fuji

En este blog rara es la vez que publico algo sobre noticias de cámaras que salen en el mercado. Ha sido siempre una decisión personal, este blog solamente lo escribo yo, y ir publicando todas las noticias de cámaras y lentes que salen al mercado es una tarea demasiado ardua para una sola persona. De todas formas, con todas las noticias nuevas que están saliendo ahora mismo con el Photokina -la principal feria de la industria fotográfica que se celebra cada dos años en Alemania- tuve un pequeño pensamiento. Estamos viendo un mercado a dos velocidades, por un lado tenemos el mercado réflex profesionales y por otro lado tenemos el mercado mirrorless y el pro-entusiasta (que incluye réflex y mirrorless de gama alta).

Anochecer en Elgol

Anochece en Elgol [Sony A7 II con Canon EF 17-40 F4L. Foto sacada a ISO100, f13 y 1/4 de segundo de tiempo de exposición. Trípode y disparador remoto utilizado]. © David García Pérez 2016.

Si nos vamos al mercado réflex profesional, tenemos un mercado dominado por Canon -sigue siendo el mayor fabricante de cámaras por mucho que le pese alguno- seguido de Nikon y con otros que han intentando hacerse un hueco, cómo Sony ó Pentax (en el mercado réflex), sin quitar mucho el sueño a los dos primeros. Esto se puede ver claramente en los ciclos de desarrollo. Entre la Canon 5D Mark III y la Canon 5D Mark IV han pasado 4 años, los mismos que han pasado entre la Sony A99 y su substituta, la A99 II (curiosamente todo el mundo pensaba que Sony había matado si línea de cámaras alpha, cuando ellos decían que seguían vivas y tienen más o menos el mismo ciclo de vida que el de su principal rival). Tal vez la excepción es Nikon, que si nos olvidamos de su gama más que alta, cómo la D5, en la categoría nivel Nikon D810 vemos que van actualizando las cámaras a mayor velocidad.

Por otro lado tenemos el mercado emergente de las mirrorless, que desde unos inicios intentando atraer al mercado consumista, han dado el asalto al mercado semipro o, ¿por qué no?, al profesional. Aquí es donde estamos viendo que las cámaras de gama alta tienen un ciclo de vida mucho menor, habitualmente de dos años entre modelo y modelo. Dos motivos claros, por un lado la competencia es mucho mayor y necesitan convencer al comprador que su marca es la mejor opción con cada modelo trayendo año tras año innovaciones y mejoras cada vez más interesantes. Por otro lado necesitan mandar un claro mensaje a la gente que compra sus equipos, la marca está comprometida con la continuidad de sus cámaras y lentes, y el usuario de la misma siempre tendrá opciones en la que gastar su dinero, en busca de esa “mejor calidad de imagen”.

Esto ha quedado claramente demostrado en el Photokina de esta año con dos anuncios que realmente no fueron anuncios. Por un lado tenemos el pre anuncio de la Panasonic GH5, sucesora de la cámara más exitosa de Panasonic (probablemente), la Panasonic GH4. Y por otro lado tenemos la sucesora de la Olympus OM-D E-M1, la OM-D E-M1 II. Y digo que son pre-anuncios porque simplemente han anunciado que la están desarrollando con algunas de sus características, pero no han dado ninguna fecha de salida al mercado. Suena a mensaje del estilo: “mirar, no os penséis en marcharos a otras marcas que nosotros seguimos por aquí y lanzaremos productos que os arrepentiréis si cambiáis de barco”. No vaya a ser que la gente empiece a mirar a tierras de Sony ó Fuji. Recuerda un poquillo al comienzo de la era digital, donde algunos fabricantes anunciaban productos con mucho antelación, lo cual también dio lugar a algún fiasco.

Antes de cerrar, vamos a centrarnos en lo que para mí fue el anuncio estrella, la Fuji GFX 50S. La entrada de Fuji en el mercado de medio formato digital por la puerta grande. No porque piense que me pueda comprar una. Están fuera de mi rango de precio. Sino, en caso de que tenga éxito, puede que empuje los precios del mercado de full-frame hacia abajo.

