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  • David García Pérez
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Realmente este artículo debería haberlo titulado: ¿Por qué el punto de enfoque cambia con la distancia focal en gran parte de los objetivos zoom? Pero vayamos por partes, en el mercado hay dos clases de lentes tipo zoom: Varifocal – Un objetivo tipo zoom que cuando cambiamos la distancia focal del mismo (el zoom) cambia el punto de enfoque y Parfocal – un objetivo cuyo punto de enfoque se mantiene constante si cambiamos la distancia focal (el zoom).

Amanecer en Val d'Arán

Amanece en Val d’Aran [Canon 5D Mark II con Canon 70-200f4L IS. Toma sacada a IS0100, f11 y 0,6 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2014.

La gran mayoría de los objetivos zoom específicos para fotografía son del tipo varifocal, si cambiamos el zoom del mismo es necesario reenfocar la lente para seguir manteniendo el enfoque en el punto seleccionado. Los fabricantes de cámaras cuentan con que el sistema de autoenfoque corrija el enfoque según vayamos cambiando el zoom/distancia focal de nuestra lente. Esto hace que los requisitos de fabricación de la lente bajen, es más fácil diseñar la lente, y mucho más importante, más barato.

El problema se presenta para la gente que graba vídeo con cámaras fotográficas. Una de las técnicas empleadas por videógrafos es hacer zoom mientras graban una escena para enfocar la atención del espectador en algo. Obviamente, se desea que el enfoque se mantenga constante en ese punto de interés mientras el zoom cambia, lo cual no ocurre. Los sistemas de autoenfoque en vídeo funcionan de aquella manera y habitualmente estas lentes se suelen usar con enfoque manual. Obligando a corregir el zoom y el enfoque al mismo tiempo.

Por otro lado, si sois como yo, que prácticamente eso del autoenfoque es una característica inútil que trae la cámara y enfocáis manualmente con LiveView, es un detalle importante a tener en cuenta.

Aquí tenéis unas pequeñas pruebas que realicé con mi Canon 70–200f4L IS. Más que nada para ilustrar mejor el efecto, dado que suele ser más crítico en lentes con focales más largas. Para ver como el enfoque varia con esta lente, nada mejor que la fotografía de una regla:

Imagen original de la regla sin recortar

El procedimiento es muy sencillo: pongo la lente en un trípode, encuadro la regla, ajusto exposición y la dejo en manual para el resto de las fotos, me aseguro que la lente esté en enfoque manual y el estabilizador desactivado para que no afecte de ninguna forma a la nitidez de la imagen y, finalmente, enfoco manualmente con LiveView en la marca de 20mm de la regla.

Una vez todo preparado comienzo una serie de imágenes donde lo único que vario es la distancia focal de las mismas. La primera con la lente en su focal de 70mm se puede ver perfectamente el 20 enfocado en el siguiente recorte de la imagen (todas las imágenes a partir de ahora están recortadas para mostrar más o menos siempre el mismo área):

Recorte de la imagen inicial con la lente enfocada en 20 mm.

La segunda imagen ya incremento la focal a 100mm, el 20 aún se sigue teniendo un aspecto “pasable”.

Imagen recortada con la lente a distancia focal de 100mm

La tercera imagen pongo la lente en 135mm, como antes, no he modificado en ningún momento el enfoque. Se observa claramente que el 20 ya está desenfocado con respecto a la primera imagen de 70mm, la que empleé para enfocar la lente.

Imagen con la distancia focal de la lente seleccionada a 135mm

Ajusto el zoom de la lente a 176mm, aquí claramente vemos que simplemente por cambiar la distancia focal de lente, el punto de enfoque de la imagen se ha movido entre las marcas de 15 y 16mm de la regla.

Imagen recortada con la lente a distancia focal de 176mm

Última imagen de la serie, a 200mm de distancia focal en la lente. Ya empieza a ser complicado distinguir el 20 en la regla.

Imagen recortada con la lente a distancia focal de 200mm

Todas las imágenes fueron recortadas más o menos al mismo tamaño para facilitar la comparación entre ellas. Por otro lado, son recortes de los ficheros tal cual salieron de la cámara, en ningún momento he aplicado ningún algoritmo de enfocado.

