inkjet

En su momento escribí este artículo sobre como crear un paspartú para nuestras fotos, con el objetivo de después enmarcarlas. Era un artículo que escribí de mis primeras experiencias y errores sobre el tema. Pero con el paso del tiempo he refinado mi técnica y ahora mi vida es más fácil gracias a unas pinzas.

El problema consistía básicamente en alinear la imagen sobre la lámina trasera para que quede bien una vez pegamos la ventana superior, sin que nos queden los bordes de la ventana y imagen mal alineados. Para ello, en el artículo original pintaba con lápiz el papel sobre la lámina de forma centrada, esperando que no existiesen errores de milímetros en ninguno de los pasos. Iluso de mí…

Al final he optado por una técnica mucha más sencilla y rápida que me da mejores resultados. consiste en alinear las lámina de atrás y la de la ventana, agarrarlas con una pinzas (usando unos retales de lámina para que no queden marcas).

Pinzas para sujetar las dos láminas mientras alineamos la fotografía impresa

Pinzas para sujetar las dos láminas mientras alineamos la fotografía impresa.

De esta forma nos queda suficiente holgura para meter la foto entre las dos láminas, y poco a poco alinearla hasta que nos quede perfecta en la ventana.

Fotografía alineada, ahora solamente falta pegarla a la lámina de atrás

Fotografía alineada, ahora solamente falta pegarla a la lámina de atrás.

De esta forma, una vez alineada la foto, simplemente volvemos fijar todo con un peso, para que no se nos mueva, quitamos las pinzas, la lámina de paspartú con la ventana hecha, y pegamos la foto como se indica en el artículo original.

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Uno de mis podcasts de fotografía favoritos es el que produce Brooks Jensen, siempre me quedo maravillado que en poco más de 3 minutos Brooks pueda tratar un tema con tanta profundidad, incluso dándole varias vueltas de tuerca a un concepto, idea, o razonamiento al cual el autor quiere llegar. Y uno que me llamó la atención fue la simple frase: “la mejor impresión que hagas será la que hagas mañana”.

Amanece en el Refugi de JM Blanc

Amanece en el Refugi de JM Blanc. [Cámara: Canon 40D. Lente: Canon 17-40L. Filtro: Polarizador Heliopan. Exposición: ISO100, f11 y 2,5 seg. Toma sacada con trípode, disparador remoto, y espejo levantado.]. © David García Pérez 2011.

El concepto es muy simple, y se puede aplicar a algo más que impresiones. El razonamiento de Brooks es que con el paso del tiempo, tu evolución como fotógrafo hace que la maestría en el procesado de imágenes y la salida final mejore. Hace que puedas exprimir cada vez más ese negativo o ese fichero RAW, sacarle más jugo, consiguiendo que la impresión final de la imagen mejore de forma considerable.

Yo mientras el autor del podcast hablaba, mi mente empezaba a divagar que eso también era cierto desde el punto de vista tecnológico. Por un lado tenemos que ahora mismo la mayor parte de la fotografía se hace en digital, habitualmente siendo el resultado de la misma un fichero RAW. Dicho fichero RAW ahora mismo se puede procesar con diversos programas, pero según pasa el tiempo, con nuevas versiones de esos programas la calidad final de la imagen que podemos conseguir mejora, ya sea por mejores algoritmos de demosaicing, correcciones de defectos de lente, mayor potencia a la hora de eliminar ruido de la imagen, etc. Por otro lado, la tecnología de impresión y fabricación de papeles mejora poco a poco. A principios de siglo era casi imposible pensar en que las impresoras de chorro de tinta creasen impresiones de calidad y perdurables, ahora mismo es casi imposible pensar en imprimir fotografías en alta calidad y con niveles de conservación aptos de un museo sin ellas.

Y al mismo tiempo, también me daba cuenta que esto invertía lo que ocurría muchas décadas atrás. Dónde cada vez que hacías una impresión de tus fotos, el fichero original se deterioraba cada vez más, y con el paso del tiempo era cada vez más difícil conseguir la misma calidad que se obtenía en las primeras impresiones. Hecho que dio lugar a las impresiones limitadas, que muchos fotógrafos siguen hoy en día a pesar de que con la tecnología actual, conseguir una y otra vez la misma copia idéntica con la misma calidad está al alcance de un click de ratón.

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Cuando me compré mi impresora lo tenía muy claro, no quería que mis fotografías terminasen simplemente en una pantalla de ordenador. Verlas impresas les da un toque material que invita a tranquilamente explorarlas con los ojos, mientras que en la pantalla no son más que una representación etérea que puede desaparecer con el toque de un ratón. Pero la foto por si impresa no es la terminación de su presentación, a lo mejor queremos montar un portfolio con ellas, encuadernalas, y la solución más típica enmarcarlas.

Poco a poco esperando como la foto sale de la impresora

Poco a poco esperando como la foto sale de la impresora.

Hay muchas formas de enmarcar una foto, pero la más tradicional o típica es rodearlas por un paspartú para después enmarcarlas detrás de un cristal o plástico transparente. El paspartú es básicamente una cartulina, habitualmente se suele usar un tono blanco, pero los hay disponibles en una gran multitud de colores, y que se corta formando una ventana a través de la cual se verá nuestra imagen. Y aquí ya no nos vale cualquier cartulina/cartón, esta tiene que ser libre de ácido o ph neutro debido a que va estar en contacto con nuestra foto impresa, de esta forma nos evitamos que con el paso del tiempo el paspartú amarillee como si fuese un papel viejo, y de paso, que esos ácidos que provocan el amarilleo pasen a nuestra foto y también la estropeen.

Volviendo de un curso de fotografía en Pirineo Navarro, en Larra-Belagua, impartido por Eduardo Blanco, regresé con una foto que me gustaba tanto que decidí que debía ser enmarcada. Teniendo en cuenta el tamaña máximo de mi impresora y soluciones comerciales de marcos, decidí que el tamaño del paspartú sería de 70x50cm y el de mi foto de 55×36,1cm, de esta forma me quedaba un margen de 15cm de paspartú, que a mí me gusta bastante dado que le deja respirar a la foto con respecto al marco, pero después de todo, esto ya es cuestión de gustos personales.

