Siempre me sorprende cuando me quieren entrevistar o hablar conmigo sobre mi fotografía desde otros blogs o medios. Cuando Jota de Rubixe Photo contactó conmigo para hacer la entrevista, de una forma más sutil, le dije: ¿estás seguro de que realmente me quieres entrevistar?

Realmente tengo que decir que he disfrutado un montón escribiendo la entrevista para Rubixe Photo. Mucho más de lo que había pensado en un principio (desde luego no hay mejor forma de incrementar el ego de uno).

Dicen sobre mí en Rubixe Photo:

La sección de Blogueros de Cabecera sigue creciendo con la aportación de los entrevistados que, aunque comparten el amor por la fotografía, la entienden de formas muy distintas, lo que la mejora con cada nueva incorporación.

Este mes tengo el inmenso placer de presentarte a David, un gallego residente en Barcelona que mantiene un blog con una calidad impresionante en el que puedes aprender un montón de cosas, ya se trate de software (no es la primera vez que sus consejos me sacan de un aprieto con Lightroom), impresión y enmarcado, libros, hardware… Pero si por algo destaca dgpfotografia.com es por la fotografía de paisajes; David comparte con nosotros los lugares a los que viaja con su inseparable cámara y que capta en forma de bellísimas capturas hechas con un esmero y una paciencia que se me antojan infinitos.

Podéis leer la entrevista completa en: Rubixe Photo – Blogueros de cabecera: David García.

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Categorías: Personal

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Peter Cox es un fotógrafo cuyo trabajo sigo desde hace algún tiempo. Afincado en Irlanda, lleva los últimos años demostrando a través de las fotografías lo bello que es dicha zona de nuestro planeta. Con un estilo de fotografía de paisaje tirando a clasista, es un referente europeo al que prestar atención.

Su último trabajo es el libro The Irish Light, que compré hace un par de meses y terminé de apreciarlo hace un par de días. Es una recopilación de sus fotografías favoritas de Irlanda y dividido en dos secciones: paisajes de mar y paisajes interiores de Irlanda. Como podéis ver en el vídeo que pongo más arriba, como muchos otros proyectos, este libro se financió gracias a técnicas de crowdfunding.

No esperéis en este libro una distribución muy uniforme representando todas las zonas interesantes que fotografiar de Irlanda. Al ser una selección de sus fotografías favoritas, muchas de ellas suelen ser de la misma área de su país natal. Es lo malo que tenemos muchas veces los fotógrafos, tenemos alguna zona a la que solemos volver cada dos por tres.

Por otro lado, si no os gustan las fotografías de faros, tampoco es vuestro libro, el autor tiene una fijación por ellos. Siendo de Galicia, la verdad es que es una fijación que yo también comparto. Pero por desgracia en este caso me ha dado mucha envidia, tiene un montón de fotografías hechas desde avión, helicóptero o barco de faros que se encuentran perdidos en medio de la costa irlandesa que no son accesibles de otra forma. Y la verdad es que algunos de ellos, con las caprichosas formas de los islotes en los que están son impresionantes.

El libro simple y llanamente trae fotografías. A excepción de una introducción del famoso fotógrafo Joe Cornish y una introducción autobiográfica del propio Peter Cox, el libro son páginas y páginas de fotografías, con las famosas páginas finales donde dan detalles técnicos de las mismas.

Hablando del texto me identifiqué bastante con la forma de aproximarse a la fotografía por parte de Peter Cox. Con un periodo de aprendizaje de la técnica largo, se dio cuanta que por ahí mucho no iba a mejorar sus fotografías, y decidió centrarse en aprender y mejorar sus composiciones. A esto último es a lo que aspiro yo, con mayor o menor éxito, desde hace ya algún tiempo.

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Cuando había publicado mí pequeña guía de como cortar y pegar una foto al paspartú no me había gustado mucho como me había quedado el paso de fijar la foto. No tenía muy claro que fuese fácil separar la foto del paspartú en caso de que fuese necesario reenmarcarla o simplemente recuperar la lámina impresa. Después de leer en foros y mirar vídeo tutoriales, me decidí por comprar Filmoplast P90.

Filmoplast P90

Cinta adhesiva Filmoplast P90.

Filmoplast P90 realmente es un producto diseñado para la encuadernación de libros. Está especialmente pensado para reparación de libros dañados y que la cinta y adhesivo no amarilleen a lo largo del tiempo, incluso más importante, que no amarilleen el libro de paso. Curiosamente estas propiedades la hacen ideal para el montaje de fotos en paspartú, haciendo que sea mejor que la cinta adhesiva que escogí anteriormente para montar las fotografías impresas.

El principal problema de mi solución de montaje anterior es que, en caso de golpe, la foto está pegada, aunque en una pequeña parte, a la lámina de atrás, haciendo que el golpe sea más fácil que dañe la imagen. La idea ahora es que en caso de golpe, el punto más débil sea el que una a la imagen al paspartú y rompa por ahí, haciendo que la lámina impresa se mueva libremente y corra menos riesgo de deformarse.

