escocia

De Elgol a los Cuillins

Hay un sitio en la Isla de Skye que se hizo muy famoso para fotógrafos después de la publicación del libro Scotland’s Coast de Joe Cornish y ese es el pueblo de Elgol. Elgol, situado en la península de Strathaird al sur de la isla es sin duda una de las zonas más preciosa de esa región, con su costa de rocas y unas vistas increíbles a los Black Cuillins.

Cuando llegamos allí el pasado agosto, la marea estaba bastante alta, y la famosa playa de rocas redondas bastante tapada. Como ya tenía una buena fotografía de esa playa de un viaje anterior decidí probar suerte con la zona que hay detrás de un acantilado.

El problema es que no sabía si la marea estaba subiendo y bajando. Pasé de todas formas pensando que como estuviese subiendo podía quedarme atrapado. La luz era todavía algo dura pero empecé hacer composiciones, algo que suelo hacer bastantes veces para familiarizarme con la zona.

A la media hora ya me di cuenta que iba a ser imposible volver por donde vine hasta que la marea bajase, que podría ser horas. Allí había otro fotógrafo que yo no conocía que estaba bastante tranquilo por la situación, así que yo también estaba tranquilo, a pesar que nada más que habíamos intercambiado un hola y nuestra preocupación de que no había ni una mísera nube en el cielo.

Pero cuando llegó el momento de la puesta de sol, ahí empezaron aparecer unas tímidas nubes que decidieron ponerse rojas como un tomate, como podéis ver aquí:

De Elgol a los Cuillins

De Elgol a los Cuillins [Sony A7 II con Canon 17-40f4 L. Foto sacada a ISO100, f13, 1/4 de segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2016.

Alguna que otra foto después, veo que el fotógrafo que me hacía compañía decide recoger los bártulos y irse de allí. Sube por una camino hacia la parte alta del acantilado y decidí probar suerte. Si subía por ahí probablemente podría llegar a la playa donde estaba antes, donde me esperaban mis compañeros de viaje.

Después de un par de intentos erróneos, unos cuantos gritos después del fotógrafo que estaba antes ahí encontré el camino de vuelta y pude regresar junto mis compañeros, y más importante, mi bocadillo de cena.

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Amanece en el Old Man of Storr

Vamos a variar un poquillo de tanta foto de otoño que llevo publicadas últimamente y vamos a una del verano pasado en la isla de Skye en Escocia, una clásica vista del Old Man of Storr. Old Man es una forma muy típica que tienen en las islas británicas de llamar a formaciones rocosas que consisten básicamente en grandes columnas de piedra que todavía resisten la erosión de la naturaleza. El Old Man of Storr es desde luego una de las más famosas de ellas.

Para fotografiar el Old Man of Storr teníamos en mente dos posibilidades, de entrada estábamos pensando fotografiarlo cerca de su base. Para ello, el día anterior, dos el grupo de tres que íbamos, nos pegamos la caminata que hay hasta arriba, de unos 40 minutos, sorteando filas y filas de turistas. Pero cuando llegamos a su base nos encontramos un paisaje un pelín más dantesco… estaban rodando una película con el despliegue de medios más grandes que había visto nunca.

Por donde subía la gente había varios operarios apartándola por que venían dos helicópteros a aterrizar con más material o personal. Nos vamos a otra esquina para ver las vistas y nos echan de allí por que estaban rodando un plano con caballos y actores vestidos con trajes medievales. Detrás de todo aquello había varias carpas montadas con material para seguir rodando y guardar a los actores de las inclemencias del tiempo. Teníamos pensado hacer la foto de amanecer, y realmente no nos apetecía madrugar y, al llegar arriba al día siguiente, encontrarnos todo este paisaje.

Así que optamos por la segunda opción, fotografiar desde un lago que había cerca del Old Man of Storr y donde no había nadie rodando una película, la única pega de esta localización es que se ve algo la carretera que discurre a lo largo del mismo.

A la mañana siguiente nos levantamos como dos horas antes del amanecer, conducimos hasta ahí, y nos encontramos con un cuarto fotógrafo que conocíamos y también estaba por la zona. Los cuatro bajamos hasta el borde del lago, tres de nosotros con la suerte de llevar botas de agua, dado que el terreno estaba bastante encharcado. Mientras esperábamos el amanecer, buscamos el encuadre apropiado… con la suerte de que había unas nubes que hacían de boina a la montaña.

Amanece en el Old Man of Storr [Sony A7 II con Canon 70-200f4 IS L. Foto sacada a ISO100, f16 y 0,4 de segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2016.

El resultado es esta foto que podéis ver sobre este texto. Bueno, el encuadre que os he escogido para mostrar, dado que saqué bastantes imágenes esa mañana… Una composición simétrica, para destacar el reflejo del mismo sobre el agua. Tuvimos suerte con el viento, hacía el suficiente para no tener midges molestando, pero no tanto como para que nos estropease la pequeña porción de lago calmada donde se reflejaba la montaña y las nubes, entre las hierbecillas.

