabricantes de papel le facilita la forma de controlar el color de papel (en teoría es blanco, pero puede ser un blanco más cálido o frío).
  • Metálicos – Este tipo de papel es muy reciente. Básicamente se le añade partículas metálicas al papel para que tenga brillos metálicos.
  • OBA – Acrónimo inglés que significa Optical Brightener Additives, aditivos de abrillantados ópticos. Básicamente son productos químicos que absorben la luz ultravioleta (no visible para el ser humano) y la reemiten como luz visible. El efecto final es que la imagen se vea con mucho más contraste, los negros más negros, los blancos mucho más blanco. El problema que tienen es que a la larga estos procesos químicos se terminan, haciendo que el papel pierda más brillo. Como estos papeles son muy recientes (últimos 10–15 años) y este proceso empieza más adelante, todavía no está muy claro el efecto a la larga de este tipo de productos. Si la intención es la de archivado de una pieza fotográfica en papel, se recomienda usar papeles sin este tipo de productos.

Grosor/gramaje

Hay que tener un pelín de cuidado en diferenciar grosor y gramaje del papel. De entrada tenemos el gramaje del papel, que se mide en gramos por metro cuadrado. Y básicamente nos mide eso, si tenemos un metro cuadrado de este papel, el peso del mismo en gramos. Cuanto más alta sea esta cifra, cuando cojamos el papel mayor sensación de papel de calidad tendremos.

Uno pensaría que cuanto más gramaje tenga el papel más grueso será. Para mismo tipo de materiales es así, pero por ejemplo, un papel de algodón a igual gramaje, será siempre más grueso que un papel de celulosa. De todas formas este parámetro, el de grosor, solamente es importante para la configuración de nuestras impresoras fotográficas, dado que habrá que separar más la cabeza del papel para que este no lo roce mientras imprima.

Problemas

Estos papeles para impresoras fotográficos pueden presentar los siguientes tipos de problemas:

  • Bronzing – realmente este no es un problema de papel, es más bien de las tintas que se usan. Este problema hoy en día prácticamente no existe, pero era muy típico de las primeras impresoras. Con el paso del tiempo la tinta perdía sus propiedades químicas y hacía que algunos colores empezasen a tener tonos de bronce (de ahí su nombre). Era más problemático en papeles mate, dado que absorben más tinta.
  • Outgassing – este es un problema importante si enmarcáis vuestras fotos. Una vez impresas, las tintas durante varias horas soltarán gases. Si las enmarcáis nada más se imprime la imagen, dichos gases al salir pueden empañar y dejar marca en el cristal. Es recomendable dejar reposar la impresión durante horas antes de enmarcarla. Yo personalmente le dejo unas 24 horas.

Consideraciones finales

Si vais a enmarcar vuestras fotos, tener en cuenta que cosas como el grosor y en cierta medida la textura se va perder al estar detrás de cristal. Al estar detrás de cristal el papel presentará reflejos sea o no mate.

Si la foto va a un portfolio, el tacto será uno de los parámetros más relevantes, grosor del papel, textura, etc. Eso sí, si este portfolio es en forma de libro, papeles muy gruesos se van a doblar mal.

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Ya hacía bastante tiempo que quería crear una pequeña selección de fotografías para ser impresas en un portfolio. El pasado viaje a Islandia me dio la oportunidad. La verdad es que en ese 10 días de viajes me dio para una colección bastante uniforme de fotos. En el siguiente vídeo podéis ver el resultado de dicho portfolio que empleé para regalo de navidades. En el os explico como monté el portfolio en Lightroom y os muestro el resultado final:

Conseguir estos productos en España no es fácil. No sé muy bien por qué, pero mientras en librerías artísticas ves un montón de productos de Legion Paper, empresa madre de la casa Moab, no se ve tanto de su serie de papeles fotográficos. Os recomiendo que miréis la lista de distribuidores mundiales para ver como conseguirlos.

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Sí hemos comprado una impresora fotográfica para imprimir nuestras fotos en casa y si usamos papeles diferentes de la marca que de impresora que tenemos nos encontraremos con la sorpresa de que no tendremos perfiles de color para los mismos. Muchos fabricantes de papel ofrecen perfiles de color para sus papeles para la mayoría de impresoras fotográficas que se venden hoy en día, pero aún así, siempre es posible conseguir más calidad si creamos el perfil nosotros mismos.