Los pasos de montaje son los mismos que en el proceso anterior, la única diferencia es que al momento de fijar la foto a la lámina trasera del paspartú, primero pegamos un trozo de adhesivo por detrás de la foto (este no es un adhesivo a doble cara, con lo cual este paso todavía no pegará la foto al paspartú).

Empezando a montar la unión en bisagra en forma de T

Parte que va adherida a la imagen de la unión en bisagra en forma de “T”.

Después de hacer esto, pegamos otro trozo de cinta adhesiva por encima del sobrante del que se pegó a la lámina, de esta forma creamos lo que se llama una unión de bisagra en forma de “T”.

Bisagra en forma de T

Unión en bisagra en forma de “T” finalizada.

La imagen quedará fija de esta forma a la lámina de atrás, pero sin estar pegada a ella. En caso de que queramos cambiar el paspartú de la foto, simplemente tenemos que cortar por el borde de la bisagra sin dañar a la lámina para nada. Al mismo tiempo, este borde será la parte más débil de la unión y el que romperá en caso de golpe.

En el caso del ejemplo que se muestra aquí fue una foto tamaño A2. Para ello creé tres bisagras de estas, todas por el borde de la imagen que quede más alto a la hora de enmarcarla. Es importante pegar solamente por un lado y no en muchas zonas. Esto dejará que el papel se expanda o contraiga con la temperatura sin ondularse (el paspartú se expandirá o contraerá de forma distinta con la temperatura dando lugar a tensiones que harán que el papel de la foto se curve si la pegamos por demasiados lados).

Esta solución la estoy empezando a utilizar en mis últimos montajes. Ya os contaré si me da problemas en el futuro, aunque por el momento estoy contento con el resultado.

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Antes de marcharnos de Torres del Paine nuestro amigo Alejandro Blanco nos tenía preparada una pequeña excursión. Nos íbamos de visita al Glaciar Grey. Visita que debía incluir una pequeña ruta en barco hasta el mismo y una pequeña caminata por encima de él. Esto último al final no fue posible. Y menos mal que ni siquiera se nos ocurrió intentarlo, a pesar de las ganas que teníamos.

Día lluvioso en el Grey

Día lluvioso en el Grey. © David García Pérez 2013.

Después de fotografiar el amanecer en los Cuernos del Paine pillamos la camioneta rápidamente y nos dirigimos hasta el Lago Grey donde deberíamos pillar un barco que nos llevaría hasta el glaciar. Alrededor del lago se encuentra una de las zonas que sobrevivió al incendio del 2012 y está muy vigilada y protegida. La única forma de llegar hasta el campamento desde dónde se pueden empezar las rutas a pie sobre el glaciar es en barco.

La cosa no pintaba especialmente bien, el tiempo amenazaba con lluvia y Torres del Paine parecía querer recordarnos, en nuestro último día ahí, que es una zona de fuertes vientos. Nunca pensé que navegar por un lago sería como atravesar unos rápidos.

Preguntamos sí la excursión se iba a realizar o no y, como en aquel momento la lluvia todavía no había empezado a caer, nos dijeron que lo mejor era subir al barco y llegados al campamento ya veríamos lo que hacíamos.

Hielo y roca

Hielo y roca. © David García Pérez 2013.

Así que allí nos fuimos, caminamos hasta el embarcadero, nos dieron los oportunos chalecos salvavidas y para la lancha que nos debería llevar hasta el barco, que estaba más a dentro del lago, en una zona de mayor calado.

En el barco ya nos informan de que tardaremos un cacho en llegar hasta el glaciar, y dado que una vez el barco se encara hacia el centro del lago para empezar a navegar hacia el Glaciar Grey, la fuerza del viento se notaba muchísimo más. Por ese motivo la guía del viaje nos informó que no debíamos subir a cubierta hasta que llegásemos.

Mientras estábamos abajo, la guía del viaje nos empezó a comentar detalles históricos del glaciar mientras las olas golpeaban duramente la ventana que tenía detrás de ella. El Grey forma parte de lo que se conoce como Campos de Hielo Sur, y tiene una anchura de 6 km y una altura de unos 30 metros. El glaciar se encuentra actualmente en retroceso.

Hielo azul.

Hielo Azul. © David García Pérez 2013.

Al desplazarse, esta enorme masa de hielo va puliendo la piedra que tiene por debajo, haciendo que partículas de piedra gris se añaden al hielo. Al fundirse esta agua en lago crean este color grisáceo que le dio su nombre (grey es gris en inglés). El nombre le fue dado por Lady Florence Dixie en su libro Across Patagonia (la guía lo recomendaría diciendo que la autora era muy poética en sus descripciones, realmente me he leído como el 30% del libro y me cansó un poco los comentarios de las clases altas inglesas del siglo XIX creyéndose superiores tanto a esclavos como sirvientes).

