Scotland

Era nuestro penúltimo día de nuestro viaje invernal en Escocia. Teníamos que volver de la Isla de Skye al pueblo de Glencoe y fue una auténtica tortura. No por qué el camino estuviese mal… que lo estaba pero se conducía bastante bien. Sino por qué queríamos parar a cada metro y no podíamos. El mejor paisaje invernal que he visto nunca, pero no conocía la zona, no sabía donde era seguro meter algo el coche y la nieva nos cegaba saber lo que había abajo. Un firme bueno o el mayor agujero donde no sacabas la rueda nunca en tu vida.

Ya cuando estábamos cerca de Glencoe vemos un sitio donde es seguro aparcar y bajamos hasta el borde del Loch Lochy. Simplemente con mi cámara y el 70–200, nada de bajar el equipo, dado que también teníamos el tiempo algo justo.

Las nube se se movían rápidamente, cambiando la configuración de las montañas en segundos, esta es la foto que más me gusto de esa breve sesión.

Día invernal en Loch Lochy

Día invernal en Loch Lochy [Sony A7 II (Amazon, eBay) con Canon 70-200 f4 IS L (Amazon, eBay). Foto sacada a ISO500, f11, 1/320 segundos de tiempo de exposición.] © David García Pérez 2017.

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De Elgol a los Cuillins

Hay un sitio en la Isla de Skye que se hizo muy famoso para fotógrafos después de la publicación del libro Scotland’s Coast de Joe Cornish y ese es el pueblo de Elgol. Elgol, situado en la península de Strathaird al sur de la isla es sin duda una de las zonas más preciosa de esa región, con su costa de rocas y unas vistas increíbles a los Black Cuillins.

Cuando llegamos allí el pasado agosto, la marea estaba bastante alta, y la famosa playa de rocas redondas bastante tapada. Como ya tenía una buena fotografía de esa playa de un viaje anterior decidí probar suerte con la zona que hay detrás de un acantilado.

El problema es que no sabía si la marea estaba subiendo y bajando. Pasé de todas formas pensando que como estuviese subiendo podía quedarme atrapado. La luz era todavía algo dura pero empecé hacer composiciones, algo que suelo hacer bastantes veces para familiarizarme con la zona.

A la media hora ya me di cuenta que iba a ser imposible volver por donde vine hasta que la marea bajase, que podría ser horas. Allí había otro fotógrafo que yo no conocía que estaba bastante tranquilo por la situación, así que yo también estaba tranquilo, a pesar que nada más que habíamos intercambiado un hola y nuestra preocupación de que no había ni una mísera nube en el cielo.

Pero cuando llegó el momento de la puesta de sol, ahí empezaron aparecer unas tímidas nubes que decidieron ponerse rojas como un tomate, como podéis ver aquí:

De Elgol a los Cuillins

De Elgol a los Cuillins [Sony A7 II con Canon 17-40f4 L. Foto sacada a ISO100, f13, 1/4 de segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2016.

Alguna que otra foto después, veo que el fotógrafo que me hacía compañía decide recoger los bártulos y irse de allí. Sube por una camino hacia la parte alta del acantilado y decidí probar suerte. Si subía por ahí probablemente podría llegar a la playa donde estaba antes, donde me esperaban mis compañeros de viaje.

Después de un par de intentos erróneos, unos cuantos gritos después del fotógrafo que estaba antes ahí encontré el camino de vuelta y pude regresar junto mis compañeros, y más importante, mi bocadillo de cena.

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Amanece en el Old Man of Storr

Vamos a variar un poquillo de tanta foto de otoño que llevo publicadas últimamente y vamos a una del verano pasado en la isla de Skye en Escocia, una clásica vista del Old Man of Storr. Old Man es una forma muy típica que tienen en las islas británicas de llamar a formaciones rocosas que consisten básicamente en grandes columnas de piedra que todavía resisten la erosión de la naturaleza. El Old Man of Storr es desde luego una de las más famosas de ellas.

Para fotografiar el Old Man of Storr teníamos en mente dos posibilidades, de entrada estábamos pensando fotografiarlo cerca de su base. Para ello, el día anterior, dos el grupo de tres que íbamos, nos pegamos la caminata que hay hasta arriba, de unos 40 minutos, sorteando filas y filas de turistas. Pero cuando llegamos a su base nos encontramos un paisaje un pelín más dantesco… estaban rodando una película con el despliegue de medios más grandes que había visto nunca.

