playa

Anochece en Carrapateira

Carrapateira es una de las playas que más al sur de la cara oeste de Portugal está. Casi antes de llegar al Cabo de São Vicente. En una escapada de diciembre del año pasado que hicimos en Portugal fue casi uno de nuestros últimos destinos. Siendo diciembre solamente había dos tipos de personas en la playa, curiosos que se acercaban a ella y surfistas… bueno, y nosotros.

Mientras mis compañeros se entretenían haciendo fotografías a surfistas, que estaban demasiado lejos para mi modesto 70–200, me entretuve haciendo fotos a las fuertes olas del mar que tanto disfrutaban los surfistas. Cuando empezaron aparecer los colores del atardecer, cerró la foto:

Anochece en Carrapateira

Anochece en Carrapateira [Sony A7 II con Canon 24-70f4 L. Foto sacada a ISO100, f11, 1/6 de segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2016.

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Ejemplo revelado de una fotografía de paisaje en Adobe Lightroom dónde se evalúan especialmente como resolver problemas con halos similares a los que produce el HDR. Este ejemplo está sacado en la Praia dos Três Irmãos, en el Algarve, Portugal.

La foto está tomada con el siguiente equipo:

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Esta fotografía la he hecho básicamente de casualidad, puesto que buscando la localización de cómo llegar a Playa de los Patos casi me pierdo la puesta de sol… Una historia que empieza con una inocente charla con un ruso el atardecer anterior, mientras fotografiaba la puesta de sol en Benijo, ¿Qué podría salir mal?

Estaba yo en Benijo fotografiando la puesta de sol… una tarde concurrida por fotógrafos, en una esquina por la playa alguien fotografiando una postboda y en la otra esquina una chica fotografiando a otras dos, seguidos de un chico. Mientras yo me pongo hacer mis fotos intentando evitar que nadie me salga en el encuadre se me acerca chico por curiosidad. Era ruso y me cuenta que llevaban varios meses viviendo en Canarias. Su mujer era fotógrafa y ahora mismo estaba haciendo un book en la localización de una madre con su hija, trabajando únicamente con luz natural.

Mientras hablamos un poco me comenta que debería intentar fotografiar en la Playa de Patos la puesta de sol, que si me gustaba la Playa de Benijo, me gustaría la de Patos. Me dice más o menos en google maps dónde está para bajar a la playa. Localización que resultó ser un pelín errónea.

Al día siguiente, mientras busco localizaciones para fotografiar el amanecer en el Teide miro un poco como se llegaba a la playa que me habían indicado. Todo el mundo indicaba lo mismo, aquello no era fácil. Pero todos indicaban que el camino salía desde la Playa de Bollullo, no donde me había indicado el ruso.

Me acerco con tiempo, varias horas de antelación y llego a la Playa de Bollullo. Primer problema, allí solamente se podía dejar el coche en dos parkings privados. Hablando con los chicos que los gestionaban, ellos cerraban la valla a las 20:00 y hasta al día siguiente. La puesta de sol era sobre las 21:00 y pico, mal andábamos. Miro la zona y veo que la Playa de Bollullo también es muy fotogénica, después veo que el camino para llegar hasta la de Patos va pegado a las vergas de las fincas colindantes a un acantilado y que aquello lleva unos buenos 30 minutos de caminata o más. De todas formas, no podía dejar el coche ahí, si confiaba poder hacer el amanecer al día siguiente en el Teide.

Decido ir a probar por donde me había dicho el ruso, pero no encuentro la forma. Todo acceso al camino que va al acantilado está bloqueado por fincas valladas. Pero dando vueltas me encuentro con qué hay un camino indicado para bajar a la Playa del Ancón, la cual parece que puede ser un buena opción para una puesta de sol fotogénica. Dejo el coche lo más cerca posible y cargo con los trastos.