En el siguiente vídeo explico como creo un perfil de impresión para el papel Canson Platine Fiber Rag y la impresora Epson 3880, empleando el X-Rite ColorMunki Photo.

Es un proceso un pelín tedioso, más que nada por qué si dejamos secar bien el papel puede que tengamos que esperar un par de días para tener el perfil, pero los resultados merecen la pena.

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¡Si es que no se me puede sacar de casa! Uno estaba tan tranquilo, ya tenia hecha mi pequeña selección de papeles para usar en mi Epson 3880, hasta que me acerqué a una tienda para comprar cartón de paspartú, me pongo a mirar las muestras de papel para impresión fotográfica de una casa que no conocía, Awagami, y me marcho de la tienda con una caja de papel A4, un Kozo Thick White, nada barato por cierto, pero la tentación fue mayor de lo que pude resistir.

Awagami Kozo Thick White - caja

Caja del Awagami Kozo Thick White.

El comienzo de la relación con este papel no ha sido fácil, las recomendaciones para como configurar la impresora se me antojaron excasas. Después de leer por foros y demás, decidí configurarlo en el driver como un papel tipo Velvet Fine Art Print (hay que decirle a que equivalente de papel Epson es para que la impresora sepa cuanta cantidad de tinta hay que depositar, lo mismo pasa con impresoras de otras marcas). Habitualmente esta información en papeles de otras casas te viene claramente indicada por modelo de impresora. Supongo que es algo en lo que tendrá que trabajar un poquito más Awagami.

Una vez dicho esto, hay que decir que la presentación de este papel es lo mejor que he visto hasta el momento. El papel viene en una preciosa caja que realmente me la voy a quedar para llevar muestras de fotografía en ella. El papel dentro viene protegido por una bolsa de plástico, pero a diferencia de otras marcas, te indican claramente por que lado debes colocar el papel para imprimirlo (los papeles de impresión fotografía para impresoras de chorro de tinta, a excepción de los de doble cara, solamente llevan por un lado la superficie diseañada para “chupar” la tinta, y en papeles mate como este caso, puede ser bastante difícil a simple vista distinguir un lado del otro).

Detalle del lado por donde se imprime el papel

La bolsa de plástico que protege al papel del polvo tiene claramente indicada la cara por donde se debe imprimir el papel. Otras marcas podrían aprender de pequeños detalles como este.

Como nota negativa del embalaje, decir que la bolsa de plástico es de estas con solapa estilo sobre y el pegamento para agarrar la solapa está sobre la misma, en vez de sobre la bolsa, con lo cual al sacar el papel se nos puede enganchar a la solapa y dejar alguna marca en el mismo.

Dejando a un lado detalles de embalaje o configuraciones de impresora, lo que más me llamo la atención de este papel mientras miraba las diferentes muestras fue su textura. Leyendo la información que proporciona Awagami este es un papel tradicional japonés, denominado washi, o al menos imita ese estilo, fabricado con fibras de Kozo. El resultado es un papel mate, que no llega a ser blanco puro, con una textura exquisita.

Detalle de la textura del papel

En esta imagen se puede apreciar la textura del papel, algo que lo hace atractivo tanto desde un pinta de vista visual como táctil.

No es un papel muy grueso, 110g/m2, lo cual no lo hacen ideal para el enmarcado de fotos. Yo no lo compré pensando en enmarcar fotos con él, al ver lo “fino” que era y la textura que tenía se me mostró ideal para imprimir fotos que después al mostrárselas a la gente las pudiesen agarrar con la mano, la textura siempre le da un plus a las fotos impresas y al sentir el papel con las manos, hace que la experiencia no sea solamente visual.

Awagami Kozo Thick White vs Epson Premium Luster

Comparación entre el Awagami Kozo Thick White (la hoja que está encima) contra el Epson Premium Luster. Como podéis observar el contraste es mucho menor en el Kozo con unos negros y blancos menos fuertes (básicamente esto es debido a que el Luster es un papel semibrillo, la comparativa no es justa, pero nos vale para hacernos una idea de las propiedades de uno y otro).

Al ser un papel mate tiene los mismos problemas que cualquier otro papel mate comparado con uno semibrillo (escapar de los papeles brillantes o glossy). El contraste que ofrecen es mucho menor que el que ofrecen un papel semibrillo. Aunque de todas formas esto suele ser un aspecto que podremos apreciar solamente si comparamos la foto impresa contra otros papeles o contra la pantalla. Si solamente vemos la foto impresa en nuestro papel, nuestro ojo y nuestra mente se adaptará al rango de contraste mostrado.