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Tal vez, lo primero que hay que aclarar de esta guía, es que realmente no es una guía de localizaciones de interés fotográfico de Escocia como su portada a simple vista podría indicar. Realmente la autora se centra en tres regiones y sus alrededores: Skye, Glen Coe y The Trossachs. Pero todo hay que decirlo, es mi impresión que esas tres zonas las describe en gran detalle.

Eilean Donan

Eilean Donan Castle [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Panorámica de 13 fotos sacadas a IS0100, f11 y 20 segundos de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2013.

Ellen Bowness creó hace unos años la editorial Long Valley Books para crear pequeñas guías de localizaciones fotográficas para ayudar a fotógrafos y fotógrafas a moverse por diversas zonas de interés paisajístico y maximizar sus oportunidades de volver con buenas fotografías de una zona. Por el momento los libros publicados están centrados en el Reino Unido y, en concreto, este libro de Escocia es el único que he visto de esta autora.

The Photographers Guide to Scotland - Skye, Glen Coe & The Trossachs

El formato de la guía es bastante cómodo para llevar encima con uno. Con un tamaño de casi 20×13 cm y poco más de 120 páginas, la verdad es que entra perfectamente en cualquier mochila fotográfica o en un bolsillo grande de una chaqueta o chaleco.

La guía en sí está dividida en 4 grandes secciones y después varias pequeñas secciones que detallo más adelante. Estas cuatro secciones nos detallan 50 localizaciones de la Isla de Skye, Glen Coe y alrededores y la zona de The Trossachs. A parte, también da localizaciones del camino que hay entre Glen Coe y la Isla de Skye. Cada una de estas secciones está compuesto de un mapa general de la zona, y después mapas detallados con cada una de las localizaciones para que sean fácilmente de localizar. Desde donde podemos aparcar el coche hasta como caminar a la zona. Cada una de las localizaciones viene después con alguna foto de lo que nos podemos encontrar en la zona (las fotos no son todas de la autora de la guía, en las páginas finales de la misma vienen los créditos). Después una pequeña descripción en texto de donde aparcar y como llegar a la zona, para por último darnos unas referencias grid de donde se encuentra el parking y la localización.

Una pequeña nota antes de continuar. The National Grid es un sistema de coordenadas desarrollado por los militares del Reino Unido a principios del siglo pasado para georeferenciar cualquier sitio de las islas británicas. Los mapas más famosos que emplean allí, los de la casa Ordnance Survey lo emplean y son los que principalmente usa la gente allí para localizar algo. Si lleváis un GPS con vosotros, lo más fácil es meter dichas referencias grid en una página como esta para poder convertirlas a latitud y longitud. Sistema de coordenadas a los cuales estamos nosotros más acostumbrados.

De las zonas que detalla la guía, personalmente solo he estado en Glen Coe y La Isla de Skye. Creo que están detalladas de sobra para que una persona que viaje a la zona pueda pasar varios días por allí con sitios de sobra donde hacer fotos y sin tener que repetir. A partir de ahí, ya debería ser cada uno el que tendría que ir intentando localizar esquinas nuevas que no aparezcan en el libro.

Al final de la guía tenemos localizaciones extra, que no vienen detalladas con mapas o fotos, pero si viene referenciadas para su fácil localización. A parte incluye información típica como horas de salida y puesta de sol para diferentes épocas del año, ropa recomendable, información sobre los temidos midges, tabla de localizaciones con tiempos medios que se tarda en llegar de la misma desde que aparcamos el coche, etc.

La verdad es que la guía me ha dado una buena impresión y creo que se puede recomendar a cualquiera que quiera visitar la zona por primera vez sin conocer mucho de la misma.

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Mientras estaba preparando mi viaje a Escocia del año pasado se me pasó por la cabeza comprar este libro de Joe Cornish, para inspirarme cara el viaje, y también, para tomar un decisión en que localizaciones visitar. Al final no lo compré, una decisión de la cual me arrepentiría cuando, estando en la Isla de Skye, tuve oportunidad de ojear los libros del autor en el Bed & Breakfast de Dave. Pequeño error que corregí una vez regresado a Barcelona.

Para los que no conozcáis a Joe Cornish, probablemente sea el fotógrafo de paisaje más famoso en la actualidad en el Reino Unido. Tiene un trabajo, bajo mi punto de vista, exquisito, y una de las personas a las que merece echar de vez en cuando un ojo a todo lo que hace.

Scotland’s Coast es un libro publicado por primera vez en el año 2005 que contiene fotografías de toda la costa escocesa, algo que el propio autor dice que con 6412 millas de costa, es algo difícil de hacer justicia con solamente un libro. Un trabajo fotográfico que Joe Cornish efectuó a lo largo de un año, donde el tiempo no quiso colaborar con él en gran parte de las ocasiones. Aún así, las composiciones son exquisitas y el trabajo envidiable.

A parte de la gran belleza de las fotografías, con las cuales podemos pasarnos horas y horas deleitándonos y apreciando el trabajo. El autor también nos indica en un mapa dónde fue sacada cada una de ellas, ayudando de esta forma a cualquiera que quiera visitar dichos lugares a localizarlos fácilmente. Aunque realmente, después de haber visitado Escocia, uno simplemente tiene que seguir una carretera pegada en la costa para saber que, pares donde pares, las oportunidades fotográficas son infinitas.