Ya tenemos nuestra primera medida, cortamos dos porciones de paspartú a 70x50cm (algunas tiendas se ofrecen ya a cortártelo cuando lo compras, dado que suele venir en láminas que pueden llegar al metro y pico). Una nos será la base donde montaremos nuestra foto y la otra será recortada para hacer la ventana. Y hablando de ventana, ahora llega el momento de calcular el tamaño de misma. En este caso lo que voy hacer una ventana con la foto centrada en el medio, alguna gente le gusta dejar un par de centímetros más por la parte inferior, principalmente para darle más espacio a la firma del autor de la fotografía. Bien, a lo que iba, la lámina de paspartú tiene unas dimensiones de 70x50cm, y la foto tiene unas dimensiones (la parte impresa de papel, no la hoja de papel en sí) de 55×36,1cm. Esto nos indica que deberemos dejar 15 cm por el lado más largo (70cm-55cm) y 13,9 por el lado más estrecho (55-36,1), obviamente, como tenemos dos bordes, en el lado largo de la lámina tendremos que dejar 7,5 cm por cada lado (15cm/2) y por el lado corto unos 6,95cm (13,9cm/2).

Para las ventanas del paspartú se suele hacer un corte biselado, es decir, con una inclinación de unos 45 grados. Hay distintas opciones en el mercado, muchas de ellas pueden llegar a ser ridículamente caras. Yo en concreto me he decantado por la Logan 301-1: Compact Classic, que la encontré de oferta en una tienda de Barcelona (mirar más abajo). Tiene la ventaja de que las reglas vienen fijas y la cuchilla se mueve por railes, así que para torpes como yo, es casi imposible que el corte salga torcido.

Reglas de la Logan 301-1

La cizalla de la casa Logan permite fácilmente marcar la distancia de corte del paspartú.

Con mi cortadora de paspartú lo primero que hay que hacer es marcar las líneas de corte con lapiz, esto se hace por la cara que no va a ser visible (mirar con cuidado que algunos cartones de paspartú tienen por un lado impreso información del producto, obviamente ese es el lado no visible).

Marcando con lápiz los bordes de la ventana del paspartú

Marcando las cuatro lados de la ventana del paspartú con lápiz.

Una vez marcados, ya podemos empezar a cortar, con cuidado ponemos la lámina, colocamos la cuchilla en el rail, y nos fijamos que el punto de corte empiece en la línea marcada anteriormente (tiene marcas visuales para hacer esto de forma fácil), y a cortar las cuatro esquinas. Una vez terminado la lámina debería salir con facilidad. Cuidado que si nos hemos quedados cortos en algún corte, podemos estropear el lado visible de la lámina.

Cortando la ventana del paspartú con la cuchilla

Cortando la ventana del paspartú con la cuchilla.

Ahora toca pegar la foto a la lámina de atrás, esta hará de soporte de la misma una vez la insertemos en el marco. Yo para centrarla básicamente lo que hago es marcar en la lámina los bordes del papel con lápiz, tal como hice con la ventana, y después centro la foto con toda la calma del mundo. El cálculo es similar al anterior, la lámina de atrás mide 70x50cm, el papel usado es un Ilford Gold Fibre Silk de tamaño A2: 59,4x42cm, con lo cual tenemos que marcar una línea a 5,3 cm por el lado largo, y otra de 4 cm por el lado estrechoActualización: Este proceso lo he actualizado de la siguiente forma.

Foto perfectamente centrada en la lámina posterior

Foto perfectamente centrada en la lámina posterior.

Y hablando de manipular la foto, ¿habéis usado unos guante de algodón para ello? ¿no? El papel donde se imprimen las fotos tiene la manía de que una vez se mancha de grasa que puede estar presente en nuestras manos, esa mancha se queda ahí para el resto de la vida, por eso se recomienda usar guantes de algodón cuando manipulamos las imágenes.

Guantes de algodón y cinta adhesiva de doble cara de ph neutro

Guantes de algodón y cinta adhesiva de doble cara de ph neutro.

Ahora que tenemos la foto centrada toca pegarla a la parte posterior de la imagen, para ello se emplea cinta adhesiva de doble cara, pero no vale una cinta cualquiera, de nuevo, tiene que ser una cinta con adhesivos especiales que con el paso del tiempo no nos amarilleen la foto. No son fáciles de encontrar, es más, los que veis en la imagen anterior los compré por internet a Inglaterra (más información más adelante, aún sigo buscando unos que sean un poco más anchos). Pero ahora llega el principal problema, hemos centrado la foto, y vamos a moverla para pegarla (mira el párrafo siguiente para ver por que se corre el riesgo de mover la foto), yo lo que hago es poner un trozo de papel fotográfico sobre la misma, y sobre ese papel coloco algo de peso como los libros que se ven en la siguiente foto (de esa forma evito que sustancias extrañas en la cubierta del libro toquen la foto, paranoico que es uno).

Libros aguantando la foto quietecita en su sitio

Libros aguantando la foto quietecita en su sitio.

Entonces, ¿por qué se corre el riesgo de mover la foto? Básicamente por que lo que vamos a pegar es la parte posterior de la misma a la lámina, con lo cual hay que ir levantando poco a poco el borde corriendo el riesgo de descentrarla. La razón de pegarla por la parte de atrás es para que nada toque la parte delantera del papel. La parte de adelante del papel, por la cual se imprime (sí, el papel fotográfico para impresoras de chorro de tinta solamente se puede imprimir por un lado), tiene una película especial que es la encargada de chupar la tinta, no queremos que el adhesivo toque esa cara, por muy bueno que sea, para que no se filtre hasta donde tenemos nuestra foto impresa. El objetivo final siempre es asegurarnos de que los factores que puedan estropear nuestras imágenes con el paso de los años sea lo mínimo posible. Poco a poco añado 4 pequeñas tiras para que aguante la imagen por la parte superior.