Por donde subía la gente había varios operarios apartándola por que venían dos helicópteros a aterrizar con más material o personal. Nos vamos a otra esquina para ver las vistas y nos echan de allí por que estaban rodando un plano con caballos y actores vestidos con trajes medievales. Detrás de todo aquello había varias carpas montadas con material para seguir rodando y guardar a los actores de las inclemencias del tiempo. Teníamos pensado hacer la foto de amanecer, y realmente no nos apetecía madrugar y, al llegar arriba al día siguiente, encontrarnos todo este paisaje.

Así que optamos por la segunda opción, fotografiar desde un lago que había cerca del Old Man of Storr y donde no había nadie rodando una película, la única pega de esta localización es que se ve algo la carretera que discurre a lo largo del mismo.

A la mañana siguiente nos levantamos como dos horas antes del amanecer, conducimos hasta ahí, y nos encontramos con un cuarto fotógrafo que conocíamos y también estaba por la zona. Los cuatro bajamos hasta el borde del lago, tres de nosotros con la suerte de llevar botas de agua, dado que el terreno estaba bastante encharcado. Mientras esperábamos el amanecer, buscamos el encuadre apropiado… con la suerte de que había unas nubes que hacían de boina a la montaña.

Amanece en el Old Man of Storr [Sony A7 II con Canon 70-200f4 IS L. Foto sacada a ISO100, f16 y 0,4 de segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2016.

El resultado es esta foto que podéis ver sobre este texto. Bueno, el encuadre que os he escogido para mostrar, dado que saqué bastantes imágenes esa mañana… Una composición simétrica, para destacar el reflejo del mismo sobre el agua. Tuvimos suerte con el viento, hacía el suficiente para no tener midges molestando, pero no tanto como para que nos estropease la pequeña porción de lago calmada donde se reflejaba la montaña y las nubes, entre las hierbecillas.

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Mi despedida de la Isla de Skye no fue afortunada, volví a intentar de nuevo el amanecer en Heast, y de esta vez si que encuentro la zona que me había indicado Dave, pero la suerte no acompaña. El motivo principal de la fotografía, las Five Sisters están completamente tapadas por nubes, y la cosa no promete mucho, tanto que no vais a ver ninguna foto de ese amanecer.

Vuelta a la rutina (¿no estáis cansados de que os cuente lo mismo artículo tras artículo?), dormir otras cuatro horas, levantarme, y bajar a desayunar. Dave y Ann ya estaban allí para despedirse, que claro, como no podía ser de otra forma, nos llevó como 2 horas de charlas sobre fotografía, naturaleza y la vida en general. De paso, indicándome donde debería parar para intentar conseguir alguna foto de camino a Glen Coe, último destino de mi ruta antes de volver a Barcelona a la rutina diaria.

Por el camino fui parando en varios punto que me había indicado Dave, desde puntos de carácter histórico como Glen Shiel, donde ocurrió la última batalla entre escoceses y ingleses (con españoles por medio), pasando por puntos donde se podían hacer alguna que otra foto interesante, hasta terminar con alguna recomendación de donde parar a comer por el camino.

entre Skye y Glen Coe

Entre Skye y Glen Coe.

Después de unas horitas de coche, me aproximo a Glen Coe y la cosa ya empieza a prometer. Después de hacer checking en el albergue donde iba a dormir estos dos últimas noches, toco empezar a reconocer la zona.

Las montañas escocesas no son muy altas, al menos las de esta zona no pasaban de los 1000 y poco metros. Pero desde luego, teniendo en cuenta que te encuentras alrededor de ellas casi a nivel de mar, y salen casi como champiñones para arriba, la sensación de inmensidad es bastante grande. A parte de esto, que creo que ya lo comenté anteriormente, Glen Coe te lleva a esa imagen que puedes llegar a tener de Escocia, esos grandes terrenos verdes, sin muchos árboles y completamente salvajes.

Después de revisar la zona de Loch Bâ (que ya no se puede considerar Glen Coe dado que pertenece a la región de Rannoch Moor), donde tenía pensado hacer el amanecer el día siguiente, me dirigí a la ladera de Buachaille Etive Mòr. Esta es una de montaña que destaca sobre las de su alrededor por su forma piramidal, y ya de paso un oportuno río pasa a su lado con un bonita cascada con la que fotografiarlo.

