dng

Adobe creó el formato DNG hace ya bastantes años en un intento de unificar los formatos RAW de distintos fabricantes, algo que realmente considero que no ha tenido mucho éxito (pocos son los fabricantes que soportan dicho formato en sus cámaras). De todas formas, es un formato interesante, por un lado para guardar las imágenes cuando ya hemos terminado de forma definitiva de editarlas, por otro lado, para enviarle una de nuestras ediciones RAW a alguien, sin tener que preocuparnos si nos hemos olvidado o no el fichero XMP. Veamos ahora en este artículo las opciones a la hora de exportar a DNG dentro de Lightroom.

Amanecer en Tarn Hows

Amanecer en Tarn Hows [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a IS0100, f13 y 1,3 seg. Trípode
y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2016.

Para convertir una imagen a DNG tenemos dos opciones. Si estamos pensando dejar la versión en DNG dentro de nuestro Catálogo, lo mejor es hacerlo seleccionando la imagen en el módulo de Biblioteca de Lightroom y vamos al menú: Biblioteca → Convertir fotografía a DNG, lo que nos abre la siguiente pantalla:

Convirtiendo a DNG

Dicho panel está dividido en dos opciones, por un lado tenemos las referidas al archivo original:

  • Sólo convertir archivos RAW – En caso de que tengamos varias imágenes seleccionadas, si seleccionamos esta opción, solamente nos convertirá a DNG aquellas imágenes que sean RAW, ignorando cosas como tiffs o jpegs.
  • Eliminar originales tras conversión correcta – Esta es una opción peligrosa, dado que borrará el fichero RAW original, lo cual queda bastante bien dado que no veremos dos veces la imagen en nuestro catálogo, pero por otro lado, dependemos únicamente del fichero DNG, siempre me ha dado reparo perder el original, pero puede que sea yo…

Después tenemos opciones de como se realiza la conversión en sí:

  • Extensión de archivo – Si queremos que la extensión sea en mayúsculas o minúsculas… no es que sea la opción más útil la verdad.
  • Compatibilidad – Este es un factor importante, a pensarlo con cuidado dependiendo de los programas que empleemos. Cada vez que Adobe mejora los algoritmos internos de Camera RAW/Lightroom, le asocia una versión a estos. Si usamos por ejemplo ahora Lightroom 6, será imposible que un fichero revelado con este motor sea capaz de ser abierto por Lightroom 2 o Camera RAW 6. Dependiendo de los programas que nos interese abrir la imagen tendremos que seleccionar una o otra.
  • Previsualización JPEG – Los ficheros DNG, al igual que muchos RAW, llevan incrustado un fichero jpeg que representa la imagen cuando se mira con otros programas o incluso dentro de Lightroom si no estamos en el módulo de Revelado. Cuando más grande le demos a este valor, mejor resolución tendrá dicha previsualización, pero también más ocupará el fichero DNG.
  • Incrustar datos de carga rápida – Hará que el fichero se cargue más rápido en Lightroom o en Camera RAW, ocupará un poco más, pero tampoco es algo exagerado por lo cual no viene de más dejar esa opción seleccionada.
  • Utilizar compresión con pérdida – Las últimas versiones del estándar DNG permite comprimir con pérdidas el propio RAW, al estilo de los ficheros jpeg. No considero que a través de este panel sea la mejor forma de hacerlo. Veremos en la segunda opción de exportación cuanta calidad podemos llegar a perder.
  • Incrustar archive RAW original – Básicamente lo que hace aquí es meter dentro del fichero DNG el propio archivo RAW original a partir del cual se crea la imagen DNG. Puede ser una opción interesante a usar si borramos el fichero original. El principal problema es que el fichero resultante ocupará el doble de lo que ocuparía si no seleccionamos esta opción.

Como había comentado había dos opciones para convertir a DNG, la segunda es a través del menú de exportación de imágenes de Lightroom. Las opciones son casi iguales a las que mostraba antes:

Exportando a DNG

Pero aquí si seleccionamos la opción de Utilizar compresión con pérdida, vemos como podemos ahora a través del siguiente panel de tamaño ir viendo como reducimos con esta pérdida la calidad/tamaño de la imagen.

