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  • David García Pérez
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Uno de los problemas más comunes que podemos encontrar en las lentes actuales es la aberración cromática, pero al mismo tiempo de todos los posibles problemas que una lente puede presentar, este tal vez sea el que menos nos deba preocupar, dado que es bastante fácil de corregir. Veámoslo en el siguiente vídeo:

Muchas gracias a Amadeo Molina por permitirme usar dos imágenes suyas en el vídeo como ejemplos.

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Hace un par de meses que compré una copia de los vídeos de la conferencia A Meeting of Minds organizada por la revista británica On Landscape. Una de las charlas que me llamó la atención fue la de Hans Strand sobre su libro Iceland, Above & Below.

Iceland Above and Below - Copyright Hans Strand

© Hans Strand.

Ya durante la charla sus imágenes me sorprendieron bastante. No eran las típicas imágenes a las cuales estamos acostumbrados de Islandia (no es que tenga un problema con ello) y, sin embargo, al mismo tiempo era la Islandia a la cual ya estaba acostumbrado.

Hans Strand viajó por primera vez a Islandia en 1995, y a diferencia de lo que hacemos muchos en la fotografía, visitar un sitio lejano, disfrutarlo por un rato y saltar al siguiente, Hans quedó enamorado de Islandia y volvió una y otra vez, año tras año, a ella. En 2014 decidió que ya tenía más que suficientes imágenes para hacer un libro.

Iceland Above and Below - Copyright Hans Strand

© Hans Strand.

Iceland, Above & Below se nos presenta en un libro de gran formato para poder disfrutar poco a poco de cada una de las imágenes. Y básicamente lo que nos vamos a encontrar en el libro son imágenes. Después de una presentación del libro por el famoso fotógrafo de naturaleza Art Wolfe, pasamos a una presentación del libro por parte del autor y 4 páginas después ya estamos viendo imágenes en una cuidada impresión. La única información que se nos aporta de las imágenes es el lugar donde fueron tomadas, si buscáis detalles técnica de las mismas, tendréis que mandar un correo al autor, lo único que nos dicen es fueron sacadas con una Hasselblad.

Iceland Above and Below - Copyright Hans Strand

© Hans Strand.

Sin lugar a duda, lo que más llamará la atención a cualquiera que vea el libro es el gran número de imágenes aéreas de Islandia. Algunas de las mismas permiten observar el paisaje con su relieve, pero una gran mayoría de ellas fueron tomadas con la cámara casi perpendicular al suelo, generando unas texturas abstractas donde la única indicación de lo que estamos viendo es el pie de la imagen. Tal vez sea en estas imágenes donde vemos el color y la diversidad del terreno de Islanda, mezclado con ese color negro fuerte de un terreno volcánico.

En definitiva, 120 páginas llenas de imágenes de Islandia, desde ángulos de vista y zonas no comunes, que os darán de buenos ratos observándolas tranquilamente.

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Ya hace un par de semanas leía el artículo: How high ISO has revolutionazied photography – and why dynamic range is next (¡Cómo el ISO alto ha revolucionado la fotografía y por qué el rango dinámico es lo siguiente!) y realmente no puedo estar más de acuerdo. Y para demostrar esto vamos hacer un poco de repaso histórico, aunque resulte irónico para una persona que saca la mayoría de sus fotografías a ISO 100.

Anochece en los Pirineos

Anochece en los Pirineos [Canon 5D Mark II con Canon 70–200f4L IS. Toma sacada a IS0200, f7,1 y 0,3 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2015.

Cuando pensamos en sensores de cámaras digitales solemos pensar en su ISO más alto que nos da resultados que no sean simplemente ruido, su cantidad de megapíxeles y, en mucha menor medida aunque cada vez pillando más relevancia, rango dinámico. Pero veamos poco a poco como evolucionó cada uno de estos parámetros.

El mundo de las cámaras digitales profesionales empezó a evolucionar poco a poco en la década pasada. Varios modelos fueron apareciendo pualatinamente, cada uno de ellos incrementando la cantidad de megapíxeles, hasta que Canon dio el batacazo. En agosto de 2007 presentó la 1Ds Mark III, su primera cámara con 21 megapíxeles (en esta historia estoy dejando un poco de lado los respaldos digitales de medio formato). En la carrera de los megapíxeles Canon empezaba a sacar ventaja.

