• _MG_1510
  • _MG_3774-Editar
  • David García Pérez
  • David García Pérez
  • 20120218_larra-belagua_0072

Después de un buen amanecer en la región de Connemara y dar una vuelta por la zona para tomar nota para una futura visita empezamos a poner camino a la segunda localización que más ganas le teníamos después de la Calzada de los Gigantes, los acantilados de Moher.

Pero antes de llegar a la región de Clare en Irlanda, dónde se encuentran los acantilados, teníamos que hacer una última parada en la región de Galway, el castillo de Dunguaire. Nuestra visita fue breve, con una marea baja la verdad es que las posibilidades fotográficas de este bello castillo del siglo XVI se reducían.

El Castillo de Dunguaire

Castillo de Dunguaire [Canon 5D Mark II con Canon 70-200mm f4L IS. Toma sacada a IS0100, f13 y 1/30 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Ya habiendo comido por el camino, llegamos a nuestra base de operaciones para los dos próximos días, el pequeño pueblo de Lisdoonvarna, a 10 minutos en coche de los Cliffs de Moher. Como teníamos claro dónde íbamos hacer la puesta de sol, dedicamos parte de la tarde a ver si había alguna posibilidad de amanecer. Ya estábamos en una parte de la isla donde su costa no se prestaba mucho para salidas de sol, pero nosotros siempre lo intentamos igual. Encontramos una pequeña zona que no nos convencía mucho pero de lo que veíamos no había mucho más donde escoger.

Después de cenar llegamos al plato fuerte, nuestro primer contacto con los famosos acantilados de Moher (Cliffs of Moher), en irlandés denominados como Aillte an Mhothair, que literamente, según la Wikipedia, significa acantilados de la ruina. Son una impresionante pared vertical de hasta 214 metros de altura en su punto más alto. El nombre del Moher viene de una antigua fortaleza que se hizo sobre dichos acantilados (y yo que me estaba esperando alguna leyenda estilo la Calzada de los Gigantes…).

Nuestro primer día en la zona no dio para mucho, la puesta de sol fue sosa, por no decir inexistente. Había unas nubes densas en el horizonte, casi sin detalle, que nos dijeron que era de marcharse a casa cuando se convirtieron en intensa lluvia.

Cliffs of Moher

Cliffs of Moher [Canon 5D Mark II con Canon 70-200mm f4L IS. Toma sacada a IS0100, f11 y 1,6 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Al día siguiente de vuelta a nuestra rutina habitual, levantarnos temprano para hacer el amanecer. Bueno, más que hacer, intentarlo, al llegar al sitio no se veía nada en el horizonte y la lluvia intensa volvió hacer acto de presencia. Tocaba volver al hotel a dormir unas cuantas horas más. La vida del fotógrafo de naturaleza de vez en cuando es super estresante.

Después de un buen desayuno en el hotel donde estábamos durmiendo, nos disponemos a explorar un poco más la costa de la región de Clare (bueno, creo que este fue el día que antes hicimos una parada para comprar mermeladas caseras de la zona). Nuestra pequeña ruta nos llevó hasta el faro Loop Head, tal vez un pelín lejos de más.

Acantilados en Loop Head

Acantilados en Loop Head [Canon 5D Mark II con Canon 70-200mm f4L IS. Toma sacada a IS0100, f11 y 25 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Como la zona estaba nublada con una luz suave, nos dedicamos a fotografiar un poco los acantilados al lado del faro. No eran tan impresionantes como los de Moher, pero daban su juego. Y en este momento es cuando miro el reloj y me doy cuenta de que la habíamos liado de nuevo. Volvíamos a tener el tiempo justo para buscar un sitio donde cenar y regresar hasta los acantilados de Moher para hacer la puesta de sol.

Puesta de sol en Cliffs of Moher

Puesta de Sol en Cliffs of Moher [Canon 5D Mark II con Canon 17-40mm f4L. Toma sacada a IS0100, f13 y 1,6 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Cenando lo más rápido que pudimos, salimos corriendo hasta el aparcamiento de los Acantilados de Moher. La luz empezaba a prometer bastante y queríamos ver donde era el mejor sitio para hacer la foto. Camino hacia donde pensaba que era la mejor posición, un campesino de la zona se acerca hasta a mí y me empieza a comentar que él sabe donde es el mejor sitio para hacer la foto. Mientras caminamos hasta un mirador para indicarme bien donde es el lugar me enseña unas fotocopias de una revista donde hicieron una sesión fotográfica con una modelo en unas de sus fincas, curiosamente la revista es española.

Hora azul en Cliffs of Moher

Hora azul en Cliffs of Moher [Canon 5D Mark II con Canon 50mm f1.8 mark II. Toma sacada a IS0100, f11 y 1,6 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Después de darle las gracias por las indicaciones les digo a mis dos compañeros de viaje que yo empiezo a caminar hacia el sitio. Tenía pinta de que me llevaría unos 20 minutos largos llegar hasta allí y el sol estaba cada vez más bajo. Tuve una breve oportunidad de pillar los últimos rayos de sol antes de que este se escondiese de forma definitiva debajo de unas nubes. Esperamos un buen rato, y hasta que comenzó la hora azul, seguimos confiando de que algún rayo de luz se colase entre las nubes y iluminase de naranja los acantilados, pero no hubo suerte.