Obviamente todas las imágenes están hechas a la apertura máxima de la lente, que en este caso es f4. Aperturas más cerradas podrían ocultar esta “característica/problema” de la lente, dado que incrementaría la profundidad de campo.

Hay lentes zoom que no presentan este “problema”, como por ejemplo las lentes para cine que crear Zeiss, específicamente diseñadas para ser lentes del tipo parfocal. Eso sí, su modelo 70–200, tiene el módico precio de unos $20.000, y sin autoenfoque. Con ese precio casi me sigo quedando con mi veterano Canon 70–200f4L IS.

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Continuo con la serie de vídeos sobre lentes Tilt-Shift o basculantes descentrables. En esta ocasión completamente centrado en su utilidad de conseguir corrección de perspectiva para que no parezca que un edificio se cae sobre nosotros o hacia atrás. Aunque quien dice edificio también se puede aplicar a otras cosas como montañas, árboles, etc…

Perdonar la calidad del sonido, está claro que tengo que buscar mejores soluciones para el viento.

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Desde que empecé en esto de la fotografía, siempre hubo un tipo de lentes que me llamaron un montón la atención, las del tipo Tilt-Shift o Descentrables Basculantes. Tal vez fuese debido a que siempre quise una cámara de largo formato que están fuera del alcance de mi bolsillo. O tal vez fuese la influencia de alguno de los fotógrafos canadienses que sigo, que publican libros sobre este tipo de lentes. Sea como fuese, ya hace más de un año terminé en mis manos con una Canon TS-E 24mm f/3.5L II, y con este vídeo empiezo una serie describiendo las posibilidades de estas lentes.

Durante los próximos meses, más información sobre las mismas. Con el objetivo de picaros la curiosidad a vosotros, pero casi más importante, el objetivo de yo terminar de enterderlas al 100% de una vez por todas.

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Llegamos al final de la narración de nuestro pequeño viaje a las tierras patagónicas. Después de nuestro periplo chileno, sobretodo centrado en el parque natural de Torres del Paine, llegaba la hora de cambiar de país, nos dirigíamos a Argentina, era el momento de visitar el conjunto de montañas más famosos después de las Torres y Cuernos del Paine, íbamos camino al Fitz Roy.

El viaje desde Chile hasta allí tuvo sus complicaciones, después de un periplo entre la frontera chilena y argentina que casi hacen que nos quedemos sin poder cruzar al otro lado, conseguimos pasar. Eso sí, con un nivel preocupante de combustible en el deposito (llegamos bien entrados en la reserva a la gasolinera más cercana, y sin ningún otro punto donde comprar combustible a más de 100 km de distancia). Recuerdo que no hablábamos mucho en el coche en esos momentos.

Chorrillo del Salto

Chorrillo del Salto [Canon 5D Mark II con Canon 50mm f1.8 Mark II. Toma sacada a IS0100, f13 y 1/4 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2013.

Gran parte del camino lo hicimos a través de la famosa Ruta 40 que recorre Argentina de norte a sur y baja paralela a la cordillera de los Andes. Probablemente la parte que hicimos no es que fuese la paisajísticamente la más interesante. Grandes planicies de tierra sin casi nada característico. Lo único que daba emoción era las densas nubes de lluvia que nos acompañaron y descargaron parte del agua durante todo el viaje.

Entre una cosa y otra llegamos de noche a El Chaltén, al hotel Kau Si Aike, el que iba a ser nuestra base de operaciones durante los próximos días en Argentina. Este primer día solamente nos dio tiempo a dejar los bártulos en nuestras habitaciones y poner camino a un restaurante para cenar algo.

Al día siguiente volvimos a nuestra rutina diaria, volverse a levantar 4:15 de la mañana para dirigirnos a un mirador para fotografiar el Fitz Roy. Nada más salir de la furgoneta el viento nos recordó que todavía estábamos en Patagonia, y para nuestra desgracia, parecía que la suerte que tuvimos con los Cuernos del Paine continuaba con nosotros. Unas densas nubes tapaban completamente el Fitz Roy, ni su silueta éramos capaces de distinguir.