En definitiva, un papel precioso, que probablemente no ganará ningún concurso en cuanto contraste o rango dinámico que se puede imprimir en él, pero que está más bien pensado con el objetivo de mostrar fotos en un papel que por si solo ya te entra por la vista y por el tacto.

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Si hay una persona que sigo ciegamente en cuanto a recomendaciones de como es mejor sacar una fotografía digital, como es más optimo revelarla, o imprimirla es Jeff Schewe. Un fotógrafo de Estados Unidos que suele colaborar con Adobe a la hora de testear sus productos, y con Epson para probar sus últimas impresoras. Una persona bastante metódica que se preocupa siempre de hacer una gran colección de pruebas para determinar las formas más óptimas para realizar cualquier tarea relacionada con la fotografía.

La Pirámide

La pirámide [Cámara: Canon 5D Mark II. Lente: Canon 17-40f4L. Exposición: ISO100, f16 y 0,5 seg. Toma sacada con trípode, disparador remoto, y espejo levantado.]. © David García Pérez 2012.

Basándome en lo que cuenta en diversos libros y vídeo tutoriales escribí el artículo: Modo de impresión en Adobe Lightroom: paso a paso, dónde en un párrafo detallaba lo siguiente:

Sí dicha resolución es superior a 180 ppp e inferior a 720 ppp para impresoras Epson o 600 ppp para impresoras HP y Canon podemos dejar la la casilla sin marcar, no nos va a mejorar la imagen, la impresora es capaz de hacer un excelente resultado (esta es una recomendación que le escuché a Jeff Schewe en diversos cursos sobre impresión actuales, la teoría era distinta hace un par de años atrás, y puede que cambie en el futuro, así que tomarlo con cuidado esta frase). En caso de que la resolución sea inferior a 180 ppp subirla hasta 360 ppp para impresoras Epson y a 300 ppp para impresoras HP y Canon. En caso de que sea superior (hoy en día con algunos sensores que llegan a los 80 megapixeles se puede dar el caso), bajarla a 720 ppp para impresoras Epson y 600 ppp para impresoras HP y Canon. Bueno, creo que no lo he liado demasiado.

Releyendo el párrafo creo que si lo he líado demasiado. Bueno, el asunto es que ahora el autor recomienda otro flujo un pelín diferente. En su artículo The Right Resolution, Schewe indica que si Lightroom pone que la resolución de la foto para un determinado tamaño en un papel determinado es inferior a 360 ppp para impresoras Epson ó 300 ppp para impresoras Canon (no ha hecho pruebas en impresoras HP), para obtener resultados óptimos, debemos subir la “resolución de impresión” a 360 ppp para Epson y 300 ppp para Canon. Lo divertido empieza cuando la resolución es superior a 360 ppp ó 300 ppp dependiendo de la marca de la impresora. En ese caso, lo recomendable es ajustar la resolución de impresión a 720 ppp para Epson y 600 para Canon. También recomienda desactivar el modo de “Alta velocidad” del driver para este tipo de impresión, y en el caso particular de Epson, en los “Ajustes de Impresión” seleccionar la opción de “Detalles finos” si nuestro modelo de impresora lo permite.

Tal y como dice el autor, las ganancias de calidad de impresión son pequeñas pero visibles a simple vista, y dado que están al alcance de unos simples clicks de ratón no hay motivo para no usarlas.

Schewe no sabe a ciencia cierta a que se debe esto, pero sus sospechas es que al no mandar la imagen en la resolución que la impresora está esperando, es el propio módulo de impresión de Mac OS X ó Windows los encargados de hacer el reescalado de la imagen a lo que espera la impresora. Sin embargo, si le decimos a Lightroom que haga dicho reescalado, usará algoritmos más óptimos para el tratamiento de imágenes. Schewe muestra diversas capturas en su artículo donde se pueden apreciar claramente las ventajas.

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En su momento escribí este artículo sobre como crear un paspartú para nuestras fotos, con el objetivo de después enmarcarlas. Era un artículo que escribí de mis primeras experiencias y errores sobre el tema. Pero con el paso del tiempo he refinado mi técnica y ahora mi vida es más fácil gracias a unas pinzas.

