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Islandia: Brúarfoss

Nuestra visita a la preciosa cascada de Brúarfoss fue a un par de días de nuestro regreso de Islandia a casa. Llevábamos un buen rato de sitio turístico a sitio turístico, con la excepción de Þjófafoss. Brúarfoss para nosotros fue una rareza, un día que estuvimos solos, sin turistas alrededor durante la puesta de sol. Un día que Islandia decidió que no hacía falta torturarnos con vientos fuertes… bueno, viento en general. Probablemente fue nuestra tarde más tranquila durante todo el viaje.

Puesta de sol en Brúarfoss

Puesta de sol en Brúarfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. HDR de 4 imágenes sacadas a ISO100 y f13. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Brúarfoss no es una cascada muy grande. Comparado con lo que habíamos visto hasta el momento incluso podemos decir que es una cascada pequeña para términos islandeses. Sin embargo, el agua glaciar a partir de la que se forma le da un intenso color azul al agua que llama fuertemente la atención.

Puesta de sol en Brúarfoss

Puesta de sol en Brúarfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. HDR de 4 imágenes sacadas a ISO100 y f13. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Localizar Brúarfoss es increíblemente difícil. Viendo la zona en Google Maps no parece que lo sea, pero una vez te metes con el coche en la urbanización que hay al lado de ella, cualquier referencia se pierde. Los arbustos y pequeños desniveles hacen imposible saber exactamente hacia donde va el camino.

Agua azul de Brúarfoss

Agua azul de Brúarfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Fusión de 2 imágenes sacadas a ISO100 y f13. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

La forma más fácil para llegar a la cascada es a través de una urbanización que te deja a 10 minutos caminando de la misma. Antes de ir ahí había leído que de vez en cuando la urbanización cierra la entrada a vehículos, dado que la cascada se está convirtiendo en demasiado turística. Por suerte no fue así, dado que la otra alternativa donde dejar el coche es bastante lejos.

Últimos toques del sol en Brúarfoss

Últimos toques del sol en Brúarfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. HDR de 4 imágenes sacadas a ISO100 y f13. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Para ver un mapa de la urbanización que hay al lado lo mejor es usar la siguiente página web: [ja.is][maps], Google Maps no tiene un mapa de las carreteras ahí. Buscar un track de la ruta hasta la cascada también sería interesante si no os queréis perder.

Empieza la hora azul en Brúarfoss

Empieza la hora azul en Brúarfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. HDR de 4 imágenes sacadas a ISO100 y f13. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

La cascada cuenta con un puente al lado de la misma, así que es fácil fotografiarla desde ambos lados o desde el propio puente. Estuvimos ahí un buen rato, tranquilos, disfrutando el momento, hasta que casi no veíamos nada. Se notaba que hacía tiempo que no estábamos tan tranquilos.

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Durante nuestro periplo por el sur de Islandia hicimos una parada obligatoria en la ciudad de Vík y Mýrdal. Este pequeño pueblo de 291 habitantes se encuentra a 180 km de Reykjavík en la costa sur de la isla. A pesar de su pequeño tamaño es el asentamiento humano más grande a 70 kilómetros a la redonda.

Viento, mar y arena

Viento, mar y arena [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a ISO100, f11 y 1/4 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

El atractivo turístico más importante de Vík y Mýrdal es su playa de arena de basalto negro. Esta fina arena negra es el resultado del océano atlántico a lo largo de los años destruyendo lo que se cree que eran una gran formación de acantilados de columnas de basalto. Hay que tener en cuenta que entre la Antártida (sí, me estoy refiriendo al polo sur) y esta playa solamente hay mar.