Después de caminar 20 minutos, llego hasta unas escaleras que bajan directamente a la playa. Empiezo a bajar las escaleras hasta que me encuentro que a 3 metros del suelo el mar se había llevado el resto, dejando un vacío hasta unas rocas con formas de bolos.

Allí no había nadie. Habían dejado una cuerda para bajar y subir. Pero viendo que estaba solo, que si bajaba no tenía muy claro que fuese a ser capaz de subir, y que aquella playa tenía pinta de desaparecer si subía la marea decidí que era mejor no arriesgarse. De vuelta al coche, otros 20 minutos caminando cargado como un burro cuesta arriba. En esos momentos ya estaba pensando que iba a fracasar en esta puesta de sol.

Cuando llego al coche, y después de buscar un sitio donde poder comprar algo de agua, que andaba seco. Decido volver a probar suerte en la Playa de Bollullo. A unos 15 minutos andando había varios huecos donde dejar el coche, que cuando bajara antes estaban ocupados, pero estaba apostando que la gente ya estaba marchándose de la playa para irse a cenar.

Mi apuesta dio resultado, pero por los pelos, justamente cuando llegué a uno de ellos, un chico acababa de llegar y estaba sacando su coche… aparqué el mío y empecé a coger todos los trastos de nuevo.

Bajando me crucé con una señora que me saludó, a los 5 minutos después, estaba de vuelta a mi lado con su coche, me preguntó si quería que me acercase. Aceptando su oferta, llegamos hasta el parking de la Playa de Bollullo. Me comentó que lo iban a cerrar ahora a las 8:00, pero que como ella y su marido, turistas franceses, iban a dormir en el coche, pues no les importaba quedarse ahí bloqueados hasta el día siguiente, y aún cerrado, se podía bajar hasta la playa.

Después de agradecerle el gesto, bajo hasta la Playa de Bollullo, preparo las cosas y empiezo hacer encuadres, que se acercaba la puesta de sol. Este es el resultado de uno de ellos:

Anochece en la Playa de Bollullo

Anochece en la Playa de Bollullo [Sony A7 II (Amazon, eBay) con Sony 24-70 2.8 GM (Amazon, eBay). Foto sacada a ISO100, f11, 8 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2017.

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Sin que se entere mi amigo Manel, que después me dice que el que trae mala suerte con el tiempo soy yo. Hace ya un par de años me acerqué hasta la Costa Quebrada en Cantabria. La idea era fotografiar su caprichosa costa que nunca me deja de maravillar.

Esta tarde en concreto decidí quedarme en la playa de Valdearenas. Un gran arenal muy solicitado por surfistas, donde las olas abiertas del Cantábrico caen con toda su fuerza.

Aunque al principio aún tenía algo de esperanza de la puesta de sol me permitiese ver algún color en el cielo, poco a poco me di cuenta de lo que yo confiaba como una ligera capa de nubes en el horizonte era más gorda de lo que parecía. De todas formas este ambiente frío de atardecer me estaba gustando y decidí intentar plasmarlo en mis fotos.

Poco a poco caminando hacia el final de la playa me encontré con otro fotógrafo. Estaba a la derecha de las piedras estas de primer plano. Como usar un angular me iba a salir en mi foto, decidí montar el 70–200 y comprimir un poco las cosas. Esto me ayudó a ver este encuadre que es una foto que personalmente me gusta mucho.

Atardecer en Costa Quebrada

Atardecer en Costa Quebrada [Canon 5D Mark II con Canon 70-200f4 IS L. Foto sacada a ISO100, f16 y 5 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

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Amanece en Cadaqués

Si queréis fotografiar en la Costa Brava, mi recomendación es que os acerquéis a la misma a finales de otoño o invierno. Por un lado la luz del amanecer e incluso en algunas zonas la del atardecer coincide mejor en la mayoría de las localizaciones. Por otro lado, no hay gente. Y no solo por que nos puedan salir en la foto (al amanecer raramente nos encontramos otra cosa que no sea gente haciendo fotos). Sino que tampoco nos tenemos que pelear por conducir por pueblos supercongestionados.

