kodak

La historia de la primera cámara digital es una historia irónica. Lo que podría haber supuesto un futuro prometedor gracias a ella a la entonces poderosa Kodak, marcó un antes y un después en su principal negocio: la fabricación de película fotográfica. La era digital fue una que se le atragantó a Kodak, de dominar el mundo de la fabricación de película, pasó a su momento más oscuro en el año 2012 cuando tuvo que declarar que estaba en situación de bancarrota.

Pero dejemos el presente de lado y volvamos al pasado, al año 1973. Tal vez habría que poner las cosas en contexto, estamos en una época donde no existía internet, la simple idea de un teléfono móvil solamente existía en libros de ciencia ficción, los ordenadores personales eran kits que uno se montaba en su casa y después a través de unos paneles de luces y interruptores programaba. Steve Wozniak ni había aún empezado a fantasear con el diseño del Apple I. Ah, y los CCD eran un invento que acaba de salir del laboratorio en forma comercial dos años antes.

En el año 1973, Steven Sasson, un joven ingeniero de 23 años, empezó a trabajar en Eastman Kodak, la famosa compañía fotográfica basada en Rochester, Nueva York. Por aquel entonces, alguien en Kodak, decidió que dicho ingeniero novato podría intentar ver que hacer con este nuevo invento que circulaba por ahí: los sensores CCD. Era un proyecto poco prioritario para Kodak, después de todo, la fabricación de película fotográfica era lo más importante.

Los sensores CCD de aquella simplemente convertían luz a electricidad. Esta señal eléctrica desaparecía rápidamente y Sasson quería buscar alguna forma de almacenarla. Decidió que la mejor forma era digitalizar de forma rápida dicha señal eléctrica y almacenarla de forma temporal en un chip de memoria RAM. La única forma que tenía para almacenar las imágenes era un cassette digital. En dicha cinta se podía llegar almacenar casi 30 imágenes de 0.01 megapixeles, que Sasson pensó que estaba bien, dado que era algo entre los típicos carretes fotográficos de 24 a 36 fotos.

Primera cámera digital

© Eastman Kodak

El prototipo de Sasson empleaba una lente de una cámara de vídeo Super8 y solamente era capaz de grabar imágenes en blanco y negro. Era portátil, si por portátil entendemos que pesase 3,6 kilogramos, teniendo que llevar con nosotros 16 baterías de nickel y cadmio. La única forma de ver las imágenes de aquella era en un televisor.

La idea no era la de comercializar el producto. La idea era demostrar que era posible registrar imágenes sin necesidad de utilizar película. De todas formas los directivos de Kodak no estuvieron muy entusiasmados con la idea.

Sasson hizo una demostración ante ellos. Se llevó el prototipo a la misma, hizo una foto y espero un minuto a poder mostrarla en un televisor en la sala (la cámara le llevaba 50 milesegundos copiar la foto del CCD a la memoria RAM, pero después se tardaba unos 30 segundos en copiarla a cinta). En un mundo donde el concepto del ordenador personal todavía no era ni remotamente conocido por el público, los directivos de Kodak vieron aquello y comentaron: “¡Nadie quiere ver sus fotos en un televisor!”.

Los directivos le preguntaron a Sasson que estimase cuando el creería que la tecnología sería viable para un producto comercial. Sasson pensó que el tamaño de una imagen para competir con la película sería de 2 Megapíxeles (sí… sí… era el año 1975) y empleando la Ley de Moore estimó que la tecnología necesaria maduraría lo suficiente en unos 15 a 20 años… acertó de pleno, Kodak comercializaría su primera cámara digital en 1989.

Sin estar muy convencidos de que esto llegase a ningún lado, permitieron que Sasson continuase con su investigación mientras en el año 1978 patentaban la idea de una cámara fotográfica digital (dicha patente le daría a Kodak miles de millones de dólares hasta el año 2007, que expiró). Kodak nunca permitió que la idea de una cámara digital progresase mucho dentro de la compañía. Todo el mundo esperaba que el cambio fuese gradual de analógico a digital, no el brusco cambio que se produjo a principios de los años 2000.

En el siguiente vídeo tenéis una entrevista a Sasson donde el mismo relata la historia:

Más detalles en el artículo del New York Times: Kodak First Digital Moment.

La revolución de la fotografía digital pilló a todo el mundo por sorpresa, pero tal vez el caso más irónico fue el de Kodak, inventora de muchas de las tecnologías que dieron lugar a la revolución de la fotografía digital, para después ver como esa tecnología era aprovechada por otros para comerle su mercado tradicional, la fabricación de película fotográfica.

Uno de las películas emblemáticas de esta marca fue el Kodachrome. Empezado a comercializarse en 1935, y en venta continuada durante 74 años, vio su muerte en el año 2009. En este punto es donde comienza la historia de esta documental. Cuando Kodak anunció el fin de la producción del Kodachrome, el famoso fotógrafo Steve McCurry pidió el último rollo de 35 mm. Steve McCurry inició su carrera con esta película, y probablemente con ella es con la que tenga una gran parte de sus fotos más emblemáticas. No quería perder su última oportunidad de volver a usarla.