Vuelta al hotel a dormir un rato más, para después levantarnos a desayunar y hablar con la simpática dueña del hotel, Patricia. Visto que las previsiones del tiempo no eran muy halagüeñas, preguntamos si podíamos cambiar un día de la reserva, en vez de no dormir el lunes como teníamos planeado, preguntamos si podíamos quedarnos ese día, y así dejar para el martes el intento de subir a hasta la laguna Capri para acampar y dormir allí. Ese día parecía que la predicción del tiempo era la mejor de todas.

Anochecer en el Chaltén

Anochecer en el río de las Vueltas y el Chaltén [Canon 5D Mark II con Canon 70-200f4L IS. Toma sacada a IS0100, f13 y 3,2 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2013.

Después de desayunar, y ya con el sol pegando fuerte, ahí vemos el Fitz Roy, casi parecía que se estaba riendo un poco de nosotros, mostrándose cuando no queríamos que se mostrase. Dedicamos el día a recorrer la zona, parándonos a fotografiar en sitios como el Chorrillo del Salto, y viendo dónde podíamos hacer el atardecer. El día se ponía cada vez más feo, y para cuando intentamos fotografiar el atardecer, el Fitz Roy volvía estar completamente tapado por nubes.

Al día siguiente más de lo mismo, nos levantamos antes del amanecer, subimos de nuevo al punto escogido dónde hacer la fotografía, y de nuevo el Fitz Roy completamente tapado. La verdad es que bajamos casi sin ánimos de vuelta al hotel, nadie decía nada, pero todos nos acordábamos de la mala suerte en los Cuernos del Paine. A la hora de desayunar ya estábamos todos un poco más animados (unas horas más de sueño hacen maravillas), Patricia nos intenta dar ánimos de nuevo y nos comenta que los guardas forestales con los que había hablado dicen que al día siguiente será la mejor oportunidad de ver el Fitz Roy completamente despejado al amanecer.

De nuevo pasamos el día recorriendo un par de senderos con nuestras mochilas a la espalda. Por la tarde parece que todo se complica más, nubes de lluvia sobre el pueblo y, mientras unos se dedican a descansar un poco en el hotel esperando la hora de ir hasta la lavandería a recoger la ropa sucia recién lavada, yo me dedico a dar un pequeño paseo por el pueblo, más que nada matando el tiempo.

Amanecer en el Fitz Roy

Amanecer en el Fitz Roy [Canon 5D Mark II con Canon 70-200f4L. Toma sacada a IS0100, f11 y 1 seg. Trípode y disparador remoto utilizado.]. © David García Pérez 2013.

Nos fuimos a cenar muy relajados, ya no esperando luces, pero de todas formas, con el tiempo de sobra para que, después de cenar, pudiésemos pillar de nuevo la furgoneta para ir a intentar a fotografiar un atardecer. El Fitz Roy estaba completamente tapado pero, para nuestra sorpresa, en dirección El Chaltén tenía un conjunto de nubes sobre el que cogieron un precioso color que reflejaban sobre el agua del río (Río de las Vueltas). Parecía que al menos algo de color en las fotografías nos íbamos a llevar después de todo. Como era nuestra última noche aquí, y después de regresar con la sensación de que al menos teníamos algo, nos fuimos a una cervecería que había en el pueblo dónde hacían cerveza artesanal para celebrarlo.

Sin mucha fe, nos volvemos a levantar a las 4:15 el día siguiente, salimos de la puerta del hotel y vemos que Fitz Roy parecía estar completamente tapado. Pero eso no nos iba a parar, de nuevo en la furgoneta para el sitio dónde lo habíamos intentado los dos amaneceres anteriores. Y allí, nada más aparcar nos espera la sorpresa. El Fitz Roy no estaba tapado por nubes, por dónde salía el sol parecía que no había nada que lo tapase, y aún por encima había nubes sobre el Fitz Roy que podían mejorar la composición. Peleando con el viento tomamos posiciones y nos dedicamos a esperar. Tuvimos el mejor amanecer de todo el viaje, parecía que nuestra suerte había cambiado.