Definitivamente no conseguimos lo que buscábamos en la zona de Clare, pero tampoco nos marchamos con las manos vacías. Al día siguiente, después de un infructuoso intento de volver a fotografiar un amanecer en la zona, pusimos camino a la región de Kerry, donde pasaríamos el resto del viaje.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someone

Desde luego no puedo decir que en cierto intervalo de tiempo publicaré algo, es como la fórmula mágica para mí de hacer las cosas cada vez más tarde. Había dicho en la primera parte que una semana después tendrías esta segunda parte de como hacer fotografías panorámicas. Pero nada, fue hablar y dos semanas y pico me llevó.

Aquí tenéis la segunda parte de como hacer fotografías panorámicas. En esta parte me centro en como procesar todas las fotos que componen nuestra panorámica en Lightroom para después unirlas en Photoshop.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someone

Con este vídeo empiezo una pequeña serie compuesta de dos capítulos sobre como hacer fotografías panorámicas. En este primer vídeo hablo un poco de como equilibrar el trípode para que la serie de fotos que hagamos con nuestra cámara salga nivelada, para después comentar como configurar nuestra cámara y tomar las diferentes fotos.

En un segundo vídeo que se publicará la semana que viene (espero), comentaré como procesar dichas fotos en Adobe Lightroom para después montar la panorámica en Adobe Photoshop.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someone

Ya hace muchos años que sigo al fotógrafo David duChemin. Empecé a seguirlo cuando simplemente blogueaba de sobre su fotografía, sus proyectos, etc. A pesar de que el tipo de fotografía que hacía casi de forma en exclusiva por aquel entonces no me interesaba mucho, la forma en la que escribía hizo que su blog se convirtiese en uno de los que tengo desde siempre de referencia. Desde la envidia ha sido uno de los modelos a los que intentar seguir, sin mucho éxito por mi parte, todo hay que decirlo.

He leído casi todos sus libros (curiosamente el anterior al que estoy comentando aquí, A Beautiful Anarchy, se me pasó completamente su publicación), su blog, la revista de fotografía que publica y, por su puesto, muchos de los ebooks que publica a través de su editorial Craft&Vision.

Este último libro, publicado directamente como ebook ya sea en su tienda o a través de Amazon, David habla de dinero. Sí, de como conseguir que una persona que decide dar el salto a ser “artista”, bastante centrado en el ejemplo de los fotógrafos/as, pueda llegar a ganarse el pan con su talento y no morir de hambre.

La época nunca ha sido mejor para gente creative comparta su trabajo y su valía con el mundo. Las oportunidades que provee el mundo on-line y acceso que proporciona a una inmensa audiencia es increíble.

How to Feed A Starving Artist de David duChemin.

Curiosamente el libro comienza pidiendo perdón por hablar de dinero, ese tema que a todo el mundo, sobretodo los que somos la gente de a pie no le gusta hablar. David empieza hablando de su caso personal. Para los que no lo sepáis, David duChemin antes de ser fotógrafo fue humorista, y a pesar de un éxito inicial, por malas predicciones en el futuro le llevaron a endeudarse demasiado y finalmente tener que declararse en bancarrota para poder salir del paso. Gran parte del discurso del dinero gira alrededor de esa idea, de lo mucho que nos cuesta hablar con otras personas de nuestra situación económica, sobretodo si es mala, por la vergüenza o incomodidad que sentimos.

Tal vez para la gente que no tenga problema económicos este primer capítulo centrado en como salir de la deuda que uno, como artista o no, se ha metido, no le interese mucho. Pero David usa ese argumento después a lo largo del libro para comentarnos diversas estrategias que él personalmente sigue (incluyendo una serie de referencias bibliográficas para quien quiera profundizar más en el tema), o ejemplos de otras cosas que compañeros fotógrafos por él siguen, para evitar tener que recurrir al crédito para poder conseguir hacer el trabajo artístico que queramos hacer.

Después de estas estrategias de ahorro, el libro comienza a centrarse en conceptos más interesantes, básicamente hacer dinero. Fomenta su argumento básico en por dos ideas, por un lado diversificar nuestras fuentes de ingresos y por otro lado lo que denomina ganancias “residuales” (aunque el término no le gusta demasiado al autor). En cuanto a diversificar ingresos se centra básicamente en no apostar todo nuestro negocio en una única idea, ideas como mientras hacemos fotos para un cliente, las fotos extra que haces durante ese viaje se pueden aprovechar para vender a través de agencias de fotografía. Y el concepto de ganancias residuales se basa en la idea de tener fuentes de ingresos que una vez se ponen en marcha, hagan dinero por sí solos. Un ejemplo de esto podría ser poner a la venta un ebook, una vez hecho, cada venta de una copia del mismo es beneficio directo para uno, y no requiere más trabajo extra. Lo mismo iría para nuestra colección de fotos en una agencia fotográfica. Ambos simplemente se quedan ahí haciendo algo de dinero de forma continuada.

Como siempre en este tipo de libros incluyen series de consejos y recomendaciones que al final se terminan centrado en cosas que solamente se pueden hacer en Estados Unidos o Canada, ya sea por qué es lo que conoce el autor o por qué es lo que considera que le interesará a la mayor parte de su público. Obviamente herramientas para evaluar los gastos de uno que solamente funcionan en los países anteriormente mencionados o ejemplos de como intentar reducir los impuestos pagados en esos países, siempre dentro de la legalidad, creo que no interesarán mucho a la mayor parte de la gente que lea este blog.