El problema consistía básicamente en alinear la imagen sobre la lámina trasera para que quede bien una vez pegamos la ventana superior, sin que nos queden los bordes de la ventana y imagen mal alineados. Para ello, en el artículo original pintaba con lápiz el papel sobre la lámina de forma centrada, esperando que no existiesen errores de milímetros en ninguno de los pasos. Iluso de mí…

Al final he optado por una técnica mucha más sencilla y rápida que me da mejores resultados. consiste en alinear las lámina de atrás y la de la ventana, agarrarlas con una pinzas (usando unos retales de lámina para que no queden marcas).

Pinzas para sujetar las dos láminas mientras alineamos la fotografía impresa

Pinzas para sujetar las dos láminas mientras alineamos la fotografía impresa.

De esta forma nos queda suficiente holgura para meter la foto entre las dos láminas, y poco a poco alinearla hasta que nos quede perfecta en la ventana.

Fotografía alineada, ahora solamente falta pegarla a la lámina de atrás

Fotografía alineada, ahora solamente falta pegarla a la lámina de atrás.

De esta forma, una vez alineada la foto, simplemente volvemos fijar todo con un peso, para que no se nos mueva, quitamos las pinzas, la lámina de paspartú con la ventana hecha, y pegamos la foto como se indica en el artículo original.

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Uno de mis podcasts de fotografía favoritos es el que produce Brooks Jensen, siempre me quedo maravillado que en poco más de 3 minutos Brooks pueda tratar un tema con tanta profundidad, incluso dándole varias vueltas de tuerca a un concepto, idea, o razonamiento al cual el autor quiere llegar. Y uno que me llamó la atención fue la simple frase: “la mejor impresión que hagas será la que hagas mañana”.

Amanece en el Refugi de JM Blanc

Amanece en el Refugi de JM Blanc. [Cámara: Canon 40D. Lente: Canon 17-40L. Filtro: Polarizador Heliopan. Exposición: ISO100, f11 y 2,5 seg. Toma sacada con trípode, disparador remoto, y espejo levantado.]. © David García Pérez 2011.

El concepto es muy simple, y se puede aplicar a algo más que impresiones. El razonamiento de Brooks es que con el paso del tiempo, tu evolución como fotógrafo hace que la maestría en el procesado de imágenes y la salida final mejore. Hace que puedas exprimir cada vez más ese negativo o ese fichero RAW, sacarle más jugo, consiguiendo que la impresión final de la imagen mejore de forma considerable.

Yo mientras el autor del podcast hablaba, mi mente empezaba a divagar que eso también era cierto desde el punto de vista tecnológico. Por un lado tenemos que ahora mismo la mayor parte de la fotografía se hace en digital, habitualmente siendo el resultado de la misma un fichero RAW. Dicho fichero RAW ahora mismo se puede procesar con diversos programas, pero según pasa el tiempo, con nuevas versiones de esos programas la calidad final de la imagen que podemos conseguir mejora, ya sea por mejores algoritmos de demosaicing, correcciones de defectos de lente, mayor potencia a la hora de eliminar ruido de la imagen, etc. Por otro lado, la tecnología de impresión y fabricación de papeles mejora poco a poco. A principios de siglo era casi imposible pensar en que las impresoras de chorro de tinta creasen impresiones de calidad y perdurables, ahora mismo es casi imposible pensar en imprimir fotografías en alta calidad y con niveles de conservación aptos de un museo sin ellas.

Y al mismo tiempo, también me daba cuenta que esto invertía lo que ocurría muchas décadas atrás. Dónde cada vez que hacías una impresión de tus fotos, el fichero original se deterioraba cada vez más, y con el paso del tiempo era cada vez más difícil conseguir la misma calidad que se obtenía en las primeras impresiones. Hecho que dio lugar a las impresiones limitadas, que muchos fotógrafos siguen hoy en día a pesar de que con la tecnología actual, conseguir una y otra vez la misma copia idéntica con la misma calidad está al alcance de un click de ratón.

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Desde luego soy un desastre, ya hace más de un mes que en mí anterior artículo sobre papeles de impresión fotográfica dije que os iba a comentar los que empleaba yo en estos momentos, y como pasa siempre que digo esas cosas, el tiempo pasa y pasa y yo no escribo del dichoso artículo. Antes de empezar con este pequeño comentario decir que escogí estos un poco a ciegas, que a lo mejor hay otros papeles por ahí que personalmente me gusten más, pero teniendo en cuenta que ya tengo un stock relativamente importante de ellos, tardaré más de un año en volver a experimentar con otras marcas.