Y aquí, al lado del rio Etive, tuve uno de esos momentos que le alegran la vida a cualquier fotógrafo de paisaje. La mejor posición para hacer la foto ya estaba ocupada por un señor mayor, con su trípode de madera, y su cámara Linhof Technika, la cual nunca había visto en funcionamiento. Mientras esperaba haciendo algunas fotos a su lado, pensando que el encuadre donde él estaba era ideal, me deleité viendo como trabajaba. Se ponía una sábana por encima mientras ajustaba la composición a través de su vidrio esmerilado (no sé si es esta exactamente la traducción de ground glass dentro del ámbito fotográfico), después media la luz con un medidor externo, ajustaba apertura y tiempo de exposición en la lente, cebaba el obturador, y metía una placa en la cámara lista para ser expuesta. Y en este punto se puso a esperar, igual que yo miraba como se movían a una velocidad increíble las nubes sobre la montaña, y impacientemente estaba esperando el momento en que todo se cuadrase, mientras espantaba midges de su cara. Mientras echaba pestes y juraba por la bajo, seguía comprobando con el medidor que la luz no hubiese cambiado mucho. Hablamos un rato y cuatro placas después se da por vencido. Las nubes no se quieren poner detrás de la montaña como a él le gusta y toca el momento re recoger los bártulos y marcharse a otro lado. Después de despedirnos, llegó mi momento de aprovechar el hueco donde él había puesto su trípode.

Etive River

Etive River.

El lugar elegido para la puesta de sol era Loch Etive, el sitio en sí no es que sea muy interesante, a no ser que tengamos una puesta de sol de estas espectaculares con explosión de color, y estaba claro que mi suerte de los días anteriores no había cambiado. Unas bonitas nubes grises continuas, sin nada de textura, y con una ligera lluvia. Aquí no había mucho que hacer así que decidí regresar para dormir tranquilamente y ver si mi último día traía mejores cosas. Pero la fortuna debía tener pena por mí, y en mi camino de vuelta al albergue me encuentro de bruces con una manada de ciervos.

Ciervo

Esquivo ciervo mirando de reojo a malvado fotógrafo.

Paro el coche, pillo cámara y 70–200, que era lo más largo que tenía, subo ISO y juego un rato haciéndoles algunas fotos a lo lejos. Más de recuerdo que otra cosa, por qué obviamente se nota que lo de fotografiar bichos no es lo mío, y estos en concreto no les hizo mucha gracia ser fotografiados, intentaban mantenerse todo el rato a una distancia que mi 70–200 no les pudiese hacer una buena fotografía. Pero me alegraron el, hasta el momento, aburrido atardecer.

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Después de esta “pequeña” pausa de varios meses donde no actualizaba nada en el blog, continuemos narrando como fueron mis aventuras por Escocia, tierra a la cual tengo muchas ganas de volver a pesar de un día como este, donde parece que la mayor parte de las cosas salen al revés.

Otra día más, la misma rutina por la mañana. Me levanto a las 3:00 de la mañana, más dormido que despierto, me visto, cojo las cosas, para el coche y me dirijo hasta una zona que me había dicho Dave. No lo había explorado bien el día anterior y veo que hay unos bonitos postes eléctricos que me van a molestar increíblemente, me muevo más por la zona, y no encuentra nada que mejore lo actual. Bueno, ya estaba despierto y intento hacer lo mejor que pueda de dicha situación.

Amanece en Heist

Amanecer en Heist.

De regreso al bed and breakfast mientras pienso en el desayuno que me esperaría a la mañana siguiente como consuelo. Otras cuatro horitas de sueño para después levantarse, ducha y a desayunar. Como todos los días Dave estaba por allí con el desayuno listo y planos para indicarme una pequeña ruta por fuera de Skye.

Mi primera parada fue en Mam Ratagan, un mirador desde el que se pueden ver las cinco hermanas (five sisters), unas montañas muy características de la zona. Las condiciones de luz dejaban de ser las ideales, así que después de disfrutar un poco el paisaje y pensar un rato si era un buen sitio para hacer un amanecer al día siguiente, continué haciendo kilómetros en el coche.

Siguiente parada en la desembocadura del rio Kylerhea, donde había una sucesión de pequeñas playas y bastante gente acampada en ellas. La verdad es que el día era frío, y después de un pequeño paseo simplemente haciendo un par de fotos de recuerdo más que otra cosa, a conducir hasta el siguiente punto.

