cascada

Ya os había mostrado otra foto de esa sesión por el Val d’Aran. En esta ocasión os presento una de la más famosa cascada de la zona, Es Uelhs deth Joeu (los ojos de Judas), en valle de Artiga de Lin. Y realmente casi no hago la foto. Por qué mi colega Manel que me estaba acompañando en ese momento, que hice la foto. No me llamaban la atención las flores, pero el me insistió que quedaban chulas contrapuestas a la fuerza del agua.

La cascada de Es Uelhs deth Joeu siempre me ha parecido complicada. Es una inmensa cascada, y si lleva mucha agua, realmente es casi un manto blanco que una vez hecha la foto no llama la atención que a uno llama ahí delante de ella. Tengo un montón de estas fotos que no muestro por qué no le hacen justicia. Aún cuando baja poca agua es complicada por su inmensidad y por que no te puedes acercar a ras de río a poner algo en primer plano en detalle. Es por eso que suele ser un sitio donde dedico mucho tiempo hacer detalles con el 70–200.

Ahí estaba yo, tozudo, ignorando el consejo de mi amigo Manel, mientas intentaba fotografiar el contraste entre los verdes saturados y la fuerza del agua. Ninguna de las composiciones que estaba haciendo me llamaban mucho la atención, hasta que moviendo la cámara llegué hasta las dichosas flores. En ese momento me empezó a gustar lo que estaba viendo. Las cosas funcionaban, aunque era complicado. Por un lado quería dejar bastante tiempo de exposición para dar movimiento al agua, por el otro lado tenía que ser el justo para que las flores no apareciesen borrosas. Este ha sido el resultado final:

Flores en Es Uelhs deth Joeu

Flores en Es Uelhs deth Joeu [Sony A7 II (Amazon, eBay) con Canon 70-200 f4 IS L (Amazon, eBay). Foto sacada a ISO100, f11, 1/6 de segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2017.

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Islandia: Kirkjufell

Kirkjufell fue nuestro último destino en Islandia, y a pesar que aún me quedan un par de sitios que hablar en este blog antes de cerrar este último capítulo de nuestro viaje de este verano a Islandia, vamos a centrarnos en este último para esta semana. La traducción de Kirkjufell del islandés sería montaña iglesia, creo que, viendo las fotos, es fácil entender por qué.

Puesta de sol en Kirkjufell

Puesta de sol en Kirkjufell [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a ISO100, f13 y 1 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

En Kirkjufell fotografiaríamos nuestra última puesta de sol y amanecer en Islandia. El viaje hasta ahí fue bastante complicado, especialmente para nuestro conductor. Un intenso viento hacía muy complicado conducir la autocaravana por las largas planicies que había que atravesar hasta esa zona. La tranquilidad llegó cuando empezamos a cruzar la mitad de la península de Snæfellsnes, donde en su lado norte se encuentra la montaña de Kirkjufell.

Tal fue debido a esa tranquilidad, pero cuando empezamos a cruzar esa zona vimos unas increíbles praderas de roca volcánica (en la península de Snæfellsnes se encuentra el volcán Snæfellsjökull, que puede ser visto a 120 km de distancia desde Reykjavík). Tanto nos gustó la zona que volvimos justo después de comer a intentar hacer alguna foto. Tengo que decir de lo que volví, no me quedé con nada, pero desde luego es una zona que deseo explorar con calma la próxima vez que vuelva.

Hora azul en Kirkjufell

Hora azul en Kirkjufell [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a ISO100, f13 y 30 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Al lado de Kirkufell hay una serie de cascadas en escalera, conocidas como Kirkjufellsfoss. Desde la más arriba de todo se puede fotografiar las cascadas con la montaña sin que se vea la carretera o cualquier otro rastro de civilización humana, que es lo que podéis observar en la foto que al principio de este artículo. Desde la cascada de abajo y es casi imposible que no se vean los cables de la luz o la carretera que hay entre las cascadas y la montaña.