Puesta de sol en Bardenas Reales

Puesta de sol en Bardenas Reales. [Cámara: Canon 5D Mark II. Lente: Canon 70-200f4L IS USM. Filtro: Polarizador Hoya HD. Exposición: ISO100, f16 y 0.6 seg. Toma sacada con trípode, disparador remoto, y espejo levantado.]. © David García Pérez 2011.

Uno de los primeros papeles que compré fue el Epson Premium Luster (en Estados Unidos se llama Ultra Primum Luster, cosas de Epson). La idea original de este papel era para yo poder usar un papel económico, de buena calidad, mientras aprendía a perfilar, imprimir, etc… Vamos, que la curva de aprendizaje no fuese muy cara. Es un papel semibrillante, sin llegar a ser igual de molesto que los papeles brillantes o glossy. No es un papel muy grueso (según el que compres varía entre 180 a 260 gramos/m2), y tampoco es que tenga un tacto nada particular. Eso sí, exprime al máximo el nivel de detalle que mi Epson 3880 puede dar de sí, y tiene un gran rango dinámico de colores y contrate.

Como también quería probar como quedaban las cosas en un papel mate, compré un Hahnemühle PhotoRag Bright White. Confieso que este papel lo compré un poco a ciegas, básicamente llegué a una tienda de Barcelona, curioseé un poco con las muestras que había, y me marché con una caja debajo del brazo. Desde el principio no estaba muy convencido de que me gustasen los papeles mate, pero no se puede estar seguro hasta que se prueban. Como ya comenté anteriormente estos papeles tienen menos contraste que los semibrillo reduciendo mucho el rango dinámico de la foto que vemos en pantalla. Dicho esto tengo que reconocer que me encantan para fotos de retratos que regalo a amigos, y que la textura del mismo, le da una tactilidad que es difícil de ver en otros papeles. Es por este último motivo que se me antojan ideales para presentaciones de tipo portfolios, donde el observador pasará tocando una a una todas las imágenes.

Y llegamos a mí papel favorito, el Ilford Gold Fiber Silk. Es un papel baritado, de la categoría de los semibrillantes, que posee un grosor y una texturilla que me encantan. La imágenes impresas en el mismo presentan una gran contraste (siempre teniendo en cuenta que será muy inferior al que se puede ver en una pantalla), y es capaz de imprimir un gran rango de colores tal y como muestran algunos tests. Tengo varias cajas de este papel ya en casa listas para ser usadas, más que nada por qué conseguir papeles concretos en folio tamaño A2 en cajas de 25 a 50 folios es un pelín complicado por estos lares. Si alguien prueba este papel y le gusta tanto como a mí, indicar que el Canson Baryta Photographique es un papel casi idéntico y a lo mejor más fácil de conseguir en la zona donde vivas.

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Cuando me compré mi impresora lo tenía muy claro, no quería que mis fotografías terminasen simplemente en una pantalla de ordenador. Verlas impresas les da un toque material que invita a tranquilamente explorarlas con los ojos, mientras que en la pantalla no son más que una representación etérea que puede desaparecer con el toque de un ratón. Pero la foto por si impresa no es la terminación de su presentación, a lo mejor queremos montar un portfolio con ellas, encuadernalas, y la solución más típica enmarcarlas.

Poco a poco esperando como la foto sale de la impresora

Poco a poco esperando como la foto sale de la impresora.

Hay muchas formas de enmarcar una foto, pero la más tradicional o típica es rodearlas por un paspartú para después enmarcarlas detrás de un cristal o plástico transparente. El paspartú es básicamente una cartulina, habitualmente se suele usar un tono blanco, pero los hay disponibles en una gran multitud de colores, y que se corta formando una ventana a través de la cual se verá nuestra imagen. Y aquí ya no nos vale cualquier cartulina/cartón, esta tiene que ser libre de ácido o ph neutro debido a que va estar en contacto con nuestra foto impresa, de esta forma nos evitamos que con el paso del tiempo el paspartú amarillee como si fuese un papel viejo, y de paso, que esos ácidos que provocan el amarilleo pasen a nuestra foto y también la estropeen.