Amanecer en el Fitz Roy

Amanecer en el Fitz-Roy [Canon 5D Mark II con Canon 70-200f4L. Toma sacada a IS0100, f11 y 0,6 seg. Trípode y disparador remoto utilizado. Panorámica de 9 fotos unida con Adobe Photoshop]. © David García Pérez 2013.

Increíblemente más relajados bajamos a desayunar ese día. Tocaba preparar las mochilas para nuestra pequeña excursión hasta la Laguna Capri, y parecía que la predicción del tiempo iba acompañar. Tiendas de campaña, sacos de dormir, trípode y equipo fotográfico, iba a ser lo complicado de la ruta. Después de comer algo ligero bastante antes de la hora de comer y de dejarle nuestras maletas al cuidado de Patricia. Empezamos la ascensión.

Arroyo del Salto y Fitz Roy

Arroyo del Salto [Canon 5D Mark II con Canon 17-40f4L. Toma sacada a IS0100, f13 y 1/2 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2013.

En un par de horas estábamos arriba montando el campamento al lado de la Laguna Capri. Como aún quedaba bastante hasta la hora de la puesta de sol, cada uno se dedico a dar una vuelta por ahí, descansar un rato, vamos, pasar el tiempo. A media tarde iniciamos nuestro camino hasta el Arroyo del Salto, el punto dónde haríamos nuestro anochecer. Escogimos con tiempo el lugar exacto del río dónde íbamos hacer las fotos, y mientras esperábamos cenando charlamos un rato del principal problema, había que organizarse bastante bien para que una persona no saliese en las fotos de la otra. Después de una entrañable tarde, tocó regresar ya de noche al camping, justo llegando a nuestras tiendas de campaña, vemos que el Fitz Roy tenía este luz curiosa merecedora de una foto.

Hora Azul en el Fitz Roy

Hora Azul en el Fitz Roy [Canon 5D Mark II con Canon 50mm f1.8 Mark II. Toma sacada a IS0100, f11 y 30 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2013.

A la mañana siguiente tocó volver a levantarse para fotografiar el amanecer. Y después de unas cuantas indecisiones de dónde ponerse a fotografiar, empezó el espectáculo. La cosa prometía, se veía bastante despejado, y en unos pocos segundos se puso todo de un increíble color, y en otros pocos segundos el color desapareció. Nos dio el tiempo justo de una foto. Por dónde salía el sol debía haber nubes que solamente permitieron una breve sesión fotográfica.

Amanecer en la Laguna Capri

Amanecer en la Laguna Capri [Canon 5D Mark II con Canon 50mm f1.8 Mark II. Toma sacada a IS0100, f13 y 2 seg. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2013.

Tocaba recoger el campamento, bajar lo subido el día anterior, y llegar de vuelta al Chaltén. Después de un desayuno en el Kau Si Aike, nos despedimos de Patricia y ponemos camino de vuelta Puerto Natales, dónde pasaríamos nuestro último día y medio antes de regresar de vuelta a Europa.

Expedición Patagonia 2013

Miembros de la expedición, de izquierda a derecha: Albert Giol, yo mismo, Manel Galera, Toni de Luna, Alex Martin y Alejandro Blanco. © Alejandro Blanco 2013.

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Cualquiera que me conozca sabe perfectamente que no suelo hacer fotos de animales. Para bien o para mal me he obsesionado con el paisaje. Pero muchas veces cuando vamos varios en el mismo grupo hay que ceder, a algunos les puede gustar más el paisaje, a otros les puede gustar más los animales, y con los días tan largos que hacía en Patagonia, había tiempo para todo.

Ave rapaz en Chile - Patagonia

Ave rapaz en Chile – Patagonia.

He empezado el párrafo anterior de esta forma simplemente para indicar que probablemente las fotos que veas en este artículo te parezcan de lo más normalito. Al no haber practicado casi nunca este tipo de fotografía, me cuesta mucho encontrar los encuadres, y mucho más lo de aproximarme a los animales para que se dejen hacer fotografías antes de que salgan corriendo.

