chile

Cualquiera que me conozca sabe perfectamente que no suelo hacer fotos de animales. Para bien o para mal me he obsesionado con el paisaje. Pero muchas veces cuando vamos varios en el mismo grupo hay que ceder, a algunos les puede gustar más el paisaje, a otros les puede gustar más los animales, y con los días tan largos que hacía en Patagonia, había tiempo para todo.

Ave rapaz en Chile - Patagonia

Ave rapaz en Chile – Patagonia.

He empezado el párrafo anterior de esta forma simplemente para indicar que probablemente las fotos que veas en este artículo te parezcan de lo más normalito. Al no haber practicado casi nunca este tipo de fotografía, me cuesta mucho encontrar los encuadres, y mucho más lo de aproximarme a los animales para que se dejen hacer fotografías antes de que salgan corriendo.

Cría de Guanaco

Cría de Guanaco.

Sí hay un animal que nos cansaríamos de fotografiar en Patagonia, ese sería el guanaco. Probablemente os recuerde mucho a la versión domesticada del mismo, la llama. Estaban por todas las esquinas del parque natural de Torres del Paine, y a pesar de que vimos a varios sueltos por ahí, lo normal era encontrarlos en grandes manadas.

Ñandú

Ñandú.

Recuerdo una mañana en particular, después de fotografiar las Torres del Paine, cuando nos acercamos al coche y con aún la luz bastante horizontal, vemos que donde habíamos aparcado a oscuras, a menos de un kilometro, había una gran manada desperezándose de la corta noche. Dejaron que nos acercásemos bastante para fotografiarlos con calma (pero manteniendo una distancia prudente, que el bicho cuando se siente amenazado te escupe a la cara directamente). Con unos contraluces interesantes. Parecían más interesados en espantar unos guanacos que no eran de su manada y intentaban unirse a ella. Realmente fue una forma de matar esas primeras horas del amanecer antes de irnos a desayunar.

Pingüino en Otway

Pingüino – Otway.

Otro de los animales más característicos de la zona es el Ñandú, una especie de avestruz pero en pequeñito. Y aunque todo el mundo nos decía que era muy fácil de encontrar, realmente creo recordar que solamente lo vimos en dos ocasiones. En la primera sin mucha suerte, el animal es bastante desconfiado, una vez nos bajamos del coche puso rápidamente una gran distancia entre nosotros. Nuestro 200mm, incluso para los que tenían multiplicador, no era suficiente. En una segunda ocasión, justo cuando dejábamos el Parque Natural de Torres del Paine, se dejaron fotografiar unos minutos, eso sí, corriendo de un lado a otro entre guanacos.

Pingüinos - Otway

Pingüinos – Otway.

Las aves era otro de los platos fuertes de la zona, sobretodo los buitres locales. Hubo un buitre muy joven que se dejó que nos acercásemos bastante mientras descansaba sobre una roca. Hasta que perdió la paciencia y se marchó hacia la siguiente roca. Y después ya se fue a otro zona, junto un grupo de ellos que estaba volando a gran altura, ya lejos de nuestras cámaras. Varias veces por el camino de una esquina a otro paramos a fotografiar las aves rapaces que nos encontrábamos posadas en árboles.

Joven buitre.

Joven buitre.

Pero si realmente hay un animal en la zona que se pueda considerar el rey, y también el más peligroso, es el puma. Teníamos el grupo un pelín dividido con respecto a él, varios querían ir a intentar fotografiarlo, otros pensábamos que era mejor ni intentarlo. Según nos contaron los guardas forestales, la mejor forma de conseguirlo verlo era ir de noche antes del amanecer por ciertos senderos donde se sabía que el “gatito” tenía varias guaridas. Justamente al amanecer el puma está volviendo a su guarida después de cazar durante la noche, y es buen momento para fotografiarlo. Como solamente teníamos como máximo un 200mm la verdad es que para mí gusto personal era acercarse demasiado a un gato tan grande. Y menos después cuando te dicen que si te topas con uno, lo que tienes que hacer es fríamente mirarle a los ojos mientras caminas hacia atrás, que si le das la espalda probablemente te ataque. Yo había ido a fotografiar amaneceres y atardeceres, ¿no?

Amanecer con Guanacos

Amanecer con Guanacos.