Durante esta travesía ya nos confirmaron que la ruta no iba a ser posible. La gente que la organizaba decidió que, con las condiciones temporales actúales, sería muy arriesgado intentar hacer una caminata sobre el hielo. Tendríamos que continuar con el resto del pasaje viendo el glaciar desde la cubierta del barco.

Mientras aceptábamos que no podríamos caminar por el glaciar la guía nos contó la historia de por qué el que toma calafate siempre regresará a Patagonia tarde o temprano. Nosotros, como nos estaba encantando el viaje decidimos tomar más calafate posible. Y fuese en forma de licor o cerveza.

Hielo y colina.

Hielo y colina. © David García Pérez 2013.

Una vez llegados hasta las dos lenguas del glaciar nos dejaron subir a cubierta donde continuamos haciendo fotos, mientras nos daban un pequeño chupito enfriado con hielo del propio glaciar. La fuerza del viento hacía hacer fotos fuese todo un reto. Hacías una foto, protegías tu cámara con tu cuerpo mientras secabas todo el agua que arrastraba el viento contra la lente, y volvías a repetir la operación para la siguiente foto.

Después de un rato, de vuelta a dentro del barco, hasta que regresamos al punto de partida, el hambre ya apretaba y había que buscar donde comer.

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Mis amigos Ricard y Jordi vuelven a las andadas y ya nos dejan ver lo que será el Montsant Foto 2014. Una nueva edición de esta serie de talleres con dos objetivos principales, enseñar a la gente diversos temas de fotografía y por otro lado dar a conocer la bellísima sierra del Montsant y comarca del Priorat. En esta ocasión el tema del taller será la fotografía de viajes y para ello cuentan con la colaboración de Rafael López-Monné y Rafa Pérez.

Cartel del MontsantFoto 2014

Ya asistí a las dos ediciones de estos talleres, y a parte de aprender algo de fotografía, lo que más me ha gustado es el ambiente que hay en ellos, una forma magnífica de pasar un fin de semana.

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Mientras estaba preparando mi viaje a Escocia del año pasado se me pasó por la cabeza comprar este libro de Joe Cornish, para inspirarme cara el viaje, y también, para tomar un decisión en que localizaciones visitar. Al final no lo compré, una decisión de la cual me arrepentiría cuando, estando en la Isla de Skye, tuve oportunidad de ojear los libros del autor en el Bed & Breakfast de Dave. Pequeño error que corregí una vez regresado a Barcelona.

Para los que no conozcáis a Joe Cornish, probablemente sea el fotógrafo de paisaje más famoso en la actualidad en el Reino Unido. Tiene un trabajo, bajo mi punto de vista, exquisito, y una de las personas a las que merece echar de vez en cuando un ojo a todo lo que hace.

Scotland’s Coast es un libro publicado por primera vez en el año 2005 que contiene fotografías de toda la costa escocesa, algo que el propio autor dice que con 6412 millas de costa, es algo difícil de hacer justicia con solamente un libro. Un trabajo fotográfico que Joe Cornish efectuó a lo largo de un año, donde el tiempo no quiso colaborar con él en gran parte de las ocasiones. Aún así, las composiciones son exquisitas y el trabajo envidiable.

A parte de la gran belleza de las fotografías, con las cuales podemos pasarnos horas y horas deleitándonos y apreciando el trabajo. El autor también nos indica en un mapa dónde fue sacada cada una de ellas, ayudando de esta forma a cualquiera que quiera visitar dichos lugares a localizarlos fácilmente. Aunque realmente, después de haber visitado Escocia, uno simplemente tiene que seguir una carretera pegada en la costa para saber que, pares donde pares, las oportunidades fotográficas son infinitas.

Durante el libro, en cada una de las zonas en que divide Escocia para presentárnoslas en el mismo, el autor va comentado hechos sobre como afrontó la fotografía en cada una de ellas. Una de las reflexiones que hace en una zona de playas de arena fina es que el tiempo en Escocia es casi una bendición para la conservación de dichos lugares con poca modificación por la mano del hombre. Un clima más cálido haría que esa costa virgen quedase completamente destruida por diversos hoteles y resorts turísticos.

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Estaba toda la semana pasada dando vueltas que tenía que escribir mi siguiente artículo sobre nuestro viaje a Patagonia organizado por nuestro amigo Alejandro Blanco y, curiosamente, leí un artículo de David duChemin en su revista Photograph completamente relacionado con lo que creo que me pasó aquí, y ahora mismo me doy cuenta.

Anochece en el Lago Pehoé

Anochece en el Lago Pehoé. © David García Pérez 2013.

El artículo básicamente giraba entorno a al hecho que muchas veces los fotógrafas/os nos olvidamos cuando salimos hacer fotos, llevar una mente abierta. Iba, o tal vez íbamos, buscando un tipo concreto de imágenes, que creo que nos condicionó bastante a la hora de afrontar lo que se nos ofrecía en cada momento a la hora de fotografiar. Pero me estoy adelantando a los acontecimientos. Vayamos paso por paso a la historia que nos llevó hasta aquí.