Al final, después de leer el libro, que la verdad tengo que indicar que prácticamente me duró un suspiró, uno queda con la idea de que con empeño todo es posible, eso sí, tal y como indica David duChemin, esto no es un camino de rosas. Como indica mucha gente tiene envidia de a donde él ha conseguido llegar, lo cual conllevo a varios largos años de sacrificios que ahora dan su beneficio, sacrificios por los que mucha gente no quiere o no está dispuesta a pasar.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someone

A finales del año pasado escribía un pequeño artículo de reflexión sobre “el declive del mercado fotográfico” y posibles factores que estaban llevando a ello. La verdad es que no me había vuelto a pensar mucho sobre el tema hasta que la semana pasada me encontré con este artículo en Luminous Landscape: “La revolución de las mirrorless. Donde entendemos por mirrorless o “sin espejo” aquellas cámaras que no tienen un espejo réflex, como la Olympus OM-D o la Fuji X-T1.

La verdad es que tan rotunda afirmación como “revolución” me sorprendió un poco, probablemente usada por los autores de la entrada para crear un poco de controversia. Mirando un poco de donde venían los datos llego hasta el foro: Mirrorless Rumors. Donde indican claramente que dicha revolución es un crecimiento moderado, que no está mal teniendo en cuenta como está el panorama, tal como enseño más adelante.

A primera vista, la gráfica mostrada en Mirrorless Rumors no me dejaba ver claramente como estaban las cosas, así que me fui a la fuente de los datos, la Cipa. La Cipa es la Camera & Imaging Products Association y engloba a fabricantes como: Canon, Fuji, Nikon, Olympus, Panasonic, Sony, Sigma, Tamron, Ricoch, Carl Zeiss, Namiya, Casio, entre otros. Aunque hay algún que otro socio no japonés como Adobe y Microsoft, principalmente está compuesta por productores de origen japonés.

Lo que es más interesante de la Cipa es llevan haciendo público un informe mensual de ventas de cámaras digitales desde el año 1999 que engloba la producción de todos sus socios (ya sea en fábricas presentes en Japón o en otras partes del mundo). Un detalle importante a destacar aquí, a excepción de las cámaras fabricadas por Pentax (propiedad de Ricoch) o Namiya, estos informes no reflejan para nada el mercado de las cámaras de medio formato como las fabricadas por Phase One o Hasselblad. Tampoco incluye datos del fabricante alemán Leica. De todas formas, creo que siguen dando información significativa de como están las cosas (sobretodo si tenemos en cuenta que los volúmenes que mueven dichos fabricantes no son significativos con respecto a los que engloba Cipa).

Empecemos mirando la situación del mercado con el estado de venta de las cámaras “no profesionales” o sin lente intercambiable. Esta es una categoría que engloba muchos tipos de cámaras, desde las compactas de 100 euros hasta la Sony RX1 que cuesta más de 2000€, la única condición que tienen que cumplir es que no se pueda cambiar la lente. Obviamente la gran mayoría de unidades vendidas serán las compactas.

Antes de empezar a enseñar gráficas indicar que estas indican cifras de unidades enviadas a vendedores por parte de los fabricantes. No son ventas para ese mes, puede que el fabricante enviase este mes una cámara a un vendedor, pero esta no se vendiese hasta varios meses después (si es que se vende, no tengo muy claro si los datos reflejan este hecho de alguna forma).

Número de envío de cámaras con lentes no intercambiables

Antes de analizar un pelín más detenidamente los datos, comentar que en todas las gráficas he marcado con una barra vertical donde empieza y termina cada año. Aunque hay datos desde el año 1999, simplemente me he molestado en dibujar desde el 2006, disculpen la vagancia por mi parte. El motivo de marcar cada año es para que quede un pelín más claro a simple vista como los fabricantes aumentan el número de envíos globalmente antes del periodo de navidades (los picos que se observan de Septiembre a Noviembre todos los años). Parece que esto conlleva un proceso de inercia, con lo que los meses de enero y febrero se envían muchísimas menos cámaras, probablemente por falta de pedidos de los distribuidores mientras intentan librarse del exceso de stock no vendido (esto es una teoría mía, muy libre de ser criticada y reinterpretada).

Aunque el gráfico muestra una clara disminución de ventas en las denominadas cámaras “compactas”, la verdad es que a simple vista no queda tan claro como de significativo es ese descenso. Ya que tenía todos los datos en una hoja de cálculo podía jugar un poco con ellos. Calculé cuanto descendía o ascendía en porcentaje el número de envíos de cámaras “compactas” con respecto al mismo mes del año anterior. Los resultados se muestran en la siguiente gráfica:

Crecimiento/decrecimiento de ventas de un mes con respecto al mismo mes del año pasado para cámaras sin lente intercambiable

Se observa claramente que durante el 2007 las ventas de cámaras aumentaban mes a mes con respecto al 2006. La tendencia parecía que continuaba durante el 2008 hasta finales del mismo. Durante el 2008 al finales del 2009 parece que hay una gran disminución en las ventas de cámaras “compactas”, probablemente debido a la crisis mundial que comenzaba sobre esas fechas. La situación parecía que volvía a la normalidad durante el 2010, recuperándose el nivel de crecimientos de envíos, pero a finales de este año hasta junio 2014, y salvo contadas excepciones, el número de envíos por parte de los fabricantes de cámaras al distribuidor, ha disminuido año tras año a pasos agigantados. El motivo es el teléfono móvil, el que ahora mismo se está convirtiendo en una cámara más que suficiente para las personas que tomaban fotos casualmente con cámaras “compactas”. Si necesitáis una prueba de ello, ir a cualquier punto turístico que tengáis más cercano y observar con que sacan las fotos la mayoría de la gente.