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A finales del año pasado escribía un pequeño artículo de reflexión sobre “el declive del mercado fotográfico” y posibles factores que estaban llevando a ello. La verdad es que no me había vuelto a pensar mucho sobre el tema hasta que la semana pasada me encontré con este artículo en Luminous Landscape: “La revolución de las mirrorless. Donde entendemos por mirrorless o “sin espejo” aquellas cámaras que no tienen un espejo réflex, como la Olympus OM-D o la Fuji X-T1.

La verdad es que tan rotunda afirmación como “revolución” me sorprendió un poco, probablemente usada por los autores de la entrada para crear un poco de controversia. Mirando un poco de donde venían los datos llego hasta el foro: Mirrorless Rumors. Donde indican claramente que dicha revolución es un crecimiento moderado, que no está mal teniendo en cuenta como está el panorama, tal como enseño más adelante.

A primera vista, la gráfica mostrada en Mirrorless Rumors no me dejaba ver claramente como estaban las cosas, así que me fui a la fuente de los datos, la Cipa. La Cipa es la Camera & Imaging Products Association y engloba a fabricantes como: Canon, Fuji, Nikon, Olympus, Panasonic, Sony, Sigma, Tamron, Ricoch, Carl Zeiss, Namiya, Casio, entre otros. Aunque hay algún que otro socio no japonés como Adobe y Microsoft, principalmente está compuesta por productores de origen japonés.

Lo que es más interesante de la Cipa es llevan haciendo público un informe mensual de ventas de cámaras digitales desde el año 1999 que engloba la producción de todos sus socios (ya sea en fábricas presentes en Japón o en otras partes del mundo). Un detalle importante a destacar aquí, a excepción de las cámaras fabricadas por Pentax (propiedad de Ricoch) o Namiya, estos informes no reflejan para nada el mercado de las cámaras de medio formato como las fabricadas por Phase One o Hasselblad. Tampoco incluye datos del fabricante alemán Leica. De todas formas, creo que siguen dando información significativa de como están las cosas (sobretodo si tenemos en cuenta que los volúmenes que mueven dichos fabricantes no son significativos con respecto a los que engloba Cipa).

Empecemos mirando la situación del mercado con el estado de venta de las cámaras “no profesionales” o sin lente intercambiable. Esta es una categoría que engloba muchos tipos de cámaras, desde las compactas de 100 euros hasta la Sony RX1 que cuesta más de 2000€, la única condición que tienen que cumplir es que no se pueda cambiar la lente. Obviamente la gran mayoría de unidades vendidas serán las compactas.

Antes de empezar a enseñar gráficas indicar que estas indican cifras de unidades enviadas a vendedores por parte de los fabricantes. No son ventas para ese mes, puede que el fabricante enviase este mes una cámara a un vendedor, pero esta no se vendiese hasta varios meses después (si es que se vende, no tengo muy claro si los datos reflejan este hecho de alguna forma).

Número de envío de cámaras con lentes no intercambiables

Antes de analizar un pelín más detenidamente los datos, comentar que en todas las gráficas he marcado con una barra vertical donde empieza y termina cada año. Aunque hay datos desde el año 1999, simplemente me he molestado en dibujar desde el 2006, disculpen la vagancia por mi parte. El motivo de marcar cada año es para que quede un pelín más claro a simple vista como los fabricantes aumentan el número de envíos globalmente antes del periodo de navidades (los picos que se observan de Septiembre a Noviembre todos los años). Parece que esto conlleva un proceso de inercia, con lo que los meses de enero y febrero se envían muchísimas menos cámaras, probablemente por falta de pedidos de los distribuidores mientras intentan librarse del exceso de stock no vendido (esto es una teoría mía, muy libre de ser criticada y reinterpretada).