Probablemente su segundo atractivo turístico sea su pintoresca iglesia (¿Cuál no en Islandia?) que no visitamos al ver unas excavadoras a su alrededor. Este iglesia tiene una interesante historia detrás, pero tengo que irme un poco por las ramas para contarla (yo siempre me voy por las ramas…). Al lado de Vík í Mýrdal se encuentra el glaciar Mýrdalsjökull, que justamente está encima del volcán Katla. La última erupción registrada de esta volcán fue en el año 1918, por este motivo se cree que este volcán, activo, pueda sufrir una erupción dentro de poco. Esto provocaría el rápido deshielo del glaciar que está encima de él, pudiendo provocar una riada de agua que arrase el pueblo. Se cree que en esa circunstancia el único edificio seguro sería la iglesia, que ya sobrevivió a la anterior erupción. De forma periódica, todos los habitantes del pueblo participan en simulacros de evacuación a la iglesia.

Puesta de sol en Dyrhólaey

Puesta de sol en Dyrhólaey [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a ISO100, f11 y 1/4 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Llegamos a Vík y Mýrdal justo después de comer. Teníamos planeado hacer al día siguiente el amanecer en la playa del pueblo, así que fue lo primero que fuimos a inspeccionar. Paseando por la playa poco a poco nos fuimos acercando a los acantilados para encontrarnos con la primera sorpresa que no esperábamos ver, frailecillos. En todas las guías que habíamos visto decían que a finales de Julio los frailecillos abandonan Islandia, pero parece que no es tan raro verlos hasta en Septiembre. Intentamos hacerles unas fotos desde ahí, pero estaban bastante altos en el acantilado y para mi 70–200m se hacía imposible.

Puesta de sol en Dyrhólaey

Puesta de sol en Dyrhólaey [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a ISO100, f11 y 0,3 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Contentos de al menos haber visto el pajarillo por primera vez en nuestra vida nos desplazamos hasta la playa de Reynisfjara. No teníamos muy claro si hacer la puesta de sol ahí o no. Después de visitar la zona decidimos probar mejor suerte en la península de Dyrhólaey, después de todo, lo más característico de Reynisfjara, sus columnas de basalto en el mar conocidas como Reynisdrangar, también las íbamos a ver mañana desde la playa de Vík í Mýrdal.

Frailecillos en el acantilado

Frailecillos en el acantilado [Canon 5D Mark II con Canon 70–200f4L IS. Foto sacada a ISO800, f4 y 1/50 seg]. © David García Pérez 2015.

Cuando vimos la carretera que subía hasta Dyrhólaey, no las teníamos todas con nosotros. Una carretera de tierra con fuerte pendiente podía ser demasiado para la autocaravana, menos mal que no teníamos el viento en contra. Después de subirla más airosos de lo que esperábamos, llegamos hasta el faro que hay en la cima. La idea era fotografiar el famoso arco de piedra, pero el viento nos hizo cambiar de opinión. Para fotografiarlo había que acercase al borde del acantilado con el viento empujándote al vacío. Algo que no nos apetecía particularmente.

Reunión de Frailecillos

Reunión de Frailecillos [Canon 5D Mark II con Canon 70–200f4L IS. Foto sacada a ISO1600, f4 y 1/160 seg]. © David García Pérez 2015.

Personalmente me decanté por fotografiar la puesta de sol hacia el lado contrario, donde teníamos unas interesantes vistas a un paisaje muy particular de Islandia. Al ponerse se nos presentó delante nuestra la oportunidad de volver a intentar fotografiar frailecillos. No siendo el tipo de fotografía que suelo hacer, la verdad es que estoy bastante contento de los resultados.

Amanece en Vík í Mýrdal

Amanece en Vík í Mýrdal [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a ISO100, f11 y 0,6 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

La mañana siguiente, a la hora de fotografiar el amanecer hacía un intenso viento, tan intenso que solamente podíamos disparar en la dirección de viento, cualquier intento de encarar el viento terminabas con arena en todas las partes de la cara. En las fotografías se puede apreciar el movimiento de la arena con el viento.

Hasta aquí llegó nuestra visita a la zona de . Después de una breve visita a unos baños públicos en el pueblo y una tienda de recuerdos (camiseta, buff y guantes cayeron), llegó la hora de hacer ruta hacia el oeste.