Desembocadura de rio

Desembocadura del rio Kylerhea.

Dave me había recomendado seguir por una carretera hasta llegar a unas estructuras de la edad de hierro conocidas como Broch. Básicamente son crudas fortalezas de piedra. Según me contaron cuando los clanes escoceses iban a robar ganado o mujeres y niños al clan vecino, de forma defensiva, la gente y animales se refugiaban en estas estructuras hasta que el asedio pasase. Y aquí es donde yo cometo un pequeño error. Empezó a llover de forma significativa y me pasé de largo el primer Broch que me había indicado Dave ¡Y eso que no era pequeño! Continué conduciendo hasta que el camino se convirtió en una carretera de tierra, por el momento la carretera parecía buena, así que no me importó continuar con el Opel Corsa por ahí. Pero las cosas se complicaron y decidí que lo mejor era parar, no vaya ser que me quedase perdido en medio de la nada. Había leído que el otro Broch estaba como a una milla, así que continué con los trastos a pie, hasta llegar a las ruinas de una edificación de piedra que la verdad es que no estoy para nada seguro si era el Broch o los restos de una cabaña de pastoreo. Pero al menos la lluvia había pasado y yo disfruté de un par de solitarias horas en medio de la nada.

Restos de un Broch

Restos de un Broch.

De regreso hacia Skye veo perfectamente el primer Broch que se conservaba de forma excepcional, decido fotografiarlo, bueno, le hago un par de fotos de recuerdos. Nada más sacar la cámara parece que la lluvia que me había dejado tranquilo hasta ese momento pensó que era una buena oportunidad para volver a incordiar.

El día no había sido muy productivo fotográficamente hablando. Viendo que el tiempo se me echaba encima decidí que lo mejor era irse de camino hasta el punto de la puesta de sol, el pequeño pueblo pesquero de Plockton. El pueblo es bastante fotográfico, pero la intensa lluvia decidió que me centrase en mi segundo objetivo, por una vez en el viaje, cenar caliente. Me habían comentado que la sopa era un plato típico en los restaurantes del pueblo, y la verdad, es que con el frío húmedo que tenía encima, algo caliente para calentar el cuerpo apetecía mucho.

Después de la cena y ya con el tiempo justo, tocó el momento de acercase al punto de la puesta de sol. confieso que me perdí un poco hasta encontrar una posición elevada y óptima. Y como las cosas no habían estado funcionando bien ese día, la verdad es que tampoco iban a comenzar a funcionar ahora. El disparador de timelapses de la segunda cámara dejó de funcionar. Después de varios minutos de pelea decidí centrarme en hacer fotos y olvidarme del tema, una pena, por qué el movimiento de nubes era espectacular.

Anochecer en Plockton

Anochecer en Plockton, Skye y los Cullins de fondo.

La verdad es que después de procesar las fotos de esa puesta de sol me quedo con la sensación de que no lo aproveché. Veo las fotos y realmente considero que no hacen justicia a lo que sentí. No os confundáis, no hacía unas condiciones de esa foto espectacular de puesta de sol, pero realmente estaba disfrutando mucho las condiciones cambiantes de las nubes, con ese contraste entre amarillos y azules. Ahora cuando miro mis fotos finales no consigo revivir esos momentos.

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El segundo día amaneció tranquilo, de todos los días que estuve por allí, este fue uno de los días que no intenté levantarme para capturar el amanecer. Básicamente tenía 4 horas de conducción hasta Ullapool, donde iba a dormir los próximos dos días, y no quería ir muy dormido al volante cuando aun estaba un poco verde con eso de conducir por la izquierda.

Sabía que la primera parte del camino iba a ser feo, básicamente iba ir por autopistas hasta Ullapool en la línea más recta posible. Pero cuanto más al norte me acercaba, las carreteras se estrechaban y las vistas eran cada vez más increíbles. A eso de las 13:00 de la tarde llegué hasta allí, donde me dijeron que hasta las 15:00 no podría dejar mis cosas en la habituación o ellos darme las llaves. Así que nada, tenía dos horas que matar.

Aproveché para dar un paseo por el pueblo (el más grande de todos los que iba estar en este viaje, y no tendría más de 100 casas). Probar el fish and chips de allí, que me habían comentado que era de los mejores de todo el Reino Unido, y la verdad es que las patatas no eran gran cosa, pero el pedazo de filete de pescado frito, no estaba nada mal (creo que estos días fueron los que más comí pescado en los últimos años). Y ya de paso me acerqué hasta una zona de costa donde había una pequeño faro/baliza que parecía interesante para un primer amanecer.