Aunque el gráfico muestra una clara disminución de ventas en las denominadas cámaras “compactas”, la verdad es que a simple vista no queda tan claro como de significativo es ese descenso. Ya que tenía todos los datos en una hoja de cálculo podía jugar un poco con ellos. Calculé cuanto descendía o ascendía en porcentaje el número de envíos de cámaras “compactas” con respecto al mismo mes del año anterior. Los resultados se muestran en la siguiente gráfica:

Crecimiento/decrecimiento de ventas de un mes con respecto al mismo mes del año pasado para cámaras sin lente intercambiable

Se observa claramente que durante el 2007 las ventas de cámaras aumentaban mes a mes con respecto al 2006. La tendencia parecía que continuaba durante el 2008 hasta finales del mismo. Durante el 2008 al finales del 2009 parece que hay una gran disminución en las ventas de cámaras “compactas”, probablemente debido a la crisis mundial que comenzaba sobre esas fechas. La situación parecía que volvía a la normalidad durante el 2010, recuperándose el nivel de crecimientos de envíos, pero a finales de este año hasta junio 2014, y salvo contadas excepciones, el número de envíos por parte de los fabricantes de cámaras al distribuidor, ha disminuido año tras año a pasos agigantados. El motivo es el teléfono móvil, el que ahora mismo se está convirtiendo en una cámara más que suficiente para las personas que tomaban fotos casualmente con cámaras “compactas”. Si necesitáis una prueba de ello, ir a cualquier punto turístico que tengáis más cercano y observar con que sacan las fotos la mayoría de la gente.

Pero vayamos al rango de cámaras que más nos interesan, aquellas que ofrecen la posibilidad de cambiar la lente que usamos con ellas. En estos primeros gráficos que voy a mostrar a continuación hablo por igual de cámaras réflex/SLR (Single Lens Reflex) como las “sin espejo/mirrorless.” Igual que antes, la primera gráfica muestra la cifra de envíos mensuales por parte de los fabricantes a los distintos distribuidores en el planeta:

Números de envío para cámaras con lente intercambiable

Si observamos la gráfica, se observa un claro crecimiento del número de envíos de cámaras con ópticas intercambiables hasta el año 2012. Pero pare tener una visión más clara de la situación, de nuevo, un gráfico que nos muestra el crecimiento o decrecimiento en porcentaje con respecto al mismo mes del año anterior:

Crecimiento/decrecimiento para cámaras con lente intercambable

En este gráfico se observa primero que el año 2009, donde bajaron las ventas de las cámaras a nivel mundial por la crisis (de nuevo, mi interpretación personal), las cámaras con lentes intercambiables parecen que no les afecto mucho, exceptuando unos meses, el número de ventas se mantuvo con respecto al 2008. Pero las cosas se vuelven más “interesantes” de interpretar en el año 2013. A partir del mes de enero hay una bajada sistemática de las ventas mes a mes con respecto al mismo mes del año pasado. Bajada que parece que se sigue manteniendo durante este año 2014. Los motivos son difíciles de interpretar, parece a priori que los teléfonos móviles no deberían afectar tanto a este mercado, aunque en algunas situaciones tengo mis dudas (conozco gente que compraba cámaras réflex por que les era más fácil sacar fotos a sus hijos que con una compacta, hoy simplemente recurre a su móvil que obtiene los mismos resultados).

¿Pero está afectando esto a todos los tipos de cámaras de lentes intercambiables por igual? Desde el año 2012, la Cipa hace públicos los datos por separado de las cámaras réflex con respecto a las denominadas mirrorless (antes diferenciaba entre cámaras con más o menos de 10 Mpx, supongo que dejó de tener sentido fijarse en eso desde hace tiempo). Las dos siguientes gráficas muestran los envíos de cada uno de esos tipos de cámaras mes a mes desde enero del 2012 hasta junio de este año (lo máximo que había publicado en la web de Cipa cuando escribí este artículo).

Número de envíos de cámaras réflex
Número de envíos de cámaras mirrorless

No sé si a vosotros os pasa lo mismo, pero las gráficas de nuevo se hacen algo complicadas de leer así a simple vista. Igual que antes, la siguiente gráfica muestra el porcentaje de crecimiento o decrecimiento con respecto al mismo mes del año anterior para cada uno de los tipos de cámara de lentes intercambiables (Réfles/SLR o sin espejo/mirrorless):

Crecmiento de ventas de cámaras réflex y mirrorless

Aquí vemos que la tendencia empieza a divergir entre unas y otras. Mientras las ventas de cámaras réflex a caído de manera sistemática (exceptuando diciembre de 2013) desde enero del 2013, parece que las mirrorless, en lo que llevamos de la mitad de año, han ido poco a poco levantando cabeza.