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Continuo mostrando el resultado fotográfico de mi viaje a Islandia este año. La siguiente parada es en la cascada Þjófafoss, localizada ya hacia el interior de la isla, aún así cerca de la zona sur de la misma. Una cascada algo alejada de las principales puntos turísticos del país, lo cual jugó en nuestra ventaja de alejarnos de las masas de turistas y estar algo más tranquilos mientras hacíamos nuestras fotos. El viento por su parte decidió que seguiría con nosotros esta parte del viaje.

Partimos desde la cascada de Skógafoss y el GPS decidió meternos por la carretera 268 para llegar hasta la carretera 26, desde la cual se accede a la cascada de Þjófafoss. En la parte final de la carretera 268, que es de grava, nos empezó a gustar bastante el paisaje, como íbamos con tiempo decidimos parar al lado de un río hacer algunas fotos.

Camino a Þjófafoss

Camino a Þjófafoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a IS0100, f11 y 1 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

La forma de las nubes daba una pista de la velocidad del viento. Para nuestra desgracia, el viento que daba esas formas tan caprichosas a las nubes también nos acompañaba a ras de suelo. Esto sería una constante en nuestra visita a esta cascada. Fijaros en esta foto del amanecer del día siguiente de como iban de protegidos contra el viento mis compañeros de viaje:

Nada a la intemperie

Nada a la intemperie [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a IS0100, f11 y 1 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Una vez en la carretera 26, y bastante cerca de donde se junta con la 286 (dirección norte), aparece un desvío a mano izquierda, el cual hay que recorrer durante unos pocos kms para llegar hasta la cascada. Una vez allí la lluvia junto con el fuerte viento nos impidió hacer nada. Como mucho protegernos detrás de la autocaravana donde, bajo su protección contra el viento, pudimos hacer alguna que otra fotografía del campo de lava adyacente (llamado Merkurhraun), mientras esperábamos a que la lluvia parase para la puesta de sol.

Campo de lava en Þjófafoss

Campo de lava en Þjófafoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Panorámica de 10 fotos, tomas sacadas a IS0100, f11 y 1 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Þjófafoss es una cascada del río Þjórsá, el río más largo de Islandia, con unos 230 kilómetros de longitud. No es la más alta pero sí la más ancha de Islandia. Su nombre significa cascada del ladrón y la historia dice que un ladrón se ahogó en dicha cascada y de ahí su nombre.

El río Þjórsá se divide antes de la montaña Búrfell, poco antes de al cascada Þjófafoss, que queda a uno de los lados de la montaña. Otra leyenda dice que dicha zona, con el río dividido en dos, fue creada por un gigante que no quería mojarse los pies cada vez que tenía que cruzar el río de un lado a otro.

Anochece en Þjófafoss

Anochece en Þjófafoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a IS0100, f11 y 4 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Cuando ya casi empezaba a ser de noche dejó de llover, lo cual nos permitió robar un par de fotos rápidas a la cascada antes de volver a meternos en la autocaravana para cenar y dormir, esperando que durante el amanecer tuviésemos mejor suerte.

Amanece en Þjófafoss

Amanece en Þjófafoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a IS0100, f11 y 1 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

En el amanecer el viento seguía ahí, pero al menos no llovía. No tuvimos colores en el cielo pero las nubes daban juego. Una vez nos cansamos de limpiar el spray sobre la lente de la cascada nos volvimos hasta el campo de lava hacer alguna foto más.

Merkurhraun

[Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a IS0100, f13 y 0,3 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Al rato no quedaba más que hacer. Recoger las cosas, desayunar, y de vuelta a la carretera a continuando hacia el oeste de la isla.

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Bueno, tal vez más conocida por los no autóctonos, incapaces que somos de pronunciar una palabra como Breiðamerkursandur. Esta playa es lo que geográficamente se conoce como un “sandur”, una planicie provocada por sedimentos fluviales provenientes de la fusión de glaciares. En este caso por los glaciares: Breiðamerkurjökull, Fjallsjökull y Hrútárjökull durante varios cientos de años.

Encarando al mar

Encarando al mar [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f11 y 1 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Aunque quizás por lo que es más famosa Breiðamerkursandur es por que está localizada en la salida del lago glaciar Jökulsárlón, probablemente el lago glaciar más famoso de Islandia. Dependiendo del momento del día, esta playa está llena de trozos de hielo proveniente de los icebergs del lago glaciar que son llevados al mar con la subida y bajada de la marea.