Frío amanecer en Kirkjufell

Frío amanecer en Kirkjufell [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Panorámica de 4 fotos sacadas a ISO100, f13 y 4 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Con un sabor agridulce hicimos nuestras últimas fotos esa mañana, antes de recoger las cosas, desayunar y poner rumbo a Keflavík para coger nuestro avión de regreso a Barcelona (con una más que necesaria parada por el camino en unos baños públicos… no vaya a ser que no nos dejasen montar en el avión).

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Islandia: Brúarfoss

Nuestra visita a la preciosa cascada de Brúarfoss fue a un par de días de nuestro regreso de Islandia a casa. Llevábamos un buen rato de sitio turístico a sitio turístico, con la excepción de Þjófafoss. Brúarfoss para nosotros fue una rareza, un día que estuvimos solos, sin turistas alrededor durante la puesta de sol. Un día que Islandia decidió que no hacía falta torturarnos con vientos fuertes… bueno, viento en general. Probablemente fue nuestra tarde más tranquila durante todo el viaje.

Puesta de sol en Brúarfoss

Puesta de sol en Brúarfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. HDR de 4 imágenes sacadas a ISO100 y f13. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Brúarfoss no es una cascada muy grande. Comparado con lo que habíamos visto hasta el momento incluso podemos decir que es una cascada pequeña para términos islandeses. Sin embargo, el agua glaciar a partir de la que se forma le da un intenso color azul al agua que llama fuertemente la atención.

Puesta de sol en Brúarfoss

Puesta de sol en Brúarfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. HDR de 4 imágenes sacadas a ISO100 y f13. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Localizar Brúarfoss es increíblemente difícil. Viendo la zona en Google Maps no parece que lo sea, pero una vez te metes con el coche en la urbanización que hay al lado de ella, cualquier referencia se pierde. Los arbustos y pequeños desniveles hacen imposible saber exactamente hacia donde va el camino.

Agua azul de Brúarfoss

Agua azul de Brúarfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Fusión de 2 imágenes sacadas a ISO100 y f13. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

La forma más fácil para llegar a la cascada es a través de una urbanización que te deja a 10 minutos caminando de la misma. Antes de ir ahí había leído que de vez en cuando la urbanización cierra la entrada a vehículos, dado que la cascada se está convirtiendo en demasiado turística. Por suerte no fue así, dado que la otra alternativa donde dejar el coche es bastante lejos.

Últimos toques del sol en Brúarfoss

Últimos toques del sol en Brúarfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. HDR de 4 imágenes sacadas a ISO100 y f13. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Para ver un mapa de la urbanización que hay al lado lo mejor es usar la siguiente página web: [ja.is][maps], Google Maps no tiene un mapa de las carreteras ahí. Buscar un track de la ruta hasta la cascada también sería interesante si no os queréis perder.

Empieza la hora azul en Brúarfoss

Empieza la hora azul en Brúarfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. HDR de 4 imágenes sacadas a ISO100 y f13. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

La cascada cuenta con un puente al lado de la misma, así que es fácil fotografiarla desde ambos lados o desde el propio puente. Estuvimos ahí un buen rato, tranquilos, disfrutando el momento, hasta que casi no veíamos nada. Se notaba que hacía tiempo que no estábamos tan tranquilos.

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Continuo mostrando el resultado fotográfico de mi viaje a Islandia este año. La siguiente parada es en la cascada Þjófafoss, localizada ya hacia el interior de la isla, aún así cerca de la zona sur de la misma. Una cascada algo alejada de las principales puntos turísticos del país, lo cual jugó en nuestra ventaja de alejarnos de las masas de turistas y estar algo más tranquilos mientras hacíamos nuestras fotos. El viento por su parte decidió que seguiría con nosotros esta parte del viaje.

Partimos desde la cascada de Skógafoss y el GPS decidió meternos por la carretera 268 para llegar hasta la carretera 26, desde la cual se accede a la cascada de Þjófafoss. En la parte final de la carretera 268, que es de grava, nos empezó a gustar bastante el paisaje, como íbamos con tiempo decidimos parar al lado de un río hacer algunas fotos.

