La segunda parada en nuestro viaje fotográfico por la Patagonia y organizado por nuestro amigo Alejandro Blanco fue Puerto Natales. Bueno, lo correcto sería decir que fue la segunda y una de las últimas, dado que Puerto Natales se considera entrada del Parque Nacional de Torres del Paine y por donde volveríamos unos 14 días después, ya casi despidiéndonos de la Patagonia de la que nos habíamos enamorado. Así que esta pequeña ciudad casi se convertiría en nuestra bienvenida y nuestra despedida.

Anochece en Puerto Natales

Calma en Puerto Natales.

Puerto Natales se localiza a las orillas del Canal Señoret y es la ciudad más cercana al Parque Nacional de Torres del Paine. Tal vez por esto, casi todos los comercios que veíamos parecían centrados en hacer negocio con las grandes cantidades de turistas que día tras día se acercan a visitarlo. Desde restaurantes, pasando por las típicas tiendas de recuerdos, hasta agencias que te organizaban cualquier tipo de excursión o te facilitaban los alquileres de coches. Ahora mismo están intentado ampliar su pequeño aeropuerto para que puedan operar aviones más grandes y modernos. Lo cual probablemente no está haciendo mucha gracia a sus vecinos de Punta Arenas.

Amanece en Puerto Natales.

Amanece en Puerto Natales.

El nombre de Natales viene del río del mismo nombre que pasa por el pueblo. En el año 1894 dos alemanes andando por al zona se encontraron con el río el 24 de Diciembre y decidieron ponerle el nombre de “Natalis,” que en latín significa nacimiento. Poco a poco a la zona llegaron más colonos alemanes, con lo cual el gobierno chileno decidió reservar una zona de unas 200 hectáreas para la construcción de una futura ciudad el 18 de Mayo de 1906. Oficialmente Puerto Natales se fundaría el 18 de Mayo de 1911.

La lluvía llega a Puerto Natales

La lluvía llega a Puerto Natales.

Y tal como podéis empezar a imaginar por las fotos que os estoy mostrando con el texto del artículo el mayor atractivo fotográfico fue la pequeña “playa” al lado del canal con su pantalán completamente destrozado. La verdad es que con la vista que tenía alrededor era bastante impresionante. Nos faltó un buen amanecer ahí los días que estuvimos, pero algo pudimos hacer.

Soleado amanecer en Puerto Natales

Soleado amanecer en Puerto Natales.

En el camino de vuelta estaba claro que tanto amanecer a las 5:00 de la mañana y anochecer a las 22:00 había acabado con nosotros. El ritmo en la ciudad era muy distinto, disfrutando tranquilamente de los salones del Hostal Amerindia mientras terminábamos de asegurarnos que todos los backups de las fotos estaban bien hechos. O acercándonos hasta la Estancia Consuelo para disfrutar de un magnífico cordero al palo (denominación chilena), una magnífica forma de decir adiós a nuestro periplo por Chile y Argentina (con el permiso de una sesión fotográfica a pingüinos que tuvimos al día siguiente).

Fotógrafos en la hierba.

Fotógrafos en la hierba.

Y hasta aquí han llegado las fotos de muelles, en las siguientes entradas los platos fuertes y demás animales.

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