¿Significa esto que comienza la revolución de las mirrorless como indican en el artículo de Luminous Landscape? La verdad es que este tipo de cámaras llevan insinuándose como el futuro de la fotografía desde hace años pero siempre se quedaron en eso, futura promesa. Puede que este año 2014 sea en el que cambien las cosas. El número de envíos de este tipo de cámaras aun está lejos de repetir sus cifras estrella de finales del 2012, pero al menos van en esa dirección no como sus hermanas “mayores”.

En mi opinión personal, no me sorprende este tipo de tendencia, creo que las ventas de las cámaras mirrorless no viene solamente de gente nueva entrando en la fotografía, sino también, de gente que antes disparaba réflex que ve atractivo en los “pequeños” tamaños de esta oferta. Si nos fijamos en lo que han sacado últimamente todos los fabricantes en los últimos meses (Photokina empieza ya, así que a lo mejor me como mis propias palabras), realmente los productos que me han mostrado interés pertenecen todos al rango de Mirrorless. Sony ha demostrado con su a7R que una full-frame no tiene por qué ser grande, es más, con adaptadores puede que se convierta en mi sustituta de mi veterana 5D Mark II (si no fuese por qué Sony te da muchas de cal y siempre una arenilla que molesta un montón). Olympos parece que ha encontrado el camino con su gama OM-D. Panasonic ha pillado a todos los fabricantes de cámara de vídeo con el pie cambiado con su GH4. Y por supuesto, Fuji, con su gama de cámaras X ha demostrado a muchos como se debe crear un mercado, cámaras de gran calidad con una gran selección de ópticas cada cual mejor y intentando abarcar todas las necesidades posibles, con una serie de anuncios que te deja de forma clara cuando llegará cada óptica nueva al mercado para que te vayas preparando y, casi lo más importante, con una continuada actualización del software de sus equipos para que no se queden obsoletos, incluso de aquellos que ya no venden y de los cuales no sacan dinero. Todo eso sin olvidarnos que los visores electrónicos que tienen estas cámaras ya no tienen casi nada que envidiar a los visores ópticos, tal vez si exceptuamos los visores de las full frame de gama alta de Canon o Nikon, pero claro, esas ya cuestan como 4 veces más.

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En mi anterior artículo ya comentaba que llevaba algún tiempo pensando en escribir este sobre el declive del mercado fotográfico en los últimos dos años. Artículo que se escapa un poco de los típicos artículos que suelo escribir por este blog y ya veremos cual es el resultado (de entrada ya me excuso para que no me critiquéis mucho).

Ya hace algún tiempo que se sabe que el mercado consumidor de cámaras digitales está en declive. Ya poca gente lleva encima una de estas cámaras point-and-shoot que tan de moda estaban en la década pasada. El teléfono móvil se ha convertido en lo más conveniente, tiene calidad más que de sobre y a pesar de no tener una lente zoom, el hecho de que siempre lo llevamos encima y la posibilidad de compartir al momento las fotos que sacamos con quien queramos ha hecho las otras cámaras casi un recuerdo del pasado.

Amanecer en Neuvilleå

Amanecer en Neuville.

Lo que tal vez sorprenda alguno es que desde finales del año pasado este declive en ventas de cámaras se ha contagiado a sus hermanas mayores, las réflex digitales (por el momento el mercado de medio formato parece que sigue creciendo en ventas desde su caída y reestructuración de la década pasada, donde básicamente solamente unos pocos fabricantes han sobrevivido). La primera alerta saltó el año pasado cuando las ventas bajaron en general para todos los fabricantes, no se sabía si la crisis había llegado por fin a la réflex digitales o si el mercado ya había alcanzado su techo y estabilizado. Pero la situación parece que no se mantiene constante, últimas noticias indican que las ventas a mitad de esta año 2013 continúan mal, las réflex digitales y cámaras de lentes intercambiables en general habían vendido un 10% menos de unidades que con respecto al mismo periodo del año anterior. Desglosando por compañía Canon habría vendido un 23% menos, Nikon un 18% (más grave para ellos, dado que los productos fotógrafos representan más del 80% de su negocio, al contrario que la competencia), Sony y Fujifilm juntos habrían vendido un 35% menos de unidades (curiosamente Sony tiene la ventaja de fabrican sensores digitales de fotografía para telefonía móvil con lo cual recupera bastante inversión en este mercado gracias a eso).