Pegando el borde superior de la imagen a la lámina posterior

Pegando el borde superior de la imagen a la lámina posterior.

En este caso debido al tamaño de la lámina pongo cuatro tiras. Nunca pegar todo el borde, o los bordes laterales o inferiores de la lámina. Esto es debido a que con la temperatura el papel se puede contraer o estirar un poquito, lo cual si está fijo por todos los lados sin poder respirar, hará que se formen ondulaciones visibles una vez enmarcada la foto. Alguna gente he visto en sus vídeo tutoriales que usan en la parte inferior unas esquinas adhesivas especiales, estas esquinas se pegan al soporte trasero de paspartú, pero no a la foto, la foto se puede apoyar en ellas, pero nunca estará pegada, dejando que esta se contraiga y al mismo tiempo se apoye en la esquina y no fuerce tanto los adhesivos de la parte superior (no las pongo en este tutorial por qué todavía no he encontrado dónde comprarlas). Esas tiras superiores se refuerzan con otro trozo de adhesivo formando una T como se puede ver en la imagen siguiente. De nuevo, fijaos que en ningún momento la cinta adhesiva toca la parte frontal de la imagen.

Adhesivo colocado en forma de T para darle más refuerzo al mismo

Adhesivo colocado en forma de T para darle más refuerzo al mismo.

Ya está casi todo listo para para poner la ventana de paspartú que creamos antes, pero primera falta un importante detalle ¡Tenemos que firmar la foto! Para firmar la foto yo uso unos rotuladores de las casa Sakura, en concreto el modelo Pigma Micron. Estos rotuladores tienen una tinta basada en pigmentos como la que se usa en las impresoras fotográficas, combinadas con el papel que estoy usando, la firma debería tranquilamente durar unos 100 años (siempre y cuando la foto se conserve en condiciones adecuadas).

Firmando la foto

Firmando la foto.

Firma y rotulador empleado

Firma y rotulador empleado.

Bonita firma, pero será tapada por el paspartú. La idea de esta firma es dejar constancia de la autoría de la foto en caso de que alguien la desmonte del paspartú en el futuro para reemarcarla. Más adelante firmaré el paspartú.

Bien, ya casi he terminado, estamos a punto de colocar la lámina superior, la que contiene la ventana. Pero antes de ello recubrimos los bordes de la cubierta inferior con cinta adhesiva de ph neutro.

Quitando el protector del adhesivo de doble cara

Quitando el protector del adhesivo de doble cara.

El adhesivo este pega bien, pero te da cierto margen para ir colocando la cubierta superior bien centrada sobre la inferior. Ya tenemos tenemos la imagen lista con nuestro flamante paspartú creado para la misma, solamente nos falta un pequeño detalle, firmarla. Yo para esto lo que uso es lápiz, otra gente prefiere usar un rotulador como el que empleé para firmar la foto. ¿Por qué lápiz? De entrada sobre el paspartú durará muchos años, por otro lado, no llama tanto la atención como un rotulador negro, lo importante para mí es la foto, si alguien quiere saber la autoría se acerca a ella y ve mi firma, pero no quiero que la firma llame más atención que la propia foto en sí. Con lápiz queda discreto y elegante.

Firmando con lápiz sobre el paspartú

Firmando con lápiz sobre el paspartú.

¡Mirar que bonita firma! ¡Debe ser un tremendo fotógrafo el David García Pérez este!

¡Mirar que bonita firma! ¡Debe ser un tremendo fotógrafo el David García Pérez este!

Casi he terminado, ya tengo la foto lista para ser entregada a su nueva dueña, para el transporte de la misma yo lo que suelo hacer es comprar un papel muy finito de nuevo con ph neutro o libre de ácidos. Con este papel envuelvo la foto, y sobre ese papel ya pongo un plástico de burbujas para protegerla, si la fuese a enviar por correo, probablemente reforzaría el paquete añadiendo una lámina de cartón pluma que le dará más rigidez y tampoco incrementaría mucho el peso del mismo.

Resultado final

Resultado final.

No hay mucha tradición por estos lares de enmarcar fotos, comprarlas, o venderlas, como si cuadros fuesen. Esto hace que sea un poco difícil encontrar ciertos materiales a título particular, como es mi caso (a lo mejor soy yo que no sé buscar bien estas cosas). Aquí pongo una lista de sitios dónde los podéis encontrar, comentar que yo no tengo ninguna relación comercial o obtengo beneficio por ello, es más, estos sitios están muy centrados en Barcelona, que es donde yo vivo ahora y posiblemente no sea de mucha ayuda para todo el mundo:

  • Cortadora de paspartú – El modelo que tengo yo lo compré en una tienda que se llama Barna Paper, a parte del mío, que me costó unos 120€ (y estaba de oferta), tienen reglas más baratas con rail especial para la cortadora de la misma casa, si tenéis buen pulso pueden ser la solución ideal para vosotros. También los hay más caros y más grandes por si os interesa.
  • Papel/cartón paspartú – Lo que piensa uno que tienen en cualquier tienda de arte, pues lo siento, tenéis que ver que cara de que les estaba hablando en chino me han soltado algunos que les he preguntado. Lo he encontrado en color blanco en Bellas Artes Ferran, y en una gran gama de colores de nuevo en Barna Paper (ideal si andáis buscando paspartú de color negro para presentar fotos a concursos).
  • Adhesivo doble cara libre de ácido – Si pensáis que preguntar por paspartú en tiendas de arte te ponen cara rara, por cinta adhesiva libre de ácido aún más. Barna Art la tiene, aunque el modelo que me dieron es para ser montada en una especie de pistola que facilita el pegado, sobretodo cuando unimos las dos láminas de paspartú. Al final también la compré por internet aquí (intenté ir a esta tienda de Viladecans: Arquidib, que parecen que tienen todo lo que necesito al lado de casa, el único problema es que su horario comercial no es compatible con él de mi trabajo). Actualización (09/2015): Ahora estoy utilizando adhesivos de la casa Filmoplast como el Filmoplast P90.
  • Guantes de algodón – En cualquier farmacia.
  • Rotuladores para firmar la fotoTampoco son fáciles de conseguir por aquí, yo sospecho que los Staedtler Pigment Liner de toda la vida son completamente válidos, pero claro, no he visto ningún manual por internet que los recomendase (ya sabéis, si nadie lo comenta en internet no debe ser algo bueno), así que después de intentarlo en diversas tiendas on-line por Europa adelante, terminé comprándolos por Ebay. Ahora son fácilmente localizables en amazon.
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Uno de los grandes avances en el mundo de la impresión fotográfica fue la introducción de las impresoras de chorro de tinta o inkjet. En estos los últimos años esta tecnología ha conseguido hacer posible la impresión de fotografías en color, en una gran variedad de papeles, con una gama de colores extraordinaria, y una durabilidad que puede hacer que nuestras impresiones duren años y años de forma tranquila (dependiendo de papel y condiciones de conservación).

Ya es de dia en Santa Cristina - Costa Brava

Ya es de día en Santa Cristina – Costa Brava [Cámara: Canon 5D Mark II. Lente: Canon 17-40Lf4. Filtro: Polarizador Heliopan. Exposición: ISO100, f13 y 1/4 seg. Toma sacada con trípode, disparador remoto, y espejo levantado.]. © David García Pérez 2012.

Hoy en día es fácil que cualquier fotógrafo se compre de forma económica una impresora como la Canon Pixma Pro 9500 Mark II o la Epson R3000 (por poner dos ejemplos de impresoras de gran calidad y económicas) y verse abrumado por la gran cantidad de distintos tipos de papel que puede usar en ellas. En este pequeño artículo voy a intentar aclarar un poco los términos a la hora de buscar papel para nuestras impresoras, pero aún así puede que la mejor opción sea recurrir a paquetes de muestra que venden algunos fabricantes venden, los cuales suelen incluir al menos una o dos hojas de cada uno de los tipos de papel que venden.

Voy a empezar primero haciendo una clasificación muy básica de los papeles. De entrada podemos clasificarlos de 3 tipos distintos: brillo, semibrillo/semimate, y mate. Empezando a descartar cosas, nunca uséis brillo, personalmente lo odio bastante dado que da lugar a unos reflejos muy molestos a la hora de ver las imágenes. ¿Entonces mate o semibrillo/semimate? esto ya es cuestión de gustos. Los papeles mate habitualmente tienen una buena textura y no producen brillos o reflejos a la hora de ver las fotos en ellos. Por otro lado, los papeles semibrillos/semimate tienen mucho mayor contraste, con unos negros mucho más marcados (existe el rumor de que para blanco y negro es mejor usar papel mate, el semibrillo puede ser mucha mejor opción dado al contrate que ofrece, pero de nuevo, cuestión de gustos). Los papeles brillo o semibrillo/semimate llevan una pequeña capa sobre la que se deposita la tinta, esto hace que la tinta se esparza menos por el papel, lo que al final se suele traducir en que son capaces de mostrar más detalle que en el caso de los papeles mate.

La textura del papel es también un factor muy importante, dependiendo de que materiales se usen en su fabricación: celulosa, algodón,… hará que el tacto de cada papel sea muy distinto el uno del otro. De todas formas hay que tener en cuenta que si la foto va a ser enmarcada y no mostrada en un portfolio este factor casi completamente desaparece, dado que que esta, al enmarcase, quedará detrás de una lámina de cristal o plexiglass que hará imposible apreciar la textura del mismo. Hablando de enmarcar, si al final nuestra foto como dije antes va a quedar detrás de un cristal o plexiglass casi mejor usar papel semibrillante, el cristal introducirá los reflejos y esa ventaja de los papeles mates ante los reflejos casi no nos vale de nada, a cambio ganamos mayor contraste para nuestras fotos.

Y ahora llegamos a uno de los puntos más importantes a la hora de escoger el papel, los productos químicos que llevan. Este es uno de los aspectos críticos si queremos que nuestras impresiones lleguen a vivir más años que nosotros y muestren un aspecto igualito a cuando salieron por la impresora. Habitualmente papeles de casas como Canson, Ilford, o Hahnemühle, entre otros, están fabricados completamente libre de ácidos y con calidad que llaman “arquival” que hacen que no amarilleen con el paso del tiempo. Otro factor o no es que se usasen OVAS en su fabricación. Los OVAS es un producto químico que reacciona a la luz ultravioleta, haciendo que el blanco del papel sea mucho más brillante, creando un papel que tiene mucho mayor contraste. El problema de los OVAS es que con el paso del tiempo pierden sus propiedades. Esto no lo suelen hacer de forma uniforme por toda la superficie del papel, haciendo que parezca que en ciertas zonas nuestra foto perdió brillo, como si estuviese manchada. Una de las páginas más consultadas para mirar la durabilidad del papel es Wilhelm-Research, por ejemplo, el papel que estoy usando yo ahora mismo, el Ilford Gold Fiber Silk tiene una durabilidad mayor de 200 años si se enmarca detrás de cristal.

Hasta aquí un pequeño artículo introductorio sobre papeles, simplemente he roto un poco la superficie del tema, y ni he tocado la moda que se está imponiendo ahora de imprimir en lienzo. Continuaré con algún otro artículillo sobre los papeles que estoy usando yo actualmente.

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Habitualmente la forma más rápida, barata y sencilla para revisar una impresión fotográfica es simplemente ponerla a la luz de día. Buscar un sitio en la casa de uno donde tengamos una buena iluminación, uniforme, de luz diurna, cuanto más cerca del medio día mejor, y comparar la impresión a lo que vemos en el ordenador. Obviamente esa solución no es ideal para todo el mundo, sobretodo en mi caso, hacemos la mayor parte de nuestras impresiones de noche.