Viento en los Cuernos

Viento en los Cuernos. © David García Pérez 2013.

En el artículo anterior ya había comentado que estábamos acampados en el Camping Pehoé que está al lado del lago que le da nombre y con los inconfundibles Cuernos del Paine como fondo en el paisaje, nuestro objetivo a fotografiar en esta etapa del viaje. Queríamos una fotografía de los Cuernos, ya fuese de amanecer (probablemente la opción más interesante) o de anochecer, con los Cuernos iluminados por el sol, con esa tonalidad naranja que pillan a esas horas.

Rio Paine y los Cuernos

Rio Paine y los Cuernos. © David García Pérez 2013.

Nuestro primer intento de fotografiar los Cuernos fue la primer atardecer que llegamos al camping. Exploramos un poco la zona para ver las posibilidades que nos ofrecía el propio camping y un hotel cercano que se encontraba en una isla en medio del Pehoé. El camping parecía mucho más prometedor, así como las posibilidades fotográficas para la tarde, con un sol sin nubes casi todo el día y las montañas completamente descubiertas la cosa prometía.

Anochece en el Pehoé

Anochece en el Pehoé. © David García Pérez 2013.

Después de cenar nos preparamos en la pequeña “playa” de piedras al lado del camping esperando a una puesta de sol que nunca llegaría a producirse. La zona por donde se ponía el sol estaba completamente tapadas por una gruesa capa de nubes bajas. Los cuernos con una luz plana y nubes en movimiento era lo máximo a lo que podíamos aspirar.

El día siguiente decidimos explorar la zona de Salto Grande, la cascada con la que termina el río Paine en el lago Pehoé. El viento era imposible. Antes de llegar a una cascada, protegidos por una loma, decidimos tomar unas cuantas fotos de un campo con los Cuernos de fondo. No es que la luz estuviese en su momento ideal, pero el viento, para variar, ayuda con la composición. Una vez llegabas al lado de la cascada, el viento golpea con tanta fuerza que poca gente se quedaba mucho rato a observarla. Pocos minutos estuvimos ahí y nos movimos río arriba, donde había otra zona de cascadas más pequeñas y otra bonita loma que nos protegía del viento. Nuestro objetivo principal era llegar hasta un mirador de los Cuernos que estaba más adelante, el viento nos hizo cambiar de idea.

Amanece en el Pehoé

Amanece en el Pehoé. © David García Pérez 2013.

Después de cenar tocaba el momento de decidir a donde ir hacer la foto. Después de debatir durante un buen rato, la elección fue ir a ver las vistas que había desde una loma cerca del Hotel Explora Patagonia. Ofrecía una completa visión del Pehoé con los Cuernos de fondo. Aunque también teníamos el problema que estábamos más alto y nada protegidos. La única forma de hacer fotos era sentarse pegados al suelo con el trípode también lo más bajo posible y componer así, la fuerza del viento era notablemente menor. Pero la suerte seguía sin acompañar. El sol estaba completamente tapado por nubes bajas, nubes que de vez en cuando nos soltaban alguna gota de lluvia para hacer las cosas más interesantes.

Ejercicios de composición en los Cuernos

Ejercicios de composición con los Cuernos. © David García Pérez 2013.

La ventaja de aquella localización es que estaba justo al lado del camping. A la mañana siguiente decidimos intentar hacer el amanecer desde ahí. Lo que implicó que ese día, para variar, dormimos más de 5 horas seguidas, algo no muy normal en este viaje. El viento nos daba algo de tregua con respecto a la noche anterior. No nos confundamos, soplaba que daba gusto, simplemente menos que antes. De esta vez tuvimos probablemente el mejor amanecer que íbamos a conseguir en los Cuernos, el único problema, es que estos estaban tapados por una serie de nubes. Como veis en una de las fotos que acompañan a este artículo, la nube que está al lado de los Cuernos tomó un bonito color rojizo… los Cuernos, no.

Rio de árboles muertoe

Rio de árboles muertos. © David García Pérez 2013.

La desesperación se empezaba a notar. Nos quedaban dos atardeceres y dos amaneceres, y el tiempo en vez de mejorar parecía ir a peor. Después de dar vueltas por ahí preguntando sobre donde ver pumas (nunca llegamos a ver uno), explorar más la zona y viendo que el anochecer no nos iba a dar nada de color, decidimos acercarnos a una zona donde quedaban gran cantidad de troncos quemados, resultado del desastroso incendio que quemó gran superficie del Parque Natural en 2012. Las posibilidades compositivas era increíbles, estuvimos bastante tiempo en la zona, hasta bien entrada la noche. Después de tanta frustración, creo que fue el momento que mejor lo pasé, fotográficamente hablando, en el viaje. Como comentaba al principio de este artículo, me había olvidado de la foto que había venido buscando, había abierto mi mente a nuevas posibilidades.

La luna y los Cuernos del Paine

La luna y los cuernos. © David García Pérez 2013.