Esto se aplica claramente a Cadaqués. Uno de los pueblos más míticos de la Costa Brava de Girona. En verano es imposible conducir por el. Solamente hay una carretera de acceso y pocos parkings, la congestión de tráfico son constantes.

esta foto fue tomada en invierno y realmente las condiciones fueron las idóneas. No teníamos nubes por donde salía el sol y justo encima del pueblo unas nubes que cogieron pinceladas de color.

Amanece en Cadaqués

Amanece en Cadaqués [Canon 5D Mark II con Canon 17-40f4 L. Foto sacada a ISO100, f10, 0,3 de segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

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Amanece en la Mar Menuda

Muchas veces escuchas que autoimponernos limitaciones te ayudan a conseguir mejores fotos. La más típica suele ser la de limitarte a emplear un único objetivo. Tal vez este sea el resultado de esta foto.

Mi idea no era autolimitarme, básicamente estaba lloviendo con algo de viento y me estaba cansando de limpiar gotas de mi Canon 17–40L, así que decidí cambiar a mi Canon 70–200f4L, su parasol me daba mayor protección contra gotas en el elemento frontal de objetivo. Esto da esta composición tan cerrada sobre el pino más famoso de toda la Costa Brava.

Amanece en la Mar Menuda

Amanece en la Mar Menuda [Sony A7 II con Canon 70-200f4 IS L. Foto sacada a ISO100, f11, 13 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2017.

La foto en sí fue tomada el sábado antes de que cambiase la hora el mes pasado. Dado que no dormíamos por la zona, esto significó levantarme a las 4 menos diez. Esta foto junto con otra que tengo, han hecho que el madrugón mereciese la pena.

La foto está hecha justo antes de que amaneciese, esto permitió que sin usar filtros, la exposición fuese lo suficientemente larga como para hacer que el agua fuese una niebla.

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Amanece en Cap Roig

La cala de Cap Roig es probablemente una de las más famosas entre los fotógrafos. Creo que de las 3 veces que he ida hasta ella, en dos ocasiones me he encontrado alguien fotografiando el amanecer. La foto que os muestro a continuación probablemente sea de las mejores sesiones que tuve ahí:

Amanece en Cap Roig

Rojo amanecer en Costa Brava [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Fotos sacada a IS0100, f11 y 2 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2016.

La cosa no prometía mucho, había unas nubes por donde salía el sol y parecía que nos iban a tapar las posibilidades de color. Por suerte dichas nubes eran lo suficientemente claras como para dejar pasar bastante luz. Al hacerlo, empezaron a pillar ese tono rojo que también reflejaban sobre el mar. Una pequeña composición jugando con el movimiento de las olas remató el encuadre.

Mi amigo Alex y yo ya estábamos más que preparados para tomar la foto, vamos, bajamos unos 50 minutos antes de saliese el sol. Como os decía había otros fotógrafos en la playa… llegaron justitos, cuando el cielo ya estaba rojo… y después se pusieron tranquilamente a sacar el equipo. Por dentro me estaba diciendo a mi mismo ¡Pero que hacéis! ¡Correr! ¡Qué esto termina en unos poco minutos!

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Durante nuestro periplo por el sur de Islandia hicimos una parada obligatoria en la ciudad de Vík y Mýrdal. Este pequeño pueblo de 291 habitantes se encuentra a 180 km de Reykjavík en la costa sur de la isla. A pesar de su pequeño tamaño es el asentamiento humano más grande a 70 kilómetros a la redonda.

Viento, mar y arena

Viento, mar y arena [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a ISO100, f11 y 1/4 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

El atractivo turístico más importante de Vík y Mýrdal es su playa de arena de basalto negro. Esta fina arena negra es el resultado del océano atlántico a lo largo de los años destruyendo lo que se cree que eran una gran formación de acantilados de columnas de basalto. Hay que tener en cuenta que entre la Antártida (sí, me estoy refiriendo al polo sur) y esta playa solamente hay mar.