National Geographic junto con Steve McCurry decidieron grabar este documental sobre el proceso de como tomaron las 36 últimas fotos del último carrete de Kodachrome fabricado por Kodak. Un pequeño homenaje al fin de una era.

Fuente: Rubixephoto

¿DNG o RAW propietario?

Uno de los grandes quebraderos de cabeza de fabricantes de programas como Adobe Lightroom, Apple Aperture, ó Capture One es la gran diversidad de formatos de archivo RAW propietarios que existen. En la última versión de Lightroom, Adobe da soporte a casi 300 formatos de fichero distintos, básicamente, a casi 300 modelos de cámaras digitales distintas.

Últimos colores del día

Últimos colores del día [Cámara: Canon 5D Mark II. Lente: Canon 70-200f4 IS USM. Filtro: Polarizador Helipoan. Exposición: ISO100, f13 y 1/60 seg. Toma sacada con trípode, disparador remoto, y espejo levantado.]. © David García Pérez 2012.

Todo esto no representaría más que una anécdota si no fuese por que dichos formatos son propietarios y su especificación no es pública. ¿Qué significa esto? Pues que cuando sale una nueva cámara al mercado, tanto Adobe como Apple como Phase One, entre otros, tienen que coger la cámara y hacer ingeniería inversa para averiguar como abrir dicho fichero, pudiendo así acceder a la información de la imagen. Es únicamente por este motivo cuando una cámara nueva sale al mercado tarda un tiempo en ser soportada por los programas más comunes, salvo contadas excepciones que hablaré más adelante. Ciertamente el fichero RAW se puede editar con el software nativo que viene con la cámara, si no fuese por que dicho software siempre suele ser horrible y no merece casi nunca la pena instalarlo.

¿Cuál es el principal problema de todo esto? Pues que siempre se corre el riesgo que el fabricante deje de dar soporte a este formato propietario en el futuro. Un claro ejemplo de esto es la conocida compañía americana Kodak. Este fue uno de los fabricantes pioneros en cámaras réflex digitales, y después de no tener mucho éxito en el mercado decidió dejar de dar soporte a las mismas. ¿El resultado? Que ya no había posibilidad de descargarse programas para seguir abriendo tus ficheros de imágenes en el ordenador. Era como si viniese un fuego y destrozase todos tus negativos. La situación no es tan alarmante por que fabricantes como Adobe, Apple, etc… siguen dando soporte a dichas cámaras a través de su software. Pero por muy grande que sea la compañía siempre puede desaparecer o dejar de crear el programa, con lo que ahí se nos van nuestras queridas fotos.

Adobe intentó poner una solución a este problema y creó un formato RAW abierto conocido como DNG (Digital Negative/Negativo Digital). Algunos fabricantes como Leica lo usan en sus cámaras, otros, pues hacen oídos sordos. Al ser un formato abierto cualquiera puede usarlo, todos los reveladores RAW del mercado lo soportan, y cuando, por ejemplo, Leica saca una cámara nueva al mercado, podemos abrir sus ficheros en nuestro programa favorito desde el primer día. En caso de que Adobe desaparezca, no pasa nada, el formato sigue ahí y cualquiera puede hacer un programa compatible con el mismo, sin necesidad de hacer ingeniería inversa.

La mayor parte de los programas nos permiten hacer una conversión del formato RAW propietario a DNG, sin ninguna perdida de calidad por realizar dicha transformación. No es una práctica desaconsejable salvo por un pequeño problema, que particularmente me afecta a mí. Para realizar mis copias de seguridad uso un programa conocido como Time Machine. Este programa, como otros, lo que hace es actualizar la copia de un fichero solamente si lo hemos modificado, mientras que al mismo tiempo guarda las versiones anteriores del mismo si queremos volver a ellas. Cuando modificamos un fichero RAW propietario, Lightroom -el programa que yo uso- crea un fichero xmp de texto con las modificaciones que yo aplico en el revelado, en ningún momento se modifica el fichero original. Este fichero ocupa mucho menos que 1 MB, con lo cual cualquier modificación que hagamos en el mismo no ocupará mucho espacio en nuestro disco dura de backup. Sin embargo, en el caso de ficheros DNG, los reveladores RAW suelen guardar dichos cambios en el propio archivo, con lo cual, imaginaos que estamos trabajando con un fichero que ocupa unos 20MB, hacemos unos pequeños cambios, ya tenemos en nuestro disco de backup dos ficheros de 20MB, hacemos más cambios otro día, ya ocupamos 60MB… y ahora para todas las imágenes que tenemos.

DNG sin embargo, si que se antoja como un formato muy apto para archivado de fotos, una vez estamos seguros que hemos terminado de trabajar con ellas, las convertimos a DNG y así nos aseguramos que pase lo que pase en el futuro siempre podremos seguir accediendo a ellas.