Camino a Þjófafoss

Camino a Þjófafoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a IS0100, f11 y 1 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

La forma de las nubes daba una pista de la velocidad del viento. Para nuestra desgracia, el viento que daba esas formas tan caprichosas a las nubes también nos acompañaba a ras de suelo. Esto sería una constante en nuestra visita a esta cascada. Fijaros en esta foto del amanecer del día siguiente de como iban de protegidos contra el viento mis compañeros de viaje:

Nada a la intemperie

Nada a la intemperie [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a IS0100, f11 y 1 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Una vez en la carretera 26, y bastante cerca de donde se junta con la 286 (dirección norte), aparece un desvío a mano izquierda, el cual hay que recorrer durante unos pocos kms para llegar hasta la cascada. Una vez allí la lluvia junto con el fuerte viento nos impidió hacer nada. Como mucho protegernos detrás de la autocaravana donde, bajo su protección contra el viento, pudimos hacer alguna que otra fotografía del campo de lava adyacente (llamado Merkurhraun), mientras esperábamos a que la lluvia parase para la puesta de sol.

Campo de lava en Þjófafoss

Campo de lava en Þjófafoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Panorámica de 10 fotos, tomas sacadas a IS0100, f11 y 1 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Þjófafoss es una cascada del río Þjórsá, el río más largo de Islandia, con unos 230 kilómetros de longitud. No es la más alta pero sí la más ancha de Islandia. Su nombre significa cascada del ladrón y la historia dice que un ladrón se ahogó en dicha cascada y de ahí su nombre.

El río Þjórsá se divide antes de la montaña Búrfell, poco antes de al cascada Þjófafoss, que queda a uno de los lados de la montaña. Otra leyenda dice que dicha zona, con el río dividido en dos, fue creada por un gigante que no quería mojarse los pies cada vez que tenía que cruzar el río de un lado a otro.

Anochece en Þjófafoss

Anochece en Þjófafoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a IS0100, f11 y 4 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Cuando ya casi empezaba a ser de noche dejó de llover, lo cual nos permitió robar un par de fotos rápidas a la cascada antes de volver a meternos en la autocaravana para cenar y dormir, esperando que durante el amanecer tuviésemos mejor suerte.

Amanece en Þjófafoss

Amanece en Þjófafoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a IS0100, f11 y 1 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

En el amanecer el viento seguía ahí, pero al menos no llovía. No tuvimos colores en el cielo pero las nubes daban juego. Una vez nos cansamos de limpiar el spray sobre la lente de la cascada nos volvimos hasta el campo de lava hacer alguna foto más.

Merkurhraun

[Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a IS0100, f13 y 0,3 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Al rato no quedaba más que hacer. Recoger las cosas, desayunar, y de vuelta a la carretera a continuando hacia el oeste de la isla.

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Islandia: Seljalandsfoss

En nuestro viaje a Islandia sabíamos que iba a ser imposible estar tranquilos haciendo fotos todos los días en la localización. Como era nuestro primer viaje queríamos ver varias de las localizaciones más famosas, tanto para fotógrafos como para turistas habituales. Este es el caso de Seljalandsfoss que se encuentra a dos minutos de la carretera 1 o la circular, la más transitada por los visitantes de la isla (a parte de que la cascada la ves si vas en dirección este desde la propia carretera).

Seljalandsfoss

Seljalandsfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 1,3 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Una solución hubiese sido fotografiarla al amanecer, como hicimos en el caso de la cascada de Skógafoss. Pero en un viaje de solamente 10 días y con tantos sitios que queríamos ver, alguno tendría que ceder para no ser fotografiado en las mejores condiciones. De todas formas, Seljalandsfoss es una cascada para ser fotografiada en el atardecer. Dado que uno se puede meter detrás de la cascada y fotografiar el sol a través de ella durante la puesta.

Si habéis leído las entradas anteriores sobre este viaje a Islandia ya sabréis que cada dos por tres nos encontrábamos con un equipo de rodaje filmando una película. De las cuatro veces esta fue la que más molestó. Se habían metido dentro de la cascada y estaban formando una cola de turistas que también querían entrar dentro para ver la cascada desde allí. La opción era o no fotografiar la cascada o fotografiarla con gente y sencillamente dejarse llevar. Esto fue lo último por lo que optamos.