La 1Ds Mark III, a pesar de tener bastante éxito en profesionales, sobretodo para fotografía de estudio y/o paisaje, no hizo tanto daño en el mercado como lo que salió al año siguiente, la Canon 5D Mark II. De nuevo, otra cámara con sensor de 21 megapíxeles, mucho más barata que la serie 1 de Canon y con mejor calidad ISO que la anterior.

La 5D Mark II permitiría hacer cosas con ISO que antes no se hacían, sobretodo en temas de fotografía nocturna. Disparar a ISOs 3200 o 6400 empezaban a ser común, y con buenos resultados, algo totalmente impensable unos años antes, y aún más si recordamos la época de película.

En temas de ISO los demás fabricantes se pusieron rápidamente a la altura. En tema de megapíxeles las cosas tardaron un pelín más. Pero todo parecía tranquilo. Entre 20 a 24 megapíxeles parecía que se estaban conformando todos los fabricantes de cámaras de 35 mm (en medio formato saltarían a 80 Megapixeles en febrero del 2011, con el respaldo digital Phase One IQ180).

Pero estos 5 años de tranquilidad en la carrera de megapíxeles pronto tendrían fin, Nikon lanzaba su cámara con sensor de 36 megapíxeles, la D800/D800E (el sensor es fabricado por Sony). Muchos fotógrafos saltaron a ella por esa resolución extra que ya empezaba a mostrar que esas lentes que algunos creían pata negra fallaban en los bordes. Pero sin embargo, más que los megapíxeles, uno empezaba a escuchar pasado el tiempo otro comentario: el sensor era capaz de registrar hasta 14 pasos de luz de rango dinámico.

Tal vez para alguien que hace fotos de moda, bodas, estudio, etc. este factor no era importante, pero a la gente que le gusta hacer fotografía de paisaje, que se levanta para pillar amaneceres y se acuesta tarde para pillar atardeceres era un dato relevante. Uno ya no tenía que recurrir tanto a técnicas como HDR o filtros degradados para ser capaz de capturar las escenas que tenía delante. Todo esto con un excelente ISOs altos.

Nikon disfrutaría de una año de esta exclusividad, hasta que Sony decide que esto de las cámaras réflex no es tan divertido como esperaban y sacan las primeras full-frame sin espejo al mercado, la A7 y A7r, la última con el mismo sensor de 36 megapixeles que tiene la D800/D800E (después de todo lo fabrican ellos).

Y mientras la resolución seguía aumentando y la gente se acostumbraba hacer fotos a ISO 6400 sin despeinarse, Sony aún tenía un nuevo as en la manga para que la gente se fijase aún más en su serie de cámaras de formato complejo sin espejo, la A7s. La verdad es que cuando la vi pensé que la cámara no resultaba muy interesante. Su máximo atractivo, poder grabar a 4K, hacía falta tener un grabador externo que costaba tanto que la cámara misma, haciendo que su precio no resultase tan atractivo para otras alternativas para grabar vídeo. ¡Qué equivocado estaba!

Subestimé la capacidad de disparar a ISOs altos con la cámara. Para gente que graba vídeo esto se convirtió en una de sus grandes ventajas, podían grabar escenas nocturnas fácilmente, a ISOs por encima del 6400 y con poco ruido, siendo fácil de corregir en post-producción. Si seguís cualquier foro o blog sobre vídeo, veréis que la A7s se ha convertido en una pequeña cámara de culto (y con un sensor que Sony ya ha dejado claro que por el momento no se lo presta a nadie).

Si os fijáis, desde el 2008 no ha vuelto a mencionar el nombre de Canon. Mientras que a ISOs altos no tenían mucho problema, en temas de rango dinámico (a ISOs bajos, el que me importa a mí, 99% de mis fotos son a ISO100) y resolución hacía tiempo que se habían quedado atrás. No es que esto afectase especialmente a sus ventas, dado que seguían y siguen siendo el fabricante que más cámaras de lentes intercambiables vende en el mundo. Pero desde luego, si exceptuamos los fanboys, poca gente hablaba bien de sus sensores en los foros (en temas de vídeo hacían cosas interesantes).