Solpor en Valdoviño

Solpor en Valdoviño [Cámara: Canon 40D. Lente: Canon 17-40Lf4. Filtros: Polarizador Heliopan y Singh-Ray Graduado Inverso de 3 pasos. Exposición: ISO100, f13 y 0.5 seg. Toma sacada con trípode, disparador remoto, y espejo levantado.] © 2011 David García Pérez.

El principal problema de ver las fotos con luz artificial, es que si esta luz no está controlada, hará que nuestras impresiones parezcan más verdosas (si usamos luces fluorescentes) o amarillas de lo que realmente son (si usamos bombillas incandescentes). Para evitar dichos problemas y poder revisar las impresiones de forma fiable, lo que suele hacer la gente es adquirir una pantalla de visualización de imágenes como puede ser la serie PDV-e de GTI. Dichas pantallas vienen con unos tubos de luz calibrados para dar una luz lo más parecido a luz diurna, permitiendo de esta forma una revisión fiable de nuestras impresiones. El principal problema es el precio de las mismas.

Una solución más económica es la lámpara Grafilite de la empresa Colour Confidence. Utiliza una bombilla florescente de la casa OttLite especializada en fabricar lámparas y bombillas que den la luz más similar a la diurna posible, haciéndoles ideales para revisar fotografías.

Grafilite es una lámpara pequeña y cómoda de guardar. Se cierra sobre sí misma, y cuando se abre, al igual que cuando abres la puerta de la nevera, la lámpara se enciende. El hecho de que sea pequeña también presenta el problema de que para impresiones grandes hace difícil que la lámpara las pueda iluminar de forma uniforme. Al mismo tiempo, si imprimes en una superficie brillante o semi-brillante como suelo hacer yo, hace falta curvar un poco la fotografía para evitar reflejos.

Grafilite en Acción

Grafilite en acción.

La lámpara viene con una especie de tela de plástico gris para poner debajo de nuestras fotos para evitar que el color de la mesa nos influya a la hora de revisar nuestras impresiones. Debido a su tamaño hace que sea bastante inútil y yo ya ni me he molestado a sacarla de la caja. Por otro lado, dado que la lámpara no permite ajustar la intensidad de la luz mostrada, como suelen hacer soluciones más caras, hacen que seamos nosotros los que tengamos que ajustar nuestros monitores para poder compara una imagen mostrada en la pantalla con respecto a la mostrada en una impresión iluminada por la lámpara.

En definitiva, una solución que me resuelve el pequeño problema de revisar mis impresiones a cualquier hora, con sus carencias, pero al alcance de mi bolsillo.

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Dejé mi primera colección de muestras secando al menos 24 horas, ahora es el momento de continuar con el proceso de perfilado del papel Hahnemühle Photo Rag Bright White. Para ello simplemente volvemos a ejecutar la aplicación de ColorMunki, seleccionamos perfilar impresora, seguimos los pasos del artículo anterior hasta que llegamos al punto de imprimir la primera colección de muestras. En ese momento le indicamos que ya hemos impreso nuestra colección de muestras y que queremos continuar.

Indicando al Colormunki que ya habíamos impreso anteriormente la primera colección de muestras

Le indicamos a Colormunki que ya tenemos impresa nuestra imagen de pruebas y que no es necesario imprimirla de nuevo, para que nos deje pasar al siguiente paso sin gastar ni más papel ni más tinta.

Aquí ya tenemos que tener conectado nuestro ColorMunki al ordenador por puerto usb, y lo primero que hay que hacer, tal y como nos indica el programa, es calibrar el propio dispositivo. Para ello tenemos que que girar el selector de acción que trae el propio dispositivo, colocarlo en la posición que indica el diagrama y pulsar el botón del propio dispositivo o el botón de calibrar.

Indicaciones para colocar el colormunki en su posición de autocalibración

Hay que colocar el Colormunki en la posición de autocalibración antes de empezar a leer las muestras impresas en el papel.

El colormunki autocalibrándose

Una vez puesto en esa posición y al haber pulsado el botón de calibrar, el Colormunki leerá una muestra de referencia y empezara su proceso de calibrado.

En este caso lo que estamos haciendo es que el Colormunki leerá una muestra de referencia, esta es una muestra controlada que X-Rite pone dentro de su propio dispositivo, de esta forma lo calibrará para que las muestras del papel se lean correctamente, y no se vean afectadas por los cambios en el propio dispositivo inherentes al paso del tiempo o márgenes de error que existen en todo proceso de fabricación.

Una vez hecho este calibrado, hay que mover el selector de opciones del Colormunki a la posición de lectura de muestras y ya podremos empezar a leerlas.

El colormunki listo y en su posición para empezar a leer muestras

El Colormunki nos indica que tenemos que mover el selector de opciones a la posición indicada en la gráfica.

Listos para empezar a leer muestras

Una vez realizado esto ya estamos listos para medir las muestras de papel.

Ahora llega el momento de leer las muestras, la gente de X-Rite quiso facilitar este proceso lo máximo posible, te indican en todo momento que columna es la que tienes que leer. A parte, tienes un vídeo explicativo que puedes ver en cualquier momento, por si no te queda claro.

El Colormunki nos va indicando que muestras leer en cada momento

El Colormunki nos va a ir marcando paso a paso las muestras que leemos bien o mal.

Pues nada, a leer muestras, empezamos por la columna 1, siguiendo el sentido de las flechas, y colocamos el Colormunki en la zona blanca del papel antes de empezar y, manteniendo la velocidad constante, leemos la primera columna de muestras.

Y ahora toca el divertido proceso de leer muestras con el Colormunki

Leyendo las muestras del papel.

El programa nos va indicando que muestras leemos correctamente

Tira bien leída, pasamos a la siguiente.

Si leemos mal una tira, rápidamente nos la marca de color rojo para que tengamos que volver a repetir el proceso.

