apple

Con la llegada de OS X 10.10.3, Apple añadió al mismo su programa Fotos que se instala automáticamente. Este programa trae consigo la molesta manía de que se abre automáticamente cada vez que conectamos una tarjeta de memoria a nuestro ordenador (o iPhone o iPad), que realmente odio, dado que no tengo el más mínimo interés de usar el programa. Por suerte no es muy difícil desactivar dicho comportamiento.

Amanece en el Ibón de Plan

Amanece en el Ibón de Plan [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a IS0100, f11 y 0,3 seg. Trípode
y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Nada más conectar la tarjeta de memoria, OS X nos lanza esta aplicación:

Pantalla de inicio de Fotos

La reacción de más de uno seguramente es cerrarla sin más. Sin embargo si la abrimos, después de unas cuantas preguntas sobre conectarla a iCloud o no, llegamos a esta pantalla:

Pantalla de importación de Fotos

Si nos fijamos en la esquina superior izquierda:

Botón para que fotos se lance cuando conectemos la tarjeta

Tenemos que desactivar la opción “Abrir Fotos para este dispositivo”, y repetirlo para todas las cámaras que tengamos.

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Como fotógrafos ya seamos aficionados o profesionales siempre nos gusta enseñar a la gente nuestras mejores imágenes, por qué después de todo, ¿para que hacemos las fotos sino? Y desde la introducción por parte de Apple del iPads se ha convertido en un dispositivo bastante versátil para realizar dicha tarea. En un dispositivo de tamaño reducido y con una gran pantalla podemos ir mostrando nuestras fotos a amigos o clientes de forma sencilla y rápida. Ahora bien, ¿Cuál es la mejor forma de exportar nuestras fotos de Lightroom de forma óptima en cuanto a calidad y lo más automáticamente posible?

Abriéndose

Abriéndose… [Cámara: Canon 5D Mark II. Lente: Tamron 90mm f2.8 macro. Exposición: ISO800, f7,1 y 1/160 seg. Toma sacada con trípode, disparador remoto, y espejo levantado.]. © David García Pérez 2012.

Nuestra primera parada es en Lightroom, en el modulo de “Librería”, en la barra de herramientas vertical de la izquierda, abajo de todo, tenemos unas utilidades conocidas como “Servicios de Publicación.”

Servicios de publicación de Lightroom

Si pulsamos sobre el botón “+” podemos añadir un nuevo servicio de publicación, en este caso será del tipo “Disco Duro” y lo configuramos de la siguiente forma:

Configurando un servicio de publicación en Lightroom
  • Descripción – Simplemente ponemos un nombre para poder identificarlo, en mi caso es simple y llanamente iPad.
  • Ubicación de exportación – En este caso simplemente estoy eligiendo una carpeta en el escritorio de mi ordenador.
  • Nombre de archivos – Lo dejo tal cual está, aunque podéis renombrarlos como deseéis, no es que sea muy relevante.
  • Vídeo – Selecciono no incluir ningún vídeo en esta exportación, principalmente por qué no suelo almacenar vídeos en Lightroom.
  • Ajustes de archivo – Aquí empezamos con lo interesante. De entrada obviamente el Formato de Imagen es JPEG, el Espacio de color tiene que ser sRGB, cualquier otro espacio de color hará que los colores representados en el iPad puedan ser muy distintos de los que vemos en Lightroom. La Calidad personalmente lo dejo en 80, me está dando bastantes buenos resultados sin crear un tamaño de fichero excesivo.
  • Cambiar tamaño de imagen – Siguiente parámetro interesante para configurar, y este dependerá de si tenemos un iPad original, un iPad 2, o un iPad de tercera generación. Para los dos primeros, como es mi caso particular, suelo reescalar las imágenes para que el borde corto sea de un tamaño de 1536 píxeles. Esto es el doble de resolución que tiene el borde corto de la pantalla de esos iPads, de esta forma, siempre podremos hacer un poco de zoom en la imagen cuando la mostramos, pero tampoco tendremos un fichero de tamaño increíblemente excesivo. Para los iPads de tercera generación, dado que han duplicado la resolución de la pantalla con respecto a modelos anteriores, pues ponemos el borde corto a 3072 píxeles. La Resolución la ignoramos, el tamaño que pongamos ahí no afectará para nada al resultado.
  • Enfoque de salida – En este caso seleccionamos un enfoque para Pantalla, y le ponemos como Cantidad alto, de esta forma los detalles de nuestras imágenes tendrán un aspecto magnífico en nuestros tabletas.
  • Metadatos – Esto a gusto del consumidor, en mi caso, por ningún motivo particular, simplemente exporto el copyright y mi información de contacto en la foto.
  • Marcas de agua – Yo particularmente no suelo poner ninguna.