Este año decidieron dar un pequeño golpe en la mesa y anunciaron la nueva serie 5Ds/5Ds R. Una cámara con un sensor de 50 megapíxeles. Curiosamente limitada a ISO 6400, no queda muy claro si por alguna limitación técnica, decisión de diseño, o decisión de marketing (para que cuando saquen la 5D Mark IV esta tenga el atractivo de tener un ISO más alto). Hace falta que alguien haga un análisis de rango dinámico, pero si damos por ciertos los comentarios de algunos directivos de Canon será el mismo que el de la 5D Mark III, con lo cual lo sensores Sony seguirán ganando en este aspecto por goleada… pero hace falta que alguien evalúe la cámara parcialmente.

No dudo que Sony y Nikon seguirán los pasos de Canon más pronto que tarde y saquen un sensor de 50 megapíxeles o similar. Pero no me preocupa, me interesa más que ese sensor Sony pueda superar la actual rey de rango dinámico, la Nikon D810 (sí, el sensor también lo fabrica Sony). Con 14,8 pasos de luz, estos sensores cada vez se aproximan más al rango dinámico que un ojo humano puede ver. No es que me importe mucho este aspecto, pero si esto me ayuda a no tener que usar filtros degradados y no tener que recurrir a HDRs, mejor que mejor. El ISO y la cantidad de megapíxiles por mí lo pueden dejar como está (una vez tengamos el rango dinámico, volveré a insistir en los otros aspectos).

¿Por qué la coletilla del título de “por el momento”? No lo digo por seguir la anterior frase donde después los fabricantes pueden empezar a subir megapíxeles y ISO, no, lo digo por que a ver si nos olvidamos de una vez de la dichosa matriz de Bayer. Sensores como los foveon que montan las cámaras Sigma son insuperables en cuanto a reproducción de color y detalle (para ser una cámara de 14 megapíxeles). El único problema que tienen es que mejor no las saques de ISO 100 y no hay un buen revelador de sus ficheros RAW (sino, aún me pensaría pillar alguna).

Los sensores foveon nos darían mejor color, pero también tenemos el problema de que aumentar los megapíxeles supone problemas a la hora de diseño de lentes. Los rayos de luz en las esquinas tienen que llegar lo más perpendiculares posibles, esto creó muchos problemas en cámaras técnicas con respaldos Phase One cuando sacaron su IQ180 de 80 megapíxeles. Con lentes grandes angulares se producían variaciones de color difíciles de corregir (hasta que actualizaron el Capture One). También pasa lo mismo con la Sony A7r y algunas lentes adaptadas a la misma (especialmente los grandes angulares de Leica). Estas lentes no estaban diseñadas para trabajar tan cerca del sensor con tantos megapíxeles, y por tanto que cada píxel captura poca luz, introduciendo en las esquinas cambios de color y nitidez inesperados.

Fueron, son y serán tiempos interesantes para la evolución de lo que podremos hacer con una cámara digital. Esto no acaba más que empezar.

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MontsantFoto 2015

Tengo que confesar que algunas veces seleccioné un taller fotográfico no por la gente que lo impartía, sino por que alguien me mostrase una zona. Curiosamente la primera vez que fui al Montsantfoto fue por el fotógrafo que impartía el taller, pero al final volví una y otra vez al Montsant por la belleza de sus paisajes. Jordi y Ricard vuelven a las andadas y nos presentan el programa para este año:

Cartel Montsantfoto 2015

Ya lo dije anteriormente por aquí, si una cosa a destacar más que otras en estos talleres, es el buen ambiente que se crea en ellos.

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Como ya comenté en mi artículo sobre los distintos paneles de Lightroom, creo que esta serie de artículos se me está escapando de las manos. ¿Pero qué más da? ¡Hasta yo estoy aprendiendo cosas nuevas! Ya que expliqué el interfaz de Lightroom, vamos ahora la funcionalidad del panel superior. Panel que siempre estará presente en cualquier módulo en el que nos encontremos en Lightroom.