Cría de Guanaco

Cría de Guanaco.

Sí hay un animal que nos cansaríamos de fotografiar en Patagonia, ese sería el guanaco. Probablemente os recuerde mucho a la versión domesticada del mismo, la llama. Estaban por todas las esquinas del parque natural de Torres del Paine, y a pesar de que vimos a varios sueltos por ahí, lo normal era encontrarlos en grandes manadas.

Ñandú

Ñandú.

Recuerdo una mañana en particular, después de fotografiar las Torres del Paine, cuando nos acercamos al coche y con aún la luz bastante horizontal, vemos que donde habíamos aparcado a oscuras, a menos de un kilometro, había una gran manada desperezándose de la corta noche. Dejaron que nos acercásemos bastante para fotografiarlos con calma (pero manteniendo una distancia prudente, que el bicho cuando se siente amenazado te escupe a la cara directamente). Con unos contraluces interesantes. Parecían más interesados en espantar unos guanacos que no eran de su manada y intentaban unirse a ella. Realmente fue una forma de matar esas primeras horas del amanecer antes de irnos a desayunar.

Pingüino en Otway

Pingüino – Otway.

Otro de los animales más característicos de la zona es el Ñandú, una especie de avestruz pero en pequeñito. Y aunque todo el mundo nos decía que era muy fácil de encontrar, realmente creo recordar que solamente lo vimos en dos ocasiones. En la primera sin mucha suerte, el animal es bastante desconfiado, una vez nos bajamos del coche puso rápidamente una gran distancia entre nosotros. Nuestro 200mm, incluso para los que tenían multiplicador, no era suficiente. En una segunda ocasión, justo cuando dejábamos el Parque Natural de Torres del Paine, se dejaron fotografiar unos minutos, eso sí, corriendo de un lado a otro entre guanacos.

Pingüinos - Otway

Pingüinos – Otway.

Las aves era otro de los platos fuertes de la zona, sobretodo los buitres locales. Hubo un buitre muy joven que se dejó que nos acercásemos bastante mientras descansaba sobre una roca. Hasta que perdió la paciencia y se marchó hacia la siguiente roca. Y después ya se fue a otro zona, junto un grupo de ellos que estaba volando a gran altura, ya lejos de nuestras cámaras. Varias veces por el camino de una esquina a otro paramos a fotografiar las aves rapaces que nos encontrábamos posadas en árboles.

Joven buitre.

Joven buitre.

Pero si realmente hay un animal en la zona que se pueda considerar el rey, y también el más peligroso, es el puma. Teníamos el grupo un pelín dividido con respecto a él, varios querían ir a intentar fotografiarlo, otros pensábamos que era mejor ni intentarlo. Según nos contaron los guardas forestales, la mejor forma de conseguirlo verlo era ir de noche antes del amanecer por ciertos senderos donde se sabía que el “gatito” tenía varias guaridas. Justamente al amanecer el puma está volviendo a su guarida después de cazar durante la noche, y es buen momento para fotografiarlo. Como solamente teníamos como máximo un 200mm la verdad es que para mí gusto personal era acercarse demasiado a un gato tan grande. Y menos después cuando te dicen que si te topas con uno, lo que tienes que hacer es fríamente mirarle a los ojos mientras caminas hacia atrás, que si le das la espalda probablemente te ataque. Yo había ido a fotografiar amaneceres y atardeceres, ¿no?

Amanecer con Guanacos

Amanecer con Guanacos.

El día que ya estábamos de camino de regreso a Punta Arenas, a unas 12 horas de coger nuestro avión de vuelta a Europa, paramos en Otway para acercarnos a una reserva de pingüinos de Magallanes. La verdad es que llegábamos un pelín justos de tiempo, dado que la reserva cerraba en una hora después de nuestra llegada. El tiempo justo para coger la cámara y empezar a caminar la pasarela que te llevaba a la zona donde suelen anidar los pingüinos, que en ese momento estaban regresando del mar, después de una larga jornada pesquera. Realmente pocos animales más cómicos que el pingüino andando sobre tierra debe haber, pasamos una buena hora observándolos, y ellos tan tranquilos siendo observados.