Vistas desde lo alto de Seljalandsfoss

Vistas desde lo alto de Seljalandsfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 0,5 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Como queríamos estar algo tranquilos, un amigo y yo decidimos subir un montículo a la derecha de la cascada, según miras a la misma, para evitar algo el bullicio y poder concentrarnos. La idea que al principio parecía buena, comenzó a complicarse un poco durante la subida. El terreno estaba bastante mojado de las lluvias anteriores y con la pendiente que había, uno iba resbalando de vez en cuando. No me preocupaba la subida, sino la futura bajada, todo apuntaba que sería casi con mi culo rozándose ladera abajo. Cuando llegamos arriba del todo vimos que por otro lado había una subida mucho más tranquila, estaba claro que teníamos que haber estudiado el problema con más calma.

Seljalandsfoss

Vistas desde lo alto de Seljalandsfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 0,5 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Desde arriba a parte de fotografiar la cascada también ganamos las vistas hacia el mar donde había unas fantásticas nubes que, con el delta del río, hicieron una foto que podéis ver acompañando este texto.

Como media hora antes de la puesta de sol la gente del rodaje empezó a recoger todo, y nosotros aprovechamos para acercarnos hasta la cascada y intentar fotografiarla desde atrás. Seljalandsfoss es una cascada de 60 metros de altura y meterse dentro de ella es bastante impresionante. Todas las fotos que hice desde ahí las tuve que tirar, fue imposible hacer una donde no tuviese alguna gota de agua sobre la lente o alguna zona empañada.

Seljalandsfoss y la granja

Seljalandsfoss y la granja [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f11 y 1 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Estuvimos hasta casi noche cerrada. Fotografiando la cascada ya desde el río, el (río líquido). No me he molestado en editar ninguna de estas fotos, la iluminación artificial que le han puesto a la cascada por su atractivo turístico no me acaba de convencer en los resultados.

Gljúfurárfoss

Gljúfurárfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 0,4 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Al día siguiente nos acercamos a la cascada de Gljúfurárfoss, una cascada que está a un kilómetro de distancia de Seljalandsfoss. Es una cascada curiosa, dado que está dentro de una grieta. Las fotos que le hice desde fuera no me gustaron ninguna y os pongo decorando este artículo una desde dentro. Fotografiarla dentro es altamente complicado, esperar que la cámara se os esté mojando constantemente y vosotros también. Aunque había gente que pasaba haciendo equilibrios entre las rocas, realmente para meterse dentro sin muchas preocupaciones unas botas de agua es lo más recomendable.

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Ya hace algunos días publiqué un pequeño artículo sobre mi primer experiencia fotografiando la Cascada de Skógafoss. Una vez en casa, el proceso de revelado que seguí en todas las fotos siempre fue el mismo. En el siguiente vídeo podéis ver dicho proceso para una foto de esta serie. Desde la imagen original hasta como paso a paso llego al resultado que estaba buscando.

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Islandia: Cascada de Skógafoss

De esta vez mi historia de mi primer viaje a Islandia va a ser un pelín distinta a viajes anteriores que he narrado en este blog. En vez de seguir un orden cronológico de los días por la zona voy a narrar un poco cada una de las localizaciones donde estuvimos, sin orden ninguno, más que el de revelado de las fotos mismas durante estos días. La única pega de esta forma de hacer las cosas es que esta primera entrada tendrá, a continuación, un pequeño párrafo introduciendo del viaje.

Amanece en Skógafoss

Amanece en Skógafoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 20 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Los últimos 10 días de agosto de este año los pasé en en Islandia. Éramos cuatro fotógrafos y para dos de nosotros era la primera vez en este bello país, para los otros dos, era la primera vez que iban con una mentalidad fotográfica, con lo que prácticamente era lo mismo. Como en el viaje teníamos solamente 10 días y un desconocimiento total del país no nos complicamos mucho, decidimos ir, mientras supervisábamos predicciones meteorológicas, a varias de las localizaciones más típicas del país. Nuestra intención es volver en el futuro y poco a poco ir descubriendo este paraíso para amantes de la naturaleza.