Frío amanecer I

Frío amanecer I [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 1 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Cuando vi fotos de este sitio antes de ir hasta ahí, siempre pensé que se trataba de pequeños hielos, no mucho más altos que el tobillo de uno. Como engañan las proporciones en las fotos, sobretodo cuando no se tiene ninguna referencia cerca. Estos hielos pueden llegar a ser bastante grandes, más altos que uno mismo, y parece increíble como el mar es capaz de moverlos como si fuese nada. En ese momento entendí la advertencia de que era mejor vigilar las olas por si estas movían hacia a ti una porción de hielo que podría golpearte en las piernas provocándote alguna lesión o tirarte el trípode con tu cámara al suelo.

Frío amanecer II

Frío amanecer II [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 0,8 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Nuestro primer día en Islandia condujimos hasta aquí. Llegamos a la hora de la puesta de sol pero no veríamos mucho. Teníamos unas nubes cerradas que de vez en cuando soltaban algo de lluvia. Para más mala suerte, el viento venía del mar hacia la costa, así que la lente se empañaba fácilmente. Aún así esto no nos detuvo para hacer fotos. Resultado de esa sesión es la primera foto que adorna este artículo. La única foto que salvé, los pequeños trozos de hielo eran constantemente movidos por el mar, lo cual hacía sumamente complicado encuadrar… cada ola que pasaba la configuración de hielos cambiaba por completo.

Tímido amanecer

Tímido amanecer [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 0,5 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

La segunda sesión y última en esta zona, fue un amanecer varios días después. La noche anterior había caído una fuerte lluvia y no esperábamos mucho del amanecer. ¡Qué equivocados estábamos! A pesar de estar nublado por donde salía el sol, toda esa zona era lo suficientemente fina para que tomase color rojo y amarillos, dando un toque de contraste con el frío azul del hielo.

Estelas en el hielo

Estelas en el hielo [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 0,5 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Esa mañana la cantidad de hielo era sumamente mayor que la anterior vez. Tanto que era casi imposible aislar nada. También el tamaño de las porciones era mucho mayor, lo cual si que facilitaba fotografiarlos. Estos no eran movidos tan frecuentemente por la fuerza del mar, evitando que la composición cambiase o los hielos saliesen movidos.

Piedras, arena y hielo

Piedras, arena y hielo [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f11 y 0,8 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Por supuesto, la fina arena negra era otro de los elementos compositivos más interesantes de la playa. Su contraste con los hielos se puede apreciar en todas las fotos que decoran este artículo. Hablando de la arena, esta fina arena negra se cuela por todas la partes. Vigilar vuestro trípode, que aquí a parte de la sal también sufrirá por dicha arena.

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Islandia: Seljalandsfoss

En nuestro viaje a Islandia sabíamos que iba a ser imposible estar tranquilos haciendo fotos todos los días en la localización. Como era nuestro primer viaje queríamos ver varias de las localizaciones más famosas, tanto para fotógrafos como para turistas habituales. Este es el caso de Seljalandsfoss que se encuentra a dos minutos de la carretera 1 o la circular, la más transitada por los visitantes de la isla (a parte de que la cascada la ves si vas en dirección este desde la propia carretera).

Seljalandsfoss

Seljalandsfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 1,3 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Una solución hubiese sido fotografiarla al amanecer, como hicimos en el caso de la cascada de Skógafoss. Pero en un viaje de solamente 10 días y con tantos sitios que queríamos ver, alguno tendría que ceder para no ser fotografiado en las mejores condiciones. De todas formas, Seljalandsfoss es una cascada para ser fotografiada en el atardecer. Dado que uno se puede meter detrás de la cascada y fotografiar el sol a través de ella durante la puesta.