Volviendo de un curso de fotografía en Pirineo Navarro, en Larra-Belagua, impartido por Eduardo Blanco, regresé con una foto que me gustaba tanto que decidí que debía ser enmarcada. Teniendo en cuenta el tamaña máximo de mi impresora y soluciones comerciales de marcos, decidí que el tamaño del paspartú sería de 70x50cm y el de mi foto de 55×36,1cm, de esta forma me quedaba un margen de 15cm de paspartú, que a mí me gusta bastante dado que le deja respirar a la foto con respecto al marco, pero después de todo, esto ya es cuestión de gustos personales.

Ya tenemos nuestra primera medida, cortamos dos porciones de paspartú a 70x50cm (algunas tiendas se ofrecen ya a cortártelo cuando lo compras, dado que suele venir en láminas que pueden llegar al metro y pico). Una nos será la base donde montaremos nuestra foto y la otra será recortada para hacer la ventana. Y hablando de ventana, ahora llega el momento de calcular el tamaño de misma. En este caso lo que voy hacer una ventana con la foto centrada en el medio, alguna gente le gusta dejar un par de centímetros más por la parte inferior, principalmente para darle más espacio a la firma del autor de la fotografía. Bien, a lo que iba, la lámina de paspartú tiene unas dimensiones de 70x50cm, y la foto tiene unas dimensiones (la parte impresa de papel, no la hoja de papel en sí) de 55×36,1cm. Esto nos indica que deberemos dejar 15 cm por el lado más largo (70cm-55cm) y 13,9 por el lado más estrecho (55-36,1), obviamente, como tenemos dos bordes, en el lado largo de la lámina tendremos que dejar 7,5 cm por cada lado (15cm/2) y por el lado corto unos 6,95cm (13,9cm/2).

Para las ventanas del paspartú se suele hacer un corte biselado, es decir, con una inclinación de unos 45 grados. Hay distintas opciones en el mercado, muchas de ellas pueden llegar a ser ridículamente caras. Yo en concreto me he decantado por la Logan 301-1: Compact Classic, que la encontré de oferta en una tienda de Barcelona (mirar más abajo). Tiene la ventaja de que las reglas vienen fijas y la cuchilla se mueve por railes, así que para torpes como yo, es casi imposible que el corte salga torcido.

Reglas de la Logan 301-1

La cizalla de la casa Logan permite fácilmente marcar la distancia de corte del paspartú.

Con mi cortadora de paspartú lo primero que hay que hacer es marcar las líneas de corte con lapiz, esto se hace por la cara que no va a ser visible (mirar con cuidado que algunos cartones de paspartú tienen por un lado impreso información del producto, obviamente ese es el lado no visible).

Marcando con lápiz los bordes de la ventana del paspartú

Marcando las cuatro lados de la ventana del paspartú con lápiz.

Una vez marcados, ya podemos empezar a cortar, con cuidado ponemos la lámina, colocamos la cuchilla en el rail, y nos fijamos que el punto de corte empiece en la línea marcada anteriormente (tiene marcas visuales para hacer esto de forma fácil), y a cortar las cuatro esquinas. Una vez terminado la lámina debería salir con facilidad. Cuidado que si nos hemos quedados cortos en algún corte, podemos estropear el lado visible de la lámina.

Cortando la ventana del paspartú con la cuchilla

Cortando la ventana del paspartú con la cuchilla.

Ahora toca pegar la foto a la lámina de atrás, esta hará de soporte de la misma una vez la insertemos en el marco. Yo para centrarla básicamente lo que hago es marcar en la lámina los bordes del papel con lápiz, tal como hice con la ventana, y después centro la foto con toda la calma del mundo. El cálculo es similar al anterior, la lámina de atrás mide 70x50cm, el papel usado es un Ilford Gold Fibre Silk de tamaño A2: 59,4x42cm, con lo cual tenemos que marcar una línea a 5,3 cm por el lado largo, y otra de 4 cm por el lado estrechoActualización: Este proceso lo he actualizado de la siguiente forma.

Foto perfectamente centrada en la lámina posterior

Foto perfectamente centrada en la lámina posterior.

Y hablando de manipular la foto, ¿habéis usado unos guante de algodón para ello? ¿no? El papel donde se imprimen las fotos tiene la manía de que una vez se mancha de grasa que puede estar presente en nuestras manos, esa mancha se queda ahí para el resto de la vida, por eso se recomienda usar guantes de algodón cuando manipulamos las imágenes.