Durante el libro, en cada una de las zonas en que divide Escocia para presentárnoslas en el mismo, el autor va comentado hechos sobre como afrontó la fotografía en cada una de ellas. Una de las reflexiones que hace en una zona de playas de arena fina es que el tiempo en Escocia es casi una bendición para la conservación de dichos lugares con poca modificación por la mano del hombre. Un clima más cálido haría que esa costa virgen quedase completamente destruida por diversos hoteles y resorts turísticos.

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Mi último día en fotográfico Escocia (estaría un día más, pero ya sería para conducir hasta el aeropuerto y pillar mi avión de vuelta) y, por desgracia, las cosas no parecían empezar bien. Eran las 3:00 a.m. de la mañana y una intensa lluvia presagiaban lo que al final pasó, ni una sola foto de amanecer.

Regresé temprano al hostal pensando “bueno, ¡Al menos tengo más tiempo para dormir!”. Craso error, a las 8:00 a.m. alarma antincendios a toda caña, salir hasta fuera con el fresquillo que hacía para que después me comenten que se había disparado por error… Bueno, ya que estábamos despiertos, bien podíamos empezar la mañana con un ducha y desayunando en el hostal.

Glen Coe

Glen Coe.

Último día y últimas oportunidades, así que a pesar de las pocas horas de sueño, estoy bastante despejado para intentar aprovecharlas al máximo. Las nubes de lluvia de la noche anterior todavía no han roto del todo y me crean oportunidades fotográficas nada más salir del hostal. Paso unos minutos fotografiando una cascada y parecía que mi mala suerte del día anterior continuaba. Me era imposible aflojar la rótula para liberar la zapata del 70-200 del trípode. Después de mucho luchar y dejarme la piel, literalmente, decido que es hora de optar por una segunda estrategia, acercarme hasta una gasolinera.

Cascadas en Glen Coe

Cascadas Glen Coe.

En la gasolinera oportunamente tiene una gran selección de herramientas de ferretería. Termino comprando un pequeño juego de llaves (20 libras que me costó la broma) y la rótula se rinde a la primera (ahora mismo un accesorio extra que va conmigo en la mochila es una herramienta multiusos que incorpora unos alicates).

Nada, de regreso al valle, más fotografías entre millones y millones de turistas que también estaban visitando la zona (era sábado), más fotos, y el trípode sin dar señales de querer fallar de nuevo. Poco a poco iban pasando las horas y las nubes comenzaban a marcharse dejando lugar a un fuerte sol que ya indicaba que no era mala idea ir a comer.

Arco Iris en Loch Bà

Arco Iris en Loch Bà.

Para de nuevo en la gasolinera anterior, donde al lado había un remolque hamburguesería, y empiezo a tratar con la primera escocesa a la cual tengo dificultades para entender ¡y yo que pensaba que hasta ese momento era un mito!… Con un poco de gasolina más en el deposito y una comida caliente al estomago, para variar, me dirijo hasta el Castillo Stalker, con un sol del medio día cada vez más fuerte que hacen que mi visita al mismo sea más turística que otra cosa.

Puesta de Sol hacia Loch Etive

Puesta de sol hacia Loch Etive.

Se acercaba la hora de la puesta de sol y el momento de regresar hasta la zona Rannoch Moor, para ver si tenía la suerte que no tuve el día anterior. Pero por el camino, bueno, hay que desviarse un poco, vuelvo a recorrer Glen Etive, que había visto alguna cosita que podría resultar interesante. Alguna fotografía por aquí y por allá, y la hora de la puesta de sol se me echaba encima.

Ya me lo habían advertido anteriormente; Dado que la capa de tierra sobre la roca no es muy grande, si llueve muy continuamente es muy fácil que la tierra se vuelva pantanosa. Los alrededores de Loch Bà realmente estaban bastante difíciles de caminar si no ibas con unas buenas botas de pesca, lo cual obviamente no era mi caso. Después de enterrarme un par de veces llegué a una localización que prometía bastante, desde varios ángulos tenía bastante cosas que fotografiar y el cielo prometía cosas interesantes.

Puesta de Sol en Loch Bà

Puesta de Sol en Loch Bà.

Tuve un poco de todo, sol entre nubes rotas, algún arco iris pasajero de alguna lluvias despistada de la mañana que caía a estas horas, islas pequeñas iluminadas por el sol… Realmente, fue una despedida digna del viaje.

Puesta de Sol en Loch Bà

Puesta de Sol en Loch Bà.

Bastante contento de la puesta de sol regresé al hotel para empezar a preparar las cosas. A la mañana siguiente intenté fotografiar el amanecer, para encontrarme con una niebla de lo más densa, y realmente creo que perdí oportunidad de hacer fotos interesantes. No es que las circunstancias impidiesen hacer algo decente, es que yo no estaba funcionando. ¡Qué le íbamos hacer! Tocó volver al hostal, dormir algo más, y empezar el tetris de la maleta, pera intentar volver a encajar todas las cosas dentro de ella, lo cual siempre es más fácil cuando se hace en casa con todo bien doblado… Una vez terminado el desayuno, varias horas de conducción hasta Edimburgo, mientras repasaba en mi cabeza los buenos momentos vividos durante este viaje.