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Perfil en Distancia Focal

Mis amigos de Distancia Focal acaban de publicar pequeño perfil sobre mí en su web. Parece que con la atención que estoy recibiendo últimamente de otras web amigas, se me vaya a subir algo a la cabeza. Por el momento, dicen sobre mí:

Como podeís ver, y perdonarme que deje aquí mi opinión muy personal, David es alguien a quien yo me gustaría parecerme o tan siquiera llegar algún día a intentarlo, por qué, pues por lo mismo que él cuenta, mi tardía afición a la fotografía, con algún año más incluso que él, tener mi cámara igualmente guardada en el armario, pero lo que realmente me diferencia de David es que mi fuerza de voluntad, junto con mi absoluta falta de tiempo, me han llevado a no CRECER fotográficamente como SÍ lo ha hecho ÉL, y de que manera tan extraordinaria. Me parece una auténtica pasada lo que hace, sólo espero poder llegar algún día a hacer algo parecido.

Texto complete y con fotos en: Distancia Focal

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Categorías: Personal

{ 3 comments }

Siempre me sorprende cuando me quieren entrevistar o hablar conmigo sobre mi fotografía desde otros blogs o medios. Cuando Jota de Rubixe Photo contactó conmigo para hacer la entrevista, de una forma más sutil, le dije: ¿estás seguro de que realmente me quieres entrevistar?

Realmente tengo que decir que he disfrutado un montón escribiendo la entrevista para Rubixe Photo. Mucho más de lo que había pensado en un principio (desde luego no hay mejor forma de incrementar el ego de uno).

Dicen sobre mí en Rubixe Photo:

La sección de Blogueros de Cabecera sigue creciendo con la aportación de los entrevistados que, aunque comparten el amor por la fotografía, la entienden de formas muy distintas, lo que la mejora con cada nueva incorporación.

Este mes tengo el inmenso placer de presentarte a David, un gallego residente en Barcelona que mantiene un blog con una calidad impresionante en el que puedes aprender un montón de cosas, ya se trate de software (no es la primera vez que sus consejos me sacan de un aprieto con Lightroom), impresión y enmarcado, libros, hardware… Pero si por algo destaca dgpfotografia.com es por la fotografía de paisajes; David comparte con nosotros los lugares a los que viaja con su inseparable cámara y que capta en forma de bellísimas capturas hechas con un esmero y una paciencia que se me antojan infinitos.

Podéis leer la entrevista completa en: Rubixe Photo – Blogueros de cabecera: David García.

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Categorías: Personal

{ 1 comment }

Peter Cox es un fotógrafo cuyo trabajo sigo desde hace algún tiempo. Afincado en Irlanda, lleva los últimos años demostrando a través de las fotografías lo bello que es dicha zona de nuestro planeta. Con un estilo de fotografía de paisaje tirando a clasista, es un referente europeo al que prestar atención.

Su último trabajo es el libro The Irish Light, que compré hace un par de meses y terminé de apreciarlo hace un par de días. Es una recopilación de sus fotografías favoritas de Irlanda y dividido en dos secciones: paisajes de mar y paisajes interiores de Irlanda. Como podéis ver en el vídeo que pongo más arriba, como muchos otros proyectos, este libro se financió gracias a técnicas de crowdfunding.

No esperéis en este libro una distribución muy uniforme representando todas las zonas interesantes que fotografiar de Irlanda. Al ser una selección de sus fotografías favoritas, muchas de ellas suelen ser de la misma área de su país natal. Es lo malo que tenemos muchas veces los fotógrafos, tenemos alguna zona a la que solemos volver cada dos por tres.

Por otro lado, si no os gustan las fotografías de faros, tampoco es vuestro libro, el autor tiene una fijación por ellos. Siendo de Galicia, la verdad es que es una fijación que yo también comparto. Pero por desgracia en este caso me ha dado mucha envidia, tiene un montón de fotografías hechas desde avión, helicóptero o barco de faros que se encuentran perdidos en medio de la costa irlandesa que no son accesibles de otra forma. Y la verdad es que algunos de ellos, con las caprichosas formas de los islotes en los que están son impresionantes.