Pero vayamos al rango de cámaras que más nos interesan, aquellas que ofrecen la posibilidad de cambiar la lente que usamos con ellas. En estos primeros gráficos que voy a mostrar a continuación hablo por igual de cámaras réflex/SLR (Single Lens Reflex) como las “sin espejo/mirrorless.” Igual que antes, la primera gráfica muestra la cifra de envíos mensuales por parte de los fabricantes a los distintos distribuidores en el planeta:

Números de envío para cámaras con lente intercambiable

Si observamos la gráfica, se observa un claro crecimiento del número de envíos de cámaras con ópticas intercambiables hasta el año 2012. Pero pare tener una visión más clara de la situación, de nuevo, un gráfico que nos muestra el crecimiento o decrecimiento en porcentaje con respecto al mismo mes del año anterior:

Crecimiento/decrecimiento para cámaras con lente intercambable

En este gráfico se observa primero que el año 2009, donde bajaron las ventas de las cámaras a nivel mundial por la crisis (de nuevo, mi interpretación personal), las cámaras con lentes intercambiables parecen que no les afecto mucho, exceptuando unos meses, el número de ventas se mantuvo con respecto al 2008. Pero las cosas se vuelven más “interesantes” de interpretar en el año 2013. A partir del mes de enero hay una bajada sistemática de las ventas mes a mes con respecto al mismo mes del año pasado. Bajada que parece que se sigue manteniendo durante este año 2014. Los motivos son difíciles de interpretar, parece a priori que los teléfonos móviles no deberían afectar tanto a este mercado, aunque en algunas situaciones tengo mis dudas (conozco gente que compraba cámaras réflex por que les era más fácil sacar fotos a sus hijos que con una compacta, hoy simplemente recurre a su móvil que obtiene los mismos resultados).

¿Pero está afectando esto a todos los tipos de cámaras de lentes intercambiables por igual? Desde el año 2012, la Cipa hace públicos los datos por separado de las cámaras réflex con respecto a las denominadas mirrorless (antes diferenciaba entre cámaras con más o menos de 10 Mpx, supongo que dejó de tener sentido fijarse en eso desde hace tiempo). Las dos siguientes gráficas muestran los envíos de cada uno de esos tipos de cámaras mes a mes desde enero del 2012 hasta junio de este año (lo máximo que había publicado en la web de Cipa cuando escribí este artículo).

Número de envíos de cámaras réflex
Número de envíos de cámaras mirrorless

No sé si a vosotros os pasa lo mismo, pero las gráficas de nuevo se hacen algo complicadas de leer así a simple vista. Igual que antes, la siguiente gráfica muestra el porcentaje de crecimiento o decrecimiento con respecto al mismo mes del año anterior para cada uno de los tipos de cámara de lentes intercambiables (Réfles/SLR o sin espejo/mirrorless):

Crecmiento de ventas de cámaras réflex y mirrorless

Aquí vemos que la tendencia empieza a divergir entre unas y otras. Mientras las ventas de cámaras réflex a caído de manera sistemática (exceptuando diciembre de 2013) desde enero del 2013, parece que las mirrorless, en lo que llevamos de la mitad de año, han ido poco a poco levantando cabeza.

¿Significa esto que comienza la revolución de las mirrorless como indican en el artículo de Luminous Landscape? La verdad es que este tipo de cámaras llevan insinuándose como el futuro de la fotografía desde hace años pero siempre se quedaron en eso, futura promesa. Puede que este año 2014 sea en el que cambien las cosas. El número de envíos de este tipo de cámaras aun está lejos de repetir sus cifras estrella de finales del 2012, pero al menos van en esa dirección no como sus hermanas “mayores”.

En mi opinión personal, no me sorprende este tipo de tendencia, creo que las ventas de las cámaras mirrorless no viene solamente de gente nueva entrando en la fotografía, sino también, de gente que antes disparaba réflex que ve atractivo en los “pequeños” tamaños de esta oferta. Si nos fijamos en lo que han sacado últimamente todos los fabricantes en los últimos meses (Photokina empieza ya, así que a lo mejor me como mis propias palabras), realmente los productos que me han mostrado interés pertenecen todos al rango de Mirrorless. Sony ha demostrado con su a7R que una full-frame no tiene por qué ser grande, es más, con adaptadores puede que se convierta en mi sustituta de mi veterana 5D Mark II (si no fuese por qué Sony te da muchas de cal y siempre una arenilla que molesta un montón). Olympos parece que ha encontrado el camino con su gama OM-D. Panasonic ha pillado a todos los fabricantes de cámara de vídeo con el pie cambiado con su GH4. Y por supuesto, Fuji, con su gama de cámaras X ha demostrado a muchos como se debe crear un mercado, cámaras de gran calidad con una gran selección de ópticas cada cual mejor y intentando abarcar todas las necesidades posibles, con una serie de anuncios que te deja de forma clara cuando llegará cada óptica nueva al mercado para que te vayas preparando y, casi lo más importante, con una continuada actualización del software de sus equipos para que no se queden obsoletos, incluso de aquellos que ya no venden y de los cuales no sacan dinero. Todo eso sin olvidarnos que los visores electrónicos que tienen estas cámaras ya no tienen casi nada que envidiar a los visores ópticos, tal vez si exceptuamos los visores de las full frame de gama alta de Canon o Nikon, pero claro, esas ya cuestan como 4 veces más.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someone