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Mi despedida de la Isla de Skye no fue afortunada, volví a intentar de nuevo el amanecer en Heast, y de esta vez si que encuentro la zona que me había indicado Dave, pero la suerte no acompaña. El motivo principal de la fotografía, las Five Sisters están completamente tapadas por nubes, y la cosa no promete mucho, tanto que no vais a ver ninguna foto de ese amanecer.

Vuelta a la rutina (¿no estáis cansados de que os cuente lo mismo artículo tras artículo?), dormir otras cuatro horas, levantarme, y bajar a desayunar. Dave y Ann ya estaban allí para despedirse, que claro, como no podía ser de otra forma, nos llevó como 2 horas de charlas sobre fotografía, naturaleza y la vida en general. De paso, indicándome donde debería parar para intentar conseguir alguna foto de camino a Glen Coe, último destino de mi ruta antes de volver a Barcelona a la rutina diaria.

Por el camino fui parando en varios punto que me había indicado Dave, desde puntos de carácter histórico como Glen Shiel, donde ocurrió la última batalla entre escoceses y ingleses (con españoles por medio), pasando por puntos donde se podían hacer alguna que otra foto interesante, hasta terminar con alguna recomendación de donde parar a comer por el camino.

entre Skye y Glen Coe

Entre Skye y Glen Coe.

Después de unas horitas de coche, me aproximo a Glen Coe y la cosa ya empieza a prometer. Después de hacer checking en el albergue donde iba a dormir estos dos últimas noches, toco empezar a reconocer la zona.

Las montañas escocesas no son muy altas, al menos las de esta zona no pasaban de los 1000 y poco metros. Pero desde luego, teniendo en cuenta que te encuentras alrededor de ellas casi a nivel de mar, y salen casi como champiñones para arriba, la sensación de inmensidad es bastante grande. A parte de esto, que creo que ya lo comenté anteriormente, Glen Coe te lleva a esa imagen que puedes llegar a tener de Escocia, esos grandes terrenos verdes, sin muchos árboles y completamente salvajes.

Después de revisar la zona de Loch Bâ (que ya no se puede considerar Glen Coe dado que pertenece a la región de Rannoch Moor), donde tenía pensado hacer el amanecer el día siguiente, me dirigí a la ladera de Buachaille Etive Mòr. Esta es una de montaña que destaca sobre las de su alrededor por su forma piramidal, y ya de paso un oportuno río pasa a su lado con un bonita cascada con la que fotografiarlo.

Y aquí, al lado del rio Etive, tuve uno de esos momentos que le alegran la vida a cualquier fotógrafo de paisaje. La mejor posición para hacer la foto ya estaba ocupada por un señor mayor, con su trípode de madera, y su cámara Linhof Technika, la cual nunca había visto en funcionamiento. Mientras esperaba haciendo algunas fotos a su lado, pensando que el encuadre donde él estaba era ideal, me deleité viendo como trabajaba. Se ponía una sábana por encima mientras ajustaba la composición a través de su vidrio esmerilado (no sé si es esta exactamente la traducción de ground glass dentro del ámbito fotográfico), después media la luz con un medidor externo, ajustaba apertura y tiempo de exposición en la lente, cebaba el obturador, y metía una placa en la cámara lista para ser expuesta. Y en este punto se puso a esperar, igual que yo miraba como se movían a una velocidad increíble las nubes sobre la montaña, y impacientemente estaba esperando el momento en que todo se cuadrase, mientras espantaba midges de su cara. Mientras echaba pestes y juraba por la bajo, seguía comprobando con el medidor que la luz no hubiese cambiado mucho. Hablamos un rato y cuatro placas después se da por vencido. Las nubes no se quieren poner detrás de la montaña como a él le gusta y toca el momento re recoger los bártulos y marcharse a otro lado. Después de despedirnos, llegó mi momento de aprovechar el hueco donde él había puesto su trípode.

Etive River

Etive River.

El lugar elegido para la puesta de sol era Loch Etive, el sitio en sí no es que sea muy interesante, a no ser que tengamos una puesta de sol de estas espectaculares con explosión de color, y estaba claro que mi suerte de los días anteriores no había cambiado. Unas bonitas nubes grises continuas, sin nada de textura, y con una ligera lluvia. Aquí no había mucho que hacer así que decidí regresar para dormir tranquilamente y ver si mi último día traía mejores cosas. Pero la fortuna debía tener pena por mí, y en mi camino de vuelta al albergue me encuentro de bruces con una manada de ciervos.

Ciervo

Esquivo ciervo mirando de reojo a malvado fotógrafo.

Paro el coche, pillo cámara y 70–200, que era lo más largo que tenía, subo ISO y juego un rato haciéndoles algunas fotos a lo lejos. Más de recuerdo que otra cosa, por qué obviamente se nota que lo de fotografiar bichos no es lo mío, y estos en concreto no les hizo mucha gracia ser fotografiados, intentaban mantenerse todo el rato a una distancia que mi 70–200 no les pudiese hacer una buena fotografía. Pero me alegraron el, hasta el momento, aburrido atardecer.