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Pocas cosas me quedan ya de hablar del módulo de Biblioteca de Lightroom. Exportar las imágenes era uno de los temas que nunca había tratado por aquí, así que ahí vamos de dentro a ello. Empezando por la más común de todas las opciones, exportar nuestras imágenes a disco duro, ya sea creando jpgs de las mismas, o tiffs, of DNG o el propio fichero RAW original (ya os indicaré por que es interesante hacerlo de esta forma al final del artículo).

Atardecer en Cala Estreta

Atardecer en Cala Estreta [Canon 5D Mark II con Canon TS-E 24 mm f/3.5 L II. Panorámica HDR, cada foto HDR tomada a ISO100, f11 y 5, 2,5 y 1,3 segundos de tiempo de exposición respectivamente. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Para exportar fotos en Lightroom lo que tenemos que hacer primero es seleccionar el conjunto de fotos que queremos exportar, ya sea desde una carpeta o colección de Lightroom. Después podemos pinchar con el botón derecho del ratón (Control+Botón del ratón en Mac) sobre la foto y seleccionar la opción de exportar ó, ir al menú Archivo y seleccionar la opción Exportar ó, pulsar la combinación de teclas “Mayúsculas+Control+E” en PC ó “Mayúsculas+Comando+E” en Mac. Una vez hagamos hecho esto, seremos presentados con la siguiente pantalla:

Pantalla de exportar

Como ya dije anteriormente me voy a centrar las opciones de Exportar imágenes a Disco Duro, otros tipos de exportación mandando imágenes a correo, vídeos, o otras extra que nos ofrezcan otras plugins las dejaremos para otros artículos. La primera opción que nos pregunta Lightroom es la de donde queremos guardar las imágenes:

exportar-002

Podemos escoger ahora mismo la carpeta a donde queremos exportar o que nos pregunte más adelante a través de la opción Exportar a. Que nos pregunte más adelante es por si queremos crear un ajuste preestablecido a partir de estas opciones, de esta forma siempre nos preguntará donde queremos guardar las imágenes cada vez que lo usemos en vez de tener que acordarnos que las exportará al sitio que le indicamos en aquella época cuando creamos el ajuste. La siguiente opción es la ubicación de la propia Carpeta donde queremos exportar las imágenes. Las dos siguientes pestañas, por un lado nos dejan crear una subcarpeta dentro de la carpeta donde exportamos y la última nos deja volver a añadir al catálogo que tenemos abierto las fotos que acabamos de exportar. Por último nos pregunta que hacer cuando se encuentra que al sitio donde queremos exportar ya existen ficheros con el mismo nombre. Por defecto nos preguntará que hacer pero podemos indicar que omita el proceso, que cambie el nombre del fichero exportado de forma automática o que lo sobrescriba sin avisar.

Nombre de los ficheros

La siguiente caja nos permite cambiar el nombre de los ficheros si así lo queremos. Vienen varias opciones para poder renombrar ficheros, pero realmente lo mejor es crear nuestras propias plantillas si así lo deseamos. El proceso para crear las plantillas es el mismo que cuando las creábamos para importar imágenes. Básicamente nos sale la siguiente pantalla:

cambiando nombre a los ficheros

Tal y como escribía en el artículo de importar imágenes: Ahí podéis definir como se renombrarán vuestros archivos. El procedimiento es bastante sencillo, tenemos un cuadro de edición donde se nos deja ir introduciendo campos o texto que seleccionamos abajo. En este caso particular he configurado la plantilla de la siguiente forma: primero introduzco el año en que la foto fue sacada: campo Fecha (AAAA), segundo y sin ningún espacio o carácter por medio, el mes en que la foto fue sacada: campo Fecha (MM), y por último el día: campo Fecha (DD). El siguiente campo lo separo por un guión bajo: “_” que directamente escribo en la casilla de texto, y después inserto un campo de texto a medida. Este campo me permitirá definir un texto cada vez que importe las fotos (explico más adelante como se hace eso). A continuación, y después de otro guión bajo, pongo el nombre original del fichero. Me gusta conservar el nombre original del fichero por si tomé alguna nota cuando hice la foto y saber de que foto estaba hablando. Por último, de nuevo, después de otro guión bajo, pongo un número de secuencia. Este número pondrá 0001 a la primera foto importada en esta ocasión, 0002 a la segunda y así sucesivamente. Siempre uso esta plantilla y nunca he tenido ningún motivo para renombrar las fotos de otra forma, así que ni me molesto en guardar los cambios (llevo usando esto así desde Lightroom 2, y Lightroom en ningún momento se atrevió a cambiar la configuración a pesar de que no guarde la plantilla de forma permanente).