Continuo con mi serie de vídeos explicando como usar lentes Tilt-Shift o basculante descentrables. En esta ocasión hablo sobre el tema de usar el movimiento de Tilt para conseguir cambiar la dirección del plano de enfoque con el objetivo de que todo nos quede perfectamente enfocado sin tener que recurrir a profundidades de campo excesivas como f22 donde tenemos demasiados problemas de difracción.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someone

Nuestro periplo por Irlanda del Norte terminó en el maravilloso amanecer descrito en el anterior artículo. Tocaba cambiar de lugar y movernos hacia la comarca de Galway, iba a ser nuestro desplazamiento más largo del viaje, y aún por encima lo complicamos más.

Nuestra idea inicial era parar en unas tres zonas antes de llegar a la región de Connemara, que era dónde íbamos a pasar la noche. Cuando preparamos la ruta del viaje, en casita tan tranquilos, teníamos tiempo de sobra para todo. Pero ya el día anterior, empecé a jugar un poco con cálculos de tiempo del GPS y le comenté a mis compañeros que las cuentas no me estaba cuadrando.

De todas formas, después de fotografiar el amanecer, dormir unas horas, y desayunar, empezamos hacer kilómetros hasta nuestra primera localización, el faro de Fanad, todavía en el norte de la isla, y la verdad, para nada en camino de a donde queríamos ir por la tarde.

La verdad es que parecía que el tiempo jugaba de nuestra parte, cuando montábamos en el coche empezaba a llover, y cuando salíamos, paraba. Desde que salimos del hotel hasta el faro nos llovió constantemente, incluso durante momentos que era para parar el coche al lado de la carretera y esperar a que parase. Pero nada más llegar al faro el sol apareció tímidamente detrás de las nubes y la lluvia paró.

Fanad Lighthouse

Fanad Lighthouse [Canon 5D Mark II con Canon 50mm f1.8 mark II. Toma sacada a IS0100, f11 y 1/80 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

La zona del faro la tienen bastante vallada con carteles que indican claramente que no es posible pasar. Lo cual deja las posibilidades de encuadre un pelín limitadas. Exceptuando para nuestro intrépido Alex, que a costa de volver con sus posaderas completamente mojadas, consiguió llegar a un punto que daba un pelín más de juego.

Después de esta tranquila sesión fotográfica fue cuando nuestros temores se confirmaron, íbamos más que justos de tiempo para llegar al hotel, conseguir que nos diesen algo de cenar, y de paso explorar la zona para un posible amanecer el día siguiente y, si cuadraba, hacer unas cuantas fotos de atardecer. Así que todos de vuelta al coche y a ponerse hacer kilómetros, con calma pero sin pausa.

Llegamos con el tiempo justo al hotel, dejamos las cosa y parecía que la suerte nos acompañaba, dado que había un restaurante de comida rápida al lado (todavía estábamos con la impresión de Irlanda del Norte, dónde la densidad de restaurantes por kilómetro cuadrado es más baja que en Irlanda). Un par de cosillas al estómago y a ponernos a explorar las diferentes localizaciones.

El tiempo al anochecer no nos acompañaba para hacer las fotos. Las nubes de lluvia nos habían seguido hasta este sitio, así que simplemente después de mirar varias zonas decidimos una esquina concreta para fotografiar al día siguiente.

Twelfe Bens

Twelfe Bens [Canon 5D Mark II con Canon 17-40mm f4L. Toma sacada a IS0100, f11 y 0,3 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

No teníamos mucha esperanza para el amanecer, temíamos unas intensas nubes de lluvia, que aunque no lloviese, tapasen por dónde salía el sol y no nos dejasen hacer la foto buscada. Lo que sí no nos esperábamos era salir y no ver ni una sola nube en el cielo. Ahora nuestros temores eran los contrarios, nos iba a quedar un cielo un pelín soso !Si es que nunca llueve a gusto de un fotógrafo de naturaleza!

Llegamos a la zona que habíamos escogido, y después de distribuirnos un poco por que salíamos en los encuadres del uno al otro, empezamos a jugar con composiciones distintas usando unas estelas de avión que empezaban a pillar el color del amanecer. La suerte que tuvimos es que en el momento más oportuno, los montañas conocidas por Twelfe Bens ó Twelve Pines tenían unas simpáticas nubes encima, junto con un lago que a ratos hacían que estas se reflejasen en él.