Probablemente su segundo atractivo turístico sea su pintoresca iglesia (¿Cuál no en Islandia?) que no visitamos al ver unas excavadoras a su alrededor. Este iglesia tiene una interesante historia detrás, pero tengo que irme un poco por las ramas para contarla (yo siempre me voy por las ramas…). Al lado de Vík í Mýrdal se encuentra el glaciar Mýrdalsjökull, que justamente está encima del volcán Katla. La última erupción registrada de esta volcán fue en el año 1918, por este motivo se cree que este volcán, activo, pueda sufrir una erupción dentro de poco. Esto provocaría el rápido deshielo del glaciar que está encima de él, pudiendo provocar una riada de agua que arrase el pueblo. Se cree que en esa circunstancia el único edificio seguro sería la iglesia, que ya sobrevivió a la anterior erupción. De forma periódica, todos los habitantes del pueblo participan en simulacros de evacuación a la iglesia.

Puesta de sol en Dyrhólaey

Puesta de sol en Dyrhólaey [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a ISO100, f11 y 1/4 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Llegamos a Vík y Mýrdal justo después de comer. Teníamos planeado hacer al día siguiente el amanecer en la playa del pueblo, así que fue lo primero que fuimos a inspeccionar. Paseando por la playa poco a poco nos fuimos acercando a los acantilados para encontrarnos con la primera sorpresa que no esperábamos ver, frailecillos. En todas las guías que habíamos visto decían que a finales de Julio los frailecillos abandonan Islandia, pero parece que no es tan raro verlos hasta en Septiembre. Intentamos hacerles unas fotos desde ahí, pero estaban bastante altos en el acantilado y para mi 70–200m se hacía imposible.

Puesta de sol en Dyrhólaey

Puesta de sol en Dyrhólaey [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a ISO100, f11 y 0,3 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Contentos de al menos haber visto el pajarillo por primera vez en nuestra vida nos desplazamos hasta la playa de Reynisfjara. No teníamos muy claro si hacer la puesta de sol ahí o no. Después de visitar la zona decidimos probar mejor suerte en la península de Dyrhólaey, después de todo, lo más característico de Reynisfjara, sus columnas de basalto en el mar conocidas como Reynisdrangar, también las íbamos a ver mañana desde la playa de Vík í Mýrdal.

Frailecillos en el acantilado

Frailecillos en el acantilado [Canon 5D Mark II con Canon 70–200f4L IS. Foto sacada a ISO800, f4 y 1/50 seg]. © David García Pérez 2015.

Cuando vimos la carretera que subía hasta Dyrhólaey, no las teníamos todas con nosotros. Una carretera de tierra con fuerte pendiente podía ser demasiado para la autocaravana, menos mal que no teníamos el viento en contra. Después de subirla más airosos de lo que esperábamos, llegamos hasta el faro que hay en la cima. La idea era fotografiar el famoso arco de piedra, pero el viento nos hizo cambiar de opinión. Para fotografiarlo había que acercase al borde del acantilado con el viento empujándote al vacío. Algo que no nos apetecía particularmente.

Reunión de Frailecillos

Reunión de Frailecillos [Canon 5D Mark II con Canon 70–200f4L IS. Foto sacada a ISO1600, f4 y 1/160 seg]. © David García Pérez 2015.

Personalmente me decanté por fotografiar la puesta de sol hacia el lado contrario, donde teníamos unas interesantes vistas a un paisaje muy particular de Islandia. Al ponerse se nos presentó delante nuestra la oportunidad de volver a intentar fotografiar frailecillos. No siendo el tipo de fotografía que suelo hacer, la verdad es que estoy bastante contento de los resultados.

Amanece en Vík í Mýrdal

Amanece en Vík í Mýrdal [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a ISO100, f11 y 0,6 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

La mañana siguiente, a la hora de fotografiar el amanecer hacía un intenso viento, tan intenso que solamente podíamos disparar en la dirección de viento, cualquier intento de encarar el viento terminabas con arena en todas las partes de la cara. En las fotografías se puede apreciar el movimiento de la arena con el viento.