Vuelvo al hotel, me dan la llave de la habitación, dejo la maleta allí, bajo corriendo al coche a empezar a explorar la primera zona que tenía marcada. Tenía todavía bastantes horas hasta la puesta de sol, pero en esta zona iba bastante a ciegas en cuanto posibles localizaciones fotográficas, así que me esperaban varias horas de exploración.

Me dirigí hacia una zona que llaman Inverpolly, había visto varias fotos de la zona, y la verdad es que podría resultar interesante. Tenía marcadas varias carreteras secundarias que explorar y ahí fue donde empezó lo divertido.

En este tipo de carreteras ya me acostumbré a dos cosas que iban a ser constantes a lo largo del viaje. De entrada las pistas donde puede haber una foto interesante, bueno, la mayor parte de ellas, eran pistas de doble sentido donde solamente cogía un coche, aunque a cada pocos de cientos de metros ponían una zona donde podías esperar por si te venía gente de frente para dejarlos pasar (por cierto, todo el mundo sonriéndote y saludándote, la verdad es que te hacía sentir muy bienvenido…). La segunda era, Oh my god!!! It’s full of sheeps!!!, pues eso, ovejas por todas las partes, y que les gustaba mucho comer la hierba que había al lado de las carreteras.

Anochecer in Inverpolly

Anochecer en Inverpolly. [Canon 5D Mark II con Canon 24mm TS-E Mark II y polarizador Heliopan. Toma sacada a f13 con un tiempo de exposición de 1,3 segundos a ISO100 (3 fotografías tomadas con la misma lente, desplanzando la lente verticalmente usando su función de shift ó descentrado). En la toma de la foto fue empleado disparador remoto y trípode].

Por estas pistas no se puede ir muy rápido, así que esa exploración ya me dio para toda la tarde. Había encontrado un pequeño loch que resultaba bastante interesante, tenía vistas a las cumbres de varias montañas impresionantes y unas preciosas nubes en ese momento encima. La cosa prometía pero como veis por estos ejemplos no pude hacer la foto que tenía en mente.

Seguí dando más vueltas, viendo otras posibles ubicaciones, dándome cuenta que por suerte tenía el coche lleno de fruta y demás cosas para comer, esa iba ser mi cena, regresar a Ullapool, único pueblo con restaurantes para cenar era más de una hora en coche, y era demasiado pérdida de tiempo. Estaba claro que mi dieta no iba a ser muy equilibrada esos días.

Al final, y con muchas dudas, regresé a ese pequeño loch para hacer pasar la puesta de sol. Tenía la sensación de que no era mi mejor opción para fotografiar la puesta de sol, pero no había encontrado nada mejor y el tiempo se echaba encima. Y ahí fue donde tuve mi primer contacto con ellos, los midges.

Anochecer in Inverpolly

Anochecer en Inverpolly. [Canon 5D Mark II con Canon 17-40f4L y polarizador Hoya. Toma sacada a f8 con un tiempo de exposición de 0,5 segundos a ISO100. En la toma de la foto fue empleado disparador remoto y trípode].

Los midges son unos diminutos mosquitos, no pueden volar si hay una pequeña brisa, y si andas rápido no te dan rodeado, y digo rodeado en el sentido literal de la palabra. Si te quedas quieto, y no hace brisa, te localizan, una nube de mosquitos te rodea, y se ponen a buscar cualquier hueco para chuparte sangre y así poder usarla para después poner huevos (son las hembras las que pican). La primera media hora no hacía viento, mis reflejos que tenía en mente podían convertirse en realidad, pero tengo que confesar que me dediqué más tiempo a quitarme estos bichos de encima que hacer fotografías (a lo largo del viaje ya me acostumbré a su presencia y picaduras).

Poco después vino una brisa ligera, adiós midges, adiós reflejos. Las nubes que me habían encantado no se veían por ningún lado, y la calima que tapaba las montañas era más fuerte de lo que pensaba. Hasta que llegó la hora azul estuve dando vueltas por allí, haciendo alguna que otra foto, y después de regreso al hotel pensando que podría haber sido mejor… pero bueno, me quedaban 3 horas antes de levantarme de nuevo para intentar fotografiar mi primer amanecer.

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