Como ya dije, no voy a entrar en la pestaña de exportar vídeo, que solamente se nos activará si seleccionamos un vídeo. La siguiente sección es el tipo de fichero:

Formato de fichero a exportar

Las opciones que tenemos aquí son las siguientes:

  • jpeg – Este es el formato de fichero de imagen comprimido más típico que nos vamos a poder encontrar y el más común para pasarle imágenes a otras personas, en particular si no controlan de fotografía. Tenemos opciones para ver cuanto queremos comprimir la imagen, a través del control de “Calidad” (cuanto más alto el número menos se comprime la imagen y mayor calidad tiene). Después tenemos la opción de limitar el fichero a un tamaño específico en kilobytes, por si queremos subirla a una web. Por último tenemos el parámetro un pelín más complicado, el espacio de color. Si no estáis preparando la imagen para pasarla a otro programa que tenga control de color y, sobretodo, si las estáis subiendo a web o pasando las imágenes a personas que no controlan de fotografía. Quedaros siempre con “sRGB”.
  • PSD – Es el formato de ficheros nativos de Photoshop. Os va a permitir escoger la profundidad en bits de la imagen (cuanta más alta más información de color/niveles de grises tendrá el fichero… ante la duda y si no nos importa el tamaño siempre escoger 16bits). Como aquí entiendo que el destino de la imagen va a ser el propio Photoshop, os recomendaría siempre ProPhoto RGB como espacio de color. Más razones sobre esto último aquí.
  • TIFF – Tiff tampoco hace falta mucha presentación. Es uno de los formatos más comunes para pasar imágenes entre profesionales y soporta la información de capas de Photoshop. Al igual que en el caso de PSD tenemos las opciones de 16 bits o 8 bits. En lo referente al espacio de color, aquí depende del destino a donde queráis mandar la imagen. Si es el propio Photoshop, ProPhoto RBG, si es otro programa o persona, informaros primero. Tiff permite comprimir la imagen en “zip” sin perder calidad. No tiene mucho sentido no usar dicha opción. Por último, si hemos hecho correcciones de perspectivas o panorámicas y tenemos zonas transparentes en la imagen, podemos guardar dicha transparencia en vez de blanco si seleccionamos: “guardar transparencia”.
  • DNG – DNG, como ya había hablado anteriormente aquí, es el formato RAW abierto definido por Adobe. Es una opción muy válida para backups de imágenes una vez hemos terminado de editar los mismos. En las opciones del mismo podemos seleccionar la compatibilidad de la información del mismo con versiones anteriores de Lightroom ó Camera RAW, el tamaño de la previsualización jpeg que va incrustada dentro del fichero DNG (la que suelen usar para mostrar la imagen antes de que la abramos para ser editada). Dependiendo de la versión de Camera RAW que seleccionemos nos dejará seleccionar o no la compresión con perdida, en caso de que nos interese tener el fichero RAW lo más pequeño posible. Por último nos pregunta si queremos meter dentro del fichero DNG el fichero RAW original al partir del cual se creó el DNG.
  • Original – Esto es básicamente el fichero original de la Biblioteca, tal cual esté. Un detalle importante, es que si hemos revelado el fichero o añadido etiquetas o palabras clave. Nos guardará toda esa información en un fichero XMP con el mismo nombre que el de la imagen y en la misma carpeta que hubiésemos seleccionado para exportar nuestras fotos.
Ajustar tamaño de la imagen

Las siguientes opciones es que Lightroom nos redimensiones automáticamente las imágenes. Esto estará activo si no hemos escogido como formato de archivo “original”. Podemos especificar el tamaño exacto, el tamaño del borde largo y Lightroom automáticamente redimensionará en la misma escala el corto. El número de megapixeles de la imagen. Un porcentaje de reducción… etc. El aspecto de resolución al redimensionar no importa mucho si no estáis exportando para imprimir en papel.