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Después de esta “pequeña” pausa de varios meses donde no actualizaba nada en el blog, continuemos narrando como fueron mis aventuras por Escocia, tierra a la cual tengo muchas ganas de volver a pesar de un día como este, donde parece que la mayor parte de las cosas salen al revés.

Otra día más, la misma rutina por la mañana. Me levanto a las 3:00 de la mañana, más dormido que despierto, me visto, cojo las cosas, para el coche y me dirijo hasta una zona que me había dicho Dave. No lo había explorado bien el día anterior y veo que hay unos bonitos postes eléctricos que me van a molestar increíblemente, me muevo más por la zona, y no encuentra nada que mejore lo actual. Bueno, ya estaba despierto y intento hacer lo mejor que pueda de dicha situación.

Amanece en Heist

Amanecer en Heist.

De regreso al bed and breakfast mientras pienso en el desayuno que me esperaría a la mañana siguiente como consuelo. Otras cuatro horitas de sueño para después levantarse, ducha y a desayunar. Como todos los días Dave estaba por allí con el desayuno listo y planos para indicarme una pequeña ruta por fuera de Skye.

Mi primera parada fue en Mam Ratagan, un mirador desde el que se pueden ver las cinco hermanas (five sisters), unas montañas muy características de la zona. Las condiciones de luz dejaban de ser las ideales, así que después de disfrutar un poco el paisaje y pensar un rato si era un buen sitio para hacer un amanecer al día siguiente, continué haciendo kilómetros en el coche.

Siguiente parada en la desembocadura del rio Kylerhea, donde había una sucesión de pequeñas playas y bastante gente acampada en ellas. La verdad es que el día era frío, y después de un pequeño paseo simplemente haciendo un par de fotos de recuerdo más que otra cosa, a conducir hasta el siguiente punto.

Desembocadura de rio

Desembocadura del rio Kylerhea.

Dave me había recomendado seguir por una carretera hasta llegar a unas estructuras de la edad de hierro conocidas como Broch. Básicamente son crudas fortalezas de piedra. Según me contaron cuando los clanes escoceses iban a robar ganado o mujeres y niños al clan vecino, de forma defensiva, la gente y animales se refugiaban en estas estructuras hasta que el asedio pasase. Y aquí es donde yo cometo un pequeño error. Empezó a llover de forma significativa y me pasé de largo el primer Broch que me había indicado Dave ¡Y eso que no era pequeño! Continué conduciendo hasta que el camino se convirtió en una carretera de tierra, por el momento la carretera parecía buena, así que no me importó continuar con el Opel Corsa por ahí. Pero las cosas se complicaron y decidí que lo mejor era parar, no vaya ser que me quedase perdido en medio de la nada. Había leído que el otro Broch estaba como a una milla, así que continué con los trastos a pie, hasta llegar a las ruinas de una edificación de piedra que la verdad es que no estoy para nada seguro si era el Broch o los restos de una cabaña de pastoreo. Pero al menos la lluvia había pasado y yo disfruté de un par de solitarias horas en medio de la nada.

Restos de un Broch

Restos de un Broch.

De regreso hacia Skye veo perfectamente el primer Broch que se conservaba de forma excepcional, decido fotografiarlo, bueno, le hago un par de fotos de recuerdos. Nada más sacar la cámara parece que la lluvia que me había dejado tranquilo hasta ese momento pensó que era una buena oportunidad para volver a incordiar.

El día no había sido muy productivo fotográficamente hablando. Viendo que el tiempo se me echaba encima decidí que lo mejor era irse de camino hasta el punto de la puesta de sol, el pequeño pueblo pesquero de Plockton. El pueblo es bastante fotográfico, pero la intensa lluvia decidió que me centrase en mi segundo objetivo, por una vez en el viaje, cenar caliente. Me habían comentado que la sopa era un plato típico en los restaurantes del pueblo, y la verdad, es que con el frío húmedo que tenía encima, algo caliente para calentar el cuerpo apetecía mucho.

Después de la cena y ya con el tiempo justo, tocó el momento de acercase al punto de la puesta de sol. confieso que me perdí un poco hasta encontrar una posición elevada y óptima. Y como las cosas no habían estado funcionando bien ese día, la verdad es que tampoco iban a comenzar a funcionar ahora. El disparador de timelapses de la segunda cámara dejó de funcionar. Después de varios minutos de pelea decidí centrarme en hacer fotos y olvidarme del tema, una pena, por qué el movimiento de nubes era espectacular.

Anochecer en Plockton

Anochecer en Plockton, Skye y los Cullins de fondo.

La verdad es que después de procesar las fotos de esa puesta de sol me quedo con la sensación de que no lo aproveché. Veo las fotos y realmente considero que no hacen justicia a lo que sentí. No os confundáis, no hacía unas condiciones de esa foto espectacular de puesta de sol, pero realmente estaba disfrutando mucho las condiciones cambiantes de las nubes, con ese contraste entre amarillos y azules. Ahora cuando miro mis fotos finales no consigo revivir esos momentos.