También en ese momento tuve un problema. Debió aumentar la humedad y el polarizador se me empañó completamente. No hubo forma de hacer que se desempañase, tanto que la solución fue dejarlo en la mochila y rezar a que la lente no hiciese lo mismo.

Este día decidimos cambiar un poco la rutina habitual que teníamos. En vez de ir a dormir unas horas antes de volver a recorrer un poco más la zona por la mañana, decidimos acercarnos a la Abadía de Kylemore, que estaba a unos 20 minutos y le quedaba como una hora para seguir estado a la sombra de una ladera. Dado que no había muchas nubes en el cielo ahora era el momento de hacer la foto o dejarla para nuestro próximo viaje a Irlanda.

Kylemore Abbey

Kylemore Abbey [Canon 5D Mark II con Canon 50mm f1.8 mark II. Toma sacada a IS0100, f11 y 1/30 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

La abadía pasó a lo largo de su historia de las manos de tres grupos de personas. Construida como un castillo personal por un medico londinense en el siglo XIX, fue después vendida a los duques de Manchester, los cuales, por problemas de deudas de juego, la pondrían a la venta, siendo esta comprada por una grupo de monjas que escapan de Bélgica durante la primera guerra mundial, a principios del siglo pasado. Desde ese momento hasta ahora sigue en posesión de las monjas, junto con los extensos terrenos alrededor de ella.

Después de recoger las cosas y dar otra pequeña vuelta por la zona, tocó poner camino a uno de los platos fuertes de nuestro viaje. Camino a los acantilados más famosos de toda Irlanda.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someone

Si hay una aplicación que considero esencial para mi fotografía de paisaje es sin duda The Photographer’s Ephemeris. Ya sea usándola en su versión móvil en el campo, para comprobar de forma exacta donde saldrá el sol o se pondrá, planificando así las diferentes fotografías antes de hacerlas. O en casa, delante del ordenador y en pantalla grande para estudiar si tal día es el óptimo o no para hacer fotos en una determinada localización.

The Photographer's Ephemeris para Web

Hasta ahora, la versión de escritorio del The Photographer’s Ephemeris se distribuía bajo la plataforma Adobe Air que básicamente son aplicaciones flash para escritorio. Esta aplicación flash se conectaba a los servicios de Google Maps para cargar los diferentes mapas. Pero a partir del mes de Septiembre, Google deja de dar soporte a sus mapas a través de su API para flash (si esto ayuda a que flash desaparezca antes, bienvenida sea la iniciativa de Google), con lo cual la aplicación de escritorio que funcionaba en sistemas Windows, como Mac OS X ó Linux deja de funcionar.

Para la gente que quiera seguir usando The Photographer’s Ephemeris en su ordenador para planificar sus próximos viajes fotográficos (entre ellos yo), los creadores de tan útil aplicación han desarrollado una versión web de la misma: app.photoephemeris.com, con prácticamente la misma funcionalidad.

Este cambio no afecta lo más mínimo a su versión para móviles, ya sea iOS o Android (y de la que realmente saca dinero la gente esta).

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someone

La creación de fotografías panorámicas desde luego no es para lo que compraríamos una lente descentrable basculante o tilt shift. Una simple rótula capaz de hacer fotografías panorámicas nos saldría más rentable. Pero dado que la tenemos, ¿por qué no aprovecharla? En el siguiente vídeo os comento un poco el procedimiento en el campo para dicho tipo de fotografías:

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someone

Si mi último viaje fotográfico me había llevado prácticamente al otro hemisferio y a otro continente, este prácticamente se puede decir que me ha llevado aquí al lado. Buscando una alternativa un pelín más económica para este año, un par de amigos y yo terminamos en Irlanda, la isla esmeralda. Conscientes de que nos podíamos encontrar con unos 10 días de viaje fotográfico bajo una lluvia intensa, nos encontramos con el regalo de la naturaleza de un amanecer ó anochecer fantástico todos los días del viaje. Supongo que la mala suerte del viaje vino de los dos golpes que le dimos (bueno, vale, le dí), al coche de alquiler, menos mal que nos forzaron a pillar seguro a todo riesgo (si no lo pillas, la franquicia no baja de los 1500€, demasiado para nuestro gusto).

Anochecer en la Calzada de los Gigantes

Anochecer en la Calzada de los Gigantes [Canon 5D Mark II con Canon 24m TS-E Mark II. Toma sacada a IS0100, f11 y 1,3 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Bien, que me desvío del tema principal, la fotografía. Nuestro primer día en Irlanda parecía que no empezaba con buen pie. Después de salir con una hora de retraso de Barcelona, más retrasos a la hora de recoger el coche del alquiler, y empezar a conducir bajo una lluvia intensa, las cosas no pintaban bien, pero el ánimo no bajaba.

Nuestro primer destino era Irlanda del Norte, y más concretamente la maravillosa costa de la zona de Antrim, más conocida como “Costa de la Calzada / Causeway Coast”. Nuestro objetivo principal era fotografiar “La Calzada de los Gigantes,” el punto paisajístico más característico de la zona y que la da nombre a dicha costa.