Enfoque de salida

Después podemos ajustar el enfoque de salida de la imagen. Lo más común es que seleccionéis para pantalla. Pero si estáis exportando para mandar las fotos a imprimir a laboratorio, a lo mejor os interesa que Lightroom le aplique un enfocado para papel mate o brillo, dependiendo del soporte en el que estéis imprimiendo.

Metadatos

La siguiente opción nos permite seleccionar que metadatos del fichero queremos quitar o exportar de la imagen. Si solamente queremos que se añada el copyright, si queremos que se quite la información de localización de la imagen, cualquier dato personal, etc.

Resto de opciones

Las dos últimas opciones requerirán un artículo propio para ser tratadas, y este ya me ha quedado bastante largo tal y como está…

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En este vídeo explico como crear un perfil de color empleando el Adobe DNG Profile Editor junto con el X-Rite ColorChecker Passport (también podemos usar el X-Rite ColorChecker que es algo más barato pero menos versátil). El objetivo es conseguir que la cámara saque las fotos lo más fiel posible.

Personalmente que las fotos sean fieles en color no es crítico para mí, sin embargo muchas veces me cuesta conseguir en la foto los colores que yo recuerdo de dicha escena. Con esta utilidad espero poder, en imágenes complicadas, mejorar mi revelado final de la misma.

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En mi articulo anterior sobre como es la estructura de ficheros en una biblioteca de Lightroom comenté que todos los ajustes de revelado que hacemos a nuestras imágenes, así como los metadatos que añadimos a la misma (etiquetas, descripción, título, información de copyright… ) se guardan en la propia biblioteca. Si simplemente cogemos el fichero RAW de donde esté en nuestros discos duros, dicha información no estará en el fichero. Hay varias formas de conseguir extraer de forma sencilla dicha información de la base de datos. Veamos cada una de ellas.

Nieve Otoñal en Urbasa

Nieve Otoñal en Urbasa [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a IS0100, f13 y 4 seg. Trípode
y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2013.

Seleccionando y guardando fichero los metadatos de nuestras imágenes:

La primera opción es la más sencilla de todas. Seleccionamos en la galería las imágenes de las que queramos grabar los metadatos a fichero y pulsamos la siguiente combinación de teclas: Ctrl+S en PC ó Commando+S en Mac (también podemos acceder a eso a través del menú: Metadatos -> Guardar metadatos en archivo).

El resultado final será un fichero xmp (salvo si los RAWs son DNGs, leer más adelante) al lado de nuestro fichero RAW original. Tal y como muestra la siguiente figura:

Seleccionando todas las imágenes en el catálogo de Lightroom

Si queremos hacer esto para todas nuestras fotos, la forma más fácil de hacer esto es en el módulo de biblioteca seleccionar el catálogo que contiene todas las imágenes como se muestra a continuación:

Seleccionando todas las imágenes

Y a partir de ahí, seleccionar todas las imágenes: Ctrl+A en PC ó Comando+A en Mac y hacer lo que hicimos antes, guardar los metadatos. Os advierto que si la colección es grande esto llevará mucho tiempo.

La ventaja es que sí ahora vuestro catálogo se estropea, siempre tendréis una copia de los ajustes en el fichero XMP que se ha creado (si abrís el fichero en un editor de texto veréis que es simplemente un montón de texto en formato XML con todo lo que le hicimos a la imagen en Lightroom).

La excepción de los DNGs

Hay un pequeño inconveniente si el formato de los ficheros RAW de nuestra cámara es DNG o hemos convertido nuestra imágenes a este formato en el momento de importarlas (Como ya comenté anteriormente, no vamos a perder calidad por convertir nuestros RAWs originales a este formato).

Cuando guardemos los metadatos a fichero usando el método anterior, para los ficheros DNG no se creará el fichero XMP que los acompaña. DNG es un formato de fichero creado por Adobe y dicho formato ya contempla que se puedan guardar dentro de él los metadatos y ajustes de revelados que hacemos sobre el RAW en una aplicación como Lightroom. La principal ventaja de esto es que así no corremos el riesgo de algún momento perder el fichero XMP mientras movemos las imágenes de un lado a otro.