Y amablemente nos marca en rojo las tiras mal leídas

Tira de muestras mal leída, toca repetir la lectura.

Todas las tiras leídas, listos para pasar a la siguiente posición

¡Perfecto! Hemos leído todas las tiras de muestras correctamente.

Una vez leídas todas las tiras de muestras, le damos a siguiente y ColorMunki se tirará unos segundos pensando sobre las muestras que acaba de leer, lo bien y mal que estaban con respecto a lo que él esperaba encontrar, y acto seguido nos mostrará una segunda colección de muestras para que imprimamos.

El Colormunki está calculando el segundo conjunto de muestras

Colormunki calculando la segunda tira de muestras.

Listos para imprimir el segundo gráfico de muestras

¡Listos para seguir la segunda tira de muestras!

Recomendaciones Colormunki para imprimir la segunda tira de muestras

Y por supuesto, Colormunki nos indica que debemos usar los mismos parámetros que para impresión del primer set de muestras.

Ahora llegamos a otro de los puntos críticos, tenemos que volver a usar los parámetros que empleamos para imprimir la primera hoja de muestras, como de todas formas son los parámetros que deberíamos usar para imprimir siempre este tipo de papel no está de más saberlos. Así que con cuidado volvemos a escoger las mismas opciones.

Hay que asegurarse de usar los mismos parámetros que en el caso de la impresión de la primera colección de muestras

Seleccionamos las mismas opciones que escogimos para imprimir la primera hoja de muestras.

Y imprimimos…

Segunda colección de muestras impresa

Imprimiendo la segunda hoja de muestras.

Y tal como dije en el primer artículo, toca esperar al menos unas 24 horas para que seque bien la tinta. Como veis aquí, una hoja de Epson Premium Luster junto con otra de Ilford Gallerie Gold Fiber Silk secándose con la empleada en este ejemplo.

Colección de gráficos de muestras secándose al menos 24 horas...

Tres hojas de muestras secándose, es importante que durante esta fase no se pegue ninguna mota de polvo al papel, o tendremos un problema, dado que es imposible despegarla de la tinta sin estropear la impresión.

Entonces mientras la segunda hoja de muestras seca, cerramos el ColorMunki para volverlo arrancar al día siguiente. Y aquí es donde se complican las cosas, dado que, mientras el programa permite ignorar el paso de imprimir la primera colección de muestras, no nos deja hacer lo mismo con la segunda colección. Esto es lo que yo hago:

  1. Inicio el programa y le digo que quiero perfilar una impresora, y sigo los pasos del principio de este artículo, es decir, le digo que ya imprimí la primera muestra y la leo con el espectofotómetro.
  2. Dejo que calcule el segundo conjunto de muestras, y le doy a imprimir, cuando aparece el diálogo de impresión del controlador de impresora, cancelo, y ColorMunki ya me deja pasar al siguiente paso, que es leer el segundo conjunto de muestras.
  3. Ahora nos dice que esperemos 10 minutos, pero ignoramos dicha recomendación, dado que realmente habíamos dejado secar la muestra durante unas 24 horas.
Leyendo el segundo conjunto de muestras

Proceso de lectura del segundo conjunto de muestras.

Leyendo el segundo gráfico de muestras

Proceso de lectura del segundo conjunto de muestras.

Una vez hecho esto, nos pide guardar el perfil asignándole un nombre. Es muy importante en este paso que se asigne un nombre que después sepamos para que es. Si os fijáis selecciono tanto el nombre de impresora como el del papel, y de esta forma sé a que combinación se refiere.

Guardando nuestro perfil con un nombre descriptivo

Asignando nombre al perfil.

Calculando el perfil para ser guardado en disco

Colormunki calcula el nuevo perfil a partir de la lectura de las primeras y segundas muestras y automáticamente lo guarda en el repositorio de perfiles del sistema operativo, ya sea Mac OS X u Windows.

Por último nos dice si queremos configurar automáticamente diversos programas de edición fotográfica o diseño gráfico. Personalmente prefiero hacer esto yo de forma manual y así que ignoro este último paso.

ColorMunki se ofrece a configurarnos varios programas de forma automática, lo cual declino

Colormunki nos ofrece configurar de forma automática una serie de programas.

Listo, ya tenemos nuestro perfil creado y ya lo podemos usar en programas como Adobe Lightroom o Photoshop, pero eso es mejor dejarlo para otros artículos.

ColorMunki es un gran dispositivo que viene bastante limitado por el software que trae. Esto no es por error, un software mucho más avanzado haría competencia a productos profesionales de la misma marca que vende mucho más caros. Es el problema de muchos de estos dispositivos, entre una versión u otra la única diferencia está en el software que proporcionan, no en la parte hardware, siendo esta diferencia en muchas ocasiones bastante cara.

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Ya comenté en este blog la compra de mí nueva impresora fotográfica. Con este tipo de dispositivos se nos presenta el problema de consistencia del color, consistiendo básicamente en conseguir que lo que ve nuestra cámara, tenga los mismos tonos que lo que nos muestra nuestro monitor y lo que sale finalmente sale por la impresora. Teniendo en cuenta que nunca he intentado reflejar fielmente lo que captura mi cámara, mi máxima preocupación es conseguir que tanto lo que muestre el monitor como lo que sale por impresora tengan el mismo color. En resumen, si el monitor nos muestra un específico tono de rojo, la impresora debería sacar lo mismo (dentro de un margen, dado que tanto monitor como papel muestran el color de una forma física completamente diferente). Este suele ser uno de esos temas donde siempre escuchas lo complicado e imposible de entender que es el proceso de mantener el color constante, desde el monitor hasta la impresión. Realmente no pienso que eso sea así, aunque hay que reconocer que es muy fácil meter la pata.