Fría mañana en Londres

Fría mañana en Londres [Panasonic GF-1 con Panasonic Lumix G 14/F2.5. Toma sacada a IS0100, f8 y 1/320 seg]. © David García Pérez 2015.

Este es el aspecto típico que tiene la barra de menús en mi Lightroom:

Barra de título de Lightroom

Por un lado veis mi logotipo (sí, esta cortado, más adelante explico por qué). Esto es lo que Lightroom denomina “Placa de Identidad” y tiene bastante más funcionalidad de la que en un principio aparenta. Por otro lado tenemos un menú para seleccionar con el ratón el módulo en el que queremos estar (el que esté de color blanco será el módulo activo en este momento).

Probablemente muchos de vosotros no uséis todos los módulos. Si pinchamos con el botón derecho de nuestro ratón sobre la zona donde se encuentra ese menú, Adobe nos deja elegir que opciones vemos ahí:

Selección de módulos a mostrar

Personalmente, confesando que el módulo de proyección, web, o libros raramente los usos, yo no me molesto en desactivarlos. Que se muestren o no se muestren no me añade nada.

Vayamos ahora con la parte más complicada, la placa de identidad. Si no habéis tocada nunca esta parte en Lightroom, probablemente os aparezca así:

Placa de identidad por defecto de Lightroom

Si pulsamos con el botón derecho del ratón sobre ella, vemos que se nos muestran las siguientes opciones:

Opciones de la placa de identidad

Veamos dichas opciones en desorden. Una de las opciones es “Mostrar estado y actividad”. Si la tenemos seleccionada se nos mostrarán barras de proceso como las siguientes:

Barra de proceso en la placa de identidad

Si tenemos a Lightroom haciendo alguna acción de segundo plano, esta se mostrará ahí, ya sea importar o exportar fotos, sincronizar ajustes de revelado, imprimir fotos, etc.

Si volvemos al menú del botón derecho de la placa de identidad, vemos que hay agrupadas tres opciones baja el título “Placa de Identidad” (perdón por las redundancias): “Lightroom Mobile”, “Lightroom” y “Personalizado”.

Dejemos de momento de lado lo de “Lightroom mobile” (esto me debe dar para una entrada a parte en el blog). Si seleccionamos “Lightroom” se nos mostrará el logotipo de Adobe Lightroom en la placa de identidad. Si seleccionamos “Personalizado”, se mostrará lo que tengamos configurado en la opción de “Editar placa de identidad”.

Si pulsamos en “Editar placa de identidad”, lo que se nos mostrará será la siguiente ventana:

Edición de placa de identidad

Ahí se nos mostrarán las distintas opciones para personalizar nuestra placa de identidad. Podemos escribir un texto personal o subir una imagen para que sea mostrada. La imagen tiene que tener una altura máxima de 57 píxeles en Mac OS X ó 47 píxeles en Windows. Lightroom no escalará la imagen para que se adapte a nuestra pantalla. También podremos cambiar el estilo de texto y colores del mismo de los menús a la derecha de la imagen, para que hagan juego con nuestra nueva placa de identidad.

Por último queda Lightroom Mobile (solamente lo veréis si tenéis instalado Lightroom 5.4 o superior), pero no voy a entrar en detalle sobre esto en este artículo. En abril del año pasado Adobe lanzó Lightroom Mobile y, a pesar de tenerlo instalado en mi iPad, la verdad es que no he jugado mucho con él. Realmente no me convence mucho en cuanto a usabilidad de Lightroom, un programa altamente pensado para hacer la vida más fácil al usuario, que para hacer login en nuestra cuenta de Lightroom Mobile (requiere pagar una de las subscripciones de Adobe Creative Suite) se haga a través de la Placa de Identidad. Pero como comenté, este tema me da para un artículo propio.

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Jay Maisel es probablemente uno de los referentes actuales de la fotografía. Muchos de los fotógrafos que admiro y sigo siempre comentan orgullosos que ha asistido a alguno de los cursos que Jay imparte, o que en algún momento de su vida ha sido mentor suyo. Así que cuando vi que había sacado un libro sobre su forma de trabajar y aproximarse a la fotografía, sabía que tenía que comprarlo (el hecho de que compro casi todo libro de fotografía que pasa por delante de mis narices también puede que tenga algo que ver).