La principal desventaja es que cada vez que grabemos los cambios, un sistema de backup como Time Machine de Apple o Backblaze volverán hacer un backup del fichero RAW entero, a pesar que la modificación de los metadatos no es ni un 1% del mismo. Time Machine es desde luego el que más sufre, este sistema guarda un histórico de modificaciones que se hace un fichero, cada vez que lo actualicemos, volverá a guardar una nueva copia del RAW, con lo cual nuestro disco de backup corre el riesgo de llenarse rápidamente.

Automatizando el guardar a fichero los metedatos de nuestras imágenes

Si lo comentado anteriormente queremos que siempre se haga cuando cambiemos ajustes de una imagen, la mejor opción en vez de acordarnos de guardar los metadatos cada vez que modificamos algo es automatizar la generación y actualización de dicho fichero XMP por parte de Lightroom.

Para ello, vamos hasta los ajustes de catálogo (en PC ir al menú: Editar -> Ajustes de Catálogo, en Mac ir al menú: Lightroom -> Ajustes de Catálogo). Ahí se nos presentará una ventana como esta.

title

Si seleccionamos en la subventana “Metadatos”, simplemente tenemos que marcar la opción “Escribir cambios automáticamente en XMP”. Cada vez que modifiquemos los ajustes de revelado en Lightroom o añadamos metadatos a la imagen, Lightroom automáticamente actualizará el fichero XMP asociado con dicha imagen.

Exportando a RAW en Lightroom:

Aunque los casos anteriores pueden ser útiles para alguna gente, realmente lo interesante es el siguiente. Imaginaos que queremos mandar a alguien el fichero RAW original, pero queremos que al abrirlo (si también tiene una versión igual o superior a Lightroom o Photoshop CC) vea los ajustes de revelado que nosotros hemos hecho. Una opción es guardar los metadatos como dije antes y buscar en el fichero y el XMP acompañante en los miles y miles de imágenes que tenemos. Poco práctico.

Más fácil es seleccionar la imagen e exportarla. En el menú de exportación de Lightroom, en la sección de “Ajustes de archivo”, seleccionamos simplemente original. Tal como mostramos aquí:

title

A donde le hayamos dicho a Lightroom que exporte la imagen, también exportará ahí el fichero XMP (a no ser que sea una DNG donde, como dije antes, los ajustes de revelado ya van dentro del fichero).

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Categorías Técnica

{ 14 comentarios }

Adobe Lightroom es uno de los programas favoritos de muchos fotógrafos/as, con un gran motor de revelado digital, junto con un gran módulo de biblioteca que nos mantiene las cosas ordenadas y fácilmente recuperables. Pero de vez en cuando tienes esos pequeños momentos de desesperación cuando cambias del módulo de biblioteca al revelado mientras Lightroom se pone a generar la previsualización de la imagen… suelen ser pocos segundos (dependiendo del tamaño de la imagen y potencia de tu ordenador, pero suficientes para desesperarte). Aquí os pongo un par de pequeños consejos que harán Lightroom un pelín más rápido. No son grandes ganancias, pero siempre ayudan.

Indicando a Lightroom que no descarte las previsualizaciones a 1:1

Si nos vamos a los ajustes de catálogo (en Mac: Lightroom > Ajustes de Catálogo, en Windows: Edición -> Ajustes de Catálogo), en en el menú de “Administración de Archivos” deberemos seleccionar “Calidad de la previsualización” “Alta” y “Descartar automática previsulazaciones a 1:1” como “Nunca”). De esta forma, una vez nos genere la previsualización 1:1 Lightroom nunca se descartará de ella. Este tiene un claro inconveniente, el fichero de catálogo a la larga comenzará a crecer mucho más que antes. Yo por mi parte prefiero la ganancia de velocidad a la pérdida de espacio.

Ajustando que Lightroom no grabe automática en fichero XMP los cambios hechos a una imagen

Después, si nos vamos al menú de “Metadatos” yo suelo desmarcar la opción “Escribir cambios automáticamente en XMP”. Lightroom por defecto, cada vez que realizamos un cambio a la imagen, escribe un fichero xmp (o actualiza el DNG si la imagen está en ese formato RAW) asociado a la foto, esta operación requiere ir constantemente al disco duro que es una pequeña merma de rendimiento. Si la desactivamos los cambios de revelado solamente se almacenarán en la base de datos de Lightroom, de mucho más rápido acceso. Esto genera un inconveniente, que si abrimos la imagen desde un editor externo fuera de Lightroom, este no verá los cambios hechos desde este (si abrimos la foto en Photoshop desde le menú de “Editar en” de Lightroom no tendremos este problema). De todas formas, de vez en cuando, podemos seleccionar todas las imágenes en el módulo Biblioteca, pulsar la combinación de teclas CMD+S en Mac o Ctrl+S en Windows y Lightroom actualizará todos los ficheros xmp o DNG de nuestras bibliotecas.

