Hace unos fines de semana pasé unos días en el Delta del Ebro con un amigo, yo principalmente haciendo fotografía de paisaje, mi compañero de vieja centrándose en los pajaritos. Y la verdad es que tendría que haber tenido alguna lente para eso, dado que el viaje hubiese sido más productivo.
Poco color tuvimos tanto en amaneceres como atardeceres. En uno de estos atardeceres, cuyas nubes en el horizonte, muy tapado, predecían que no iba a pasar mucho, decidimos acercarnos hasta una zona de algas en la entrada de la playa del Trabucador.
Justamente cuando llegábamos a la zona el cielo decidió descargar con toda su furia el agua que tenía en forma de tormenta sobre el pueblo de Sant Carles de la Rapita. Las perspectivas cambiaron de forma repentina, la luz cambió, y empecé hacer fotografías como un loco, mientras miraba que la tormenta no cambiase de dirección y viene hacia nosotros… con un trípode enorme de carbono entre mis manos haciendo de pararrayos.

Atardecer en Montserrat [Sony A7 II (Amazon, eBay) con Sony 24-70 2.8 GM (Amazon, eBay). Foto sacada a ISO100, f18, 1/40 de segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto
utilizado]. © David García Pérez 2017.
Hola David,
Como bien dices el color en los días los días nublados y tormentosos no es muy atractivo, pero la luz puede ofrecer espectáculos como el que nos traes. Ese horizonte centrado proporciona equilibrio y le queda muy bien. Un saludo.