Reflejos en la Calzada de los Gigantes

Reflejos en la Calzada de los Gigantes [Canon 5D Mark II con Canon 24mm TS-E Mark II. Panorámica compuesta de 3 fotos sacadas a IS0100, f11 y 1,6 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

La Calzada de los Gigantes es una maravilla geológica compuesta por unas 40.000 columnas de basalto. Estudios geológicos dicen que esta caprichosa formación de columnas hexagonales (en su gran mayoría) fue formada como hace unos 60 millones de años. Dicha zona tenía gran actividad volcánica y la lava salía de la tierra con una gran cantidad de basalto líquido en ella. Según dicho basalto fue enfriando se fueron formando dichas columnas. Según lo rápido o lento que se enfriase, las columnas serían de diferentes alturas.

Tal vez más interesante que la historia geológica es la historia mitológica irlandesa. Según la leyenda, el gigante irlandés Finn McCool retó al gigante escocés Benandonner. Para poder facilitar la pelea entre ambos, Finn construyó una calzada que iba desde Irlanda hasta la isla escocesa de Staffa. Una vez finalizada dicha calzada, Benandonner decidió aceptar el reto y empezó a cruzar la calzada hasta Irlanda. Cuando Finn empezó a divisar la figura de Benandonner sobre el horizonte se dio cuenta que había retado a un rival mucho más grande que él. En ese momento decidió escapar corriendo a su casa y preguntar a su mujer, Oonagh, que hacer. Oonagh rápidamente escondió a Finn en una cuna gigante y lo disfrazó como un bebé. Cuando Benandonner llegó a casa de Finn, Oonagh le dijo que Finn vendría en un rato, pero al ver el tamaño del “supuesto hijo de Finn”, Benandonner empezó a imaginar el tamaño que tendría Finn y decidió escapar corriendo, destrozando, en su camino de vuelta a Escocia, la calzada. En la isla escocesa de Staffa, en la cueva de Figal, se pueden observar columnas de basalto como las de la Calzada de los Gigantes, lo cual se cree que ayudó a crear la leyenda.

Cascada de Glenoe

Cascada de Glenoe [Canon 5D Mark II con Canon 70-200f4L IS. Toma sacada a IS0100, f11 y 0,8 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Dejándonos de leyendas a parte y empezando una constante de llegar tal vez demasiado justo de tiempos a todos los lados en este viaje, alcanzamos nuestro primer destino, el pequeño hotel/albergue dónde íbamos a dormir los próximos 3 días. Después de dejar las maletas en el hotel, montar mi trípode (no entra entero en la maleta) y preguntar al dueño del hotel restaurantes cerca de la zona, nos vamos corriendo a cenar.

La ventaja era que la puesta de sol estaba para las 22:00 de la noche, así que a pesar de ser las 20:00 aún teníamos margen de tiempo (la desventaja es que al día siguiente amanecía a las 5:00… pero me estoy anticipando). Después de cenar, nos vamos hasta la entrada de la Calzada de los Gigantes.

Dunluce Castle

Dunluce Castle [Canon 5D Mark II con Canon 17-40Lf4. Toma sacada a IS0100 y f8 (HDR de 7 fotos). Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Era la primera vez que íbamos a esa zona, así que aparcamos el coche al lado de entrada del centro de interpretación dado que parecía que a partir de ahí esta prohibido circular con vehículos motorizados. Hay que caminar unos 15 minutos hasta llegar a la Calzada desde donde dejas el coche (más problema es a la vuelta, que básicamente es cuesta arriba). Y una vez allí, la verdad es que el paisaje es completamente distinto a cualquier cosa que viese en ningún otro lado. Resulta extraño pensar que esas formas hexagonales sea un capricho de la naturaleza.

La lluvia se había marchado, el principal recuerdo de ella eran las resbaladizas rocas de basalto que nos hacían movernos con precaución, y las rápidas nubes que pasaban sobre nuestra cabeza. Pero por dónde se ponía el sol el cielo estaba roto y nos regaló colores tanto en las rocas como en las nubes, y una larga hora de entretenimiento fotográfico.

Baja la marea en la Calzada de los Gigantes

Baja la marea en la Calzada de los Gigantes [Canon 5D Mark II con Canon 17-40Lf4. Toma sacada a IS0100, f11 y 0,8 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

A la mañana siguiente, como habíamos llegado tan justos de tiempo, no teníamos buscado ninguna localización para amanecer, así que decidimos volver a ir a la Calzada de los Gigantes. El fuerte viento y la lluvia nada más llegar hasta allí nos hicieron pensar que la mejor opción era volver al hotel y dormir unas cuantas horas más.

Después de dar bastante vueltas buscando un sitio donde desayunar, empezamos de nuevo nuestra exploración de lugares que fotografiar. Nuestra primera parada The Dark Hedges, una serie de impresionantes árboles plantados alrededor de una carretera que dan lugar a una composición bastante chula (aunque tal vez de posibilidades limitadas, sobretodo si queremos ser originales). El único problema fue no pensar que era domingo, nunca se nos pasó por la cabeza que habría tanta gente.

Anochece en la Calzada de los Gigantes

Anochece en la Calzada de los Gigantes [Canon 5D Mark II con Canon 17-40Lf4. Toma sacada a IS0100, f11 y 2,5 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Tras mucho esperar a ver si la gente se marchaba a comer, el cielo empezó abrir y ya decidimos irnos a otra localización y si tal por la tarde volver a intentarlo. Nos tocaba un poco de carretera para llegar hasta la cascada de Glenoe. Mientras en The Dark Hedges ni la gente ni la luz nos acompañaron, en Glenoe después de esperar un poco los niños que estaban jugando en el agua se fueran, el sol decidió esconderse detrás de una nube, dejando una luz suave ideal para fotografiar dicho entorno, a pesar de que eran las dos de la tarde.