Teniendo la impresora escogida, había que escoger un espectrofotómetro para poder perfilar la combinación de papel e impresora. En mi caso me decanté por el X-Rite ColorMunki Photo. Es un espectrofotómetro económico (entre 350-450 euros) y se pueden conseguir buenos resultados con él, si lo usamos con cuidado. Y digo con cuidado, por que en un intento de simplificar las cosas, o por otro motivos, la gente de X-Rite ha complicado las cosas más de lo que debía.

Antes de entrar en como se hace el proceso de creación de un perfil con el ColorMunki, hay que indicar que dicho proceso se tiene que hacer para cada combinación de papel e impresora que tengamos. En este caso lo que os voy a mostrar está explicado para mi Epson 3880 y un papel Hahnemühle Photo Rag Bright White, pero dejaré claro donde otro modelo de impresora u otro papel afectarían al proceso.

Nada más arrancar la aplicación de ColorMunki somos recibidos con tres opciones: calibrar monitor e impresora, calibrar monitor, o perfilar impresora. Como yo ya tengo el monitor calibrado, pulso en la tercera opción para perfilar mi combinación de impresora y papel.

Pantalla de bienvenida del X-Rite ColorMunki

Pantalla de presentación de ColorMunki, con las tres opciones que permite: Calibrar monitor e impresora, calibrar monitor, perfilar impresora.

En la siguiente pantalla podemos seleccionar si queremos crear un nuevo perfil o mejorar uno ya existente. Como en este caso estoy creando un perfil desde cero, selecciono la opción de crear nuevo perfil (la opción de mejorar uno ya existente ya la comentaré más adelante en este blog). En la segunda opción seleccionamos la impresora a la cual vamos a crear el perfil, y por último introducimos el nombre del papel.

Introduciendo datos del papel e impresora seleccionados en el programa del x-Rite Colormunki

Seleccionamos crear un nuevo perfil, seleccionamos la impresora que queremos perfilar y introducimos el nombre del papel.

ColorMunki usa un proceso de perfilado en dos pasos, donde primero se imprime una colección de muestras, se hace una medición de ellas y a partir de ahí se calculan una serie nueva de muestras para imprimir y refinar el proceso. Ahora mismo ha llegado el momento de imprimir la primera colección de dichas muestras. Sencillamente pulsamos el botón imprimir.

Imprimiendo la primera colección de muestras con el X-Rite Colormunki

Listos para imprimir la primera colección de muestras.

Antes de mostrarnos el diálogo de impresión, ColorMunki nos presenta las siguientes recomendaciones.

Recomendaciones que da el X-Rite Colormunki antes de imprimir una página

Recomendaciones ColorMunki.

Es muy importante seguir las tres recomendaciones, pero veámoslo de forma más clara a través del propio driver de impresión. Estas capturas son para Mac OS X, opciones iguales pero tal vez en distintos menús aparecerán para Microsoft Windows. Donde sí vais a tener mayor variedad es entre distintos fabricantes de impresoras. Estos que estoy mostrando aquí, como ya comenté anteriormente son para una Epson Stylus Pro 3880, el resto de impresoras fotográficas Epson tendrán menús muy parecidos. Opciones similares y que tal vez se esparzan por distintos menús las tendrán las impresoras de Canon y HP.

Pantalla del driver de la impresora para imprimir hoja de muestras del Colormunki en Mac OS X

Pantalla inicial del controlador de mi Epson Stylus Pro 3880 que aparece a la hora de imprimir las muestras.

Dentro de las diferentes opciones que nos muestra el controlador, la que realmente nos interesa es la de “Ajustes de impresión.”

Pantalla de ajustes de impresión del driver de Epson para Mac OS X durante el perfilado de papel con el X-Rite Colormunki

Pantalla de ajustes de impresión de mi Epson Stylus Pro 3880.

Esta pantalla ya hay que describirla con mucho más cuidado, indicando lo que realmente es importante:

  • Ajustar Página – Aquí realmente lo único que seleccionamos es a través de que bandeja de la impresora le vamos a introducir el papel. Habitualmente yo suelo usar la bandeja manual donde hay que ir poniendo hoja a hoja para cada impresión dado que es la que menos va a doblar el papel y la que mayor grosor de papel soporta, importante en cuanto a papel fotográfico.
  • Tipo de Papel – Una de las opciones más importantes a la hora de imprimir. Existen una gran variedad de papeles en el mercado, a parte de que sean mate, semimate/semibrillo, brillo, también es importante que sean o no de algodón, lienzo, etc… La impresora necesita saber que tipo de soporte va imprimir dado que inyectará más o menos tinta. En el caso de papeles Epson es fácil, el propio controlador los lista por su nombre. Las dificultades empiezan cuando usamos papeles de otras marcas como Hahnemühle, Canson, o Ilford, entre otras. En este caso lo que tenemos que averiguar es su equivalente Epson. En el caso particular de este ejemplo, Hahnemühle dice que para el Photo Rag Bright White debería usar como equivalente el Velvet Fine Art Paper de Epson (también indica que emplee una calidad de 1440 dpi, pero ya lo veremos más adelante). Mi papel favorito, por el momento, es el Ilford Gold Fiber Silk donde Ilford recomienda que se escoja Epson Premium Semigloss como referencia.
  • Tinta – Una vez escogido el tipo de papel, automáticamente el controlador escogerá la tinta negra adecuada para este papel (las impresoras modernas suelen venir con dos tintas negras distintas (sin contar las específicas para distintos tonos de gris), una para imprimir en papel mate y otra para imprimir en cualquier papel brillante/glossy).
  • Color – Como yo soy un negado para hacer una buena foto en blanco y negro, me quedo en color. Tener en cuenta que para conseguir buenos resultados en blanco y negro hace falta crear perfiles específicos para conseguirlos.
  • 16 bits/canal – Alguna gente dice que esto no es necesario, la impresora va imprimir igual de lento u rápido si esta marcado, y la calidad solamente puede mejorar estando activado, así que, no hay motivo para que no sea así.
  • Ajustes de color – Importantísimo, tiene que estar desactivado, vamos a crear un perfil específico para esta combinación de impresora y papel, no queremos que por el camino ningún programa haga algo raro con el color, queremos que solamente dependa de la impresora. Esto tanto para Epson como para Canon y HP.
  • Resolución – En este caso sigo la recomendación de Hahnemühle y empleo 1440ppp. Usar 2880ppp (lo máximo que puede la impresora) no haría ningún daño en cuanto a calidad aquí, pero haría la impresión más lenta y el papel realmente no es capaz de reproducir tanto detalle. Esto suele ser la norma para papeles mate, papeles con algo de brillo si que son capaces de beneficiarse en cuanto a calidad de esta opción.
  • Alta Velocidad – Esta opción no nos va a quitar calidad sí tenemos la cabeza de impresión bien alienada. El controlador de la impresora nos permite alienar la cabeza, a costo de un poco de tinta que será desperdiciada. Con ella desactivada la impresora irá más lenta, pero nos aseguramos que no sé mermará nunca la calidad.
  • Giro horizontal – Habitualmente estas cosas ya las configuramos cuando preparamos el papel en programas como Adobe Lightroom, no nos hace falta activarla aquí.
  • Detalles finos – Esta opción solamente les interesa a diseñadores gráficos, donde la impresora aplicará algoritmos de antialiasing para mejorar el borde de las letras. Para imprimir fotografías eso no nos interesa, así que deberá estar desactivada.