El libro simple y llanamente trae fotografías. A excepción de una introducción del famoso fotógrafo Joe Cornish y una introducción autobiográfica del propio Peter Cox, el libro son páginas y páginas de fotografías, con las famosas páginas finales donde dan detalles técnicos de las mismas.

Hablando del texto me identifiqué bastante con la forma de aproximarse a la fotografía por parte de Peter Cox. Con un periodo de aprendizaje de la técnica largo, se dio cuanta que por ahí mucho no iba a mejorar sus fotografías, y decidió centrarse en aprender y mejorar sus composiciones. A esto último es a lo que aspiro yo, con mayor o menor éxito, desde hace ya algún tiempo.

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Cuando había publicado mí pequeña guía de como cortar y pegar una foto al paspartú no me había gustado mucho como me había quedado el paso de fijar la foto. No tenía muy claro que fuese fácil separar la foto del paspartú en caso de que fuese necesario reenmarcarla o simplemente recuperar la lámina impresa. Después de leer en foros y mirar vídeo tutoriales, me decidí por comprar Filmoplast P90.

Filmoplast P90

Cinta adhesiva Filmoplast P90.

Filmoplast P90 realmente es un producto diseñado para la encuadernación de libros. Está especialmente pensado para reparación de libros dañados y que la cinta y adhesivo no amarilleen a lo largo del tiempo, incluso más importante, que no amarilleen el libro de paso. Curiosamente estas propiedades la hacen ideal para el montaje de fotos en paspartú, haciendo que sea mejor que la cinta adhesiva que escogí anteriormente para montar las fotografías impresas.

El principal problema de mi solución de montaje anterior es que, en caso de golpe, la foto está pegada, aunque en una pequeña parte, a la lámina de atrás, haciendo que el golpe sea más fácil que dañe la imagen. La idea ahora es que en caso de golpe, el punto más débil sea el que una a la imagen al paspartú y rompa por ahí, haciendo que la lámina impresa se mueva libremente y corra menos riesgo de deformarse.

Los pasos de montaje son los mismos que en el proceso anterior, la única diferencia es que al momento de fijar la foto a la lámina trasera del paspartú, primero pegamos un trozo de adhesivo por detrás de la foto (este no es un adhesivo a doble cara, con lo cual este paso todavía no pegará la foto al paspartú).

Empezando a montar la unión en bisagra en forma de T

Parte que va adherida a la imagen de la unión en bisagra en forma de “T”.

Después de hacer esto, pegamos otro trozo de cinta adhesiva por encima del sobrante del que se pegó a la lámina, de esta forma creamos lo que se llama una unión de bisagra en forma de “T”.

Bisagra en forma de T

Unión en bisagra en forma de “T” finalizada.

La imagen quedará fija de esta forma a la lámina de atrás, pero sin estar pegada a ella. En caso de que queramos cambiar el paspartú de la foto, simplemente tenemos que cortar por el borde de la bisagra sin dañar a la lámina para nada. Al mismo tiempo, este borde será la parte más débil de la unión y el que romperá en caso de golpe.

En el caso del ejemplo que se muestra aquí fue una foto tamaño A2. Para ello creé tres bisagras de estas, todas por el borde de la imagen que quede más alto a la hora de enmarcarla. Es importante pegar solamente por un lado y no en muchas zonas. Esto dejará que el papel se expanda o contraiga con la temperatura sin ondularse (el paspartú se expandirá o contraerá de forma distinta con la temperatura dando lugar a tensiones que harán que el papel de la foto se curve si la pegamos por demasiados lados).

Esta solución la estoy empezando a utilizar en mis últimos montajes. Ya os contaré si me da problemas en el futuro, aunque por el momento estoy contento con el resultado.

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Antes de marcharnos de Torres del Paine nuestro amigo Alejandro Blanco nos tenía preparada una pequeña excursión. Nos íbamos de visita al Glaciar Grey. Visita que debía incluir una pequeña ruta en barco hasta el mismo y una pequeña caminata por encima de él. Esto último al final no fue posible. Y menos mal que ni siquiera se nos ocurrió intentarlo, a pesar de las ganas que teníamos.