Cuando un amigo te pide que le escribas un artículo en el blog sobre un tema concreto de fotografía no le vas a decir que no (sí, sí, vale, sé que me queda pendiente el tema de soft proofing/pruebas de impresión, pero necesito tenerlo yo muy claro antes de publicarlo aquí). Artículo que me lleva a otra de esas preguntas típicas que se hacen la gente que empieza en fotografía digital, ¿En qué espacio de color configuro mi cámara? ¿Qué es eso del espacio del color para empezar?

O sol desaparece no Roncudo

O sol desaparece no Roncudo. [Cámara: Canon 5D Mark II. Lente: Canon 70-200f4L IS USM. Filtro: Polarizador Heliopan. Exposición: ISO100, f14 y 1,3 seg. Toma sacada con trípode, disparador remoto, y espejo levantado.] © David García Pérez 2012.

La respuesta corta a la primera pregunta sería la siguiente: sí tu cámara permite ProPhoto RGB (habitualmente solamente las cámaras de gama alta), pues escogemos este, sino, escogemos Adobe RGB. sRGB para temas de captura casi nos podemos olvidar de que existe (ojo, temas de captura, vuelve a cobrar mucha importancia para exportar imágenes en JPEG para ser mostradas en web).

Más en detalle, para esos habidos de conocimiento. Los ordenadores, cámaras, máquinas, etc… representan el color a través de lo que se denomina técnicamente como espacios de color. Una forma típica de representar dicho espacio es a través de sus valores RGB (red (rojo), green (verde), y blue (azul)). Sin entrar en detalle de como es y como funciona dicha representación numérica, decir que ciertos fabricantes han decidido crear su representación particular basada en la representación de color RGB.

sRGB nació como espacio de color reducido (small RGB, aunque alguna gente traduce la “s” como shit RGB) adecuado para representar el color en pantallas de tubo. Dado a que la representación del color es más pequeña que el espacio normal RGB es casi el estándar para representar imágenes en color en la web.

Adobe RGB fue creado por Adobe en el año 1998 como espacio de color que era capaz de representar la gran gama de colores de las mejores impresoras de la época. Un espacio de color capaz de representar muchos más colores que el sRGB y que se convirtió a principios de los 2000 como un estándar de facto para trabajar en temas relacionados con las artes gráficas.

Pero la tecnología avanza, las impresoras fotográficas son cada vez capaces de mostrar más y más colores, las cámaras de capturarlos, etc… Adobe RGB ideal para artes gráficas mostraba deficiencias en temas de fotografía. Aquí es donde nace ProPhoto RGB de la mano de Kodak. Mucho más extenso que los espacios de color anteriores (es más, creo que hasta la fecha no hay ningún monitor capaz de mostrar toda su gama, aunque se aproximan), es ideal para trabajos fotográficos. Hay que tener en cuenta que mientras ajustamos nuestras imágenes, cuanto más extenso sea el espacio de color, menos riesgo de posterización correremos.

Pero podemos ignorar en gran parte todo lo anterior si disparamos en RAW. Un fichero RAW no tiene ningún espacio de color asignado, contiene toda la información que ha podido capturar el sensor de la cámara, independientemente de como esta estuviese configurada. Al momento en que importamos nuestras fotos en nuestro revelador RAW favorito y este haga un proceso de demosaicing, será el momento que el revelador RAW le aplique a la imagen una representación de color en el espacio de color que tenga configurado o este use internamente (esto da para otro articulo).

Espera un momento, ¿pero no dije yo en el segundo párrafo de este artículo que lo mejor era configurar la cámara ProPhoto RGB si era posible o en Adobe RGB en su defecto? Sí, dije eso. El motivo principal es que cuando nuestra cámara nos enseña la captura en pantalla o el histograma de la misma, dicha representación es hecha a través de una representación JPEG a partir del fichero RAW que la cámara genera al momento. Si queremos que dicha representación sea lo más fiel posible a lo que pudo capturar el sensor, tendremos que configurar nuestra cámara en el espacio de color más amplio posible (realmente a parte de juzgar composición y histograma, se debería ignorar el resto de lo que nos muestra la cámara en pantalla).

Eso sí, si no disparamos en RAW, y disparamos únicamente en JPEG, obviamente la configuración de este parámetro pasa a ser crucial.

El nombre de Steven Sasson probablemente no os suene a mucho, pero fue el inventor de la Cámara Digital. En el año 1975, con un aparato que pesaba 3,6 kilos, con una resolución de 0,01 megapixeles y un sistema de almacenamiento en casete de hasta 30 fotografías, se realizó la primera imagen digital.

David Friedman publica en su blog esta breve y divertida entrevista a Steven Sasson (en inglés):

Y así comenzó la revolución fotográfica, que se materializó de forma casi definitiva, esta década pasada.

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