A mitad de viaje paramos en la famosa cascada de Skógafoss, que se encuentra en el sur de la isla, al lado de carretera 1, la carretera circular que recorre la isla y la más transitada por la mayoría de los turistas. Obviamente, al ser tan accesible dicha cascada a parte de impresionante hizo que cuando llegásemos a la localización aquello estuviese abarrotado de gente, por no mencionar un equipo de filmación con grúas montadas justo enfrente de la cascada para grabar una película ahí (este equipo nos la tenía jurada, nos los encontramos en cuatro localizaciones distintas).

Era normal que hubiese tanta gente, llegamos con la autocaravana al mediodía, y entre gente que paraba a visitar la cascada, gente que llegaba para montar su tienda en el camping que hay justo enfrente y los de la película… desechamos, la mayoría, la idea de hacer ninguna foto. Sí sí, ya sé que la luz del mediodía no es la mejor para fotografiar paisaje, pero cuando pega el sol a la cascada, debido a la espuma que produce esta, es muy fácil ver un doble arco iris sobre la misma.

Skógafoss al amanecer

Skógafoss al amanecer [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 3,2 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Nuestra idea no era quedarnos ahí, sencillamente íbamos a comer al lado de la cascada y de paso supervisar la localización, dado que queríamos fotografiarla al amanecer, cuando probablemente pudiésemos trabajar tranquilos (con el pequeño temor de que los de la película no recogiesen sus trastos, temor que al final resultó ser infundado). Fotografiar al amanecer en este tipo de localizaciones tan turísticas es una buena forma de evitar gente en el medio de nuestras fotografías, con la excepción de algún fotógrafo que tuviese la genial idea de también fotografiar la cascada el mismo día que tú.

Skógafoss es una cascada que produce el río Skógar al caer por unos acantilados al sur de Islandia que separan la línea de costa de las tierras altas de la misma (la terminación foss en islandés significa cascada). Como la mayor parte de las cosas en Islandia, sus dimensiones impresionan, con 25 metros de ancho y 60 metros de alto en una caída perfectamente vertical forman una de las cascadas más bonitas del país y probablemente una de las más visitadas por los turísticas que visitan cada año la isla (sino la que más). También es uno de los típicos puntos donde salen o terminan (depende de como se mire) muchas de las rutas de senderismo que cruzan el país de norte a sur (había buses que llevaban a gente directamente desde el aeropuerto hasta la cascada).

Cómo comenté, para fotografiarla llegamos al amanecer, teníamos un cielo completamente plano, así que decidí centrar las composiciones en la cascada misma, en todas ellas la cascada es el elemento principal, como podéis ver las tres fotos de ejemplo que pongo aquí. Con la fuerza que llevaba el agua, con dejar un medio segundo de exposición el efecto seda creado era inmediato.

Skógafoss, más de una hora después del amanecer

Skógafoss, más de una hora después del amanecer [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 1 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Nos fuimos aproximando poco a poco, la luz era suave y no cambiaba para nada. Curiosamente, salvo unos jóvenes turistas que no sabíamos que hacían levantados tan temprano, tuvimos durante más de una hora la cascada para nosotros solos. Cuando estábamos pensando en retirarnos empezamos a ver más gente y algún que otro fotógrafo en la zona, y muchos senderistas que empezaban su primera etapa de varios días para cruzar la isla desde el sur al norte de la misma.

Cómo muchas de las cascadas de Islandia, el rocío que provoca el agua al caer fue un problema cuando te acercabas un poco a la misma. Una constante durante todo nuestro viaje fue la técnica metódica de hacer una foto, limpiar lente con un trapo, volver hacer foto, volver a limpiar lente… al final terminabas con bastantes fotos del mismo encuadre, sencillamente para asegurarte que no había ninguna gota en la lente que estropease la foto cuando la viésemos en grande en el ordenador. Hay que indicar que en el caso particular se Skógafoss, también hacíamos bastante fotos para ver si las neblinas que levantaba la cascada creaban fotos interesantes con la ligera brisa que hacía (y no el viento fuerte con el que nos recibió el país en bastantes días del viaje).

Si subís hasta arriba del todo de la cascada, siguiendo el cauce del río Skógar, veréis como el mismo va creando cascadas más pequeñas y formas curiosas que merecen la pena perderse un rato para fotografiarlas.