Y la situación parece no mejorar ahora que nos acercamos a finales de año con las navidades en el horizonte. Nikon ya ha rebajado sus perspectivas de ventas y beneficios de este año por segunda vez consecutiva mientras que Sony también indica que su división de productos de imagen no esperan vender tanto como esperado. Estamos ante el segundo año consecutivo donde las ventas de réflex digitales bajan de manera significativa y dónde el mercado de compactas sin espejo (mirrorless) en vez de despegar como mucha gente anunciaba (yo incluido), cada vez venden menos unidades.

Hay muchas teorías de por qué esto puede estar pasando, por nombrar algunas que pasan ahora mismo por mi cabeza, siempre pensado que son pura especulación. En los últimos años estamos viendo como cada modelo de las réflex digitales más baratas no se diferencian mucho de los modelos del año pasado, realmente las diferencias son tan mínimas y las ventajas tan pocas que pocas veces justifican el gasto de una cámara a otra (en este caso estoy hablando de modelos de cámaras por menos de 1000 euros que son las que mayoritariamente se venden). La falta de conectividad de las mismas también es un factor importante, vale que ahora tienen wifi, pero siguen sin llegar a los niveles que tiene un teléfono móvil (y el último Apple iPhone 5 es capaz de alcanzar 10 frames por segundo, mucho más que la mayor parte de las cámaras que se venden hoy en día, y más que suficiente para capturar esas imágenes de tus hijos jugando, recordar, hablando del mercado consumista). Y por otro lado, volviendo al artículo anterior, el software siempre ha sido un gran descuidado por estas cámaras, son complejas de manejar para el que solamente quiere apretar un botón y sacar la foto, y carecen de esas 30.000 aplicaciones con las que después las puedes procesar al momento y compartirlas con tus amigos, familia, o mundo entero.

¿Es del todo malo? Pues la verdad es que yo veo esta situación con marcado interés y creo que de gran beneficio para nosotros. Los diferentes fabricantes ya han empezado a darse cuenta que el mercado consumidor ya no está muy interesado en sus productos, así que tienen que centrarse en el mercado entusiasta o profesional, haciendo productos cada vez más pensados para ellos. Cámaras que parezcan sexy para un/a fotógrafo/a. Un claro ejemplo de ellos es la serie Fuji X, Fujifilm de casi desaparecer del mercado se ha hecho su huequecito gracias a crear cámaras que cualquier fotógrafa/o desee utilizar. Si os fijáis en el proceso, primero se han centrado en crear productos que cualquier profesional quisiese utilizar para después sacar productos más baratos y tal vez menos atractivos para intentar también pillar algún consumidor despistado, y al mismo tiempo mimando a sus primeros compradores con actualizaciones de software que dan nueva vida a productos que ya llevan más de dos años en el mercado.

Olympus, casi a punto de desaparecer por una directiva más interesada en sus bolsillos que en la compañía, ha vuelto con cámaras de su serie OM-D (¿Quién pensó este nombre?), caracterizadas en tal vez su diseño retro pero con todos eses controles manuales que tanto nos gustan.

Sony está siguiendo un camino distinto. Centrándose en su punto fuerte, los mejores sensores que hay en el momento, deja de lado los toques retro, y se centra en introducir cámaras como la a7 ó a7r donde no se sacrifica la calidad pero se consigue un tamaño increíblemente pequeño, para una full-frame.

Incluso Nikon parece estar moviendo ficha, su Df está claramente orientada a cautivar a los fans más acérrimos de la marca, e incluso a los nostálgicos que quieran volver a sentir una cámara de las de antes pero con las ventajas del digital.

Y es que ahora parece que los fabricantes que sobrevivirán serán aquellos que sepan adaptarse a este mercado con productos innovadores para los fotógrafos, y mimándolos un poco, y mucho menos aquellos que sigan apostando por continuar las mismas fórmulas de siempre que parecen no estar funcionando. Tal como cita Michael Reichmann en su famosa página web:

No me malinterpretéis. La industria fotográfica seguirá estando vibrante. Simplemente requiere que los equivalentes de la industria a General Motors se den cuenta que el suelo está cambiando bajo sus pies antes de que los tire.