Guantes de algodón y cinta adhesiva de doble cara de ph neutro

Guantes de algodón y cinta adhesiva de doble cara de ph neutro.

Ahora que tenemos la foto centrada toca pegarla a la parte posterior de la imagen, para ello se emplea cinta adhesiva de doble cara, pero no vale una cinta cualquiera, de nuevo, tiene que ser una cinta con adhesivos especiales que con el paso del tiempo no nos amarilleen la foto. No son fáciles de encontrar, es más, los que veis en la imagen anterior los compré por internet a Inglaterra (más información más adelante, aún sigo buscando unos que sean un poco más anchos). Pero ahora llega el principal problema, hemos centrado la foto, y vamos a moverla para pegarla (mira el párrafo siguiente para ver por que se corre el riesgo de mover la foto), yo lo que hago es poner un trozo de papel fotográfico sobre la misma, y sobre ese papel coloco algo de peso como los libros que se ven en la siguiente foto (de esa forma evito que sustancias extrañas en la cubierta del libro toquen la foto, paranoico que es uno).

Libros aguantando la foto quietecita en su sitio

Libros aguantando la foto quietecita en su sitio.

Entonces, ¿por qué se corre el riesgo de mover la foto? Básicamente por que lo que vamos a pegar es la parte posterior de la misma a la lámina, con lo cual hay que ir levantando poco a poco el borde corriendo el riesgo de descentrarla. La razón de pegarla por la parte de atrás es para que nada toque la parte delantera del papel. La parte de adelante del papel, por la cual se imprime (sí, el papel fotográfico para impresoras de chorro de tinta solamente se puede imprimir por un lado), tiene una película especial que es la encargada de chupar la tinta, no queremos que el adhesivo toque esa cara, por muy bueno que sea, para que no se filtre hasta donde tenemos nuestra foto impresa. El objetivo final siempre es asegurarnos de que los factores que puedan estropear nuestras imágenes con el paso de los años sea lo mínimo posible. Poco a poco añado 4 pequeñas tiras para que aguante la imagen por la parte superior.

Pegando el borde superior de la imagen a la lámina posterior

Pegando el borde superior de la imagen a la lámina posterior.

En este caso debido al tamaño de la lámina pongo cuatro tiras. Nunca pegar todo el borde, o los bordes laterales o inferiores de la lámina. Esto es debido a que con la temperatura el papel se puede contraer o estirar un poquito, lo cual si está fijo por todos los lados sin poder respirar, hará que se formen ondulaciones visibles una vez enmarcada la foto. Alguna gente he visto en sus vídeo tutoriales que usan en la parte inferior unas esquinas adhesivas especiales, estas esquinas se pegan al soporte trasero de paspartú, pero no a la foto, la foto se puede apoyar en ellas, pero nunca estará pegada, dejando que esta se contraiga y al mismo tiempo se apoye en la esquina y no fuerce tanto los adhesivos de la parte superior (no las pongo en este tutorial por qué todavía no he encontrado dónde comprarlas). Esas tiras superiores se refuerzan con otro trozo de adhesivo formando una T como se puede ver en la imagen siguiente. De nuevo, fijaos que en ningún momento la cinta adhesiva toca la parte frontal de la imagen.

Adhesivo colocado en forma de T para darle más refuerzo al mismo

Adhesivo colocado en forma de T para darle más refuerzo al mismo.

Ya está casi todo listo para para poner la ventana de paspartú que creamos antes, pero primera falta un importante detalle ¡Tenemos que firmar la foto! Para firmar la foto yo uso unos rotuladores de las casa Sakura, en concreto el modelo Pigma Micron. Estos rotuladores tienen una tinta basada en pigmentos como la que se usa en las impresoras fotográficas, combinadas con el papel que estoy usando, la firma debería tranquilamente durar unos 100 años (siempre y cuando la foto se conserve en condiciones adecuadas).

Firmando la foto

Firmando la foto.

Firma y rotulador empleado

Firma y rotulador empleado.

Bonita firma, pero será tapada por el paspartú. La idea de esta firma es dejar constancia de la autoría de la foto en caso de que alguien la desmonte del paspartú en el futuro para reemarcarla. Más adelante firmaré el paspartú.