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Si mi último viaje fotográfico me había llevado prácticamente al otro hemisferio y a otro continente, este prácticamente se puede decir que me ha llevado aquí al lado. Buscando una alternativa un pelín más económica para este año, un par de amigos y yo terminamos en Irlanda, la isla esmeralda. Conscientes de que nos podíamos encontrar con unos 10 días de viaje fotográfico bajo una lluvia intensa, nos encontramos con el regalo de la naturaleza de un amanecer ó anochecer fantástico todos los días del viaje. Supongo que la mala suerte del viaje vino de los dos golpes que le dimos (bueno, vale, le dí), al coche de alquiler, menos mal que nos forzaron a pillar seguro a todo riesgo (si no lo pillas, la franquicia no baja de los 1500€, demasiado para nuestro gusto).

Anochecer en la Calzada de los Gigantes

Anochecer en la Calzada de los Gigantes [Canon 5D Mark II con Canon 24m TS-E Mark II. Toma sacada a IS0100, f11 y 1,3 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Bien, que me desvío del tema principal, la fotografía. Nuestro primer día en Irlanda parecía que no empezaba con buen pie. Después de salir con una hora de retraso de Barcelona, más retrasos a la hora de recoger el coche del alquiler, y empezar a conducir bajo una lluvia intensa, las cosas no pintaban bien, pero el ánimo no bajaba.

Nuestro primer destino era Irlanda del Norte, y más concretamente la maravillosa costa de la zona de Antrim, más conocida como “Costa de la Calzada / Causeway Coast”. Nuestro objetivo principal era fotografiar “La Calzada de los Gigantes,” el punto paisajístico más característico de la zona y que la da nombre a dicha costa.

Reflejos en la Calzada de los Gigantes

Reflejos en la Calzada de los Gigantes [Canon 5D Mark II con Canon 24mm TS-E Mark II. Panorámica compuesta de 3 fotos sacadas a IS0100, f11 y 1,6 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

La Calzada de los Gigantes es una maravilla geológica compuesta por unas 40.000 columnas de basalto. Estudios geológicos dicen que esta caprichosa formación de columnas hexagonales (en su gran mayoría) fue formada como hace unos 60 millones de años. Dicha zona tenía gran actividad volcánica y la lava salía de la tierra con una gran cantidad de basalto líquido en ella. Según dicho basalto fue enfriando se fueron formando dichas columnas. Según lo rápido o lento que se enfriase, las columnas serían de diferentes alturas.

Tal vez más interesante que la historia geológica es la historia mitológica irlandesa. Según la leyenda, el gigante irlandés Finn McCool retó al gigante escocés Benandonner. Para poder facilitar la pelea entre ambos, Finn construyó una calzada que iba desde Irlanda hasta la isla escocesa de Staffa. Una vez finalizada dicha calzada, Benandonner decidió aceptar el reto y empezó a cruzar la calzada hasta Irlanda. Cuando Finn empezó a divisar la figura de Benandonner sobre el horizonte se dio cuenta que había retado a un rival mucho más grande que él. En ese momento decidió escapar corriendo a su casa y preguntar a su mujer, Oonagh, que hacer. Oonagh rápidamente escondió a Finn en una cuna gigante y lo disfrazó como un bebé. Cuando Benandonner llegó a casa de Finn, Oonagh le dijo que Finn vendría en un rato, pero al ver el tamaño del “supuesto hijo de Finn”, Benandonner empezó a imaginar el tamaño que tendría Finn y decidió escapar corriendo, destrozando, en su camino de vuelta a Escocia, la calzada. En la isla escocesa de Staffa, en la cueva de Figal, se pueden observar columnas de basalto como las de la Calzada de los Gigantes, lo cual se cree que ayudó a crear la leyenda.

Cascada de Glenoe

Cascada de Glenoe [Canon 5D Mark II con Canon 70-200f4L IS. Toma sacada a IS0100, f11 y 0,8 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Dejándonos de leyendas a parte y empezando una constante de llegar tal vez demasiado justo de tiempos a todos los lados en este viaje, alcanzamos nuestro primer destino, el pequeño hotel/albergue dónde íbamos a dormir los próximos 3 días. Después de dejar las maletas en el hotel, montar mi trípode (no entra entero en la maleta) y preguntar al dueño del hotel restaurantes cerca de la zona, nos vamos corriendo a cenar.