Tan bien nos lo pasamos ese atardecer, que a la mañana siguiente decidimos volver a intentar pillar el amanecer ahí. Si no hay color, como esperábamos, al menos nos volveremos entretener entre los troncos quemados. Fue una visita breve, que teníamos que estar temprano en el Lago Grey para nuestra visita a su glaciar, pero eso ya es otra historia que contar.

Nos quedaba solamente dos posibilidades más, un atardecer y un amanecer, justo antes de empaquetar todo y tomar nuestro camino hacia Argentina. El atardecer fue de lo más soso, y la verdad es que ni me he molestado en editar ninguna de las fotografías que hice ese tarde. El amanecer ni existió, una densa lluvia caía a la hora que tenía que salir el sol, así que para variar, en vez de levantarnos antes de las 5 de la mañana como hacíamos todos los días, nos volvimos a meter en los sacos y dormimos hasta la 8. La foto que buscábamos tendrá que ser hecha cuando regresemos ahí, que para eso no nos hartamos de beber cerveza de calafate. Pero el porqué ya os lo comento cuando os hable del Lago Grey.

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Como ya comenté en mi anterior artículo sobre Magic Lantern, llevo usando dicho software en mi veterana Canon 5D Mark II desde hace más de medio año, considerándolo como una de las herramientas esenciales ahora mismo en mi flujo de trabajo, más que nada, por la habilidad de mostrar un Histograma en RAW.

Mañana nevada en Larra Belagua

Mañana Nevada en Larra Belagua. © David García Pérez 2014.

Para aquellos aventureros os comento el proceso que seguí para instalar una de las Nighty Builds, en concreto la del 23 de Septiembre del 2013. Aunque el proceso está bastante bien detallado en su página web, siempre me gusta darle un toque personal a las cosas.

La actual versión estable de Magic Lantern es la v2.3. Pero dicha versión ya tiene su tiempo (es del 23 de Julio del 2012), aunque es la versión que ellos aseguran que funcionará sin problemas en las cámaras que están listadas en la misma. La principal pega para mí era que dicha versión no tenía soporte para Histograma en RAW. Así que había que probar una de las Nighty Builds. Las Nighty Builds son versiones que se crean automáticamente todas las noches cuando los desarrolladores de Magic Lantern consideran que una nueva característica esta lista. La principal desventaja es que no están al 100% testeadas con las cámaras actuales, lo cual hace que los desarrolladores digan que cosas puedan fallar (yo no he encontrado demasiados problemas hasta el momento).

Opté por bajar la versión de Nighty Build del 23 de Septiembre del 2013, que sabía que tenía soporte para histogramas en RAW. Mi primer intento no funcionó bien. Seguí las instrucciones pero Magic Lantern no arrancaba. Así que decidí ser un poco más conservador. Instalé primero la versión estable de la 2.3, la que salió el 23 de Julio del 2012, siguiendo las instrucciones de la web y todo fue como la seda. Después actualicé, y ya tenía mi Magic Lantern con soporte de histograma RAW funcionando. Desde aquella es la versión que he venido utilizando. No han sacado nada que me metiese ganas de actualizar, aunque todo hay que decirlo, para la veterana 5d Mark II, la verdad es que creo que ya han llegado a lo máximo de exprimir su procesador. Para modelos posteriores de Canon la verdad es que están haciendo cosas muy interesantes, sobretodo si estáis interesados en temas de vídeo.

Antes de continuar a partir de aquí, indicar que yo no me hago responsable de la cámara de nadie que intente esto. Como cualquier actualización de firmware de un dispositivo electrónico, hay riesgos que pueden dejar la cámara como un bonito portapapeles (he buscado y no he encontrado ningún caso documentado por los foros del tema, eso no quiere decir que no existan).

Bien, pues vayamos a los pasos de realizar la instalación. Antes de nada hay que verificar varias cosas. De entrada debemos tener la batería cargada del todo, solamente hay un proceso crítico que dura poco, pero no es cuestión de que se nos termine la batería en medio de él. La gente de Magic Lantern recomienda que no tengamos ningún accesorio conectado a la cámara mientras hacemos esto, tal cual un grip y demás (no es mi caso, así que no había tampoco mucho problema). Para el proceso inicial recomiendan usar una tarjeta de 32GB o menor, a partir de eso momento dicen que se puede instalar Magic Lantern en cualquier tarjeta sin problemas (más sobre esto más adelante).

Pero el paso más importante, es verificar que tenemos en nuestra cámara la versión exacta del firmware original de Canon para poder realizar dicha instalación. En mi caso, para mi 5d Mark II era el 2.1.2, como podéis comprobar en la siguiente imagen:

Firmware oficial de canon, v2.1.2, instalado en la cámara

Comprobamos que nuestra cámara tiene la versión correcta del *firmware*, en este caso vemos como mí 5d Mark II tiene la versión v2.1.2 instalada.