Día lluvioso en el Grey

Día lluvioso en el Grey. © David García Pérez 2013.

Después de fotografiar el amanecer en los Cuernos del Paine pillamos la camioneta rápidamente y nos dirigimos hasta el Lago Grey donde deberíamos pillar un barco que nos llevaría hasta el glaciar. Alrededor del lago se encuentra una de las zonas que sobrevivió al incendio del 2012 y está muy vigilada y protegida. La única forma de llegar hasta el campamento desde dónde se pueden empezar las rutas a pie sobre el glaciar es en barco.

La cosa no pintaba especialmente bien, el tiempo amenazaba con lluvia y Torres del Paine parecía querer recordarnos, en nuestro último día ahí, que es una zona de fuertes vientos. Nunca pensé que navegar por un lago sería como atravesar unos rápidos.

Preguntamos sí la excursión se iba a realizar o no y, como en aquel momento la lluvia todavía no había empezado a caer, nos dijeron que lo mejor era subir al barco y llegados al campamento ya veríamos lo que hacíamos.

Hielo y roca

Hielo y roca. © David García Pérez 2013.

Así que allí nos fuimos, caminamos hasta el embarcadero, nos dieron los oportunos chalecos salvavidas y para la lancha que nos debería llevar hasta el barco, que estaba más a dentro del lago, en una zona de mayor calado.

En el barco ya nos informan de que tardaremos un cacho en llegar hasta el glaciar, y dado que una vez el barco se encara hacia el centro del lago para empezar a navegar hacia el Glaciar Grey, la fuerza del viento se notaba muchísimo más. Por ese motivo la guía del viaje nos informó que no debíamos subir a cubierta hasta que llegásemos.

Mientras estábamos abajo, la guía del viaje nos empezó a comentar detalles históricos del glaciar mientras las olas golpeaban duramente la ventana que tenía detrás de ella. El Grey forma parte de lo que se conoce como Campos de Hielo Sur, y tiene una anchura de 6 km y una altura de unos 30 metros. El glaciar se encuentra actualmente en retroceso.

Hielo azul.

Hielo Azul. © David García Pérez 2013.

Al desplazarse, esta enorme masa de hielo va puliendo la piedra que tiene por debajo, haciendo que partículas de piedra gris se añaden al hielo. Al fundirse esta agua en lago crean este color grisáceo que le dio su nombre (grey es gris en inglés). El nombre le fue dado por Lady Florence Dixie en su libro Across Patagonia (la guía lo recomendaría diciendo que la autora era muy poética en sus descripciones, realmente me he leído como el 30% del libro y me cansó un poco los comentarios de las clases altas inglesas del siglo XIX creyéndose superiores tanto a esclavos como sirvientes).

Durante esta travesía ya nos confirmaron que la ruta no iba a ser posible. La gente que la organizaba decidió que, con las condiciones temporales actúales, sería muy arriesgado intentar hacer una caminata sobre el hielo. Tendríamos que continuar con el resto del pasaje viendo el glaciar desde la cubierta del barco.

Mientras aceptábamos que no podríamos caminar por el glaciar la guía nos contó la historia de por qué el que toma calafate siempre regresará a Patagonia tarde o temprano. Nosotros, como nos estaba encantando el viaje decidimos tomar más calafate posible. Y fuese en forma de licor o cerveza.

Hielo y colina.

Hielo y colina. © David García Pérez 2013.

Una vez llegados hasta las dos lenguas del glaciar nos dejaron subir a cubierta donde continuamos haciendo fotos, mientras nos daban un pequeño chupito enfriado con hielo del propio glaciar. La fuerza del viento hacía hacer fotos fuese todo un reto. Hacías una foto, protegías tu cámara con tu cuerpo mientras secabas todo el agua que arrastraba el viento contra la lente, y volvías a repetir la operación para la siguiente foto.

Después de un rato, de vuelta a dentro del barco, hasta que regresamos al punto de partida, el hambre ya apretaba y había que buscar donde comer.

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