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El día empezaba con otro madrugón a las 3 de la mañana, lavarse la cara para despejarse un poco, recoger las baterías que había dejando cargando, mochila a la espalda y para el coche. Siempre con la sensación de que llegas tarde, dado que ya te marchas con una claridad enorme, que podría considerarse casi de día en otros sitios.

El punto del amanecer me lo había indicado Dave el día anterior, un pequeño descansillo en la carretera bastante cerca de donde estaba el Bed & Breakfast. No había nada de viento, y eso significaba una cosa, ¡nubes de midges! A ponerse guantes, el puff tapando cuello y parte de la cabeza, y vigilando cada dos por tres de que los huecos con la piel al descubierto fuesen los mínimos posibles.

Amanece en Skye

Amanece en Skye. [Canon 5D Mark II con Canon 70-200f4L IS y polarizador Hoya. Toma sacada a f13 con un tiempo de exposición de 2,5 segundos a ISO100. En la toma de la foto fue empleado disparador remoto y trípode].

Por suerte, entre tanto midge, el amanecer me regaló unos colores rosados muy bonitos. La localización no me estaba encantando del todo, pero era un buen comienzo del día. Una vez hechas las fotos, y habiendo conseguido ya suficientes picaduras nuevas, de vuelta al coche, de vuelta al Bed & Breakfast, y a dormir otras cuatro horas.

Me levanto a las 10:00, pongo las tarjetas de memoria a descargar a un disco duro externo, y mientras tanto bajo a desayunar… Un buen desayuno escocés era lo mejor para empezar la mañana, con su morcilla (que se deshacía en la boca), sus salchicha cuadrada, su pan frito, bacon y huevos revueltos. Realmente era mi comida más importante del día, el resto del tiempo me lo pasaba de un sitio a otro con el coche picando aquí y allá.

Después del desayuno, subo arriba, una ducha, recojo las cosas y bajo de nuevo, donde ya me estaba esperando Dave con los mapas extendidos sobre la mesa para sugerirme una nueva ruta fotográfica para ese día.

Una vez consigo parar de hablar de fotografía con Dave (creo que podríamos estar hablando todo el día), mi primera parada es en Sligachan, donde hay un puente antiguo (no muy interesante la verdad) y después si subimos por un sendero podemos llegar al lado de una bonita cascada.

Paro después en el pueblo más grande de toda la Isla de Skye, Portree, donde como un fish and chips (de vez en cuando hasta comía caliente). Continuo hasta Claigan Coral Beach. Llegué un poco tarde para el objetivo principal, cuando baja la marea se pueden ver pequeños fósiles entre la arena, pero yo llegué cuando la marea ya estaba subiendo. Aunque teniendo en cuenta lo despistado que soy, a lo mejor los fósiles estaban allí y yo no vi ninguno.

Isla de los Leones Marinos

La isla de los leones marinos. [Canon 5D Mark II con 50mm f1.8 y polarizador B+W. Toma sacada a f11 con un tiempo de exposición de 1/15 segundos a ISO100. En la toma de la foto fue empleado disparador remoto y trípode].

Hasta ese momento el día había ido de mejor a peor. De las nubes rotas de la mañana pasamos a una capa de nubes sosas, casi sin textura y con llovizna constante. Yo confiaba que según se acercase la puesta de sol la cosa mejorase, pero no tenía pinta de ser así. Me quedaba acercarme hasta mi último punto, pero antes decidí que ya no aguantaba más, paré en la única tienda que encontré por el camino a comprar un repelente de midges. No estoy muy seguro de si funciona o no, a partir de ese momento no tuve ningún día en que no hiciese ninguna brisa ligera que impidiese que volasen.

Bien, se acercaba el anochecer y me esperaba un rato largo de conducción hasta el último punto del día, Neist Point, un faro de los más vistoso al lado de unas curiosas formaciones de roca basáltica.

Aquí fue donde cometí un gran error, en vez de sacar la cámara y ponerme hacer fotos como un loco, me dediqué a explorar un poco el lugar, encuentro una esquina muy chula desde donde hacer la foto, bajo después hasta el faro (por una cuesta de pendiente bastante empinada y larga), hasta llegar a otra zona también la mar de interesante para hacer la foto. Obviamente todo esto con la cámara en el maletero del coche… y ahí fue cuando vi error, empezó a llover a cántaros.

20 minutos para volver empapado hasta el coche. De camino me encuentro un chico que me pregunta si hay un faro por aquí, le indico el largo camino hasta él mientras yo me meto en mi coche con la esperanza de secarme un poco y espero a que la lluvia cese. Mientras espero, el chico de antes vuelve y me ofrece comida o bebida por si me aburría en el coche, le digo que no es necesario mientras sigue cayendo una fuerte lluvia. Un queda una hora para que anocheciese así que decido tentar más mi suerte.

Neist Point

Neist Point. [Canon 5D Mark II con Canon 17-40f4L y polarizador Hoya. Toma sacada a f13 con un tiempo de exposición de 30 segundos a ISO100. En la toma de la foto fue empleado disparador remoto y trípode].