Hasta aquí llegó nuestra visita a la zona de . Después de una breve visita a unos baños públicos en el pueblo y una tienda de recuerdos (camiseta, buff y guantes cayeron), llegó la hora de hacer ruta hacia el oeste.

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Bueno, tal vez más conocida por los no autóctonos, incapaces que somos de pronunciar una palabra como Breiðamerkursandur. Esta playa es lo que geográficamente se conoce como un “sandur”, una planicie provocada por sedimentos fluviales provenientes de la fusión de glaciares. En este caso por los glaciares: Breiðamerkurjökull, Fjallsjökull y Hrútárjökull durante varios cientos de años.

Encarando al mar

Encarando al mar [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f11 y 1 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Aunque quizás por lo que es más famosa Breiðamerkursandur es por que está localizada en la salida del lago glaciar Jökulsárlón, probablemente el lago glaciar más famoso de Islandia. Dependiendo del momento del día, esta playa está llena de trozos de hielo proveniente de los icebergs del lago glaciar que son llevados al mar con la subida y bajada de la marea.

Frío amanecer I

Frío amanecer I [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 1 segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Cuando vi fotos de este sitio antes de ir hasta ahí, siempre pensé que se trataba de pequeños hielos, no mucho más altos que el tobillo de uno. Como engañan las proporciones en las fotos, sobretodo cuando no se tiene ninguna referencia cerca. Estos hielos pueden llegar a ser bastante grandes, más altos que uno mismo, y parece increíble como el mar es capaz de moverlos como si fuese nada. En ese momento entendí la advertencia de que era mejor vigilar las olas por si estas movían hacia a ti una porción de hielo que podría golpearte en las piernas provocándote alguna lesión o tirarte el trípode con tu cámara al suelo.

Frío amanecer II

Frío amanecer II [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 0,8 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Nuestro primer día en Islandia condujimos hasta aquí. Llegamos a la hora de la puesta de sol pero no veríamos mucho. Teníamos unas nubes cerradas que de vez en cuando soltaban algo de lluvia. Para más mala suerte, el viento venía del mar hacia la costa, así que la lente se empañaba fácilmente. Aún así esto no nos detuvo para hacer fotos. Resultado de esa sesión es la primera foto que adorna este artículo. La única foto que salvé, los pequeños trozos de hielo eran constantemente movidos por el mar, lo cual hacía sumamente complicado encuadrar… cada ola que pasaba la configuración de hielos cambiaba por completo.

Tímido amanecer

Tímido amanecer [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 0,5 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

La segunda sesión y última en esta zona, fue un amanecer varios días después. La noche anterior había caído una fuerte lluvia y no esperábamos mucho del amanecer. ¡Qué equivocados estábamos! A pesar de estar nublado por donde salía el sol, toda esa zona era lo suficientemente fina para que tomase color rojo y amarillos, dando un toque de contraste con el frío azul del hielo.

Estelas en el hielo

Estelas en el hielo [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f13 y 0,5 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Esa mañana la cantidad de hielo era sumamente mayor que la anterior vez. Tanto que era casi imposible aislar nada. También el tamaño de las porciones era mucho mayor, lo cual si que facilitaba fotografiarlos. Estos no eran movidos tan frecuentemente por la fuerza del mar, evitando que la composición cambiase o los hielos saliesen movidos.

Piedras, arena y hielo

Piedras, arena y hielo [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Tomas sacadas a IS0100, f11 y 0,8 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Por supuesto, la fina arena negra era otro de los elementos compositivos más interesantes de la playa. Su contraste con los hielos se puede apreciar en todas las fotos que decoran este artículo. Hablando de la arena, esta fina arena negra se cuela por todas la partes. Vigilar vuestro trípode, que aquí a parte de la sal también sufrirá por dicha arena.

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