Si habéis leído las entradas anteriores sobre este viaje a Islandia ya sabréis que cada dos por tres nos encontrábamos con un equipo de rodaje filmando una película. De las cuatro veces esta fue la que más molestó. Se habían metido dentro de la cascada y estaban formando una cola de turistas que también querían entrar dentro para ver la cascada desde allí. La opción era o no fotografiar la cascada o fotografiarla con gente y sencillamente dejarse llevar. Esto fue lo último por lo que optamos.

Vistas desde lo alto de Seljalandsfoss

Vistas desde lo alto de Seljalandsfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 0,5 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Como queríamos estar algo tranquilos, un amigo y yo decidimos subir un montículo a la derecha de la cascada, según miras a la misma, para evitar algo el bullicio y poder concentrarnos. La idea que al principio parecía buena, comenzó a complicarse un poco durante la subida. El terreno estaba bastante mojado de las lluvias anteriores y con la pendiente que había, uno iba resbalando de vez en cuando. No me preocupaba la subida, sino la futura bajada, todo apuntaba que sería casi con mi culo rozándose ladera abajo. Cuando llegamos arriba del todo vimos que por otro lado había una subida mucho más tranquila, estaba claro que teníamos que haber estudiado el problema con más calma.

Seljalandsfoss

Vistas desde lo alto de Seljalandsfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 0,5 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Desde arriba a parte de fotografiar la cascada también ganamos las vistas hacia el mar donde había unas fantásticas nubes que, con el delta del río, hicieron una foto que podéis ver acompañando este texto.

Como media hora antes de la puesta de sol la gente del rodaje empezó a recoger todo, y nosotros aprovechamos para acercarnos hasta la cascada y intentar fotografiarla desde atrás. Seljalandsfoss es una cascada de 60 metros de altura y meterse dentro de ella es bastante impresionante. Todas las fotos que hice desde ahí las tuve que tirar, fue imposible hacer una donde no tuviese alguna gota de agua sobre la lente o alguna zona empañada.

Seljalandsfoss y la granja

Seljalandsfoss y la granja [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f11 y 1 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Estuvimos hasta casi noche cerrada. Fotografiando la cascada ya desde el río, el (río líquido). No me he molestado en editar ninguna de estas fotos, la iluminación artificial que le han puesto a la cascada por su atractivo turístico no me acaba de convencer en los resultados.

Gljúfurárfoss

Gljúfurárfoss [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 0,4 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Al día siguiente nos acercamos a la cascada de Gljúfurárfoss, una cascada que está a un kilómetro de distancia de Seljalandsfoss. Es una cascada curiosa, dado que está dentro de una grieta. Las fotos que le hice desde fuera no me gustaron ninguna y os pongo decorando este artículo una desde dentro. Fotografiarla dentro es altamente complicado, esperar que la cámara se os esté mojando constantemente y vosotros también. Aunque había gente que pasaba haciendo equilibrios entre las rocas, realmente para meterse dentro sin muchas preocupaciones unas botas de agua es lo más recomendable.

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Ya hace algunos días publiqué un pequeño artículo sobre mi primer experiencia fotografiando la Cascada de Skógafoss. Una vez en casa, el proceso de revelado que seguí en todas las fotos siempre fue el mismo. En el siguiente vídeo podéis ver dicho proceso para una foto de esta serie. Desde la imagen original hasta como paso a paso llego al resultado que estaba buscando.

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Islandia: Vesturhorn y Stokksnes

Teníamos un plan en nuestro viaje a Islandia, nada más salir del aeropuerto, nuestro objetivo sería intentar llegar lo antes posible hasta la localización más lejos que teníamos pensado fotografiar y después volver poco a poco de vuelta hacia el aeropuerto intentando fotografiar todo lo que pudiésemos en las mejores condiciones. Esta localización más lejana en nuestro primer viaje a Islandia era la península de Stokkness, siempre vigilada por las preciosas montañas de Vesturhorn.

