Ya hace muchos años que sigo al fotógrafo David duChemin. Empecé a seguirlo cuando simplemente blogueaba de sobre su fotografía, sus proyectos, etc. A pesar de que el tipo de fotografía que hacía casi de forma en exclusiva por aquel entonces no me interesaba mucho, la forma en la que escribía hizo que su blog se convirtiese en uno de los que tengo desde siempre de referencia. Desde la envidia ha sido uno de los modelos a los que intentar seguir, sin mucho éxito por mi parte, todo hay que decirlo.

He leído casi todos sus libros (curiosamente el anterior al que estoy comentando aquí, A Beautiful Anarchy, se me pasó completamente su publicación), su blog, la revista de fotografía que publica y, por su puesto, muchos de los ebooks que publica a través de su editorial Craft&Vision.

Este último libro, publicado directamente como ebook ya sea en su tienda o a través de Amazon, David habla de dinero. Sí, de como conseguir que una persona que decide dar el salto a ser “artista”, bastante centrado en el ejemplo de los fotógrafos/as, pueda llegar a ganarse el pan con su talento y no morir de hambre.

La época nunca ha sido mejor para gente creative comparta su trabajo y su valía con el mundo. Las oportunidades que provee el mundo on-line y acceso que proporciona a una inmensa audiencia es increíble.

How to Feed A Starving Artist de David duChemin.

Curiosamente el libro comienza pidiendo perdón por hablar de dinero, ese tema que a todo el mundo, sobretodo los que somos la gente de a pie no le gusta hablar. David empieza hablando de su caso personal. Para los que no lo sepáis, David duChemin antes de ser fotógrafo fue humorista, y a pesar de un éxito inicial, por malas predicciones en el futuro le llevaron a endeudarse demasiado y finalmente tener que declararse en bancarrota para poder salir del paso. Gran parte del discurso del dinero gira alrededor de esa idea, de lo mucho que nos cuesta hablar con otras personas de nuestra situación económica, sobretodo si es mala, por la vergüenza o incomodidad que sentimos.

Tal vez para la gente que no tenga problema económicos este primer capítulo centrado en como salir de la deuda que uno, como artista o no, se ha metido, no le interese mucho. Pero David usa ese argumento después a lo largo del libro para comentarnos diversas estrategias que él personalmente sigue (incluyendo una serie de referencias bibliográficas para quien quiera profundizar más en el tema), o ejemplos de otras cosas que compañeros fotógrafos por él siguen, para evitar tener que recurrir al crédito para poder conseguir hacer el trabajo artístico que queramos hacer.

Después de estas estrategias de ahorro, el libro comienza a centrarse en conceptos más interesantes, básicamente hacer dinero. Fomenta su argumento básico en por dos ideas, por un lado diversificar nuestras fuentes de ingresos y por otro lado lo que denomina ganancias “residuales” (aunque el término no le gusta demasiado al autor). En cuanto a diversificar ingresos se centra básicamente en no apostar todo nuestro negocio en una única idea, ideas como mientras hacemos fotos para un cliente, las fotos extra que haces durante ese viaje se pueden aprovechar para vender a través de agencias de fotografía. Y el concepto de ganancias residuales se basa en la idea de tener fuentes de ingresos que una vez se ponen en marcha, hagan dinero por sí solos. Un ejemplo de esto podría ser poner a la venta un ebook, una vez hecho, cada venta de una copia del mismo es beneficio directo para uno, y no requiere más trabajo extra. Lo mismo iría para nuestra colección de fotos en una agencia fotográfica. Ambos simplemente se quedan ahí haciendo algo de dinero de forma continuada.

Como siempre en este tipo de libros incluyen series de consejos y recomendaciones que al final se terminan centrado en cosas que solamente se pueden hacer en Estados Unidos o Canada, ya sea por qué es lo que conoce el autor o por qué es lo que considera que le interesará a la mayor parte de su público. Obviamente herramientas para evaluar los gastos de uno que solamente funcionan en los países anteriormente mencionados o ejemplos de como intentar reducir los impuestos pagados en esos países, siempre dentro de la legalidad, creo que no interesarán mucho a la mayor parte de la gente que lea este blog.

Al final, después de leer el libro, que la verdad tengo que indicar que prácticamente me duró un suspiró, uno queda con la idea de que con empeño todo es posible, eso sí, tal y como indica David duChemin, esto no es un camino de rosas. Como indica mucha gente tiene envidia de a donde él ha conseguido llegar, lo cual conllevo a varios largos años de sacrificios que ahora dan su beneficio, sacrificios por los que mucha gente no quiere o no está dispuesta a pasar.

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