Eso es todo en cuanto el controlador, le damos a imprimir y esperamos a que nuestra impresora imprima la primera hoja de muestras.

Impresora imprimiendo la primera hoja de muestras con el X-Rite Colormunki

Una cosa que no me gusta nada del ColorMunki es que no se puede configurar de ninguna manera que imprima esto en horizontal. Por defecto el programa asumirá que empleamos tamaño A4, y en vertical. Pongas el tamaño de la hoja que pongas gastará una hoja de papel entera. En este caso, tamaño A3 bien podía usar la misma hoja para la impresión de las dos páginas de prueba, pero se ver que la gente que diseñó el ColorMunki no está de acuerdo conmigo.

Y ahora llega el primer punto conflictivo con las recomendaciones de ColorMunki, nos dice que dejemos esperar a que la impresión seque unos 10 minutos. Este es el momento en que apagamos la impresora, cerramos el ColorMunki y dejamos que la impresión seque unas 24 horas (en algunos papeles incluso se recomienda más). ¿Por qué? pues por qué mientras la tinta se va secando en el papel pueden producirse cambios de color, y este proceso suele estabilizarse después de 24 horas. De nada nos sirve calibrar una combinación de papel impresora si para cuando veamos nuestras fotos a los días siguientes los colores han cambiado.

Después de 24 horas continuamos con el proceso. Hasta el siguiente artículo.

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Me pedía mi amigo Angel después de ver la cutre foto de mi nuevo juguete, una Epson Stylus Pro 3880, que por favor le hiciese una crítica en la web dado que él también estaba intentando decidir que impresora comprar. Realmente no me siento muy cómodo haciendo eso, principalmente por que este, el mundo de la impresión fotográfica, es un mundo muy nuevo para mí, donde todavía tengo mucho que aprender antes de empezar a criticar. Sin embargo, después de pensarlo un poco, y con solo dos días de esta impresora en mi casa, lo que sí os puedo comentar es por qué esta y no otro modelo.

Epson Stylus Pro 3880

Después de leerme páginas web como Luminous Landscapes o Northlight Images, ó después de verme vídeos como From Camera To Print, entre otros, a la conclusión que llega uno es que sí lo que te interesa es imprimir fotos con el mayor número de colores posibles, el mayor detalle posible, y al mismo tiempo la mayor longevidad posible de la impresión, la mejor solución hoy en día es una impresora de chorro de tinta que emplee tintas basadas en pigmentos o pigmentadas.

Bien, ya tengo seleccionada la tecnología, ahora hay que mirar quien fabrica impresoras de ese tipo, y obviamente caemos en los sospechosos habituales: Epson, Canon, y HP. A pesar de que Epson lideró este mercado durante mucho tiempo, hoy en día cualquiera de los tres fabricantes hacen impresoras que dejaran satisfechos a cualquiera. De todas formas, el dinero siempre es un problema, y dentro de mi margen económico lo primero que hice fue descartar a HP, sus modelos con las características en cuanto a rango de colores son demasiados caros para mí.

Canon me estuvo mucho tiempo tentando con su iPF5100, más cara que la Epson 3880 (no hagáis caso a los precios de referencia en la web de los fabricantes), pero más barata que la hermanas mayores de esta, la Epson 4900 y la Epson 4880. Al final no vi claro que para mí el hecho de usar un royo de papel me fuese a dar muchas ventajas. Simplemente quería aprender a imprimir y ver mis fotos en papel, si más adelante, por que vendo muchas impresiones necesito una impresora más grande, pues ya será mi propio trabajo el que pague por ella (¡bueno qué! ¿no puedo soñar?).

También consideré por algún tiempo comprar un modelo como la R1900 o la R3000, pero al final, teniendo en cuenta que la Epson 3880 trae cartuchos de tinte de 80ml, frente a los 20 y pico ml de las otras, lo que me ahorro en tinta a la larga compensa la diferencia de precio, y con el plus de que la Epson 3880 es capaz de imprimir A2.

Bien, este ha sido el razonamiento que me ha llevado a comprar esta impresora. Puede que no sea el correcto, puede que al final me fuese a por una apuesta segura (es una de la impresoras más vendidas para impresión fotográfica), pero por el momento estoy contento con la compra (y eso que solamente he impreso por el momento parches de colores para crear los perfiles de color). Y realmente si os parece complicado escoger la impresora, esperar a ver las opciones en cuanto a papel que hay en el mercado…

Nota: si no queréis llevar sustos desagradables, asegurarse de revisar bien toda la impresora, y quitarle el trillón de cintas adesivas que trae para protegerla durante el transporte.

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