Montañas de Vesturhorn en Stokksness

Montañas de Vesturhorn en Stokksness [Canon 5D Mark II con Canon TS-E 24 mm f/3.5 L II. Panorámica de 3 fotos sacadas a IS0100, f11 y 8 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Las montañas de Vesturhorn no son muy altas, unos 500 metros de altura, pero salen casi verticales desde el suelo y desde la playa y la zona de dunas de arena negra resultan bastante impresionantes, dando lugar a grandes oportunidades fotográficas. Al final de la península hay un faro, aunque esa zona está vallada, y no se permite el acceso a la gente. A la derecha del faro sale un camino que nos permite ir recorriendo una preciosa costa.

Esta región tiene la importancia histórica de ser una de las primeras localizaciones en Islandia donde se asentaron poblaciones humanas, aunque de esos restos poco queda.

Exceptuando la zona del faro, toda esta región es de propiedad privada, aunque hay cierta controversia en internet al respecto, si queréis acceder a ella hay que pagarle al dueño del Viking Café (unos 6 euros por cabeza), que está justo al lado de la carretera que lleva hasta al faro. El Viking Café también es un camping, por lo que si queréis pasar la noche ahí para hacer el amanecer hay que pagar un extra más, tal y como hicimos nosotros.

Cuando miramos la predicción del tiempo para ese día, nos decía que para el anochecer la zona de Stokksnes había una alta probabilidad de lluvia, pero que sí subíamos un poco más arriba, hasta la costa de Lækjavík. En teoría teníamos posibilidades de una puesta de sol interesante por esa zona. Supongo que podemos dar gracias de que no lloviese.

Costa de Lækjavík

Costa de Lækjavík [Canon 5D Mark II con Canon 70–200f4L IS. Foto sacada a IS0100, f13 y 1/15 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Paramos en una playa con un obelisco gigantesco en el medio, y a pesar de ir con botas de agua, un compañero y yo nos mojamos casi hasta la ropa interior… menos mal que soy gallego y ya debería estar acostumbrado a los caprichos del atlántico. No sería la última vez que experimento lo frías que están estas aguas nórdicas en este viaje. Antes de marcharnos, las nieblas que había entre rocas y montañas cercanas nos llaman la atención y nos dedicamos a pasear hasta casi el anochecer fotografiándolas.

Costa de Lækjavík

Costa de Lækjavík [Canon 5D Mark II con Canon 70–200f4L IS. HDR de 5 imágenes sacadas de 0,4 segundos a 1/13 segundos, f16 a IS0100. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Volvemos hasta la zona de Stokksness y dormimos, confiando que al día siguiente tuviésemos un buen amanecer. Supongo que podemos dar gracias que durante las primeras horas del amanecer pudimos ver la montaña de Vesturhorn. Aunque poco duró, rápidamente las nubes que entraban del mar la volvieron a tapar. Pasamos la mañana jugando con las nubes y con la arena negra de la playa. Casi cuando nos marchábamos, paramos en la pequeña laguna para jugar un rato con las dunas pequeñas y los reflejos del sol, único momento que las nubes pillaron algo de color tímidamente.

Dunas de Stokksness

Dunas de Stokksness [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 20 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Antes de marcharnos de la zona, paramos en un pequeño set de rodaje que montaron en la zona para rodar una película de vikingos. O esa aventura contaba el propietario del Viking Café. La verdad es que los escenarios parecían que estaban a punto de caerse en cualquier momento (a parte de quedar reflejados en alguna foto de las que hicimos durante nuestro amanecer). Sin más dilación, había llegado el momento de poner rumbo oeste, el resto de la isla nos estaba esperando.

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Islandia: Cascada de Svartifoss

Era el tercer día en Islandia y ya estábamos mirando la predicción del tiempo de forma constante, era increíble lo que cambiaba de una esquina a otra de la isla y había que intentar maximizar al máximo las oportunidades fotográficas. La predicción del tiempo daba un día nublado por el sur de la isla. Así que decidimos que después de comer iríamos a fotografiar la cascada de Svartifoss, localizada bastante cerca del glaciar de Jükursárlón. Nada más llegar a la zona y viendo la gran cantidad de coches que había, sabíamos que solos no estaríamos durante nuestra sesión fotográfica.