Tú y yo probablemente continuaremos haciendo nuestra fotografía con unas increíbles nuevas cámaras en los próximos años. Quizás no de las mismas compañías a a las que les hemos estado comprando en el pasado.

No he mencionado en ningún momento a Canon. Canon es el mayor fabricante de cámaras digitales, es cómo el Toyota de la fotografía, y desde hace ya bastantes años se ha puesto en esta posición conservativa, actualizando lo mínimo para seguir en la cabeza mientras sus rivales sacaban productos más interesantes. Se dice que cuando estás en la cima es más difícil que te quiten de ahí y sigas siendo líder. Pero también está la otra cara de la moneda, cuanto más alto estás, más grande puede ser la caída. Pero es curioso, que lo que no están haciendo con la fotografía lo están haciendo con el vídeo.

Poco a poco iremos viendo la consecuencias de esta crisis, tal vez en unos meses la situación cambie y todos veamos este artículo como una tontería… o tal vez veamos a la primera de las víctimas. Mientras tanto nosotros continuaremos disfrutando de nuestra fotografía.

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Software en cámaras digitales

Ya llevo algún tiempo con la idea de escribir un artículo sobre la situación actual del mercado fotográfico. El principal problema es que me meto en un ámbito en el que no me siento lo suficiente cómodo para hablar, que probablemente no mucha gente esté de acuerdo con lo que digo (no que me resulte muy importante) y, quizás lo más relevante, que de aquí en unos años se vea lo equivocado que estaba. Y mientras preparaba en una libreta diversas ideas para ese artículo este otro surgió por si solo, con entidad y fuerza propia para ser una pequeña primera entrada antes de publicar el otro. Se basa en una idea que lleva tiempo rondándome la cabeza, la revolución más importante de la fotografía ya no pasa tanto por nuevos sensores o nuevas lentes, sino por el software que venga integrado con las cámaras. Algo que los fabricantes no paran de descuidar y ya empiezan a pagar el precio, sobretodo en el mercado consumidor.

Vivimos en una época dónde el software es más importante que el hardware en el cual se ejecuta (en la medida de las cosas). Simplemente hay que mirar en el mercado de la telefonía móvil y como ha cambiado en los últimos 4 a 5 años. Me acuerdo perfectamente cuando lo importante era el hardware que se compraba en el smartphone, cuando un Nokia N95 o N93 era lo no va más, no por el sistema operativo, sino por que permitían grabar vídeos HD. Poco después llegaron los iPhone y los Android, con terminales que ofrecían menos batería, cámaras peores (estoy hablando de la época del 3G o 3GS…), pero mucho mejor software, mucha mejor forma de acceder a internet con ellos, y más importante, una mejor gama de aplicaciones que poder instalar en ellos. Nokia y Blackberry ya están pagando las consecuencias de no saber adaptarse a este cambio, impulsado más por lo que software ha permitido hacer que lo que el hardware permite hacer.

Cala S'Aguia

Cala S’Aguia en Blanes.

Es increíble ver como los fabricantes de cámaras digitales también descuidan este aspecto de sus productos. Si hay una cosa que siempre es una constante en toda análisis de una cámara Sony NEX es lo malo que es el software de las mismas, y como entorpece la labor del fotógrafa/o interponiéndose en el medio (bueno, ahora los análisis dicen que malo era al principio, ahora ha mejorado lo suficiente para ser usable, o en los análisis de su nueva A7 ó A7r: "menos mal que no han usado el software de las NEX).

Bueno, Sony tal vez descuidó el aspecto de la usabilidad, pero casi es peor el caso de Canon, que tiene entre sus propios usuarios y compradores el ejemplo claro de cómo se deben hacer las cosas, pero parece que no dan aprendido la lección. Estoy hablando de Magic Lantern, un proyecto desinteresado que ya lleva varios años demostrándole a Canon lo que realmente pueden hacer sus cámaras si sus programadores dedicasen un par de mesecillos de trabajo. Yo lo he instalado en mi Canon 5D Mark II y se ha convertido en otra cámara. Ya no necesito comprar un dispositivo externo para tener un intervalómetro, con un solo botón consigo que la cámara calcule la exposición correcta derecheando el histograma, o ¡puedo ver mi histograma en RAW!, por no hablar de hacer braketing de forma correcta. ¡Y porqué no grabo vídeo1 realmente no sé cuantas cámaras Canon ha conseguido vender a productores de vídeo gracias a que Magic Lantern existe.