Una vez tenemos todo lo anterior procedemos a seguir los siguientes pasos:

  • Seleccionamos una de nuestras tarjetas y la formateamos usando la propia cámara, tal y como muestra la siguiente imagen:

    Formateando una tarjeta de memoria en la cámara

    Formateando tarjeta de memoria en la cámara.

    El principal motivo para esto es que así nos aseguramos que la tarjeta tiene la estructura y sistema de ficheros exacto que está esperando.

  • Una vez tenemos la tarjeta lista toca bajar los ficheros de firmware de la página de Magic Lantern. Será un fichero .zip que descomprimimos. De todo lo que hay ahí, simplemente copiamos el fichero .fir a la tarjeta que se corresponda a nuestra cámara (por ejemplo, en mi caso era el 5D2–212.fir), junto con el fichero autoexec.bin y la carpeta ML.

  • Ya tenemos nuestra tarjeta lista. La volvemos a colocar en la cámara , y de nuevo, con la batería completamente cargada, nos vamos al menú de actualización del firmware de la cámara, asegurándonos al mismo tiempo que la cámara está en la opción manual o “M”. Seleccionando la opción que nos dice que firmware tiene la cámara en este momento:

    Firmware oficial de canon, v2.1.2, instalado en la cámara

    Pulsamos sobre la opción que nos indica el firmware que hay instalados en estos momentos en la cámara.

    Ahí nos aparece la pantalla para actualizar el firmware. Seleccionamos la opción de “ok” y la cámara empezará a buscar en la tarjeta un firmware nuevo que instalar.

    Damos ok para actualizar el firmware de la cámara

    Seleccionamos “ok” para actualizar el firmware de la cámara.

    La cámara empezará a instalar Magic Lantern y rápidamente nos aparecerá el siguiente mensaje que nos indicará que Magic Lantern ha sido instalado satisfactoriamente:

    Magic Lantern satisfactoriamente instalado en la cámara

    Magic Lantern satisfactoriamente instalado en la cámara.

    Hay que tener en cuenta una cosa aquí. Realmente no se ha instalado ningún firmware en la cámara. Magic Lantern ha modificado el original para activar la opción de arrancar desde tarjeta de memoria que viene desactivada por defecto. Esto lo que hará es que cada encendamos al cámara, esta mirará si en la tarjeta de memoria hay un nuevo firmware ahí y lo cargará en vez del por defecto de Canon.

    También hay que indicar que el software original de Canon sigue ahí, y lo podremos usar al mismo tiempo que usamos Magic Lantern. Magic Lantern no lo sustituye, simplemente lo mejora.

  • Listo, ahora simplemente tenemos que apagar y volver a encender la cámara. Al encenderla, si vais al menú de actualización de la cámara, veréis que ahora mismo aparece la versión de firmware haciendo referencia a Magic Lantern:

    Versión 2.3 de Magic Lantern instalada en la cámara

    La cámara nos indica que tenemos instalada la versión v2.3 de Magic Lantern.

    De buenas a primeras os parecerá que no se ha hecho nada, excepto algunos menús un pelín más cambiados de lo habitual, pero si pulsáis el botón de borrado cuando no estáis visualizando imágenes, encontraréis un montón de nuevas funciones que no existían:

    Nuevas opciones que aparecen gracias a Magic Lantern

    Nuevas opciones que nos aparecen gracias a Magic Lantern.

A partir de aquí, para todas las tarjetas de memoria que tengamos hay que realizar el mismo proceso (empezando por el paso 1 indicado anteriormente). Es un poco lioso pero solamente tenemos que realizarlo una vez por tarjeta. Si no lo realizamos, podemos seguir usando la tarjeta de memoria en nuestra cámara, sencillamente no tendremos Magic Lantern en ella.

Lo primero que pensé cuando leí estas instrucciones es: ¿Cómo seguimos formateando la tarjeta en la cámara? Ningún problema, la gente de Magic Lantern también pensó el problema. Si vamos al menú de formatear:

Formateando una tarjeta de memoria en la cámara

Seleccionamos la opción de formatear una tarjeta con Magic Lantern instalado.

Y seleccionamos dicha opción en una tarjeta con Magic Lantern instalado, veremos que durante unos segundos no nos dejará pulsar “ok”, y como empiezan aparecer nombres de ficheros , después ya nos dejará formatear la tarjeta:

Magic Lantern se mantendrá incluso si formateamos la tarjeta

Magic Lantern se mantendrá incluso si formateamos la tarjeta

Como veis, nada más formatearla, Magic Lantern se encargará de volver a copiar sus propios ficheros de vuelta.

Bien, como comenté anteriormente, no estoy usando la versión estándar “estable” de Magic Lantern sino lo que denominan una Nighty Build. Para usarla simplemente hay que bajar los ficheros, copiar los nuevos sobre nuestras tarjetas que ya teníamos listas, y repetir de nuevo los pasos indicados anteriormente, a partir del segundo paso descripto anteriormente. Al final tendremos la nueva versión de Magic Lantern lista para ser usada:

Versión del 23 de Septiembre de Magic Lantern

Versión del 23 de Septiembre instalada. Se nos informa que esta versión es para pruebas y la gente de Magic Lantern solo la recomienda para testear cosas ¿Pero cuando hacemos caso a advertencias como estas?