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¿DNG o RAW propietario?

Uno de los grandes quebraderos de cabeza de fabricantes de programas como Adobe Lightroom, Apple Aperture, ó Capture One es la gran diversidad de formatos de archivo RAW propietarios que existen. En la última versión de Lightroom, Adobe da soporte a casi 300 formatos de fichero distintos, básicamente, a casi 300 modelos de cámaras digitales distintas.

Últimos colores del día

Últimos colores del día [Cámara: Canon 5D Mark II. Lente: Canon 70-200f4 IS USM. Filtro: Polarizador Helipoan. Exposición: ISO100, f13 y 1/60 seg. Toma sacada con trípode, disparador remoto, y espejo levantado.]. © David García Pérez 2012.

Todo esto no representaría más que una anécdota si no fuese por que dichos formatos son propietarios y su especificación no es pública. ¿Qué significa esto? Pues que cuando sale una nueva cámara al mercado, tanto Adobe como Apple como Phase One, entre otros, tienen que coger la cámara y hacer ingeniería inversa para averiguar como abrir dicho fichero, pudiendo así acceder a la información de la imagen. Es únicamente por este motivo cuando una cámara nueva sale al mercado tarda un tiempo en ser soportada por los programas más comunes, salvo contadas excepciones que hablaré más adelante. Ciertamente el fichero RAW se puede editar con el software nativo que viene con la cámara, si no fuese por que dicho software siempre suele ser horrible y no merece casi nunca la pena instalarlo.

¿Cuál es el principal problema de todo esto? Pues que siempre se corre el riesgo que el fabricante deje de dar soporte a este formato propietario en el futuro. Un claro ejemplo de esto es la conocida compañía americana Kodak. Este fue uno de los fabricantes pioneros en cámaras réflex digitales, y después de no tener mucho éxito en el mercado decidió dejar de dar soporte a las mismas. ¿El resultado? Que ya no había posibilidad de descargarse programas para seguir abriendo tus ficheros de imágenes en el ordenador. Era como si viniese un fuego y destrozase todos tus negativos. La situación no es tan alarmante por que fabricantes como Adobe, Apple, etc… siguen dando soporte a dichas cámaras a través de su software. Pero por muy grande que sea la compañía siempre puede desaparecer o dejar de crear el programa, con lo que ahí se nos van nuestras queridas fotos.

Adobe intentó poner una solución a este problema y creó un formato RAW abierto conocido como DNG (Digital Negative/Negativo Digital). Algunos fabricantes como Leica lo usan en sus cámaras, otros, pues hacen oídos sordos. Al ser un formato abierto cualquiera puede usarlo, todos los reveladores RAW del mercado lo soportan, y cuando, por ejemplo, Leica saca una cámara nueva al mercado, podemos abrir sus ficheros en nuestro programa favorito desde el primer día. En caso de que Adobe desaparezca, no pasa nada, el formato sigue ahí y cualquiera puede hacer un programa compatible con el mismo, sin necesidad de hacer ingeniería inversa.

La mayor parte de los programas nos permiten hacer una conversión del formato RAW propietario a DNG, sin ninguna perdida de calidad por realizar dicha transformación. No es una práctica desaconsejable salvo por un pequeño problema, que particularmente me afecta a mí. Para realizar mis copias de seguridad uso un programa conocido como Time Machine. Este programa, como otros, lo que hace es actualizar la copia de un fichero solamente si lo hemos modificado, mientras que al mismo tiempo guarda las versiones anteriores del mismo si queremos volver a ellas. Cuando modificamos un fichero RAW propietario, Lightroom -el programa que yo uso- crea un fichero xmp de texto con las modificaciones que yo aplico en el revelado, en ningún momento se modifica el fichero original. Este fichero ocupa mucho menos que 1 MB, con lo cual cualquier modificación que hagamos en el mismo no ocupará mucho espacio en nuestro disco dura de backup. Sin embargo, en el caso de ficheros DNG, los reveladores RAW suelen guardar dichos cambios en el propio archivo, con lo cual, imaginaos que estamos trabajando con un fichero que ocupa unos 20MB, hacemos unos pequeños cambios, ya tenemos en nuestro disco de backup dos ficheros de 20MB, hacemos más cambios otro día, ya ocupamos 60MB… y ahora para todas las imágenes que tenemos.