Y mientras Canon no aprendió con Magic Lantern, tal vez los que si aprendieron fueron la gente de Fuji. En un mercado dónde cada vez se venden menos cámaras (esto para el siguiente artículo), Fuji ha decidido desmarcarse de sus competidores con su sistema Fuji X o sus cámaras de la serie X100. Estas cámaras ya tienen varios años, pero Fuji no simplemente saca nuevos modelos mejores para que la gente año tras años se tenga que comprar una nueva cámara para conseguir una característica nueva, no, también se dedica a actualizar el firmware de las existentes, añadiendo nuevos funcionalidades que antes no existían como Focus Peaking o mejorando la velocidad de autoenfoque.

Y ya por no hablar de las tonterías de entregarte las cámaras con el revelador RAW de juguete (si exceptuamos los fabricantes de medio formato que te venden la cámara con un software como Capture One, entre otros). Pero bueno, no sé si por error o por que están aprendiendo, al menos ahora Canon regala con sus cámaras Adobe Lightroom en Estados Unidos.

Mientras los profesionales ven limitado, o tal vez más complicado de lo necesario, lo que pueden hacer en sus cámaras por que los fabricantes no se han tomado un par de tardes para añadir a las mismas algo tan sencillo como un intervalómetro (ya no hablemos de un Focus Peaking, o un histograma en RAW…), el consumidor prefiere usar su teléfono móvil para hacer fotos, al menos de esa forma podrá compartir al momento la foto que ha hecho, lo cual es mucho más importante que la calidad o nitidez de la misma.

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En este comienzo de año, el anuncio de dos cámaras, la Fuji X-Pro 1 y la Nikon D800E, han vuelto a levantar la polémica sobre la necesidad de usar un filtro antialiasing para eliminar posibles problemas de Moiré en fotografías digitales (sí, es un problema exclusivo de la fotografía digital). Con todo lo que se estaba escribiendo en los foros pensé que tal vez fuese una buena idea explicar que es dicho efecto, y cómo se ha intentando solucionar a lo largo de la historia con o sin filtro antialiasing (los dos modelos de cámara que he comentado antes son solamente los dos últimos ejemplos). Obviamente la idea era tan evidente que alguien ya se me adelantó: The Naked Sensor.

Cae el sol en el Monte Perdido

Cae el sol en Monte Perdido. [Cámara: Canon 40D. Lente: Canon 17-40Lf4. Filtro: Polarizador Heliopan y filtro degradado Lee de 3 pasos. Exposición: ISO100, f11 y 0.5 seg. Toma sacada con trípode, disparador remoto, y espejo levantado.]. © David García Pérez 2011.

Ya en su momento hablé de que los sensores fotográficos digitales suelen estar dispuestos en lo que se conoce como patrón de Bayer. En ese pequeño artículo comentaba que a través de algoritmos de demosaicing se recreaba la imagen a partir del archivo RAW generado por la cámara. Esto funciona muy bien en la mayoría de las ocasiones, pero puede presentar graves problemas si la imagen contiene patrones repetitivos, como en los ejemplos que podemos ver aquí.

La mayor parte de los fabricantes de cámaras digitales optan por emplear lo que se denomina un filtro antialiasing justamente delante del sensor. La misión principal de este filtro es de hacer la imagen un pelín más borrosa de lo que llega de en la lente. De esta forma, lo que conseguimos es que los ejes del patrón regular que causan el efecto Moiré no sean tan perfectos, haciendo que después el algoritmo de demosaicing no cometa errores al reconstruir la información proveniente del fichero RAW.

Y aquí es donde empieza la polémica, tal y como habéis leído en el párrafo anterior, nuestro fantástica lente, que tanta nos costó, que tan nítida dicen que es, no puede ser usada a su máximo potencial dado que justamente delante del sensor hay un pequeño filtro cuyo única intención es emborronar un poco la imagen, lo suficiente para que no se produzcan efectos Moiré en el hipotético caso de que estemos fotografiando patrones regulares.