Mientras esperaba, veo que el chico más lo que supongo que era su novia sacan trípodes, cámaras, etc… y se disponen a bajar. 20 minutos después también estaba yo bajando diciendo que al menos algo fotografiaría… a pesar de la lluvia. Justamente cuando bajaba parece que la suerte me favorece y para de llover. Hablo un rato más con el chico mientras cada uno hacemos nuestras fotos. El tiempo pasa volando mientras estamos entretenidos y el faro se enciende. Tengo una foto que medianamente me gusta y empiezo la subida para hacer una foto desde arriba que había pensando antes que podría quedar bien. Pero empieza a caer el diluvio. Era hora de reconocer que el día había terminado y tocaba volver al Bed & Breakfast para secarse, entrar el calor, y ver si el amanecer del día siguiente podría ser interesante.

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Era mi última mañana en Ullapool, y la segunda y última vez que no iba a intentar pillar una amanecer en este viaje. Como ya comentara al día anterior había regresado bastante tarde y esta mañana tocaba bastantes horas de conducción. Aunque es curioso, cuando estás emocionado por las posibilidades fotográficas que vas a encontrar, el cansancio parece desaparecer.

No levantarse para pillar el amanecer tiene las ventajas que si me da tiempo a desayunar en el hotel. Vuelta a la habitación para volver hacer el tetris de la maleta, pagar las dos noches y de camino a la Isla de Skye. Dos horas y pico de coche seguidas, Escocia parece pequeña en el mapa, pero lleva su tiempo recorrerla de un lado a otro.

Mientras preguntaba información sobre posibles localizaciones para fotografiar en Skye en los foros de Luminous Landscape, me encontré con un fotógrafo que tenía un bed & breakfast allí. No me lo pensé dos veces, le escribí, y rápidamente reservé cuatro noches ahí, como base en mi estancia fotográfica en la Isla de Skye.

Nada más llegar a Salento B&B fui recibido por Dave y Ann. Después de que Dave me enseñara la casa, mi habitación, me preguntara que quería de desayuno para el día siguiente, etc.. , dejé mi maleta en la habitación y ya me estaba esperando en la cocina para darme sugerencias a donde podía ir a pillar esta noche la puesta de sol y una recomendación para el amanecer del día siguiente. Todo esto mientras me ensañaba sus maravillosas fotografías, que por cierto las tenía dispuestas por toda la casa impresas en lienzo. Y si pensáis que estoy haciendo bastante spam de este bed & breakfast, realmente gracias a ellos mi estancia en Skye creo que no podría haber salido mejor. Altamente recomendable si os acercáis por ahí.

Después de hablar un rato más con mis anfitriones, de vuelta al coche y a empezar explorar. Mi primera parada fue en un pequeño café que me había indicado Dave camino Armadale. Después de la comida a explorar unas calas cerca de las aldeas de Achnacloich y Tarskavaig. La cosa pintaba bien, interesantes posibilidades, pero quería ver otra zona antes de tomar la decisión de donde pillar la puesta de sol.

Anochece en Elgol

Puesta de sol en Elgol. [Canon 5D Mark II con Canon 24mm TS-E Mark II y polarizador Heliopan. Toma sacada a f13 con un tiempo de exposición de 1/13 segundos a ISO100. En la toma de la foto fue empleado disparador remoto y trípode].

Hay un sitio en Skye que es como la meca fotográfica de la isla, y según me contó Dave fue colocado en el mapa gracias al famoso fotógrafo británico Joe Cornish. Obviamente estoy hablando del pueblo de Elgol, con su famosa cala de cantos rodados y con los Cuillins de fondo. Una vez llegado allí y viendo las condiciones meteorológicas, era fácil saber que iba hacer la puesta de sol esa noche iba a ser allí. No hacía falta explorar más.

Puesta de sol en Elgol

Puesta de sol en Elgol. [Canon 5D Mark II con Canon 17-40f4L y polarizador Hoya. Toma sacada a f13 con un tiempo de exposición de 0,8 segundos a ISO100. En la toma de la foto fue empleado disparador remoto y trípode].

Después de cenar un poco, esperar una horita a que el espectáculo comenzase, y parece que no era el único, nada más acercarme a la playa empiezan aparecer fotógrafos/as entre las piedras. Mientras me peleo a que el disparador de la cámara pequeña quisiese funcionar (el cable ya daba signos de que iba romper… tenía pinta que los timelapses se iban a terminar…), espero a que el sol baje un poco más y empiece a colocarse detrás de las montañas. Tenía pinta que los resultados podían ser muy buenos.

Cuando terminó el espectáculo, era hora de volver a casa, había que dormir para el día siguiente pillar otro amanecer. Mientras esquivaba ovejas en la carretera con el coche, tenía pinta que el día había dado sus frutos.

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El segundo día amaneció tranquilo, de todos los días que estuve por allí, este fue uno de los días que no intenté levantarme para capturar el amanecer. Básicamente tenía 4 horas de conducción hasta Ullapool, donde iba a dormir los próximos dos días, y no quería ir muy dormido al volante cuando aun estaba un poco verde con eso de conducir por la izquierda.