El día que ya estábamos de camino de regreso a Punta Arenas, a unas 12 horas de coger nuestro avión de vuelta a Europa, paramos en Otway para acercarnos a una reserva de pingüinos de Magallanes. La verdad es que llegábamos un pelín justos de tiempo, dado que la reserva cerraba en una hora después de nuestra llegada. El tiempo justo para coger la cámara y empezar a caminar la pasarela que te llevaba a la zona donde suelen anidar los pingüinos, que en ese momento estaban regresando del mar, después de una larga jornada pesquera. Realmente pocos animales más cómicos que el pingüino andando sobre tierra debe haber, pasamos una buena hora observándolos, y ellos tan tranquilos siendo observados.

Antes de marcharnos de Torres del Paine nuestro amigo Alejandro Blanco nos tenía preparada una pequeña excursión. Nos íbamos de visita al Glaciar Grey. Visita que debía incluir una pequeña ruta en barco hasta el mismo y una pequeña caminata por encima de él. Esto último al final no fue posible. Y menos mal que ni siquiera se nos ocurrió intentarlo, a pesar de las ganas que teníamos.

Día lluvioso en el Grey

Día lluvioso en el Grey. © David García Pérez 2013.

Después de fotografiar el amanecer en los Cuernos del Paine pillamos la camioneta rápidamente y nos dirigimos hasta el Lago Grey donde deberíamos pillar un barco que nos llevaría hasta el glaciar. Alrededor del lago se encuentra una de las zonas que sobrevivió al incendio del 2012 y está muy vigilada y protegida. La única forma de llegar hasta el campamento desde dónde se pueden empezar las rutas a pie sobre el glaciar es en barco.

La cosa no pintaba especialmente bien, el tiempo amenazaba con lluvia y Torres del Paine parecía querer recordarnos, en nuestro último día ahí, que es una zona de fuertes vientos. Nunca pensé que navegar por un lago sería como atravesar unos rápidos.

Preguntamos sí la excursión se iba a realizar o no y, como en aquel momento la lluvia todavía no había empezado a caer, nos dijeron que lo mejor era subir al barco y llegados al campamento ya veríamos lo que hacíamos.

Hielo y roca

Hielo y roca. © David García Pérez 2013.

Así que allí nos fuimos, caminamos hasta el embarcadero, nos dieron los oportunos chalecos salvavidas y para la lancha que nos debería llevar hasta el barco, que estaba más a dentro del lago, en una zona de mayor calado.

En el barco ya nos informan de que tardaremos un cacho en llegar hasta el glaciar, y dado que una vez el barco se encara hacia el centro del lago para empezar a navegar hacia el Glaciar Grey, la fuerza del viento se notaba muchísimo más. Por ese motivo la guía del viaje nos informó que no debíamos subir a cubierta hasta que llegásemos.

Mientras estábamos abajo, la guía del viaje nos empezó a comentar detalles históricos del glaciar mientras las olas golpeaban duramente la ventana que tenía detrás de ella. El Grey forma parte de lo que se conoce como Campos de Hielo Sur, y tiene una anchura de 6 km y una altura de unos 30 metros. El glaciar se encuentra actualmente en retroceso.

Hielo azul.

Hielo Azul. © David García Pérez 2013.

Al desplazarse, esta enorme masa de hielo va puliendo la piedra que tiene por debajo, haciendo que partículas de piedra gris se añaden al hielo. Al fundirse esta agua en lago crean este color grisáceo que le dio su nombre (grey es gris en inglés). El nombre le fue dado por Lady Florence Dixie en su libro Across Patagonia (la guía lo recomendaría diciendo que la autora era muy poética en sus descripciones, realmente me he leído como el 30% del libro y me cansó un poco los comentarios de las clases altas inglesas del siglo XIX creyéndose superiores tanto a esclavos como sirvientes).

Durante esta travesía ya nos confirmaron que la ruta no iba a ser posible. La gente que la organizaba decidió que, con las condiciones temporales actúales, sería muy arriesgado intentar hacer una caminata sobre el hielo. Tendríamos que continuar con el resto del pasaje viendo el glaciar desde la cubierta del barco.

Mientras aceptábamos que no podríamos caminar por el glaciar la guía nos contó la historia de por qué el que toma calafate siempre regresará a Patagonia tarde o temprano. Nosotros, como nos estaba encantando el viaje decidimos tomar más calafate posible. Y fuese en forma de licor o cerveza.

