fotografía digital

Amanece en la Mar Menuda

Muchas veces escuchas que autoimponernos limitaciones te ayudan a conseguir mejores fotos. La más típica suele ser la de limitarte a emplear un único objetivo. Tal vez este sea el resultado de esta foto.

Mi idea no era autolimitarme, básicamente estaba lloviendo con algo de viento y me estaba cansando de limpiar gotas de mi Canon 17–40L, así que decidí cambiar a mi Canon 70–200f4L, su parasol me daba mayor protección contra gotas en el elemento frontal de objetivo. Esto da esta composición tan cerrada sobre el pino más famoso de toda la Costa Brava.

Amanece en la Mar Menuda

Amanece en la Mar Menuda [Sony A7 II con Canon 70-200f4 IS L. Foto sacada a ISO100, f11, 13 segundos de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2017.

La foto en sí fue tomada el sábado antes de que cambiase la hora el mes pasado. Dado que no dormíamos por la zona, esto significó levantarme a las 4 menos diez. Esta foto junto con otra que tengo, han hecho que el madrugón mereciese la pena.

La foto está hecha justo antes de que amaneciese, esto permitió que sin usar filtros, la exposición fuese lo suficientemente larga como para hacer que el agua fuese una niebla.

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Si la noche anterior había llegado a casa después de escapar de una auténtica tromba de agua, 3 horas después de meterme en la cama y intentar fotografiar el amanecer, la cosa no había mejorado mucho. Mirase a donde mirase solamente se veía lluvias, el objetivo era claro, era hora de volverse a meter en cama y recuperar algo del sueño perdido otros días.

Vuelta a la rutina de todos los días en Skye, desayuno fuerte por la mañana, ducha, coger la mochila y hablar con Dave sobre que sitios visitar hoy para hacer fotografías. Tocaba visitar la parte noroeste de la isla y esperar que la lluvia intensa parase en un momento o otro.

Mi primera parada del día sería Portree (me acabo de dar cuanta que había dicho que me acercara hasta aquí en la anterior entrada, lo cual es un error. Perdón). El pueblo en sí no es que tuviese mucho que ver, pero realmente estaba a reventar de gente (creo que fue la mayor agrupación de gente que vi desde que saliera de Edimburgo varios días antes).

Varias vueltas por el pueblo la cosa no parecía que me motivase en gran medida fotográficamente hablando, así que decido comprar un fish & chips para llevar, y vuelvo hacer camino para buscar otra localización más interesante.

Parada por el camino, donde di cuenta de mis fish & chips, unos pocos kilómetros más y ya estaba en otra de las recomendaciones, The Storr. Como para llegar hasta él, según me habían dicho, había que hacer una ruta de varios kilómetros a pie, decidí intentarlo en otro momento. Ahora mismo estaba lloviendo bastante y todavía no tenía toda la ropa seca de la noche anterior.

Más kilómetros y llego a la desembocadura de un río que estaba lleno de cascadas. Seguía lloviznando, pero es una de estas situaciones ideales para fotografiar este tipo de paisajes.

Cascadas en Skye

Cataratas en Skye. [Canon 5D Mark II con Canon 70-200f4L IS y polarizador Hoya. Toma sacada a f11 con un tiempo de exposición de 0,5 segundos a ISO100. En la toma de la foto fue empleado disparador remoto y trípode].

Cascadas en Skye

Cataratas en Skye. [Canon 5D Mark II con Canon 70-200f4L IS y polarizador Hoya. Toma sacada a f11 con un tiempo de exposición de 0,3 segundos a ISO100. En la toma de la foto fue empleado disparador remoto y trípode].

Después de estar un buen rato trabajando dichas cascadas, hora de desplazarse hasta el Castillo de Duntulm. Un castillo del que poco más que quedan sus muros y donde se recomienda no entrar pero que toda la gente hace caso omiso a esa recomendación (mira que no tuve que esperar a que no me saliese nadie para poder hacer la foto).

Cascadas en Skye

Castillo de Duntulm. [Canon 5D Mark II con Canon 17-40f4L y polarizador Hoya. Toma sacada a f13 con un tiempo de exposición de 1/25 segundos a ISO100. En la toma de la foto fue empleado disparador remoto y trípode].