El título del libro no puede ser más oportuno: Light, Gesture & Color (luz, gesto y color). Estos son los tres pilares en los que se basa la forma de aproximarse a la fotografía de Jay Maysel. Para él el resto de las cosas no son relevantes. Una buena fotografía según él tiene alguna de estas cosas, una muy buena fotografía tiene dos, raramente comenta que consigue tener las tres en la misma foto.

Pero vayamos por partes, luz y color probablemente sean lo más fácil de describir. Después de todo, cualquier aficionado a la fotografía entiende la importancia de la luz. Aunque hay que decir que Jay se ríe del concepto de mala luz.

Una de las primeras cosas del Génesis es: “Y Dios dijo, ‘¡Qué se haga la luz!’; y la luz se hizo, y Dios vio que aquello era bueno…” Desde ese momento, los fotógrafos se han quejado sobre la “mala luz”.

Color es un término ambiguo. Color puede ser un montón de colores en una imagen o solamente uno. Puede ser la ausencia de color. Puede ser la yuxtaposición, así como colores complementarios.

Y nos queda Gesto. Gesto puede tratar sobre las formas de las cosas, o no. Gesto puede ser una expresión de una persona, pero también se lo podemos atribuir a cosas en las imágenes. Puede ser lo que la propia imagen nos quiera decir… los pequeños detalles que vemos en las imágenes, o los que nos atrae hacia ellas… O tal vez no me quedase nada claro después de leer el libro.

Sin embargo lo que más me gustó sin lugar a dudas, a parte de algunas de sus fotos, es su aproximación a la vida a través de la fotografía. Jay Maisel piensa que planificar una foto, prepararnos para ir a fotografiar algo, nos crea condicionantes que nos impiden ver las posibilidades fotográficas de un lugar.

Para Jay lo único que un fotógrafo debería hacer es sencillamente andar con una cámara encima en todo momento. Eso es lo que hace, cada vez que baja a comprar el pan, baja con la cámara. La cámara es una extensión de él, y cada vez que algo le llama la atención, lo fotografía. Tiene la filosofía de que si no se dispara en el momento se pierde la oportunidad de hacerlo después, y puede que esa oportunidad desapezca.

Te queda claro que esta forma de aproximarse a la fotografía también es la forma en la que se aproxima a la vida. Le encanta ver las cosas que nadie ve, o las que ya han visto todos anteriormente incluido él. Reflejar esos pequeños detalles a través de la fotografía y conservar esa belleza de forma eterna.

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Categorías: Libros

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La interfaz de Lightroom

Desde luego creo que no calculé correctamente el esfuerzo que me llevaría hacer todos los artículos para explicar las funcionalidades del modulo de la Biblioteca de Adobe Lightroom. Cada vez que intento organizarme para empezar un nuevo artículo, me doy cuenta que antes debería explicar otras cosas. Mi idea era empezar a explicar primero las opciones que nos encontramos en la barra izquierda del menú, pero me di cuenta que tal vez es mejor pararnos un poco en el interface y hablar de él. Puede que esto resulte muy básico para algunos de vosotros, así que sentíos libres de no aguantar mi rollo, que no es la primera vez que me comentan que me enrollo demasiado para explicar las cosas más sencillas.

Anochece en Roca del Paller

Anoche en la Roca del Paller [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a IS0100, f11 y 0,5 seg. Trípode
y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Una de las ventajas del interfaz de Lightroom es que es prácticamente idéntico en su versión para Windows y Mac, con algunas salvedades como los menús o algunas de las ventanas de diálogo. Aquí tenéis la pantalla principal de Lightroom para Mac (en Windows lo único que varía es la colocación de la barra de menú).

Paneles de Adobe Lightroom

Me he molestado en colorear cada una de las partes significativas de la misma. Vayamos por parte con cada una de ellas.