Ahora simplemente queda esperar a que actualicen a algo que consideremos interesante, sino, a disfrutar de las nuevas funcionales que tenemos. Y si algo raro vemos con la cámara, recordar, sacar la batería y volver a ponerla para hacerle un “reset” a la cámara.

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Categorías: Técnica

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Nuestro tercer día tocaba llegar hasta el lugar más esperado por todos, las Torres del Paine. Después de un amanecer en Puerto Natales, el organizador de nuestro viaje, Alejandro Blanco llenó el deposito de combustible hasta los topes de nuestra furgoneta. Una vez dejásemos Puerto Natales conseguir combustible sería casi imposible. No hay gasolineras cerca del parque, y la única forma, ya casi en caso de emergencia, sería preguntar en los diversos hoteles si nos la vendían a unos precios, por decirlo de una forma, poco económicos.

Amanecer en Torres del Paine

Amanecer en Torres del Paine

El camino desde Puerto Natales pronto pasaría a ser una carretera de tierra, el último vestigio de población que vimos fue la pequeña villa de Cerro del Castillo. Pronto entraríamos en una zona donde mirases a donde mirases lo raro sería ver una casa. Bueno, algún hotel de lujo había por el camino, obviamente fuera de nuestro limitado presupuesto.

Nuestro destino era llegar hasta el Lago Azul, al norte del parque natural, camino lento dado que cada segundo había que parar a fotografiar manadas de guanacos con las que nos cruzábamos.

En el Lago Azul se encuentra un camping gratuito donde puedes estar un máximo de 1 noche. Y allí era nuestra primera parada. Antes de ponernos a comer haciendo unos bocadillos con las provisiones compradas anteriormente tocó montar el campamento. A pesar de que no hacía ni pizca de viento, todo completamente calmado, colocamos las tiendas bastantes protegidas en caso de que la situación cambiase, y vaya si cambió durante la noche.

Amanecer en Torres del Paine

Amanecer en Torres del Paine, un minuto después.

Mientras hacíamos fotos a unas flores esperando la puesta de sol, empezamos a temer por lo peor. Los cielos despejados que tuvimos todo el día se convirtieron en una sucesión de rápidas nubes que amenazaban con tapar las famosas montañas que dan nombre al parque, Las Torres del Paine.

La puesta de sol no deparó mucho de sí, con unas nubes tapando por completo las torres y unos bellos colores en el cielo, detrás nuestra, dónde no había mucho con lo que acompañar las fotos. Tocaba irse de vuelta a las tiendas y desear que el amanecer a las 5:00 de la mañana deparase mejores cosas.

Personalmente no me costó mucho despertarme, a las 2:00 de la mañana empezamos a conocer en nuestras carnes los famosos vientos de la zona. A pesar de estar en una zona bastante abrigada los golpes de viento en la tienda se notaban, haciendo que uno durmiese menos de lo deseado y con serias dudas de como estaría la situación en el amanecer.

Mis temores no se cumplieron, los vientos no trajeron un montón de nubes, las torres estaban ahí esperándonos para ser fotografiadas, y rápidamente nos montamos en la furgoneta para llegar hasta una zona que habíamos visto el día anterior. Todo prometía que el amanecer iba a ser de lo mejor, menos por un detalle. El viento era horrible, era imposible conseguir que mi 70–200 estuviese estable (tengo que estudiar seriamente el anillo que aguanta mi lente a la rótula), con liveview puesto en zoom 10x claramente se veía como la imagen trepidaba un poco. A regañadientes no quedó más remedio que subir el ISO a 800 para conseguir una velocidad de disparo por encima del 1/100 y así evitar que dichos golpes de viento afectasen a la imagen final. Si exceptuamos eso, tuvimos uno de los mejores amaneceres de todo el viaje.

Guanaco delante de las Torres

Guanaco posando delante de abundante grupo de fotógrafos.

Mientras bajábamos de regreso a la furgoneta vimos un grupo de guanacos en el camino y decidimos estar fotografiándolos un rato (fotos de animales irán en otro artículo), para después irnos al camping, desmontarlo todo, y poner camino al Lago Pehoé y su camping, donde dormiríamos el resto de los días que íbamos a estar en el parque.

Estaba claro que ya estábamos en la zona por donde se suele mover la gran parte de los turistas, nos cruzamos durante el camino con un montón de ellos, y otros tantos que vimos pasar mientras pagábamos el permiso de entrada en el parque natural (esta zona no era de libre acceso como en el caso del Lago Azul). En Pehoé tocó volver a montar el campamento y volver a sentir algo de civilización, dado que a parte de un restaurante, dónde iríamos a comer todos los días, también tenían internet por satélite (paciente tenía que ser uno…). Una de las pocas zonas en el parque donde podías decir a tu familia que seguías vivo, dado que no hay servicio de telefonía en ningún lado.