Sabía que la primera parte del camino iba a ser feo, básicamente iba ir por autopistas hasta Ullapool en la línea más recta posible. Pero cuanto más al norte me acercaba, las carreteras se estrechaban y las vistas eran cada vez más increíbles. A eso de las 13:00 de la tarde llegué hasta allí, donde me dijeron que hasta las 15:00 no podría dejar mis cosas en la habituación o ellos darme las llaves. Así que nada, tenía dos horas que matar.

Aproveché para dar un paseo por el pueblo (el más grande de todos los que iba estar en este viaje, y no tendría más de 100 casas). Probar el fish and chips de allí, que me habían comentado que era de los mejores de todo el Reino Unido, y la verdad es que las patatas no eran gran cosa, pero el pedazo de filete de pescado frito, no estaba nada mal (creo que estos días fueron los que más comí pescado en los últimos años). Y ya de paso me acerqué hasta una zona de costa donde había una pequeño faro/baliza que parecía interesante para un primer amanecer.

Vuelvo al hotel, me dan la llave de la habitación, dejo la maleta allí, bajo corriendo al coche a empezar a explorar la primera zona que tenía marcada. Tenía todavía bastantes horas hasta la puesta de sol, pero en esta zona iba bastante a ciegas en cuanto posibles localizaciones fotográficas, así que me esperaban varias horas de exploración.

Me dirigí hacia una zona que llaman Inverpolly, había visto varias fotos de la zona, y la verdad es que podría resultar interesante. Tenía marcadas varias carreteras secundarias que explorar y ahí fue donde empezó lo divertido.

En este tipo de carreteras ya me acostumbré a dos cosas que iban a ser constantes a lo largo del viaje. De entrada las pistas donde puede haber una foto interesante, bueno, la mayor parte de ellas, eran pistas de doble sentido donde solamente cogía un coche, aunque a cada pocos de cientos de metros ponían una zona donde podías esperar por si te venía gente de frente para dejarlos pasar (por cierto, todo el mundo sonriéndote y saludándote, la verdad es que te hacía sentir muy bienvenido…). La segunda era, Oh my god!!! It’s full of sheeps!!!, pues eso, ovejas por todas las partes, y que les gustaba mucho comer la hierba que había al lado de las carreteras.

Anochecer in Inverpolly

Anochecer en Inverpolly. [Canon 5D Mark II con Canon 24mm TS-E Mark II y polarizador Heliopan. Toma sacada a f13 con un tiempo de exposición de 1,3 segundos a ISO100 (3 fotografías tomadas con la misma lente, desplanzando la lente verticalmente usando su función de shift ó descentrado). En la toma de la foto fue empleado disparador remoto y trípode].

Por estas pistas no se puede ir muy rápido, así que esa exploración ya me dio para toda la tarde. Había encontrado un pequeño loch que resultaba bastante interesante, tenía vistas a las cumbres de varias montañas impresionantes y unas preciosas nubes en ese momento encima. La cosa prometía pero como veis por estos ejemplos no pude hacer la foto que tenía en mente.

Seguí dando más vueltas, viendo otras posibles ubicaciones, dándome cuenta que por suerte tenía el coche lleno de fruta y demás cosas para comer, esa iba ser mi cena, regresar a Ullapool, único pueblo con restaurantes para cenar era más de una hora en coche, y era demasiado pérdida de tiempo. Estaba claro que mi dieta no iba a ser muy equilibrada esos días.

Al final, y con muchas dudas, regresé a ese pequeño loch para hacer pasar la puesta de sol. Tenía la sensación de que no era mi mejor opción para fotografiar la puesta de sol, pero no había encontrado nada mejor y el tiempo se echaba encima. Y ahí fue donde tuve mi primer contacto con ellos, los midges.

Anochecer in Inverpolly

Anochecer en Inverpolly. [Canon 5D Mark II con Canon 17-40f4L y polarizador Hoya. Toma sacada a f8 con un tiempo de exposición de 0,5 segundos a ISO100. En la toma de la foto fue empleado disparador remoto y trípode].

Los midges son unos diminutos mosquitos, no pueden volar si hay una pequeña brisa, y si andas rápido no te dan rodeado, y digo rodeado en el sentido literal de la palabra. Si te quedas quieto, y no hace brisa, te localizan, una nube de mosquitos te rodea, y se ponen a buscar cualquier hueco para chuparte sangre y así poder usarla para después poner huevos (son las hembras las que pican). La primera media hora no hacía viento, mis reflejos que tenía en mente podían convertirse en realidad, pero tengo que confesar que me dediqué más tiempo a quitarme estos bichos de encima que hacer fotografías (a lo largo del viaje ya me acostumbré a su presencia y picaduras).

Poco después vino una brisa ligera, adiós midges, adiós reflejos. Las nubes que me habían encantado no se veían por ningún lado, y la calima que tapaba las montañas era más fuerte de lo que pensaba. Hasta que llegó la hora azul estuve dando vueltas por allí, haciendo alguna que otra foto, y después de regreso al hotel pensando que podría haber sido mejor… pero bueno, me quedaban 3 horas antes de levantarme de nuevo para intentar fotografiar mi primer amanecer.

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