En amarillo tenemos la barra de menú. En Windows dicha barra estaría debajo de la barra de título de la ventana y no tendríamos en menú “Lightroom”, por lo demás, exceptuando la posición de algunas de las opciones del menú (por ejemplo las preferencias del programa se encuentran en Mac en el menú Lightroom mientras que en Windows en están en el menú editar, esto lo hace Adobe para cumplir con las directrices de diseño marcadas por Microsoft y Apple para esos sistemas operativos) todo es idéntico.

Lightroom se compone de 7 módulos: Biblioteca, Revelar, Mapa, Libro, Proyección, Imprimir y Web. La interfaz de usuario de cada una de estos módulos está siempre compuesta de 5 paneles, un panel superior y otro inferior, y en el medio 3 columnas, una a izquierda y otra a la derecha de la pantalla con menús, controles, opciones, etc. Y una central, más grande que las otras dos, que nos muestra cosas sobre las que podemos hacer acciones: imágenes, mapas, libros, diseño de impresión, etc.

Un detalle importante a tener en cuenta aquí, es que tanto el panel superior (de color rojo en la imagen), como el panel inferior (de color azul), no cambian independientemente del módulo en el que nos encontremos en Lightroom. Su funcionalidad es constante a lo largo del programa. El panel superior nos permitirá cambiar entre módulo de Lightroom y nos dejará ver si este está haciendo alguna acción en segundo plano (tengo planeado escribir artículos más detallados de cada uno de estos paneles). El panel inferior nos mostrará el conjunto de fotografías para la colección/carpeta que tengamos seleccionada en este momento en el módulo de biblioteca, pudiendo aplicar filtros independientes a la misma (también tendrá su artículo independiente).

La gente de Adobe ha basado el diseño de Lightroom para ser usado de izquierda a derecha y de arriba abajo. Esto es importante para los tres paneles centrales, donde se supone que primero haremos algo en el panel de la izquierda, después nos moveremos al central y por último a la derecha. Esto es una consideración de diseño, no es obligatorio que lo hagamos así. Por ejemplo, en la captura de pantalla que muestro antes, en el módulo de biblioteca, primero escogeríamos una carpeta o colección en el panel de la izquierda; Segundo seleccionaríamos una o varias imágenes en el panel del centro; Tercero podríamos por ejemplo a través del panel de la derecha añadir palabras clave, descripciones, etc. Y así sucesivamente. Si os fijáis en vuestra interacción con los diferentes módulos de Lightroom veréis que muchos de ellos siguen este flujo de trabajo.

Por último es necesario indicar que tanto los paneles superiores como los laterales se pueden ocultar en cualquier momento. El único que no es posible ocultar es el panel central. Podemos configurar Lightroom para que oculte estos paneles de forma automática si movemos el ratón lejos de los mismos, un comportamiento que no me suele gustar mucho y que desactivo.

También puede resultar interesante saber distintos atajos de teclado que nos mostrarán o ocultarán los paneles:

Tabulador – Ocultará o mostrará los paneles laterales.

Mayúsculas + Tabulador – Ocultará o mostrará todos los paneles (el central siempre será visible).

F5 – Ocultará o mostrará el panel superior.

F6 – Ocultará o mostrará el panel inferior.

F7 – Ocultará o mostrará el panel izquierdo.

F8 – Ocultará o mostrará el panel derecho.

Por último, si volvemos a la captura de pantalla de Lightroom, veréis que tengo marcada en un color rojo una zona debajo del panel central. Esto es lo que se conoce como barra de herramientas de Lightroom y será diferente dependiendo del módulo en el que nos encontremos. Para mostrarla o ocultarla, simplemente pulsar la tecla T.

Próximos artículos hablarán más en detalle de cada uno de los paneles cuando estamos en el módulo de biblioteca.

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Siempre digo lo mismo, si hay dos filtros sin los cuales no podría vivir esos son los polarizadores y los de densidad neutra. Aunque el efecto de un filtro polarizador para cielos se puede replicar en cierta medida después en Ligthroom o aplication similar. El efecto que podemos hacer sobre el auga o sobre superficies mojadas, es difícilmente reproducible a posterior en Lightroom o Photoshop, por no decir imposible. En el siguiente vídeo tenéis una pequeña introducción a filtros polarizadores y ejemplos de uso.

Espero que lo disfrutéis.