En el mundo de los sensores digitales para cámaras de medio formato (sensores mucho más grande que un 35mm usadas en cámaras de casas como Phase One ó Hasselblad, entre muchas otras), es típico que los sensores no lleven ningún filtro antialiasing. Según fabricantes como Phase One debido a que estos sensores cada vez tienen más megapixeles, cada vez es más difícil encontrar un patrón en la vida real que produzca un efecto Moiré. En contra, la nitidez que ganan las imágenes, los detalles minúsculos que se pueden apreciar en ellas, consiguiendo ese aspecto característico de foto de medio formato, hace que a muchos profesionales se les olvide cualquier mínima preocupación que puedan tener por su ausencia.

En el mundo de sensores de 35 mm y hermanos más pequeños, las primera cámaras sin filtro antialiasing vino de la mano de mítica Kodak, ahora mismo en bancarrota, con su cámara digital DCS 14n, cámara que no tuvo mucho éxito comercial. Leica seguiría los pasos de Kodak (es más, usa sensores fabricados y diseñados por ellos), en sus modelos M8 y M9 (en este caso las malas lenguas comentan que realmente la decisión de no usar estos filtros delante del sensor vino debida a que no tenían espacio físico para ellos, siempre y cuando Leica quisiese mantener la compatibilidad con su mítica serie de lentes M).

Un caso particular es Sigma y su serie de cámaras que utilizan un sensor Foveon. Estos sensores no utilizan un patrón de Bayer, cada pixel es capaz de recoger simultáneamente los valores de rojo, azul y verde, con lo cual son completamente inmunes al efecto Moiré. El precio y su bajo rendimiento a ISOs altos han hecho que estas cámaras no tuviesen un gran éxito en el mercado.

Ricoh introdujo el año pasado para su sistema de cámaras modules un nuevo módulo que incorpora un sensor sin filtro Antialising. La solución de este sistema de cámaras de Ricoh dónde el sensor va asociado a las ópticas, tampoco ha cuajado mucho en el mercado.

Una compañía que fue todo un referente en el mundo analógico, al igual que Kodak, es Fuji. Pero a diferencia de la compañía americana, esta empresa japonesa le ha visto los dientes al lobo digital y se ha dedicado abrirse un hueco muy rentable en un mercado muy competitivo. En busca del fotógrafo que esta dispuesto en pagar por un equipo de alta calidad y pensado para él (algunas veces te preguntas si quienes diseñan cámaras digitales las usan después, solucionarían en grandes problemas de usabilidad que presentan muchas de las marcas supuestamente líderes del mercado), consiguió un gran éxito con su cámara X100, éxito que esperan continuar con la hermana mayor de la misma que sacan este año, la X-Pro1. Este último modelo tampoco lleva filtro antialiasing, pero incorpora un patrón de Bayer particular, bajo lo que ellos denominan el X-Trans CMOS. Este patrón intenta añadir algo de aleatoridad, haciendo que la probabilidad de que en la vida real nos encontremos un patrón que provoque Moiré sea muy baja.

Y llegamos al último fabricante en jugar a este juego, Nikon, que con su D800E ha llamado la atención de todo el mundo. Realmente esta cámara si que tiene un filtro antialiasing, lo que pasa es que justamente después de este le ponen otro que anula su efecto, no sé exactamente por qué, pero obviamente sus motivos tendrán. Pero Nikon no se la quiere jugar, no se quiere arriesgar a que los clientes no les compren las cámaras por que todo el mundo empiece a ver Moiré en sus fotos. Por ello la Nikon D800E viene acompañada por una hermana gemela, la Nikon D800, que no tiene el filtro antialiasing anulado. De esta forma, Nikon deja en las manos del comprador la decisión a tomar de que cámara mejor le conviene a su fotografía (a mí que me gusta la fotografía de paisaje, desde luego iría de cabeza por la D800E, pero primero esperaría a ver los análisis de la misma).

Es bastante curioso, pero que un fabricante mayoritario como Nikon lanza una cámara sin filtro antialiasing justamente después de que Adobe anunciase el Lightroom 4, que incorpora una herramienta de corrección de Moiré en la misma. Digo curioso por qué Nikon suele ser uno de los fabricantes que da poca información a terceras empresas de como abrir sus ficheros RAW propietarios, teniendo estas que hacer ingeniería inversa.

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