DNG sin embargo, si que se antoja como un formato muy apto para archivado de fotos, una vez estamos seguros que hemos terminado de trabajar con ellas, las convertimos a DNG y así nos aseguramos que pase lo que pase en el futuro siempre podremos seguir accediendo a ellas.

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Una de las grandes ventajas de la fotografía digital es la posibilidad de trabajar con ficheros RAW. Como ya dije en otros artículos, disparando en RAW es uno de los primeros pasos de exprimir al máximo nuestra nueva y flamante cámara digital. Pero la ventaja más importante para mí es la edición no destructiva que podemos hacer de una fotografía en RAW una vez la cargamos en nuestro ordenador.

Fernando Alonso - Entranamientos de la Fórmula 1 en Barcelona 2012

Fernando Alonso, Ferrari, y los entrenamientos en Barcelona. [Canon 5D Mark II, Canon 70-200f4L IS USM. F8, ISO1000, 1/640 segundos.] © David García Pérez 2012.

Los programas empleados para procesar RAW como Adobe Lightroom, Apple Aperture, Capture One, etc. procesan los ficheros RAW usando lo que se denomina procesado paramétrico. Según vayamos ajustando los parámetros de los ficheros RAW en cada uno de esos reveladores, estos programas almacenan dichos parámetros en una base de datos, o en el propio fichero RAW (si está en formato DNG), ó en un fichero adjunto (el típico fichero .xmp que aparece al lado de nuestras fotos como por arte de magia). Dichos parámetros pueden presentar un aspecto como el copio y pego a continuación (esto ha sido creado por Lightroom):

   ...
   crs:WhiteBalance="As Shot"
   crs:Temperature="4750"
   crs:Tint="-2"
   crs:Exposure="0.00"
   crs:Shadows="5"
   crs:Brightness="+50"
   crs:Contrast="+25"
   crs:Saturation="0"
   crs:Sharpness="51"
   crs:LuminanceSmoothing="0"
   crs:ColorNoiseReduction="25"
   ...

Cada vez que ajustamos un parámetro en el revelador RAW, este calcula en memoria los efectos que tendría eso sobre la imagen y nos lo muestra al momento. Y aquí hay un detalle muy importante a tener en cuenta, dicho cálculo se hace de forma independiente a como nosotros ajustamos los parámetros. Es decir, sí los ingenieros que crearon el revelador RAW consideran que para obtener los mejores resultados en una foto primero se deben aplicar los ajustes de Exposición, después Brillo, después Contraste, después Temperatura del color, etc. (este orden me lo estoy inventando). Por mucho que nosotros después comencemos ajustando otras cosas como por ejemplo el punto Negro de la foto, después la Temperatura, etc… el programa ignorará nuestro orden y continuará de forma tozuda haciendo lo que considera óptimo.

Por este motivo, muchas veces se dice que no importa que parámetro ajustemos primero en el revelador RAW, dado que este siempre aplicará dichos cambios en la forma que considera óptima. Esta afirmación hay que cogerla un poco con pinzas, dado que aunque el programa aplique las cosas de forma óptima, nosotros necesitamos seguir un cierto orden lógico para hacer las cosas y ver exactamente el efecto final que tendrá dicho resultado en pantalla (por ejemplo, no tiene sentido ajustar primero la exposición para después recortar la foto, pudiendo hacer que tengamos que reajustar la exposición después, ó el caso más típico, nosotros vamos ajustando los parámetros poco a poco, primero exposición, después punto negro, después volvemos ajustar la exposición, compensamos con brillo, tocamos de nuevo el punto negro, hasta que el resultado nos guste, el revelador RAW aplicará dichos cambios una única vez para cada uno de los parámetros).

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