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En mi articulo anterior sobre como es la estructura de ficheros en una biblioteca de Lightroom comenté que todos los ajustes de revelado que hacemos a nuestras imágenes, así como los metadatos que añadimos a la misma (etiquetas, descripción, título, información de copyright… ) se guardan en la propia biblioteca. Si simplemente cogemos el fichero RAW de donde esté en nuestros discos duros, dicha información no estará en el fichero. Hay varias formas de conseguir extraer de forma sencilla dicha información de la base de datos. Veamos cada una de ellas.

Nieve Otoñal en Urbasa

Nieve Otoñal en Urbasa [Canon 5D Mark II con Canon EF 17-40 F4L. Toma sacada a IS0100, f13 y 4 seg. Trípode
y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2013.

Seleccionando y guardando fichero los metadatos de nuestras imágenes:

La primera opción es la más sencilla de todas. Seleccionamos en la galería las imágenes de las que queramos grabar los metadatos a fichero y pulsamos la siguiente combinación de teclas: Ctrl+S en PC ó Commando+S en Mac (también podemos acceder a eso a través del menú: Metadatos -> Guardar metadatos en archivo).

El resultado final será un fichero xmp (salvo si los RAWs son DNGs, leer más adelante) al lado de nuestro fichero RAW original. Tal y como muestra la siguiente figura:

Seleccionando todas las imágenes en el catálogo de Lightroom

Si queremos hacer esto para todas nuestras fotos, la forma más fácil de hacer esto es en el módulo de biblioteca seleccionar el catálogo que contiene todas las imágenes como se muestra a continuación:

Seleccionando todas las imágenes

Y a partir de ahí, seleccionar todas las imágenes: Ctrl+A en PC ó Comando+A en Mac y hacer lo que hicimos antes, guardar los metadatos. Os advierto que si la colección es grande esto llevará mucho tiempo.

La ventaja es que sí ahora vuestro catálogo se estropea, siempre tendréis una copia de los ajustes en el fichero XMP que se ha creado (si abrís el fichero en un editor de texto veréis que es simplemente un montón de texto en formato XML con todo lo que le hicimos a la imagen en Lightroom).

La excepción de los DNGs

Hay un pequeño inconveniente si el formato de los ficheros RAW de nuestra cámara es DNG o hemos convertido nuestra imágenes a este formato en el momento de importarlas (Como ya comenté anteriormente, no vamos a perder calidad por convertir nuestros RAWs originales a este formato).

Cuando guardemos los metadatos a fichero usando el método anterior, para los ficheros DNG no se creará el fichero XMP que los acompaña. DNG es un formato de fichero creado por Adobe y dicho formato ya contempla que se puedan guardar dentro de él los metadatos y ajustes de revelados que hacemos sobre el RAW en una aplicación como Lightroom. La principal ventaja de esto es que así no corremos el riesgo de algún momento perder el fichero XMP mientras movemos las imágenes de un lado a otro.

La principal desventaja es que cada vez que grabemos los cambios, un sistema de backup como Time Machine de Apple o Backblaze volverán hacer un backup del fichero RAW entero, a pesar que la modificación de los metadatos no es ni un 1% del mismo. Time Machine es desde luego el que más sufre, este sistema guarda un histórico de modificaciones que se hace un fichero, cada vez que lo actualicemos, volverá a guardar una nueva copia del RAW, con lo cual nuestro disco de backup corre el riesgo de llenarse rápidamente.

Automatizando el guardar a fichero los metedatos de nuestras imágenes

Si lo comentado anteriormente queremos que siempre se haga cuando cambiemos ajustes de una imagen, la mejor opción en vez de acordarnos de guardar los metadatos cada vez que modificamos algo es automatizar la generación y actualización de dicho fichero XMP por parte de Lightroom.

Para ello, vamos hasta los ajustes de catálogo (en PC ir al menú: Editar -> Ajustes de Catálogo, en Mac ir al menú: Lightroom -> Ajustes de Catálogo). Ahí se nos presentará una ventana como esta.

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Si seleccionamos en la subventana “Metadatos”, simplemente tenemos que marcar la opción “Escribir cambios automáticamente en XMP”. Cada vez que modifiquemos los ajustes de revelado en Lightroom o añadamos metadatos a la imagen, Lightroom automáticamente actualizará el fichero XMP asociado con dicha imagen.