Contentos con nuestra primera buena foto del día nos fuimos a comer. La idea después de comer era visitar la destilería de Bushmills (¡no todo va a ser fotografía!). Pero en ese momento decidí tener el primer choque del viaje, rasqué otro coche mientras dejaba pasar a otro en un cruce (eso de que el coche crezca hacia la izquierda en vez de hacia la derecha, respecto a la posición del conductor). Una hora larga nos llevó resolver con la chica a la que le rasqué el coche y los de mi compañía de alquiler los papeles del seguro, para cuando llegamos a la destilería ya estaba cerrada.

Amanece en el puerto

Amanecer en el puerto [Canon 5D Mark II con Canon 70-200f4L IS. Panorámica de 11 fotos sacadas a IS0100, f11 y 5 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Pasamos a la siguiente tarea del día, buscar un lugar para fotografiar el amanecer la mañana siguiente. Nos acercamos a una playa cerca de Ballintoy que no nos convenció mucho. Fuimos hasta Ballintoy Harbour buscando Elephant Rock, pero al llegar hasta ella, después de andar una media hora desde donde dejamos el coche, vimos que los ángulos del sol al amanecer no eran nada buenos. El propio puerto de Ballintoy no tenía mal ángulo pero no nos convencía mucho (después averiguaríamos que dicha localización fue usada para grabar la serie de televisión Juego de Tronos). Y sin todavía tener claro donde hacer el amanecer el día siguiente nos fuimos a cenar.

El plan para las horas entre la cena (a las 19:00 de la tarde) y la puesta de sol (las 22:00) ya las teníamos claras desde que comenzamos el día. Primero iríamos a cenar a un pub que vimos al lado de la entrada de la Calzada de los Gigantes, que resultó no ser mala opción. Después nos escaparíamos corriendo a fotografiar Dunluce Castle, para regresar corriendo la última hora antes de la puesta de sol a la Calzada de los Gigantes, que el anochecer parecía que iba a ser mucho mejor que el anterior y nos permitiría continuar disfrutando de tan magnífico paisaje.

Amanecer en Ballintoy Harbour

Amanecer en Ballintoy Harbour [Canon 5D Mark II con Canon 17-40Lf4. Toma sacada a IS0100, f11 y 6 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

El castillo de Dunluce es bastante impresionante. Siempre que veo una construcción así me imagino lo complicado que debió ser en la época construirlo ¡Aún debe ser complicado hoy mismo! El castillo se alza sobre un acantilado, ¡y cómo no!, también tiene su propia leyenda. Se dice que en el años 1639 durante un gran banquete en una tormentosa noche de invierno, la cocina del castillo, llena de sirvientes preparando la cena, se desplomaron sobre el mar, muriendo todos los sirvientes menos un joven pinche de cocina, que casualmente se encontraba en ese momento en la única esquina que no se vino abajo. Se dice que en las noches de tormenta, se pueden escuchar los gritos de los sirvientes mientras caen al mar en su fatal destino. Parece ser que este accidente fue una de las principales causas por las que sus dueños decidieron no seguir viviendo en dicho castillo.

Mientras estábamos fotografiando el castillo de Dunluce nos encontramos con otro fotógrafo. Como suele pasar en estas ocasiones empiezas hablar: ¡Qué bien/mal está la luz! ¡Esta zona me gusta mucha para fotografiar! ¿De dónde sois? ¡Mi cámara es más grande que la… bueno, mejor dicho, ¡Ahh, tu usas tal cámara! no yo uso esta… etc. Lo bueno de dicha conversación es que averiguamos que a partir de las 21:00 se podía bajar en coche hasta la misma zona de la calzada, lo cual nos daba unos 20 minutos más para fotografiar tranquilamente el castillo.

Colores en Ballintoy Harbour

Colores en Ballintoy Harbour [Canon 5D Mark II con Canon 17-40Lf4. Toma sacada a IS0100, f11 y 6,0 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Pues lo dicho, acto seguido, para el coche y a conducir los 10 minutos que nos llevarían hasta la calzada. De esta vuelta parecía que había una kdd fotográfica. Debíamos ser como unos 7 fotógrafos por la zona. Otra hora de buena luz, aunque creo que la del día anterior había sido mejor, y de vuelta a dormir en el hotel.

Al final, a pesar de no estar muy convencidos, pensamos que ir hasta la zona de Elephant Rock para hacer el amanecer iba a ser la mejor opción para el día siguiente. Según nos íbamos acercando con el coche, empezamos a observar que hacia el otro lado, en Ballintoy Harbour las luces del amanecer parecían prometer bastante. Cambiamos de idea y caminamos hacía allí. Tuvimos una hora de unos colores espectaculares. Probablemente el mejor amanecer que observamos en todo el viaje.

Más que contentos con el trabajo realizado, regresamos al hotel donde dormiríamos unas cuantas horas para después hacer las maletas y poner camino hacia la zona oeste de la isla. Pero eso ya es una historia para otra entrada en el blog.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someone