Llegando a Svartifoss

Llegando a Svartifoss [Canon 5D Mark II con Canon 70–200f4L IS. Foto sacada a IS0100, f16 y 0,8 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Svartifoss significa cascada negra y este nombre le viene dado por sus columnas de de basalto que la rodean. Dichas columnas fueron formadas por el extremadamente lento enfriamiento de la lava. La cascada se ubica dentro del parque natural de Skaftafell, siendo uno de sus mayores atractivos turísticos a parte del glaciar que hay al lado.

Para llegar hasta la cascada hay que caminar un poco, casi dos kilómetros con algo de pendiente. En unos 20 minutos a paso normal y sin much dificultad se llega perfectamente (aunque algunos del grupo se quejaron algo…). Realmente el paisaje fue un cambio a lo que habíamos estado viendo hasta el momento en Islandia. De prácticamente a no ver ningún árbol, pasamos a encontrarnos en medio de un bosque de árboles pequeños. Era como estar entrando en un país completamente distinto.

Dentro de Svartifoss

Dentro de Svartifoss [Canon 5D Mark II con Canon TS-E 24 mm f/3.5 L II. Panorámica de 3 fotos sacadas a IS0100, f16 y 0,5 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Según ibas subiendo, pasabas al lado de otras cascadas de impresionante tamaño y al poco rato ya tenías un vista hasta el delta por donde desembocaba el rio que estábamos recorriendo a contracorriente. En ese punto el contraste en el paisaje era aún más destacado. Desde el propio bosque veías las planicies contra el mar sin un solo árbol.

Cuando llegas a ver las cascada, estás más alto que la misma. Lo cual crea una vista interesante para ver el tamaño de la misma. Mientras nos aproximábamos, aprovechamos para ir haciendo unas fotos con el 70–200. En las fotos de este artículo donde he dejado el puente y gente podéis observar el tamaño de la misma. En estas composiciones es donde más destaca el nombre de la cascada: cascada negra, al ver el contraste de la roca basáltica con el verde de los árboles que al rodea.

Marchando de Svartifoss

Marchando de Svartifoss [Canon 5D Mark II con Canon TS-E 24 mm f/3.5 L II. Foto sacada a IS0100, f16 y 0,6 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Una vez llegados a la cascada, aquello fue un poco el proceso de a ver quién daba la vez. El flujo de gente era constante y todos querían hacer foto. Con paciencia y esperando a que la gente terminase sus fotos pudimos ir haciendo las nuestras, no sin algo de malabarismos típicos sobre las rocas para no mojarnos y poder colocar el trípode donde pensábamos que la composición iba a ser mejor.

Un poco más de paciencia requirió la última foto que podéis ver en este artículo, que realmente es la composición de dos fotos distintas para poder borrar de la misma todos los turistas que salían en ella. Es lo malo de ir a media tarde a uno de estos sitios en vez del amanecer donde seguro que estaríamos más tranquilos.

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Cómo podéis ver por las últimas entradas que estoy publicando en este blog, el pasado mes de Agosto estuvimos unos 10 días por Islandia. No teníamos muy claro cuantas fotos íbamos hacer, hay que tener en cuenta que en una localización como en Islandia te puedes pasar todo el día haciendo fotos. Por otro lado también teníamos la posibilidad de grabar vídeos y timelapses. El temor de que llenásemos todas las tarjetas de memoria a mitad de viaje estaba muy presente. En el siguiente vídeo os explico como nos plantéamos el tema de copias de seguridad durante el viaje, de tal forma que si tuviesemos que formatar una tarjeta, todavía tuviesemos varias copias de seguridad. ¡Nunca se puede ser demasiado precavido!

El disco duro con lector de tarjetas que menciono en el vídeo es el Western Digital My Passport Wireless, pero nunca lo he usado ni sé lo efectivo que es. Otras opciones similares son los HyperDrive que tampoco he usado, sencillamente los menciono para completar el artículo.

El tarjetero que sale en el vídeo es pertenece a la serie Think Tank Pocket. El paranóico que hay dentro de mí hace que dicho tarjetero siempre esté atado a mí mochila, en este caso no es posible que se me caiga por accidente cuando se abre la misma.