Hielo y colina.

Hielo y colina. © David García Pérez 2013.

Una vez llegados hasta las dos lenguas del glaciar nos dejaron subir a cubierta donde continuamos haciendo fotos, mientras nos daban un pequeño chupito enfriado con hielo del propio glaciar. La fuerza del viento hacía hacer fotos fuese todo un reto. Hacías una foto, protegías tu cámara con tu cuerpo mientras secabas todo el agua que arrastraba el viento contra la lente, y volvías a repetir la operación para la siguiente foto.

Después de un rato, de vuelta a dentro del barco, hasta que regresamos al punto de partida, el hambre ya apretaba y había que buscar donde comer.

Sí una cosa tenía clara al comenzar el año es que mi objetivo fotográfico y vacacional sería intentar ir a visitar a mi amigo Alejandro Blanco en Chile y ir con él, y otra gente, hasta la Patagonia a pasar unos cuantos días fotografiando paisajes increíbles.

Tengo que reconocer que el camino hasta aquí no ha sido fácil, hubo que negociar bastante en el trabajo para asgurar los días, y no estaba claro que el grupo de gente con el que tenía pensado ir podrían conseguir ya sea las vacaciones o el dinero para el viaje. Pero parece que al final todo está empezando a tomar buen rumbo y yo diría que las posibilidades de ir se han incrementado hasta el 95%.

Y ahora que Alejandro nos ha preparado un incréible tour, Andes Photo Travel – Patagonia (sólo dos vacantes disponibles, daros prisa si queréis apuntaros!!!), hay que ir sí o sí. En sus propias palabras:

Si buscas fotografiar paisajes mundialmente reconocidos por su espectacular belleza, aprovecha esta oportunidad única de viajar a la Patagonia en un viaje pensado exclusivamente para fotógrafos a un precio que difícilmente encontrarás con otras agencias o fotógrafos.

Yo ya estoy deseando que llegue diciembre, que pase este aburrido verano de trabajo, coger la mochila, trípode, y a pasarme pocas horas durmiendo mientras intento fotografiar (lo que espero que sean) increíbles amaneceres y anocheceres.

Más información: Andes Photo Travel – Patagonia 2013.

Mi amigo Xavi Moya me enseñó el trailer de esta película. Su objetivo no era que me interesase por la película en sí, sino para picarme aún más con el proyecto de ir a fotografiar la Patagonia Chilena. En parte consiguió su objetivo, cada vez tengo más ganas de ir a Chile, pero por oro lado, me entró la curiosidad por la película y les compré el DVD.

La Quête D’Inspiration (La búsqueda de la inspiración), es una película de Mathieu Le Lay sobre el fotógrafo francés (y supongo que amigo personal suyo) Alexandre Deschaumes, donde muestran parte de sus viajes a Patagonia, Islandia, Alpes, Bretaña… Unos 52 minutos de auténtico disfrute de paisajes inolvidables.

La película que viene en francés y con opción de verla en inglés podría ser perfectamente muda. Uno simplemente se relaja en el sofá disfrutando de los paisajes que se nos muestran, y mientras tanto, entre paisaje y paisaje, escenas de como esta gente se va preparando para hacer la foto.

Y tal vez te pase como a mí al verla. La película te sabrá a poco. Menos mal que han incluido todas las escenas extra, horas y horas de metraje que grabaron para poder montar estos 52 minutos de película. Muchos de estos making of nos enseñan como grabaron algunas escenas usando cuadricopteros o cargando el director como una mula con un dolly (riel para cámara) montaña para arriba, montaña para abajo (a parte claro está de la cámara, lente, trípodes, tienda de campaña, comida, saco de dormir…).

Una cosa queda clara, si esta película la ve alguien que no esté acostumbrado a la fotografía de paisaje, al final de la misma se quedará con la impresión que para hacer un buena foto hace falta ir corriendo de una esquina a otra cargado como una mula con una gran mochila llena de equipo fotográfico y un trípode. Bueno, supongo que de alguna forma habría que poner un poco de emoción a la película, la cual, a pesar de esta pequeña crítica, si te gusta la fotografía, merece mucho la pena verla.

Ahora a parte de lo de la Patagonia, y otros sitios como ya hace tiempo que quiero ir, Islandia, creo que tengo que empezar a investigar estos bosques de los Alpes que enseñan en pleno otoño…

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