Ya tenemos listo nuestro nuevo módulo de exportación de fotos, ahora solamente nos queda arrastrar las fotos que queramos publicar al mismo:

Añadiendo fotos al nuevo servicio de publicación

Una vez ahí, simplemente pulsamos el botón publicar y Lightroom automáticamente comenzará a exportar las imágenes a la carpeta que configuramos anterioremente.

Fotos listas para ser publicadas del Lightroom al iPad

Según vamos “publicando” fotos a dicha carpeta vemos que Lightroom las empieza a separar en publicadas y no publicadas, de esta forma sabemos perfectamente lo que no está publicado y lo que sí, al mismo tiempo que Lightroom evitará que exportemos duplicados. Si queremos eliminar una foto de las publicadas, la arrastramos de vuelta a las no publicadas.

Parte de las fotos ya exportadas al disco duro

Y listo, ya tenemos nuestras fotos preparadas en perfecta forma para ser visualizadas en el iPad en una carpeta en nuestro disco duro:

Ficheros exportados en la carpeta que habíamos seleccionado en el servicio de publciaciones

Ahora mismo hemos terminado con Lightroom y llega el momento de irnos a iTunes. Aquí simplemente seleccionamos en las opciones de exportación de fotos la carpeta que acabamos de crear.

Seleccionando en iTunes la carpeta para que exporte las imágenes del Lightroom

Listo, ahora ya podemos ver en la aplicación de fotos de nuestro iPad las fotos que acabamos de transferir. Si cambiamos cualquier cosa en Lightroom en el modo de publicaciones dichos cambios serán automáticamente reflejados en el iPad cada vez que lo sincronicemos con iTunes.

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¿DNG o RAW propietario?

Uno de los grandes quebraderos de cabeza de fabricantes de programas como Adobe Lightroom, Apple Aperture, ó Capture One es la gran diversidad de formatos de archivo RAW propietarios que existen. En la última versión de Lightroom, Adobe da soporte a casi 300 formatos de fichero distintos, básicamente, a casi 300 modelos de cámaras digitales distintas.

Últimos colores del día

Últimos colores del día [Cámara: Canon 5D Mark II. Lente: Canon 70-200f4 IS USM. Filtro: Polarizador Helipoan. Exposición: ISO100, f13 y 1/60 seg. Toma sacada con trípode, disparador remoto, y espejo levantado.]. © David García Pérez 2012.

Todo esto no representaría más que una anécdota si no fuese por que dichos formatos son propietarios y su especificación no es pública. ¿Qué significa esto? Pues que cuando sale una nueva cámara al mercado, tanto Adobe como Apple como Phase One, entre otros, tienen que coger la cámara y hacer ingeniería inversa para averiguar como abrir dicho fichero, pudiendo así acceder a la información de la imagen. Es únicamente por este motivo cuando una cámara nueva sale al mercado tarda un tiempo en ser soportada por los programas más comunes, salvo contadas excepciones que hablaré más adelante. Ciertamente el fichero RAW se puede editar con el software nativo que viene con la cámara, si no fuese por que dicho software siempre suele ser horrible y no merece casi nunca la pena instalarlo.