La ventaja era que la puesta de sol estaba para las 22:00 de la noche, así que a pesar de ser las 20:00 aún teníamos margen de tiempo (la desventaja es que al día siguiente amanecía a las 5:00… pero me estoy anticipando). Después de cenar, nos vamos hasta la entrada de la Calzada de los Gigantes.

Dunluce Castle

Dunluce Castle [Canon 5D Mark II con Canon 17-40Lf4. Toma sacada a IS0100 y f8 (HDR de 7 fotos). Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Era la primera vez que íbamos a esa zona, así que aparcamos el coche al lado de entrada del centro de interpretación dado que parecía que a partir de ahí esta prohibido circular con vehículos motorizados. Hay que caminar unos 15 minutos hasta llegar a la Calzada desde donde dejas el coche (más problema es a la vuelta, que básicamente es cuesta arriba). Y una vez allí, la verdad es que el paisaje es completamente distinto a cualquier cosa que viese en ningún otro lado. Resulta extraño pensar que esas formas hexagonales sea un capricho de la naturaleza.

La lluvia se había marchado, el principal recuerdo de ella eran las resbaladizas rocas de basalto que nos hacían movernos con precaución, y las rápidas nubes que pasaban sobre nuestra cabeza. Pero por dónde se ponía el sol el cielo estaba roto y nos regaló colores tanto en las rocas como en las nubes, y una larga hora de entretenimiento fotográfico.

Baja la marea en la Calzada de los Gigantes

Baja la marea en la Calzada de los Gigantes [Canon 5D Mark II con Canon 17-40Lf4. Toma sacada a IS0100, f11 y 0,8 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

A la mañana siguiente, como habíamos llegado tan justos de tiempo, no teníamos buscado ninguna localización para amanecer, así que decidimos volver a ir a la Calzada de los Gigantes. El fuerte viento y la lluvia nada más llegar hasta allí nos hicieron pensar que la mejor opción era volver al hotel y dormir unas cuantas horas más.

Después de dar bastante vueltas buscando un sitio donde desayunar, empezamos de nuevo nuestra exploración de lugares que fotografiar. Nuestra primera parada The Dark Hedges, una serie de impresionantes árboles plantados alrededor de una carretera que dan lugar a una composición bastante chula (aunque tal vez de posibilidades limitadas, sobretodo si queremos ser originales). El único problema fue no pensar que era domingo, nunca se nos pasó por la cabeza que habría tanta gente.

Anochece en la Calzada de los Gigantes

Anochece en la Calzada de los Gigantes [Canon 5D Mark II con Canon 17-40Lf4. Toma sacada a IS0100, f11 y 2,5 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Tras mucho esperar a ver si la gente se marchaba a comer, el cielo empezó abrir y ya decidimos irnos a otra localización y si tal por la tarde volver a intentarlo. Nos tocaba un poco de carretera para llegar hasta la cascada de Glenoe. Mientras en The Dark Hedges ni la gente ni la luz nos acompañaron, en Glenoe después de esperar un poco los niños que estaban jugando en el agua se fueran, el sol decidió esconderse detrás de una nube, dejando una luz suave ideal para fotografiar dicho entorno, a pesar de que eran las dos de la tarde.

Contentos con nuestra primera buena foto del día nos fuimos a comer. La idea después de comer era visitar la destilería de Bushmills (¡no todo va a ser fotografía!). Pero en ese momento decidí tener el primer choque del viaje, rasqué otro coche mientras dejaba pasar a otro en un cruce (eso de que el coche crezca hacia la izquierda en vez de hacia la derecha, respecto a la posición del conductor). Una hora larga nos llevó resolver con la chica a la que le rasqué el coche y los de mi compañía de alquiler los papeles del seguro, para cuando llegamos a la destilería ya estaba cerrada.