La siguiente recomendación que me habían hecho era visitar las montañas de Quiraing. Ya había visto algunas fotos de las mismas por internet y parecían de lo más interesante. Tomé la pequeña carretera que pasa a través de ellas, y no las vi. Estaban completamente tapadas por nubes, iba conduciendo casi a 20 km por hora por que poco se veía con la niebla. Las tendré que ver la próxima vez que viaje a Skye.

El anochecer ya estaba cerca y aquí empezaba mi principal preocupación. Donde estaba ahora mismo la puesta de sol iba a ser inexistente, ¿me arriesgaba a mirar como estaban las condiciones en otro sitio?

Me acerqué hasta Elgol, por allí las nubes parecían interesantes, craso error, de interesantes nada, es más, otro sitio completamente tapado por la niebla. De vuelta para atrás, ya lo tenía decidido, necesitaba un sujeto que no quedase mal debajo de un montón de nubes, color en la puesta de sol no iba haber seguro. Empecé a hacer kilómetros hasta el Castillo de Eilean Donan.

Castillo de Eilean Donan

Cataratas en Skye. [Canon 5D Mark II con Canon 70-200f4L IS y polarizador Hoya. Toma sacada a f11 con un tiempo de exposición de 20 segundos a ISO100. Foto panorámica compuesta de 13 imágenes. En la toma de la foto fue empleado disparador remoto y trípode].

Llegué hasta allí y obviamente no era el único fotógrafo en la zona. Poco a poco fui haciendo fotos, el castillo llamaba todo el rato a una foto panorámica, y justamente cuando la termino, mientras pienso que no lo van iluminar, encienden las luces, ¡A empezar de nuevo!

Castillo de Eilean Donan

Castillo de Eilean Donan. [Canon 5D Mark II con Canon 17-40f4L y polarizador Hoya. Toma sacada a f11 con un tiempo de exposición de 30 segundos a ISO100. En la toma de la foto fue empleado disparador remoto y trípode].

Continuo haciendo fotos y cojo el coche para irme un pelín lejos para pillar el castillo desde otro ángulo. No era el único que había pensado esa composición, allí me encuentro un grupo de otros cuatro fotógrafos. Charlo un rato con ellos mientras seguimos haciendo fotos como locos.

Después de despedirme, recoger las cosas, me marcho satisfecho de vuelta al bed & breakfast, con la sensación de que me llevaba más de una buena foto en la cámara.

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Instagram

Hace algún tiempo que se hizo muy famosa la frase de Chase Jarvis: “La mejor cámara es aquella que está contigo,” en el sentido de que si vemos una foto delante nuestra, un momento que merece la pena ser fotografiado, un momento que dentro de unos segundos o minutos no volverá a pasar, no importa que existan cámaras infinitamente mejores para hacer dicha foto, lo que importa es que tengamos una cámara en nuestras manos para poder sacarlas.

Se pone el sol en Colonia

Se pone el sol en Colonia [Cámara: iPhone 4S, procesada con Instagram]. © David García Pérez 2012.

Y desde hace ya unos años, una cámara que siempre va con uno a todas partes es la que trae nuestro teléfono móvil. He de confesar que he sido bastante reticente a utilizarla, principalmente por la que la cámara del que era mi móvil hasta hace pocos meses era penosa, el 99% de las fotos salían movidas. Pero con mi último móvil la cosa ha ido cambiando paulatinamente. Y ya hizo click hace dos meses cuando comencé a usar odiado por muchos y queridos por tantos otros: Instagram.

Pero después de todo las reglas siguen siendo las mismas, las mejores fotos seguirán dependiendo de la luz, el sujeto/motivo, del momento. Instagram sencillamente nos permitirá retocar las fotos un poco (si así lo queremos, parte principal de donde viene el odio), y compartirlas al momento con tus amigos, algo que consigue que tengas un feedback inmediato de lo que has fotografiado.

Y al mismo tiempo, desde un punto de vista personal, es una herramienta te acaba ayudando a progresar fotográficamente, principalmente en mi caso a pensar en encuadres (cuadrados en este caso), fotografiarlos, y una vez vista la imagen en la pantalla ver si realmente funcionan o es mejor desechar la fotografía. Hasta el punto que muchas veces cuando voy con todo el equipo, mientras espero el momento de luz ideal, me entretengo con el programilla de marras, y al final acabo encontrando mejores encuadres que el pensado inicialmente.

No serán fotografías de las que vayas hacer grandes impresiones (aunque un A4 puede que aguanten), o de las que vivir profesionalmente, pero desde luego, un rato agradable y divertido sí que lo pasas.

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