¿Cuál es el principal problema de todo esto? Pues que siempre se corre el riesgo que el fabricante deje de dar soporte a este formato propietario en el futuro. Un claro ejemplo de esto es la conocida compañía americana Kodak. Este fue uno de los fabricantes pioneros en cámaras réflex digitales, y después de no tener mucho éxito en el mercado decidió dejar de dar soporte a las mismas. ¿El resultado? Que ya no había posibilidad de descargarse programas para seguir abriendo tus ficheros de imágenes en el ordenador. Era como si viniese un fuego y destrozase todos tus negativos. La situación no es tan alarmante por que fabricantes como Adobe, Apple, etc… siguen dando soporte a dichas cámaras a través de su software. Pero por muy grande que sea la compañía siempre puede desaparecer o dejar de crear el programa, con lo que ahí se nos van nuestras queridas fotos.

Adobe intentó poner una solución a este problema y creó un formato RAW abierto conocido como DNG (Digital Negative/Negativo Digital). Algunos fabricantes como Leica lo usan en sus cámaras, otros, pues hacen oídos sordos. Al ser un formato abierto cualquiera puede usarlo, todos los reveladores RAW del mercado lo soportan, y cuando, por ejemplo, Leica saca una cámara nueva al mercado, podemos abrir sus ficheros en nuestro programa favorito desde el primer día. En caso de que Adobe desaparezca, no pasa nada, el formato sigue ahí y cualquiera puede hacer un programa compatible con el mismo, sin necesidad de hacer ingeniería inversa.

La mayor parte de los programas nos permiten hacer una conversión del formato RAW propietario a DNG, sin ninguna perdida de calidad por realizar dicha transformación. No es una práctica desaconsejable salvo por un pequeño problema, que particularmente me afecta a mí. Para realizar mis copias de seguridad uso un programa conocido como Time Machine. Este programa, como otros, lo que hace es actualizar la copia de un fichero solamente si lo hemos modificado, mientras que al mismo tiempo guarda las versiones anteriores del mismo si queremos volver a ellas. Cuando modificamos un fichero RAW propietario, Lightroom -el programa que yo uso- crea un fichero xmp de texto con las modificaciones que yo aplico en el revelado, en ningún momento se modifica el fichero original. Este fichero ocupa mucho menos que 1 MB, con lo cual cualquier modificación que hagamos en el mismo no ocupará mucho espacio en nuestro disco dura de backup. Sin embargo, en el caso de ficheros DNG, los reveladores RAW suelen guardar dichos cambios en el propio archivo, con lo cual, imaginaos que estamos trabajando con un fichero que ocupa unos 20MB, hacemos unos pequeños cambios, ya tenemos en nuestro disco de backup dos ficheros de 20MB, hacemos más cambios otro día, ya ocupamos 60MB… y ahora para todas las imágenes que tenemos.

DNG sin embargo, si que se antoja como un formato muy apto para archivado de fotos, una vez estamos seguros que hemos terminado de trabajar con ellas, las convertimos a DNG y así nos aseguramos que pase lo que pase en el futuro siempre podremos seguir accediendo a ellas.

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Una de las grandes ventajas de la fotografía digital es la posibilidad de trabajar con ficheros RAW. Como ya dije en otros artículos, disparando en RAW es uno de los primeros pasos de exprimir al máximo nuestra nueva y flamante cámara digital. Pero la ventaja más importante para mí es la edición no destructiva que podemos hacer de una fotografía en RAW una vez la cargamos en nuestro ordenador.

Fernando Alonso - Entranamientos de la Fórmula 1 en Barcelona 2012

Fernando Alonso, Ferrari, y los entrenamientos en Barcelona. [Canon 5D Mark II, Canon 70-200f4L IS USM. F8, ISO1000, 1/640 segundos.] © David García Pérez 2012.

Los programas empleados para procesar RAW como Adobe Lightroom, Apple Aperture, Capture One, etc. procesan los ficheros RAW usando lo que se denomina procesado paramétrico. Según vayamos ajustando los parámetros de los ficheros RAW en cada uno de esos reveladores, estos programas almacenan dichos parámetros en una base de datos, o en el propio fichero RAW (si está en formato DNG), ó en un fichero adjunto (el típico fichero .xmp que aparece al lado de nuestras fotos como por arte de magia). Dichos parámetros pueden presentar un aspecto como el copio y pego a continuación (esto ha sido creado por Lightroom):

   ...
   crs:WhiteBalance="As Shot"
   crs:Temperature="4750"
   crs:Tint="-2"
   crs:Exposure="0.00"
   crs:Shadows="5"
   crs:Brightness="+50"
   crs:Contrast="+25"
   crs:Saturation="0"
   crs:Sharpness="51"
   crs:LuminanceSmoothing="0"
   crs:ColorNoiseReduction="25"
   ...