Amanece en el puerto

Amanecer en el puerto [Canon 5D Mark II con Canon 70-200f4L IS. Panorámica de 11 fotos sacadas a IS0100, f11 y 5 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Pasamos a la siguiente tarea del día, buscar un lugar para fotografiar el amanecer la mañana siguiente. Nos acercamos a una playa cerca de Ballintoy que no nos convenció mucho. Fuimos hasta Ballintoy Harbour buscando Elephant Rock, pero al llegar hasta ella, después de andar una media hora desde donde dejamos el coche, vimos que los ángulos del sol al amanecer no eran nada buenos. El propio puerto de Ballintoy no tenía mal ángulo pero no nos convencía mucho (después averiguaríamos que dicha localización fue usada para grabar la serie de televisión Juego de Tronos). Y sin todavía tener claro donde hacer el amanecer el día siguiente nos fuimos a cenar.

El plan para las horas entre la cena (a las 19:00 de la tarde) y la puesta de sol (las 22:00) ya las teníamos claras desde que comenzamos el día. Primero iríamos a cenar a un pub que vimos al lado de la entrada de la Calzada de los Gigantes, que resultó no ser mala opción. Después nos escaparíamos corriendo a fotografiar Dunluce Castle, para regresar corriendo la última hora antes de la puesta de sol a la Calzada de los Gigantes, que el anochecer parecía que iba a ser mucho mejor que el anterior y nos permitiría continuar disfrutando de tan magnífico paisaje.

Amanecer en Ballintoy Harbour

Amanecer en Ballintoy Harbour [Canon 5D Mark II con Canon 17-40Lf4. Toma sacada a IS0100, f11 y 6 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

El castillo de Dunluce es bastante impresionante. Siempre que veo una construcción así me imagino lo complicado que debió ser en la época construirlo ¡Aún debe ser complicado hoy mismo! El castillo se alza sobre un acantilado, ¡y cómo no!, también tiene su propia leyenda. Se dice que en el años 1639 durante un gran banquete en una tormentosa noche de invierno, la cocina del castillo, llena de sirvientes preparando la cena, se desplomaron sobre el mar, muriendo todos los sirvientes menos un joven pinche de cocina, que casualmente se encontraba en ese momento en la única esquina que no se vino abajo. Se dice que en las noches de tormenta, se pueden escuchar los gritos de los sirvientes mientras caen al mar en su fatal destino. Parece ser que este accidente fue una de las principales causas por las que sus dueños decidieron no seguir viviendo en dicho castillo.

Mientras estábamos fotografiando el castillo de Dunluce nos encontramos con otro fotógrafo. Como suele pasar en estas ocasiones empiezas hablar: ¡Qué bien/mal está la luz! ¡Esta zona me gusta mucha para fotografiar! ¿De dónde sois? ¡Mi cámara es más grande que la… bueno, mejor dicho, ¡Ahh, tu usas tal cámara! no yo uso esta… etc. Lo bueno de dicha conversación es que averiguamos que a partir de las 21:00 se podía bajar en coche hasta la misma zona de la calzada, lo cual nos daba unos 20 minutos más para fotografiar tranquilamente el castillo.

Colores en Ballintoy Harbour

Colores en Ballintoy Harbour [Canon 5D Mark II con Canon 17-40Lf4. Toma sacada a IS0100, f11 y 6,0 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Pues lo dicho, acto seguido, para el coche y a conducir los 10 minutos que nos llevarían hasta la calzada. De esta vuelta parecía que había una kdd fotográfica. Debíamos ser como unos 7 fotógrafos por la zona. Otra hora de buena luz, aunque creo que la del día anterior había sido mejor, y de vuelta a dormir en el hotel.

Al final, a pesar de no estar muy convencidos, pensamos que ir hasta la zona de Elephant Rock para hacer el amanecer iba a ser la mejor opción para el día siguiente. Según nos íbamos acercando con el coche, empezamos a observar que hacia el otro lado, en Ballintoy Harbour las luces del amanecer parecían prometer bastante. Cambiamos de idea y caminamos hacía allí. Tuvimos una hora de unos colores espectaculares. Probablemente el mejor amanecer que observamos en todo el viaje.

Más que contentos con el trabajo realizado, regresamos al hotel donde dormiríamos unas cuantas horas para después hacer las maletas y poner camino hacia la zona oeste de la isla. Pero eso ya es una historia para otra entrada en el blog.

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