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La predicción del tiempo nos prometía una tarde tranquila aunque nublada por el sur de la isla. Sabíamos que al día siguiente queríamos ir hasta el famoso lago glaciar de Jökursárlón para hacer el amanecer en la playa de los hielos, pero no teníamos muy claro donde hacer el anochecer. Camino a Svartifoss, Alex se acordó del pequeño lago glaciar de Fjallsárlón. Paramos antes de ir a comer y nos enamoramos de él. La luz del medio día no invitaba a mucho, así que sencillamente supervisamos un poco la localización y nos marchamos hasta Svartifoss a comer y a fotografiar esa cascada.

Lago glaciar de Fjallsárlón

Lago glaciar de Fjallsárlón [Canon 5D Mark II con Canon 70–200f4L IS. Panorámica de 40 fotos sacadas a IS0100, f13 y 1/10 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Regresando de Svartifoss recogemos un par de jóvenes autoestopistas que estaban realizando un viaje de varios meses por Islandia. Sana envidia nos daban. Según nos aproximábamos al lago nos empezamos a poner nerviosos. Las neblinas que emborronaban las lenguas de los glaciares y montañas que había atrás se habían marchado, lo que veíamos desde la carretera era un glaciar nítido y unas montañas perfectamente definidas. Sería la primera y última vez que lo veríamos así en nuestro viaje (el glaciar en el lago Jökursárlón solamente lo llegamos a intuir).

Pero nada más aparcar la autocaravana vimos la primera complicación. Había un montón de gente en la zona y no tenían pinta de turistas. Estaban bajando equipo de diversas furgonetas y camiones al borde del lago glaciar. Como ya comenté en la anterior entrada, esta sería otra de las ocasiones en nuestro viaje a Islandia que nos encontraríamos con un equipo de filmación. No nos queda muy claro que estaban grabando, pero desde luego les costó bastante a los actores bailar haciendo el tonto con la música del rey león, las dos horas que estuvimos haciendo fotos las dos horas que ellos estuvieron bailando.

El fotógrafo y el glaciar

El fotógrafo y el glaciar [Canon 5D Mark II con Canon 70–200f4L IS. Panorámica de 4 fotos sacadas a IS0100, f13 y 1/10 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

El glaciar que podemos ver en el lago Fjallsárlón es el Vatnajökull, concretamente su lado sur. Este es el mismo glaciar que vemos en Jökursárlón y el más grande de Islandia (cubre el 8 por ciento del país) y uno de los mayores de Europa. Toda esta zona pertenece al Parque Nacional de Vatnajökull.

Como en muchas otras ocasiones empezamos acercarnos poco a poco al lago. Empezamos desde una vista más alta, todos nosotros haciendo una panorámica. Creo que las 40 fotos que le metí al Lightroom para montar la panorámica se le atragantaron un poco (aunque después de dejarlo un buen rato a lo suyo terminó por hacerla).

Después poco a poco nos acercamos al lago y continuamos haciendo fotos por la zona. Esa lengua glaciar pequeña que se puede ver a la izquierda de la primera imagen de este artículo me tenía cautivado. Me parecía increíblemente preciosa.

Justo antes de la lluvia.

Justo antes de la lluvia [Canon 5D Mark II con Canon 70–200f4L IS. Panorámica de 30 fotos sacadas a IS0100, f13 y 1/6 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Teníamos la ligera esperanza de que el cielo cogiese algo de color. A pesar de estar nublado, parecía que la capa de nubes era lo suficientemente fina por donde se ponía el sol para que tomasen un color amarillo o rojo (con todos los tonos intermedios). Incluso cuando media hora antes del anochecer se puso a llover. Allí seguimos esperando debajo de la lluvia.

La lluvia no paró. Los de la película decidieron que era mejor dejarlo por hoy. Nosotros, después de varios minutos de la puesta de sol y viendo que el color no venía y la lluvia no se marchaba decimos retirarnos. Recogimos a nuestros autoestopistas para llevarlos hasta Jökursárlón, contentos a pesar de la falta de colores por la tarde que nos había ofrecido Islandia.

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