Bien, ya casi he terminado, estamos a punto de colocar la lámina superior, la que contiene la ventana. Pero antes de ello recubrimos los bordes de la cubierta inferior con cinta adhesiva de ph neutro.

Quitando el protector del adhesivo de doble cara

Quitando el protector del adhesivo de doble cara.

El adhesivo este pega bien, pero te da cierto margen para ir colocando la cubierta superior bien centrada sobre la inferior. Ya tenemos tenemos la imagen lista con nuestro flamante paspartú creado para la misma, solamente nos falta un pequeño detalle, firmarla. Yo para esto lo que uso es lápiz, otra gente prefiere usar un rotulador como el que empleé para firmar la foto. ¿Por qué lápiz? De entrada sobre el paspartú durará muchos años, por otro lado, no llama tanto la atención como un rotulador negro, lo importante para mí es la foto, si alguien quiere saber la autoría se acerca a ella y ve mi firma, pero no quiero que la firma llame más atención que la propia foto en sí. Con lápiz queda discreto y elegante.

Firmando con lápiz sobre el paspartú

Firmando con lápiz sobre el paspartú.

¡Mirar que bonita firma! ¡Debe ser un tremendo fotógrafo el David García Pérez este!

¡Mirar que bonita firma! ¡Debe ser un tremendo fotógrafo el David García Pérez este!

Casi he terminado, ya tengo la foto lista para ser entregada a su nueva dueña, para el transporte de la misma yo lo que suelo hacer es comprar un papel muy finito de nuevo con ph neutro o libre de ácidos. Con este papel envuelvo la foto, y sobre ese papel ya pongo un plástico de burbujas para protegerla, si la fuese a enviar por correo, probablemente reforzaría el paquete añadiendo una lámina de cartón pluma que le dará más rigidez y tampoco incrementaría mucho el peso del mismo.

Resultado final

Resultado final.

No hay mucha tradición por estos lares de enmarcar fotos, comprarlas, o venderlas, como si cuadros fuesen. Esto hace que sea un poco difícil encontrar ciertos materiales a título particular, como es mi caso (a lo mejor soy yo que no sé buscar bien estas cosas). Aquí pongo una lista de sitios dónde los podéis encontrar, comentar que yo no tengo ninguna relación comercial o obtengo beneficio por ello, es más, estos sitios están muy centrados en Barcelona, que es donde yo vivo ahora y posiblemente no sea de mucha ayuda para todo el mundo:

  • Cortadora de paspartú – El modelo que tengo yo lo compré en una tienda que se llama Barna Paper, a parte del mío, que me costó unos 120€ (y estaba de oferta), tienen reglas más baratas con rail especial para la cortadora de la misma casa, si tenéis buen pulso pueden ser la solución ideal para vosotros. También los hay más caros y más grandes por si os interesa.
  • Papel/cartón paspartú – Lo que piensa uno que tienen en cualquier tienda de arte, pues lo siento, tenéis que ver que cara de que les estaba hablando en chino me han soltado algunos que les he preguntado. Lo he encontrado en color blanco en Bellas Artes Ferran, y en una gran gama de colores de nuevo en Barna Paper (ideal si andáis buscando paspartú de color negro para presentar fotos a concursos).
  • Adhesivo doble cara libre de ácido – Si pensáis que preguntar por paspartú en tiendas de arte te ponen cara rara, por cinta adhesiva libre de ácido aún más. Barna Art la tiene, aunque el modelo que me dieron es para ser montada en una especie de pistola que facilita el pegado, sobretodo cuando unimos las dos láminas de paspartú. Al final también la compré por internet aquí (intenté ir a esta tienda de Viladecans: Arquidib, que parecen que tienen todo lo que necesito al lado de casa, el único problema es que su horario comercial no es compatible con él de mi trabajo). Actualización (09/2015): Ahora estoy utilizando adhesivos de la casa Filmoplast como el Filmoplast P90.
  • Guantes de algodón – En cualquier farmacia.
  • Rotuladores para firmar la fotoTampoco son fáciles de conseguir por aquí, yo sospecho que los Staedtler Pigment Liner de toda la vida son completamente válidos, pero claro, no he visto ningún manual por internet que los recomendase (ya sabéis, si nadie lo comenta en internet no debe ser algo bueno), así que después de intentarlo en diversas tiendas on-line por Europa adelante, terminé comprándolos por Ebay. Ahora son fácilmente localizables en amazon.
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