Al amanecer siguiente, con más prisas de las deseadas nos acercamos hasta la famosa cascada Paine en el río Paine a fotografiar el amanecer. El viento seguía pegando fuerte, pero aquí estábamos un pelín mas resguardados que en el caso anterior. A parte de que el grueso de las fotos las hice con el 17–40, que no presentaba el mismo problema que mi 70–200.

Cascada Paine

Amanecer en Cascada Paine.

Y este fue la última vez que nos pasamos a fotografiar las Torres. A partir de este momento comenzaba nuestra desesperada odisea de fotografiar los Cuernos del Paine con buena luz. Pero eso ya es otra historia.

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Magic Lantern

A veces uno no entiende como los fabricantes pueden ser tan negados para exprimir al máximo los productos que ellos mismo crean. Menos mal que existe gente que está dispuesta a demostrarles hasta donde puede llegar sus creaciones. Era el año 2008, y Canon decidió actualizar su cámara full-frame “económica” y lanzó al mercado la nueva Canon 5D Mark II. Era la primera cámara de Canon que grababa vídeo (cámara de fotos estamos hablando), y realmente no sabían la caja de Pandora que estaban abriendo. Sin comérselo ni bebérselo acababan de revolucionar el mercado, y no el fotográfico, sino el de vídeo. Por primera vez, los videografos tenían acceso a una cámara “barata”, digital, de 35 mm, que grababa vídeo. La gente con recursos limitados ya no tenía que gastarse decenas de miles de euros en conseguir un equipo que pudiese crear ese aspecto de película de cine, con los fondos desenfocados y centrados en los personajes. Terceros fabricantes aparecieron por todos los lados para convertir una simple cámara de fotos en un auténtico épico de producción cinematográfica.

Noche de invierno en Val d'Aran

Noche despejada de invierno en Val d’Aran.

Pero todo no era una simple maravilla, viendo lo que se le venía encima, Canon rápido empezó actualizar las características de grabación de vídeo de la cámara. Aún así seguía quedándose corta en ciertos aspectos. Uno de ellos y el más criticado era la falta de niveles de audio. Cuando grababas audio directamente con la cámara no había forma de controlar los amplificadores internos de la cámara con lo cual se podía dar el caso de que se saturasen y apareciesen estos ruidos estáticos tan molestos que vemos en muchas grabaciones no profesionales. Y lo peor de todo, es que Canon podría haber solucionado el problema con una simple actualización de software.

Tal vez esta pasividad de Canon fuese una ventaja para nosotros, alguien decidió no esperar. En el año 2009, un tal Trammel Hudson decidió empezar a estudiar le fichero binario en el que Canon distribuía las actualizaciones de firmware o software de la cámara. Haciendo ingeniería inversa se las arregló para entender las partes del software que controlaban la etapa amplificadora de la cámara, y empezando a jugar con modificaciones aquí y allá nació Magic Lantern, una serie de añadidos de software que mejoraban notablemente la forma de trabajar con la cámara.

Poco a poco lo que era un “simple” hack para conseguir una funcionalidad nueva en la cámara se convirtió en una serie de añadidos que cada día que pasa, no sé si dejan más en ridículo a los ingenieros de Canon, o demuestran como los fabricantes imposibilitan ciertas funcionalidades en cámaras más baratas que con una simple actualización de software podrían hacer lo que sus hermanas mayores son capaces de hacer (tal vez algunos fabricantes deberían tomar lecciones de Fuji.

Para la gente que graba vídeo es casi obligado instalarlo si usan una de estas cámaras de Canon (bueno, si no se ha comprado una cámara de la nueva sería EOS C especialmente diseñadas para grabar vídeo y que ya están en otro rango de precios prohibitivos para presupuestos ajustados). Pero para los que nos interesa simplemente la fotografía es un software que no podemos despreciar. Tenemos funcionalidades tan tontas como un intervalómetro (¿para que gastarse 90 euros en el oficial de Canon? ¡Un cacharro menos en la mochila…!), zebras en live view, que rápidamente te indican que zonas de la imagen están sobreexpuestas, y lo más importante, desde el punto de vista fotográfico, histograma en RAW. Eso de derechear el histograma, con técnicas complicadas y haciendo braketing por si las moscas pues, ya se ha terminado. Ahora mismo antes de hacer la foto se sabe si se va a quemar o no. Y los programadores no se han parado ahí, ahora andan jugando a extender el rango dinámico de las cámaras, algo que tengo que seguir de cerca.

Lo llevo usando desde el verano pasado. Al principio siempre me daba bastante reparo eso de modificar el firmware por defecto que viene con la cámara (no se modifica exactamente, el firmware original no se toca, simplemente se le activa la posibilidad de arrancar desde tarjeta de memoria, donde se esconderá a partir de ahora Magic Lantern). Pero ahora mismo, no sé si sabría volver a trabajar con la cámara como lo hacía antes. Ya no hay vuelta atrás para mí.

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