Cada vez que ajustamos un parámetro en el revelador RAW, este calcula en memoria los efectos que tendría eso sobre la imagen y nos lo muestra al momento. Y aquí hay un detalle muy importante a tener en cuenta, dicho cálculo se hace de forma independiente a como nosotros ajustamos los parámetros. Es decir, sí los ingenieros que crearon el revelador RAW consideran que para obtener los mejores resultados en una foto primero se deben aplicar los ajustes de Exposición, después Brillo, después Contraste, después Temperatura del color, etc. (este orden me lo estoy inventando). Por mucho que nosotros después comencemos ajustando otras cosas como por ejemplo el punto Negro de la foto, después la Temperatura, etc… el programa ignorará nuestro orden y continuará de forma tozuda haciendo lo que considera óptimo.

Por este motivo, muchas veces se dice que no importa que parámetro ajustemos primero en el revelador RAW, dado que este siempre aplicará dichos cambios en la forma que considera óptima. Esta afirmación hay que cogerla un poco con pinzas, dado que aunque el programa aplique las cosas de forma óptima, nosotros necesitamos seguir un cierto orden lógico para hacer las cosas y ver exactamente el efecto final que tendrá dicho resultado en pantalla (por ejemplo, no tiene sentido ajustar primero la exposición para después recortar la foto, pudiendo hacer que tengamos que reajustar la exposición después, ó el caso más típico, nosotros vamos ajustando los parámetros poco a poco, primero exposición, después punto negro, después volvemos ajustar la exposición, compensamos con brillo, tocamos de nuevo el punto negro, hasta que el resultado nos guste, el revelador RAW aplicará dichos cambios una única vez para cada uno de los parámetros).

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Cuando empecé este blog tenía una idea clara en mente, no iba a convertirme en uno de esos sitios que copian las notas de prensa de todo nuevo producto fotográfico que sale al mercado. Para eso ya tenemos bastantes sitios que hacen un trabajo excelente, y no hace falta que venga yo aquí hacerles competencia. Pero Adobe acaba de lanzar Adobe Photoshop Lightroom 4 (el nombre oficial tiene el Photoshop en el medio, pero nadie lo usa), actualización de mi catalogador, revelador, etc… de fotografías favorito.

Como todo el mundo que empezó en la fotografía digital me obsesioné al principio en entender a manejar hasta la última herramienta de Photoshop, ya hace unos años. Pero con el paso del tiempo se ha convertido en una herramienta prescindible para mí, el 99% del trabajo que hago en mis fotografías se hace en Lightroom, Photoshop simplemente lo uso para cosas tan puntuales que podría vivir perfectamente con él. Es más, ahora que Lightroom 4 viene con un módulo de soft-proofing/prueba de pantalla incorporado, mis visitas a Photoshop van a ser testimoniales.

Soft-proofing junto con el nuevo panel básico que me parece mucho más intuitivo que el anterior, a parte de obtener mejores resultados al revelar fotografías RAW, son las dos cosas que por si solas ya me merecen la pena para actualizar. Hay otros detalles que me parecen interesantes, como la posibilidad de geolocalizar fotos o imprimir libros en Blurb, pero que perfectamente podría vivir sin ellas.

Esas dos últimas características vienen más que nada de la competencia con Apple Aperture, competencia que me parece de lo más sana, sino, mirar que bajada de precio ha tenido en los últimos meses Lightroom, Apple está siendo muy agresiva con el precio de sus aplicaciones profesionales, y a pesar de que no las uses, indirectamente te puedes beneficiar de ello.

Y lo mejor de todo, es que ahora ya puedo disfrutar de varias horas de vídeo tutorial de Luminous Landscape.

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