Exportando a RAW en Lightroom:

Aunque los casos anteriores pueden ser útiles para alguna gente, realmente lo interesante es el siguiente. Imaginaos que queremos mandar a alguien el fichero RAW original, pero queremos que al abrirlo (si también tiene una versión igual o superior a Lightroom o Photoshop CC) vea los ajustes de revelado que nosotros hemos hecho. Una opción es guardar los metadatos como dije antes y buscar en el fichero y el XMP acompañante en los miles y miles de imágenes que tenemos. Poco práctico.

Más fácil es seleccionar la imagen e exportarla. En el menú de exportación de Lightroom, en la sección de “Ajustes de archivo”, seleccionamos simplemente original. Tal como mostramos aquí:

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A donde le hayamos dicho a Lightroom que exporte la imagen, también exportará ahí el fichero XMP (a no ser que sea una DNG donde, como dije antes, los ajustes de revelado ya van dentro del fichero).

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Categorías: Técnica

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Estoy seguro que a más de uno de vosotros os ha pasado. Estáis por algún lugar perdido del mundo haciendo fotos. Llega otro fotógrafo/a. Empezáis a hablar… ¡Qué bonito paisaje! ¡Si qué hay que levantarse temprano! Ohh… ¿usas una cámara X? Y ahí ha empezado. A partir de ese momento se nos olvida el paisaje, se nos olvida el motivo que estábamos fotografiando, y podemos entrar en una discusión sobre si la marca X mola mucho más que la marca Y o si la óptica Z es más nítida que la V, durante horas, ignorando completamente la belleza de lo que tenemos a nuestro alrededor. Muchas veces me pregunto si cuando dos pintores se encuentran, hablan todo el rato sobre pinceles.

Amanece en Val d'Arán

Amanece en Val d’Arán [Canon 5D Mark II con Canon 70–200f4L IS. Toma sacada a IS0100, f11 y 5 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

Algo parecido a lo anterior le pasó a nuestro autor, CJ Chilvers. Caminando con un amigo por un hermoso paisaje natural, se encontraron con otros fotógrafos y empezaron a discutir sobre cámaras. Durante dicha conversación, Chilvers decidió que la situación era ridícula. Dejó de hablar de cámaras y se puso hablar de fotos, que en teoría era lo importante. La cámara era una simple herramienta para conseguir lo que buscamos, expresar algo a través de una fotografía.

A partir de esa reflexión decidió cambiar su aproximación a la fotografía. En vez de fotografiar con el mejor equipo posible, lo vendería y compraría lo que muchos fotógrafos ni consideran como equipo mínimo para molestarse hacer una foto. Esto le permitía varias cosas, por un lado centrarse en lo que realmente le importaba, las fotos, y por otro lado escapar de las miradas de otros fotógrafos, más preocupados por el equipo que por la foto. Esto le evitaba entrar en conversaciones como la narrada anteriormente. Después de todo, ¿por qué iban a molestarse en hablar con él? ¡Teniendo esa cámara seguro que no era un buen fotógrafo! De ahí el título de su libro: A Lesser Photographer.

Pero antes del libro decidió narrar un poco su experiencia a través del blog A Lesser Photographer. El libro en sí no es más que una recopilación de varios de sus artículos en dicho blog sobre su experiencia y liberación al escapar de la trampa en que nos meten los fabricantes de fotografía, haciéndonos creer que si no tenemos lo último de lo último no seremos capaces de hacer buenas fotos (sí, puede sonar un poco irónico que lo diga yo… pero como creo, una nueva tecnología te va a abrir nuevas posibilidades fotográficas, pero desde luego, no va a conseguir que mejores como fotógrafo).

Una interesante lectura, donde todo lo que te han contado hasta el momento, incitándote a que cada vez seas más profesional, reflejándose esto a través de tu equipo a la última y el más caro de todos, no te tiene por que llevar a convertir en un profesional, o peor aún, a disfrutar más de la fotografía. Y ya no hablemos de mejorar como fotógrafo/a.

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